El Santo Niño Cautivo

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Imagen del Santo Niño Cautivo, venerado en la capilla de Santa María la Antigua en la catedral de la ciudad de México, abogado de los secuestrados y contra los secuestros, foto tomada de la revista Centro: guía para caminante, No.18.

En la Santa Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, en la capilla de Santa María la Antigua se venera una pequeña y hermosa imagen del Niño Jesús del siglo XVI, atribuida al escultor sevillano Juan Martínez Montañés, cuya curiosa historia ha dado origen a su peculiar nombre de “Cautivo”.

Según se relata al calce de la imagen, está perteneció al doctor Francisco Sandoval de Zapata, racionero de la Catedral de México, quien después de embarcarse en 1622 de España con dirección a Nueva España su barco fue detenido por los piratas en el Mediterráneo y don Francisco Sandoval quedó cautivo en Argel por un periodo de siete años, en la compañía tan sólo de la pequeña imagen del Niño Jesús que llevaba en una caja.

En México al enterarse de la desafortunada ventura de don Francisco Sandoval se reunió la cantidad de dos mil pesos para pagar su liberación, pero desgraciadamente en 1629 cuando el dinero del rescate se pudo juntar y ser enviado, ya don Francisco Sandoval había fallecido. En su lugar fueron enviados a la catedral los restos que quedaban del occiso y en una caja la pequeña imagen del Niño Jesús que le acompañó en su penoso cautiverio. Los restos de don Francisco fueron sepultados en el templo de San Agustín y la imagen del Santo Niño quedó en la catedral Metropolitana, pues tal parece que desde un principio estaba destinado a esta. Primero estuvo en el altar de los Reyes, posteriormente en la capilla de San José para después pasar a donde se encuentra actualmente, que como se dijo, es la capilla de Santa María la Antigua, curiosamente una advocación proveniente también de Sevilla.

En memoria del cautiverio que la imagen del Niño Jesús sufrió junto a don Francisco se le comenzó a llamar “el Santo Niño Cautivo” y en una de sus manos se le puso un par de esposas en recuerdo de toda la peripecia que pasó antes de llegar a la Catedral. En su peana está escrito: “Este Santo Niño estuvo cautivo en Argel, año de 1622 con el Dr. D. Francisco Sandoval y Zapata, electo racionero, quien murió allí y los traía a esta Santa Iglesia, la que dio dos mil pesos por su rescate y se hizo también de sus huesos, que enterró el cabildo en San Agustín a catorce de febrero de 1629”.

Al Santo Niño Cautivo se le invoca como abogado de las víctimas del secuestro y contra los secuestros, también para que los niños impedidos del habla puedan hablar, patrón de los presos que estaban injustamente en cautiverio en las cárceles, de los que se encuentran en cautiverio del alcohol y las drogas y para encontrar a alguna persona extraviada; los últimos años la devoción al Santo Niño Cautivo ha aumentado, desgraciadamente debido a que también el índice de secuestros en México ha ido en aumento. Algo que es curioso de la imagen del Niño Cautivo es que siempre es vestido como un niño de la época colonial novohispana lo que lo distingue de otras advocaciones.

Óleo/lámina, retablo popular del siglo XIX dedicado al Santo Niño Cautivo.

Oración al Santo Niño Cautivo
Señor nuestro Jesucristo, que encarnándote en el seno virginal de María, nos brindaste la libertad del pecado y de la muerte. Tú que viviste la infancia protegido por la Santísima Virgen María y San José, y que dijiste “Dejad que los niños vengan a mí”, te pedimos que liberes de todo mal a los niños que son presa de la enfermedad, del miedo, de la violencia, del odio y de todo mal; que liberes la lengua de quienes tienen dificultad para hablar, para que su voz se convierta en alabanza; que libres del alcohol y de la droga a quienes se han hecho prisioneros de ella y nos libres, a todos los que en ti creemos, de todo mal, de toda deuda, de toda tentación, de toda insidia del enemigo y de hacernos esclavos del mal.

Tú que con tu muerte y resurrección rompiste nuestras cadenas de esclavitud y nos diste la libertad ruega por nosotros ante el Padre Celestial y concédenos tu Santo Espíritu. Amén.

André Efrén


O clavis David
Et sceptrum domus Israel,
Qui áperis, et nemo claudit;
Claudis et nemo áperit:
Veni
Et educ vinctum de domo cárceris,
Sedéntem in ténebris et umbra mortis.
Oh llave de David
Y cetro de la casa de Israel,
Que abres y nadie puede cerrar,
Cierras y nadie puede abrir,
Ven
Y libra a los cautivos,
Que viven en tinieblas y sombras de muerte.

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