Santo Niño Milagroso de Tlaxcala

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la venerada imagen coronada.

Vista de la venerada imagen coronada.

En la población de Tlaxcala, Tlaxcala en México, estado famoso por diversas advocaciones consideradas milagrosas y por los Beatos Niños Mártires de Tlaxcala, es venerada una imagen del Niño Jesús, conocido como “El Niño Milagroso”.

Según narra una piadosa leyenda, a principios del siglo XX una familia pobre de Tlaxcala comenzó a fabricar imágenes religiosas en una tosca madera conocida como ayacahuite, pero debido a que el padre de familia, quien era el escultor no tenía ningún tipo de educación artística, las imágenes tenían muy poca calidad en el acabado, pero era la única forma de mantenerse que tenían en esta familia.

La familia salía todos los días a vender de casa en casa sus imágenes religiosas y por el mes de junio de 1913 pasaron por la casa de la familia Anzures y estos, aunque no necesitaban imágenes religiosas, por ayudar a la pobre familia adquirieron un niño Jesús. Una de las hijas del matrimonio Anzures de nombre Concepción y conocida de cariño como “Conchita” quedó encantada con la imagen y de inmediato la cargó y le demostró gran devoción.

Al llegar el mes de diciembre en la Nochebuena, llegó el momento de colocar la imagen del Niño Jesús en el nacimiento; al año siguiente, el 2 de febrero en la festividad de la Presentación del Señor como es costumbre en México (sobre lo cual recomiendo leer el artículo Día de Reyes y Candelaria en México) de vestir y levantar al niño Jesús del nacimiento, la familia le había confeccionado al niño un hermoso ropón en color azul pálido con gorrito y zapatitos de estambre, pero al levantar la imagen para arrullarlo, Conchita sintió algo extraño, como que la imagen se movía en sus brazos. Ella pensó que posiblemente era su imaginación pero se lo comentó a los presentes invitados a la celebración de la “levantada del nacimiento” y estos sorprendidos observaron la imagen y realmente constataron que la imagen tenía ligeros movimientos. Ante el portento, la familia y los asistentes iniciaron el rezo de triduos y novenarios en honor al Niño Jesús culminando con una misa.

La fama del “Niño Milagroso” como empezó a llamarle la gente, se extendió y cada día llegaban más devotos a pedir y agradecer favores a la imagen, por lo cual, la familia Anzures decidió donar la imagen a la Iglesia para que el “Santo Niño Milagroso” fuera venerado en algún templo. El 26 de febrero de 1914 el Obispo mandó una carta al párroco de la zona, ordenándole que la imagen del Niño Jesús no se moviera y que fuera encerrada en un nicho bajo llave y no debía abrirse de no ser por mandato del Obispo.

Uno de los milagros que se cuentan de la imagen es de una señora gravemente enferma de paperas que pidió al sacerdote que la imagen le tocara su parte inflamada; este accedió y al poco tiempo la mujer sanó de aquella dolencia.

Otra vista de la venerada imagen, sin coronar.

Otra vista de la venerada imagen, sin coronar.

Otro milagro aconteció en 1934. El 28 de febrero de ese año una mujer cayó herida gravemente por un arma de fuego causándole una hemorragia interna: en el sitio donde ella residía no había médicos y sus hijos preocupados comenzaron a invocar al Santo Niño Milagroso y su hijo corrió a Tlaxcala a buscar un medico que la atendiera; al llegar el doctor y revisar a la mujer le dijo a su esposo que no había nada que hacer por ella. La familia, sin perder la fe, siguió invocando al Santo Niño Milagroso de Tlaxcala y al cuarto día la señora estaba completamente restablecida. Al cumplir el mes de su accidente y estar completamente sana, la mujer y su familia se dirigieron a Tlaxcala para agradecer por el milagro al Santo Niño.

La festividad del “Santo Niño Milagroso de Tlaxcala” se celebra el día 14 de febrero con la innumerable visita de sus devotos al templo de San José donde es venerado, que en agradecimiento de sus milagros le llevan juguetes por considerar que al ser a Cristo en su infancia al que veneran y tratarse de la imagen de un niño, le gustarán los juguetes.

André Efrén

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