El Santo Niño de Atocha

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen del Santo Niño de Atocha venerado en su Santuario en Plateros, Zacatecas, México.

En las cercanías de Madrid, en Atocha donde es venerada una imagen de la Virgen María con el niño en brazos. En la época de la invasión musulmana a la península surgió una leyenda acerca de un hecho prodigioso acerca de los cristianos cautivos a quienes les eran prohibidas las visitas y que pasando hambre y carencias, ellos y sus familiares se encomendaron a la Virgen de Atocha, y se cuenta que el Niño Jesús en brazos de su madre se desprendió y vestido de peregrino con la concha de Santiago y esclavina, con una canasta llena de pan y un calabazo con agua se coló entre las rejas de la prisión para darles de comer a los cautivos y mientras a más les daba alimento y bebida, todos incluyendo los moros, quedaban sorprendidos al ver que su canasta y su calabazo no se vaciaban, y los que mas sorprendía era que el niño después de alimentarlos con su manita los bendecía y en los presos quedaba una gran paz interior.

Algún tiempo después, entre el siglo XVII y XVIII pues no se tiene la certeza, los frailes dominicos llegaron al pueblo minero de Plateros, en Fresnillo, Zacatecas, México llevando una imagen de Nuestra Señora de Atocha a quien la misma orden custodia en España. Tal parece que el niño Jesús era desprendido de brazos de su madre para ser venerado en Nochebuena y Navidad y en algunas otras festividades, esto sumado seguramente por la leyenda del niño Jesús que auxiliaba a los cautivos en España, propició la devoción de los indios ya no hacia la Virgen de Atocha, sino al niño Jesús por sí solo, al grado que para finales del siglo XVIII o principios del XIX ya había sido necesario separar al niño de su madre para ser venerado por sí solo. Fue entonces cuando se le sentó en un sillón para sustituir los brazos de su madre; algunos investigadores hacen referencia de que el niño Jesús original de la Virgen de Atocha se extravió y entonces los indios hicieron otro con rasgos más americanos, lo que quizás propició aumentar la devoción más por el niño Jesús con rasgos indígenas que por la Virgen española. En cualquier de los dos casos se separaron ambas imágenes y su culto aumento a tal manera que desplazó al del Crucificado Señor de Plateros que es venerado en el mismo templo.

Muchos son los milagros que se narran sobre el Santo Niño de Atocha: como personas que por su intercesión fueron rescatadas en el siglo XIX de indios rebeldes que los habían capturado. Entre las narraciones de sus milagros una de las más famosas nos habla de que hacia 1829 una mujer de nombre Maximina Esparza había caído en la cárcel debido a sus malas costumbres en varios estados de la República; en el estado de Durango permaneció alrededor de un año en la cárcel y movida por la desesperación invocó al “Santo Niño de Nuestra Señora de Atocha” para que le sacara del cautiverio. En algunas versiones de la leyenda se nos dice que nuevamente el Niño Jesús se le apareció y en otras nos habla de que se le apareció pero en forma de un apuesto joven.

Nuestra Señora de Atocha, venerada en su santuario en Madrid, España, el cual es custodiado por los dominicos.

En cualquiera de los dos, el Santo Niño le dijo que llevaba una pieza de pan “a nombre de su madre” y diciéndole que pronto estaría en libertad, lo que sucedió tal cual y al ser liberada a las afueras encontró al joven (niño) quien la acompañó y Maximina movida por el agradecimiento, le pidió que la llevara con su madre pues le quería dar las gracias por todas las atenciones, y preguntándole al joven (niño) cual era su nombre y el de su madre este respondió que el suyo era Manuel de Atocha y su madre María de Atocha, y que su casa estaba en Fresnillo, Zacatecas. Maximina después de tener estos datos decidió ir en busca nuevamente del joven y de su madre a Fresnillo para darles las gracias y al llegar nadie sabía decirle con exactitud donde era la casa de esa señora, pero al describirles cómo era el niño (joven) le dijeron que se dirigiera a la iglesia y hablara con el cura, el cual al escucharla inmediato la llevó dentro del Santuario y esta quedó sorprendida al ver que aquel niño (joven) que la había socorrido era idéntico al Santo Niño de Atocha venerado en Plateros, lo que llevó al arrepentimiento de la mujer por sus culpas y a dejar constancia del milagro mediante un ex voto.

Al ser un pueblo minero, Plateros, hay constancia de varios milagros ocurridos a este gremio entre ellos destacan los de mineros que tras quedar atrapados en las minas a causa de derrumbes en la oscuridad aparecía un niño que les llevaba pan y agua y les daba esperanza y al poco tiempo podía salir de esa peligrosa situación. Otro milagro que es de destacar es el ocurrido al minero Mariano García en 1837, el cual fue golpeado por una piedra en la cabeza disparada por un barreno y lo tiroó al suelo, comenzando a sangrar por la cabeza, nariz y boca. El minero invoco al Santo Niño de Atocha y al poco tiempo estuvo sano y sin quedar rastros del accidente.

Debido a los milagros que he narrado, al Santo Niño de Atocha se le considera patrón de los mineros, de los que son encarcelados o están cautivos y de los niños; su devoción en el gremio de los mineros es tanta que en las minas no faltan los altares dedicados a él en cada uno de los niveles de la misma, para que al bajar los mineros puedan encomendarse al Santo Niño. Su festividad que es celebrada el 25 de diciembre comienza con un novenario el 16 del mismo mes, con las famosas posadas; una peculiaridad de los rezos del novenario al Santo Niño de Atocha es que sus devotos tratan de invitar a muchos niños para que le recen y acompañen sonando panderos y sonajas y al final se les reparten juguetes y dulces.

Oleo/ lámina, S. XIX, Retablo decimononico de elaboración popular con la imagen más conocida del Santo Niño de Atocha, es destacable que el sombrero lleva plumas con los colores de la bandera mexicana recalcando el nacionalismo de la advocación.

La devoción al Santo Niño de Atocha ha trascendido México. Desde el siglo XIX una imagen suya fue llevada a Chimayo, Nuevo México, donde existe otro santuario construido en su honor, lo mismo sucede en Filipinas donde tiene muchos devotos, en Cuba ha llegado a ser una de las representaciones del orisha Elegua. Su devoción se fue acrecentando desde el siglo XIX especialmente gracias a una novena escrita por Calixto Aguirre quien después de ser sanado de una enfermedad incurable, prometió al Santo Niño hacerle una novena en acción de gracias y en la misma recolectó varios de los milagros más importantes que se encontraban en los retablos del Santuario de Plateros.

Durante el siglo XIX y hasta la primera mitad del siglo XX, la devoción al Santo Niño de Atocha fue comparable a la de la Virgen de Guadalupe, y hasta la actualidad es la advocación de Cristo infante más popular y conocida de México. El éxito de esta advocación se deba quizás a que esta imagen al presentar algunos rasgos indígenas como dicen algunos investigadores, trajo la devoción de los naturales y al ser el Niño de la Virgen de Atocha española también atrajo la devoción de los peninsulares, lo que logró la trascendencia de su culto.

En el Santuario de la Virgen de Atocha en Madrid, tiene dedicado un altar, pues reconocen la trascendencia del culto al Divino Infante en América, a pesar de no haber sido en España sino en América donde se separó definitivamente al niño de su madre para ser venerado aparte. Del mismo modo en España el Niño de Atocha no tiene la devoción que tiene su madre y al contrario en América, Nuestra Señora de Atocha es prácticamente desconocida a diferencia del Santo Niño que tiene innumerables templos, parroquias y capillas.

Escultura moderna del Santo Niño de Atocha venerado en su propio templo en Mérida, Yucatán, México.

El preso, el enfermo
Niñito de Atocha a mi ver,
Lo amparas y asistes
Con tu gran poder;
Y a ninguno dejas
Niño, perecer
Tú al preso le das
libertad y ser;
También al enfermo
¿Quién lo podrá hacer?

André Efrén

BIBLIOGRAFÍA:

– Ayala Anguiano, Armando, ¡Extra Contenido! Los santos niños que protegen a México, México, Contenido, revista de publicación mensual, Diciembre 2002.
– Mondragón, Mario, Niños Dios apariciones, historias y milagros, México, Mina editores, Serie libros Grandes Misterios, No. 1, 2002.
– Olimón Nolasco, Manuel, Luces en el desierto: predicación de las órdenes religiosas y arte del retablo mexicano, en Borrel Rivero, Héctor, Retablos y exvotos, México, Artes de México, primera edición, 2000.
– Schneider, Luis Mario, Cristos, Santos y Vírgenes, México, Planeta, primera edición, 1995.

CONSULTADO EN LÍNEA:
http://www.ninoatocha.com/index.html
http://www.parroquiadeatocha.es/

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es