Santa Amancia en Santa Eugenia de Berga

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Reliquias y lápida de Santa Amancia, mártir de las catacumbas. Santa Eugenia de Berga, Osona (España).

Reliquias y lápida de Santa Amancia, mártir de las catacumbas. Santa Eugenia de Berga, Osona (España).

Siguiendo la estela de otros artículos en los que hemos hablado de diferentes reliquias pertenecientes a mártires de las catacumbas o cuerpos santos -es decir, reliquias de cristianos de los primeros siglos extraídos de las catacumbas romanas y donados a diferentes lugares del mundo para su veneración local- hoy hablaremos de una mártir llamada Amancia que actualmente se venera en una capilla -oratorio privado- en un caserío de Sala d’heures, en el municipio catalán de Santa Eugenia de Berga (Osona), España, tratándose sin duda de los escasos ejemplares que deben quedar en la zona mediterránea, dada la masiva destrucción que sufrieron estas reliquias durante la Guerra Civil Española en zona republicana (1936-1939).

Para ello voy a basarme en los datos que tan amablemente nos facilita Joan Arimany i Juventeny en su web Dulia, y sin los cuales no hubiese sido posible la realización de este artículo. El enlace a su trabajo está reseñado a pie de artículo, por tanto, a quien desee ampliar con más datos y sea conocedor de la lengua catalana le recomiendo remitirse a esta fuente para su enriquecimiento. Gracias de antemano al autor por su valiosa aportación para conocer más sobre esta mártir de las catacumbas venerada en Cataluña.

Donación pontificia
En realidad, originalmente el cuerpo de esta mártir de las catacumbas -del cual se ha dicho, erróneamente, que está momificado- no estaba destinada a su ubicación actual, sino que fue venerada en una localidad distinta, en Arenys de Mar. Llegó a este destino gracias a la figura de Antoni Pasqual i Lleu (Arenys de Mar, 7 de marzo de 1643 – Vic, 25 de julio de 1704), hijo de una familia acomodada que hizo carrera eclesiástica y en 1669 obtuvo el doctorado en derecho canónico en el colegio de San Clemente de Bolonia, donde ocupó una cátedra universitaria, llegando a ser también vicario general de Madrid, visitador eclesiástico de Toledo, auditor y consultor jurídico del cardenal Portocarrero, archidiácono y, finalmente, obispo de Vic.

Gozos en honor a la Santa, cuando aún se veneraba en Arenys de Mar.

Gozos en honor a la Santa, cuando aún se veneraba en Arenys de Mar.

Pues bien, este ilustre personaje, durante su estancia en Roma, obtuvo del papa Clemente X diversas reliquias, como solía acontecer en estos casos y con estas personalidades. Estas reliquias -aparentemente, todas de mártires de las catacumbas: San Félix, San Cándido y Santa Clemencia- las destinó a altares que la familia consideraba como propios y eran festejadas con procesiones que iban hasta su caserío familiar. Finalmente, el 1 de septiembre de 1675, ya había obtenido el cuerpo de nuestra protagonista, Santa Amancia.

Una Santa nominis propris
La primera y agradable sorpresa respecto a nuestra Santa de hoy, aparte de su conservación, es que constituye uno de los escasos ejemplos en que conocemos el auténtico nombre de la persona en cuestión, es decir, que tiene nominis propris: que sabemos su nombre propio; y que ha sido respetado, conocido y mantenido, sin necesidad de otorgarle uno falso ni cambiárselo, como por desgracia sí se ha dado en muchos otros casos.

Esto lo sabemos gracias a la lápida funeraria de la mártir, extraída con ella de la catacumba de Ciríaca, en la via Tiburtina de Roma. La inscripción latina reza así:

RECESSIT IN PACE AMANTIA QVI VIXIT ANN(OS) X D(IEI) XXV

es decir, “descansó en paz Amancia, que vivió diez años y veinticinco días”. Por lo tanto, de su lápida se extraen dos datos seguros: su nombre real -Amancia- y su edad exacta al morir, diez años y veinticinco días. Una niña, y pequeña, en realidad.

Según reza su authenticae, las reliquias fueron reconocidas por Joseph Eusanius Aquilani, fraile agustino, obispo de Porfira y prefecto de la sacristía del Palacio Apostólico, haciendo constar asimismo que el “sacrum corpus sive ossa corporis sanctae Christi martiri Amanticae repertum una cum vase sanguinis…”, es decir, que las reliquias de la mártir fueron enviadas junto con el vaso de sangre, que sería la prueba del martirio.

Pero… ¿era realmente prueba del martirio? La inscripción de la lápida nada insinúa en ese aspecto. Simplemente menciona que Amancia “descansó en paz”, es decir, que falleció. A menos que el vas sanguinis contenga realmente sangre -pues se han dado casos donde sólo contenía ungüentos o perfume-, podríamos encontrarnos ante una niña que hubiese muerto de causas naturales. Tampoco nada indica que fuese cristiana de religión, aunque es cierto que el epitafio “in pace” es propio de loculi cristianos. Ya sabemos que en esta época se hacían extracciones sin criterios arqueológicos rigurosos y que se cometían muchos errores a la hora de atribuir naturaleza de cristianos y mártires que, simplemente, a menudo no lo eran.

Gozos en honor a Santa Amancia editados en 1885, cuando aún era venerada en Arenys de Mar.

Gozos en honor a Santa Amancia editados en 1885, cuando aún era venerada en Arenys de Mar.

Pero sigamos con Amancia. Desde Roma, Antoni Pasqual hizo llegar los restos de la Santa al caserío familiar, en la calle d’Avall de Arenys de Mar, y allí fue depositada ya antes del 3 de noviembre de 1679, en el oratorio privado, donde sería venerada durante más de un siglo.

Vicisitudes de las reliquias
El cuerpo de la Santa fue trasladado a Vic, sin embargo, el 12 de octubre de 1819, por un sucesor de los Pasqual, Miquel de Fontcuberta, a la residencia donde ya había vivido el descendiente y sobrino del obispo que recibiera a la Santa en Roma. Se hizo tal cosa, probablemente, por cautela, debido a la situación conflictiva de la Guerra del Francés.

Sin embargo, anteriormente ya se habían enviado allí reliquias de la Santa, un hueso en concreto, el 19 de noviembre de 1707, que según la authenticae del 24 de junio de 1708 debía venerarse públicamente en el convento de Santa Teresa. En la primera mitad del siglo XIX se sabe por visitas pastorales que las reliquias de la Santa ya eran veneradas en la capilla de San Juan de Sala-d’heures.

Y aquí recibió devoción hasta que en 1936, con el estallido de la Guerra Civil, el cuerpo de la Santa fue profanado, aunque no destruido; y hubo que trasladarlo a la capilla interior de la Virgen del Carmen en el caserío. Actualmente la ubicación es la mencionada y como se puede observar en la foto, los restos de la Santa constituyen unos pocos huesos que están unidos mediante telas y rellenos para darles forma de figura humana. De ahí que, lógicamente, no pueda considerarse que estemos ante un cuerpo momificado ni mucho menos incorrupto; como erróneamente se ha dicho en algunas fuentes.

Conclusión
Poco más es lo que podemos decir de este cuerpo santo venerado en esta localidad catalana, de cuya información debemos acreditar y agradecer nuevamente al enlace abajo reseñado. Es un auténtico privilegio contar con unas reliquias que hayan sobrevivido a la Guerra Civil a pesar de su profanación, lo cual no es nada frecuente en la zona mediterránea española; todavía es mejor contar con una lápida inscrita y conocer el auténtico nombre de la persona venerada.

Gozos en honor a la Santa. Edición moderna, cuando ya era venerada en Santa Eugenia de Berga.

Gozos en honor a la Santa. Edición moderna, cuando ya era venerada en Santa Eugenia de Berga.

Pero, por contrapartida, la naturaleza de esta persona es incierta. La lápida ofrece certezas en cuanto a su identidad y edad, pero no la causa de la muerte ni la fe de la finada. No se habla de martirio ni de que la ocupante del loculus catacumbal sea cristiana. Por lo tanto, ¿podría suponerse? Sólo en el caso de que los restos contenidos en el vas sanguinis sean realmente sangre, y no ungüento ni perfumes como ha ocurrido en otros casos, estaríamos realmente ante una prueba indiscutible de martirio. Y sólo en el caso de que en esa sección del cementerio de Ciríaca todos los ocupantes de los loculi fueran cristianos, podríamos dar por sentado que esta pequeña también lo era; aunque, como decíamos, el epitafio “in pace” es propio de tumbas cristianas, siendo más propio de las paganas laudatorias como “sit tibi terra levis” o invocaciones como “DDMM” (Dies Manibus). Porque no olvidemos que no sólo hay cristianos enterrados en las catacumbas romanas.

Aún así, Santa Amancia ha gozado de gran veneración a nivel local y prueba de ello son los diversos gozos que se han hecho imprimir para honrarla desde el siglo XVIII. Sin embargo, estos gozos, reflejo de la piedad popular, la identifican erróneamente con una compañera de Santa Anastasia de Sirmio, quemada viva en la isla de Palmaria junto a esta mártir, y es por eso que era celebrada también el 25 de diciembre, que es la fiesta de Santa Anastasia. Craso error, ya que, tratándose de una mártir de las catacumbas de la cual ignoramos todo salvo lo que de ella nos dice la lápida, difícilmente puede identificarse con otra mártir.

Nada más puede decirse, al menos de momento. Para ampliar más datos, nos remitimos al estupendo enlace abajo reseñado, a cuyo autor agradecemos habernos acercado el caso de Santa Amancia para arrojar algo más de luz a este misterioso y complejo mundo de los mártires de las catacumbas.

Meldelen

Enlace consultado (01/01/2015):
– http://joanarimanyjuventeny.cat/sants-postridentins/santa-amancia-la-nena-martir-viatgera

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Santa Albina de Cesarea, virgen y mártir

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Lienzo barroco de la Santa. Catedral de Gaeta, Italia.

Lienzo barroco de la Santa. Catedral de Gaeta, Italia.

En el mes de octubre publicamos un extenso artículo sobre una conocida virgen y mártir de Cesarea de Palestina, de nombre Reparata, con una passio muy famosa y patrona de diversos lugares como Niza (Francia) y Florencia, Pisa (Italia); de la cual concluimos que sólo era el desdoblamiento legendario de otra mártir, también de Cesarea de Palestina, cuyo nombre era Albina. Pues bien, esta Santa Albina, virgen y mártir de Cesarea, es de la cual hablaremos hoy, aprovechando que es el día de su fiesta.

No es la primera vez que en hagiografía ocurre que el desdoblamiento legendario de una Santa se hace más famoso que la Santa original misma, y por eso Reparata es mucho más famosa y conocida que Albina, de la cual se sabe poquísimo y lo que se sabe, es prácticamente lo mismo que se sabe de Reparata. Los datos van poco más allá de una passio fantasiosa sin crédito histórico. Pero vamos a recopilar las referencias que tengamos y a partir de ahí, que cada cual haga su juicio.

Para narrar la historia de la Santa vamos a seguir, naturalmente, su passio, descrita en un manuscrito conservado en la abadía de Montecassino. Esta passio fue introducida por el cardenal Baronio en el Martirologio Romano “por tratarse de un documento muy antiguo de la Iglesia de Gaeta”.

Passio de la Santa
Como se suele decir de tantas otras, se comenta acerca de Albina -nombre latino que significa “blanca”, en el sentido de pura, inmaculada- que nació en Cesarea de Palestina el año 238, en el seno de una ilustre familia, siendo una muchacha de extraordinaria belleza y rara inteligencia, y que, conforme a su ideal cristiano, transcurría las horas diurnas y nocturnas dedicándose al ayuno, a la oración y a las limosnas.

Debido a su fe cristiana, la joven sufrió el martirio en el año 250, en tiempos del emperador Cayo Mesio Quinto Decio, quien había ordenado que todos los ciudadanos del Imperio hicieran acto de fidelidad al emperador y a la fe de los dioses bajo pena de muerte, haciéndolo luego plasmar en el documento conocido como libellum. De aquellos que fueron detenidos, el papa San Fabián de Roma fue condenado a muerte, mientras otros muchos cristianos abjuraron y fueron llamados los lapsi, los caídos en el error. De esto ya hemos hablado en otras ocasiones, así que no le dedicaremos más rato.

Martirio de la Santa. Grabado de Bartholomaus Hübner.

Martirio de la Santa. Grabado de Bartholomaus Hübner.

De este modo, Albina, como era conocida por ser hija de ilustre familia y se sabía que era cristiana, fue detenida al negarse a sacrificar a los dioses y sometida a diversas torturas ante los ojos del emperador Decio, pero nunca accedió a abjurar de su fe. Se dice que la joven, llena del Espíritu Santo, no tenía miedo de las torturas y que -cómo no-, por un prodigio divino, éstas no hicieron efecto en su cuerpo.

Así pues, derramaron plomo fundido sobre ella, pero éste se endureció al contacto con su cuerpo. Le vertieron en la boca aceite hirviendo, pero éste se enfrió al tocar sus labios. Le acercaron antorchas al cuerpo y éstas se apagaron al rozarla. Después de todo ello, fue llevada a un horno, desnudada, untada con aceite y arrojada a las llamas, pero éstas se extinguieron y fue imposible reavivarlas.

Después de ello, el césar trató de convencerla con lisonjas, con oro y plata, con promesas de poder, pero ella se declaró esposa del Señor y nada pareció persuadirla. “Yo nunca dejaré de confesar mi fe en Cristo, mi Señor, exclamó, en el cual confía mi alma y en honor del cual elevo mis alabanzas”. Tales palabras son consideraras su testamento espiritual.

De modo que se dio orden de que fuera golpeada hasta la sangre con bastones nudosos, pero éstos cayeron de las manos de los verdugos y los brazos se les quedaron secos (!!). Así que finalmente fue llevada al exterior de la ciudad y decapitada, según la tradición, al atardecer del 16 de diciembre del año 250. Si consideráramos ciertas las fechas dadas, en ese momento Albina tenía sólo doce años de edad, es decir, era poco más que una niña.

Culto y reliquias
Para evitar que se le diera culto de mártir, se dice que fue el mismo Decio quien mandó colocar su cuerpo, junto con el de otros mártires, sobre una barca que abandonó a la deriva en el mar, esperando que se perdiera; pero un ángel enviado por el Señor lo guió hasta las playas de Scauri en Minturno, Italia. Esta versión pretende justificar la presencia de las reliquias de la Santa en las cosas italianas, cuando la mártir habría sufrido y muerto en Palestina; al igual que ocurre con su desdoblamiento legendario, Santa Reparata.

Detalle de las Santas Albina y Eupuria en el fresco de Brandi en la cripta de la catedral de Gaeta, Italia.

Detalle de las Santas Albina y Eupuria en el fresco de Brandi en la cripta de la catedral de Gaeta, Italia.

Consciente de la dificultad de esta tesis, otra hipótesis quiere que sea asociada a Monte d’Oro, cerca de una capilla dedicada a Diana en el año 248, para poder hacerla vivir en Scauri su fe y su martirio. Es decir, que según esta versión, la Santa no habría vivido ni muerto en Palestina, sino en Italia, por lo que no habría habido traslado de reliquias.

Sea como fuere, los restos de Santa Albina fueron primero custodiados por varios devotos del obispo y del clero de Minturno, quizá en la localidad de Castro Argento, quizá en la primera iglesia edificada en honor de San Pedro. En 590 el sagrado cuerpo fue finalmente trasladado a Formia -en Campania- para su conservación -de suerte que a menudo es más conocida como “Santa Albina de Formia” que como “Santa Albina de Cesarea”-, y llevado a Gaeta en 618 para salvarlo de la invasión sarracena junto con el cuerpo de San Erasmo.

Urna con el cráneo de la Santa. Iglesia de la Santa en Scauri, Italia.

Urna con el cráneo de la Santa. Iglesia de la Santa en Scauri, Italia.

En 842, el cuerpo de la Santa, con el de otros Santos, tuvo que ser ocultado en una pequeña iglesia cerca del puerto marítimo, todavía llamada Santa María del Parco o Santa María Asunta, de la cual hoy sólo quedan ruinas. En 917, expulsados los sarracenos de la llanura del Garigliano, fueron devueltos y de ahí, con tal de darles una sepultura más digna, el obispo Bono, el patricio imperial Juan I y su hijo Docibile II edificaron en Gaeta la catedral, consagrada solemnemente por el papa Pascual II en 1106.

En 1786, bajo el altar mayor de la catedral, fueron colocados los restos de la Santa junto con los de otros Santos, en una urna con el siguiente epígrafe:

CORPUS S. ALBINAE VIRGINIS ET MARTYRIS FORMIIS PASSAE – CAJETAM DELATUM ATQUE SUB ARA MAXIMA IN RUDI URNA CONDITUM – DIGNITATES ET CANONICI SEDE VACANTE EAMDEM ARAM RESTAURANTES IN URNA NOBILIORI FORMA EXPOLITA REPONENDUM CURARUNT. IDIBUS APRILIS MDCCLXXXVI.

En el año 2012 se hicieron reconocimientos a los restos de San Erasmo y también a los otros Santos que ocupaban el sarcófago – Eupuria, Albina, Casto, Secundino, Probo, Inocencio y Marciano-. Actualmente, según se lee en la web de la catedral de Gaeta, los restos de todos estos Santos están en el altar de la cripta de la catedral; aunque según otras informaciones, parece que el traslado se ha dado al revés: de la cripta al altar mayor, tras el reconocimiento. Sea como fuere, allí están. Sólo el craneo de la Santa ha permanecido en Scauri de Minturno.

Altar mayor de la catedral de Gaeta, Italia. Actual sepulcro de la Santa y otros Santos.

Altar mayor de la catedral de Gaeta, Italia. Actual sepulcro de la Santa y otros Santos.

Conclusión
Como podemos ver, se sabe muy poco de esta mártir que celebramos hoy y que Baronio introdujo en el Martirologio sólo por la antigüedad del documento que la conmemoraba; pero que reproduce una leyenda que utiliza muchos elementos comunes de otras “passios” y que hace que esta mártir, Albina de Cesarea, se confunda con Santa Reparata, igualmente originaria de Cesarea, hasta el punto de que la segunda sea probablemente un desdoblamiento de la primera.

Hay demasiados elementos difíciles de creer en este relato que, ya lo hemos comentado otras veces, son meros clichés sin rigor histórico: que a una hija de familia noble se la someta a tantas y tan vergonzosas torturas en público, que el emperador en persona se ocupe de su proceso, que los tormentos no tengan efecto en ella, que el cuerpo abandonado en una barca navegue milagrosamente hasta costas lejanas… si hiciésemos una lista de todas aquellas mártires de las que se cuenta exactamente lo mismo, no acabaríamos, empezando por su alter ego Reparata.

Es probable que tras este difuso personaje exista una mártir real, pero actualmente es casi imposible vislumbrarla. Y digo “casi” porque al menos, ahí están sus reliquias, en Scauri y en Gaeta, que hasta día de hoy, reciben el culto y la devoción de sus fieles.

Cripta de la catedral de Gaeta (Italia). En el altar estaban los restos de la Santa junto a otros compañeros. Fotografía: Louise Shapcott.

Cripta de la catedral de Gaeta (Italia). En el altar estaban los restos de la Santa junto a otros compañeros. Fotografía: Louise Shapcott.

Es importante recordar, como hacemos siempre, que existen otras Santas y mártires de nombre Albina, pero son mártires de las catacumbas que no deben ser confundidas con nuestra mártir de hoy, la cual, por cierto, carece de iconografía específica, siendo simplemente representada como una doncella con la palma del martirio.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: enciclopedia dei Santi, ed. Città Nuova, Roma 1984.

Enlaces consultados (11/12/2014):
– http://ordovirginumsicily.blogspot.com.es/2012/01/santa-vergine-consacrata-del-mese-di.html
– http://revolution.forumnews.it/?p=9721
– http://www.santuarioannunziata.it/index.php/foto

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San Pelayo, niño mártir

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Imagen-relicario del Santo. Monasterio benedictino de San Pelayo, Santiago de Compostela (España).

Imagen-relicario del Santo. Monasterio benedictino de San Pelayo, Santiago de Compostela (España).

Aunque ya el 13 de octubre del año 2010 -¡hace cuatro años!-, publicamos un corto artículo sobre las reliquias de San Pelayo, creo que es conveniente escribir sobre este pequeño héroe hispano, muy popular sobre todo en Galicia, donde es conocido como “San Payo” y al que ya se le rendía culto en el bajo Miño sólo tres años después de su martirio. Su propio tío Hermoigio construyó un monasterio de benedictinas en Alveos, inmediatamente después de su muerte. Podríamos decir que San Pelayo es para Galicia lo que San Tarsicio es para Roma.

A lo largo de la historia varias ciudades han reclamado ser su lugar de origen: Córdoba, León, Salamanca, Oviedo… pero la realidad es que el niño nació en Alveos (Pontevedra), perteneciente a la diócesis de Tuy, en el año 912, siendo sobrino de Hermoigio, obispo de Tuy, que vivió en la primera mitad del siglo X. En una de las liturgias más antiguas, proveniente de la catedral de Tuy, hablando de San Pelayo, se dice: “Erat quidem huius Pelagii Patruus, Hermoygius Episcopus, Cordubae carcere tentus” (Era Hermogio obispo, ciertamente tío de este Pelayo, preso en la cárcel de Córdoba) y para remacharlo aún más, en el Oficio de Vísperas se dice: “Ortusque Galletia” (nacido en Galicia).

Cuando el ejército de Abderramán III atacó Galicia, entre los cristianos que apresaron y llevaron a Córdoba estaba el obispo Hermoigio, el cual, no pudiendo soportar los tormentos de la cárcel, dio como rehén en su lugar a su sobrino Pelayo. Hay autores que afirman que fue el propio padre de Pelayo quien, para rescatar a su hermano Hermoigio, llegó a un acuerdo con los musulmanes, dejando como rehén a su hijo Pelayo, mientas cumplía el pacto de llevar a Córdoba un cierto número de cautivos, que era una de las cláusulas de dicho compromiso. Habría que retroceder hasta el siglo X para poder comprender este tipo de acuerdos, pero la realidad es que no se explica cómo un padre o un tío pueda hacer eso. Con la intención de dar a esto una explicación, en una exhortación pastoral, el obispo de Tuy, Manuel María Vidal y Boullon (1861-1929) hizo la siguiente reflexión, poniéndose en el lugar del padre de Pelayo: “Mi hermano, como es obispo, podrá hacer más apostolado que mi hijo y entregándolo a él, en realidad me estoy entregando a mí mismo. Seguro que ésta es la voluntad de Dios”. Yo, desde luego, no comparto esta idea y menos que Hermoigio lo aceptara, ya que éste renunció al martirio por volver a su diócesis y dejó a su sobrino, que era un niño inocente, en manos de unos desalmados. A mí, aquella decisión me parece una barbaridad.

Martirio del Santo. Tabla del Maestro de Becerril.

Martirio del Santo. Tabla del Maestro de Becerril.

El mismo obispo Vidal y Boullón, aunque hace la reflexión anterior intentando justificar la decisión del padre de Pelayo, resalta la heroicidad del niño: “Fue entonces cuando se manifestó de un modo visible la heroica fortaleza de este santo niño, porque en vez de intimidarse ante los rudos trabajos que le esperaban en la prisión, lejos de su familia y en poder de aquellos infieles, aceptó generosamente el sacrificio de su libertad y aun el de su vida, por la libertad y la vida de su venerable tío…” ¿Qué decir? ¿Un niño tan pequeño era consciente de todo esto o se vio forzado a admitir una decisión de sus mayores? Fuera como fuese, lo cierto es que Pelayo fue hecho prisionero.

Lo que tenía de santo, Pelayo lo tenía también de hermoso, de bello y de ello hablaron los presos y los carceleros, quienes se lo comunicaron al califa. Éste, dado a mantener todo tipo de relaciones sexuales, movido por la lujuria hizo que llevaran a Pelayo a su presencia vestido lujosamente y adornado con valiosas joyas. Isabel Flores de Lemus, en su obra “Año Cristiano Ibero-Americano”, editado en Barcelona en el 1950, describiendo este hecho de manera literaria, lo narra de la siguiente forma: “El niño se acercó al califa, hizo las tres postraciones de rigor y besó la mano de Abderramán. El emir lo contempló con arrobo, admirando la belleza del adolescente cristiano”. El califa le propuso que renunciase a su fe y reconociera a Mahoma como el verdadero profeta. Si hacía eso, lo colmaría de riquezas. Le dio a escoger entre vivir con él rodeado de lujo y entre sus más allegados o ser encerrado en la cárcel. Si decidía quedarse en palacio, sacaría también de la cárcel a los cristianos que estaban allí encerrados y traería a sus padres desde Galicia para que viviesen cómodamente en Córdoba.

Imagen y relicario del Santo. Iglesia-seminario de San Pelayo, Córdoba (España).

Imagen y relicario del Santo. Iglesia-seminario de San Pelayo, Córdoba (España).

Pelayo tendría unos catorce años de edad y llevaba tres años en la prisión, por lo que la oferta, en sí misma, era muy tentadora. Pero aunque era sólo un joven, Pelayo tenía las ideas muy claras. Volviendo al relato de Isabel Flores, Pelayo dijo: “Todo lo que tú me ofreces es nada. Yo soy cristiano, lo fui y lo seré siempre. Nunca negaré a Cristo porque lo que tú me prometes, se acaba; y Cristo, a quien yo adoro, no tiene fin ni principio, pues con el Padre y el Espíritu Santo, es un Dios único y verdadero, que nos creó de la nada y que todo lo mantiene y gobierna con su poder”. El emir se levantó enfurecido e intentó tocar al niño, pero éste se apartó diciéndole: “Vete, perro, ¿te crees que soy alguno de tus afeminados mancebos?”

Abderramán, creyendo que el niño había reaccionado con la vehemencia propia de su edad, ordenó a algunos de sus sirvientes que, con lisonjas, lo ablandasen. Al seguir Pelayo en sus trece y comprobando el califa que la fe del joven era tan firme como su voluntad de no ceder a sus pretensiones homosexuales, ordenó colgarlo en unas garruchas de hierro, subiéndolo y bajándolo bruscamente a fin de martirizarlo. Viendo que Pelayo no cedía, ordenó que le cortasen algunas partes no vitales del cuerpo y finalmente lo decapitó con una cimitarra. Era el mediodía del domingo 26 de junio del año 925.

Los verdugos tiraron el cuerpo de Pelayo al río Guadalquivir, pero los cristianos lo recogieron, sepultándolo en la iglesia de san Ginés, mientras que su cabeza la llevaron a la iglesia de San Cipriano. Como dije anteriormente, tres años después de su muerte, su tío – quizás arrepentido -, le dedicó un monasterio en Alveos. A los ocho años del martirio, Blas Braca le erigió una iglesia en Solís (La Rioja) y en el 947 se le nombró co patrono de Coimbra. En Guimaraes hicieron lo mismo en el año 959. Entre el 960 y el 967, el rey Sancho I le construyó un monasterio en León para albergar sus reliquias y en el 969 le dedicaron en Oviedo el monasterio de San Juan Bautista, al que trasladaron la mayor parte de sus restos en el año 987, donde aun se veneran. Como vemos, San Pelayo comenzó a recibir culto público desde el mismo momento de su martirio.

Urna que contiene los restos de San Pelayo. Monasterio de benedictinas de Oviedo (España).

Urna que contiene los restos de San Pelayo. Monasterio de benedictinas de Oviedo (España).

Entre el 1147 y 1152 el monasterio de Antealtares de Santiago de Compostela lo adoptó como titular, llegando con el tiempo a ser el titular de más de quince monasterios benedictinos del norte de Hispania. Su festividad se celebra el día 26 de junio, fecha de su muerte.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– FLORES DE LEMUS, I., “Año Cristiano Ibero-Americano”, Barcelona, 1950.
– GIL, C., “Santos gallegos”, Editorial Porto, S.A., Santiago de Compostela, 1976.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo X“, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

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Sobre sepulcros y reliquias de Santas: dos consultas

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Detalle del sepulcro de Santa Cristina en su basílica de Bolsena, Italia. La imagen yacente es obra de Benedetto Buglioni.

Detalle del sepulcro de Santa Cristina en su basílica de Bolsena, Italia. La imagen yacente es obra de Benedetto Buglioni.

Pregunta: No sé si te he comentado alguna vez que una de mis pasiones dentro de todo el tema de santos es saber donde se hayan sus cuerpos o restos. Seguro que podras ayudarme a saber en qué iglesia, basilica, convento etc y ciudad se hayan los cuerpos(o los restos más importantes o cuasi completos) de estas santas: Cristina, Inés, Cecilia, Quiteria, Lucía, Engracia (¿en qué iglesia de Zaragoza?), Eugenia (la que va acompañada de San Proto y San Jacinto), Bárbara, Dorotea (he leído sobre ella que media Europa afirma poseer sus reliquias). España

Respuesta: Me alegro de que me hagas esta pregunta, porque la mayoría de veces son datos que se ignoran y por ignorarse se pone hasta en duda la existencia de estas Santas, cuyas reliquias, por cierto, están todas autentificadas, sin posibilidad de discusión. Hasta hace relativamente poco yo no había trabajado mucho el tema, centrándome más en las vidas y certezas históricas de su existencia, pero gracias a la ayuda de Antonio Barrero he podido aprender casi todo lo que sé del tema -y lo que me queda por aprender-. Sintetizando lo máximo que puedo, aquí tienes las ubicaciones básicas:

Santa Cristina, virgen y mártir (24 de julio): La niña mártir de Bolsena está enterrada, valga la redundancia, en Bolsena (Italia). Concretamente en la Basílica de Santa Cristina, que fue construida sobre el lóculo original donde fue depositado y venerado su cuerpo después del martirio. En cierto momento su cuerpo fue desenterrado y llevado a Palermo. Luego fue devuelta, pero algunos restos se quedaron allí, en una esplendorosa tumba en el Duomo de Palermo.

Detalle del cráneo de Santa Inés. La inscripción del relicario dice: AGNE SANCTISSIMA (Santísima Inés). Iglesia de Sant'Agnese In Agone, Roma (Italia).

Detalle del cráneo de Santa Inés. La inscripción del relicario dice: AGNE SANCTISSIMA (Santísima Inés). Iglesia de Sant’Agnese In Agone, Roma (Italia).

Santa Inés, virgen y mártir de Roma (21 enero): Estuvo, tras su martirio, enterrada en la catacumba de la Via Nomentana en Roma, que tomaría su nombre. Actualmente su cuerpo está, junto con el de Santa Emerenciana, en la iglesia de Sant’Agnese Fuori le Mure. El cráneo, separado del cuerpo, se venera en la iglesia de Sant’Agnese In Agone. Por tanto, la mayor parte del cuerpo sigue en Roma. Sin embargo pequeños fragmentos de reliquias se han enviado a muchas zonas de Europa.

Santa Cecilia, virgen y mártir romana (22 de noviembre): Su cuerpo, luego de ser extraído de las catacumbas, ha reposado en la cripta de la iglesia de Santa Cecilia In Trastevere, en Roma. Son dos urnas de mármol donde están Cecilia, Valeriano y Tiburcio. No se puede acceder a ellas, están detrás de una celosía de mármol, pero un con reclinatorio frente al cual se puede rezar. La gente suele creer que el sepulcro está bajo la imagen yacente que esculpió Stefano Maderno para el altar, pero no es verdad.

Santa Quiteria, virgen y mártir (22 de mayo): Su cuerpo reposa en un hermoso sarcófago en su iglesia de Aire sur l’Adour, Landes (Francia).

Santa Lucía, virgen y mártir de Siracusa (13 de diciembre): Su cuerpo está actualmente en la iglesia de los Santos Jeremías y Lucía en Venecia (Italia). El rostro de la Santa fue recubierto con una máscara de plata ante las quejas de cierto santo varón que decía que era desagradable mirar el cadáver directamente. Un brazo, el izquierdo, fue sin embargo arrancado del cuerpo y actualmente se venera en el santuario de la isla de Ortigia, en Siracusa. También se veneran allí el vestido, el velo y las sandalias de la mártir, pero cuya autenticidad queda a la sombra de la duda. Como en las otras, existen muchas otras reliquias diseminadas por ahí, éstas son las principales.

Vista superior del cuerpo de Santa Lucía. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Vista superior del cuerpo de Santa Lucía. Iglesia de los Santos Jeremías y Lucía. Venecia (Italia)

Santa Engracia, virgen y mártir hispana (16 de abril): Ella, sus esclavos y las Santas Masas –también llamados los Innumerables Mártires de Zaragoza- están en la cripta de la iglesia de Santa Engracia en Zaragoza (España). Ella y los dieciocho en una urna bajo el altar, los demás, en un pozo en el suelo.

Santa Eugenia, virgen y mártir romana (25 de diciembre): Está junto con su madre Claudia, también mártir, y otros doce compañeros, en un altar de la Basílica de los Doce Apóstoles en Roma.

Santa Bárbara, virgen y mártir de Nicomedia (4 de diciembre): Al ser trofeo disputado entre católicos y ortodoxos y botín de saqueo durante las Cruzadas, su cuerpo está un poco más fragmentado. Hay una gran parte en Burano (Venecia, Italia), otra en la catedral ortodoxa de Kiev (Ucrania), y en la llamada Cripta de Santa Bárbara en Rieti (Italia). Hice hace algún tiempo un artículo con una reseña más extensa sobre las localizaciones de las reliquias, para hacerse una idea de lo “desmembrada” que está. Es la consulta que he publicado más abajo.

Santa Dorotea, virgen y mártir de Capadocia (6 de febrero): El cuerpo está bajo el altar de la iglesia de Santa Dorotea en el Transtíber (Roma). Dentro de una muñeca, por cierto, bastante decepcionante para tratarse de una santa tan famosa. Es verdad, como dices, que también hay muchas otras reliquias de ella por Europa, pero aquí está la mayor parte del cuerpo.

Meldelen

Santa Bárbara: estatus y reliquias
(Esta consulta se desarrolló como un diálogo, de modo que así lo reproduzco).

Detalle de la figura que contiene las presuntas reliquias de Santa Bárbara en Burano, Venecia.

Detalle de la figura que contiene las presuntas reliquias de Santa Bárbara en Burano, Venecia.

Comentario: Santa Bárbara siempre ha sido mi preferida de toda la corte celestial. Ella me cuida mucho y me ha hecho muchos milagros, entonces por eso le digo mi Santa Patrona. Aunque mitológica y como la quieran llamar los modernistas, ¡es mi Santa! 🙂 Estados Unidos

Respuesta: Santa Bárbara, virgen y mártir de Nicomedia en Asia Menor, conmemorada el 4 de diciembre, no es en absoluto una santa mitológica. Es una santa real, cuya existencia histórica está fuera de toda duda, después de que la Sociedad de los Bolandistas, los más prestigiosos investigadores en hagiografía, determinaran la veracidad de su existencia a través de la antigüedad de su culto y de sus reliquias. A pesar de ello fue retirada del calendario oficial romano en 1960 junto con una serie de santos considerados de dudosa existencia histórica. Es evidente que se han cometido errores en esta gestión, en principio bienintencionada, porque hemos visto rectificaciones de la misma, como el caso de Santa Catalina mártir, retirada en 1960 y devuelta al calendario en 2005.

Comentario: Ignoraba yo toda aquella información…aun así siempre la he querido muchísimo y me da mucho gusto el saber que existan datos historicos sobre ella. Lo unico que he leido de ella es el relato que se encuentra en el libro de santos de Jacopo de Voragine. Por cierto nunca la he creído mitológica en realidad, eso lo dije con tono de burla/sarcasmo/coraje en referencia a que los modernistas quieran descanonizar o llamar mitológicos a todos los santos que puedan, sobre todo cualquier santo cuya historia sea un poco dificil de creer. Ya lograron destruir la Santa Misa.

Respuesta: Los datos históricos fehacientes sobre Santa Bárbara se encuentran en la Bibliotheca Sanctorum, obra fundamental de los Bolandistas, que por desgracia se trata de una publicación extensa y carísima, de modo que sólo unos pocos privilegiados tienen acceso a ella (ya quisiera yo ser una de ellos…). En cuanto a la Leyenda Áurea de Jacopo Della Voragine, que citas, es una obra amena y entretenida para conocer leyendas de santos, pero en modo alguno es una fuente histórica: únicamente es respetable en cuanto a antigüedad y por el rico bagaje cultural que compiló Della Voragine, pero no debe tomarse en serio más allá de esto.

Relicario del cráneo de Santa Bárbara en Montecatini Alto, Italia.

Relicario del cráneo de Santa Bárbara en Montecatini Alto, Italia.

Por otra parte, no sé muy bien a quién te refieres con “modernistas”, quizás hagas referencia a las nuevas corrientes surgidas tras el Concilio Vaticano II. La retirada de los santos de dudosa existencia histórica, como digo, fue bienintencionada, pero equivocada e injusta respecto a algunos santos, como por ejemplo, Santa Catalina mártir, Santa Apolonia, y desde luego, Santa Bárbara. Ninguna de las tres es “de dudosa existencia histórica”. Quien pasa el filtro de los Bolandistas, supera la última de las barreras. Con esto no digo que sean infalibles: sólo digo que no hay quien investigue más y mejor que ellos.

Por otra parte, ningún santo se descanoniza, el culto puede seguir en ámbito local o privado. Y respecto a lo de destruir la Santa Misa, creo que más podrían contribuir otros en eso que yo, que no le veo nada malo a la misa de ahora.

Comentario: Por cierto ¿en dónde se veneran las reliquias de mi Santita?

Respuesta: Aquí he tenido que recurrir a la cortesía de mi buen amigo Antonio Barrero, experto en reliquias de santos. Él es quien me ha facilitado la lista de los lugares donde se veneran reliquias de Santa Bárbara:

Burano (Venezia): parte del cuerpo.
Rieti (Italia): sarcófago con reliquias
Mantova (Italia): presunto cráneo
Montecatini (Italia): “parte del cráneo”
Piacenza (Italia): “reliquias”
Sevilla (España): “parte del cráneo”
Pamplona (España): “reliquias”
Paternò (Catania): reliquias
Kiev (Ucrania): parte del cuerpo
Old Cairo (Egipto): reliquias
Ravello (Salerno): reliquias (creo que del cráneo)
Roma (Italia): “parte del cráneo”
Braine le Comte (Bélgica): reliquias.
Lviv (Ucrania): reliquias.
Mechelen (Bélgica): reliquias
Dignano (Croacia): pie incorrupto

Con todo, Antonio me advierte que todas no son auténticas, sino que pasa lo que a otros santos: si se juntaran sus reliquias, aparecerían varios cuerpos y varias cabezas. Las más verosímiles son las de Burano, Rieti, Dignano y de Kiev.

Detalle del pie incorrupto de Santa Bárbara en Dignano (Croacia).

Detalle del pie incorrupto de Santa Bárbara en Dignano (Croacia).

Comentario: (viendo la fotografía del pie, que también es cortesía de Antonio Barrero) WOW, que reliquia, válgame. ¡El pie sagrado de mi santita! La verdád no pense que existieran ya reliquias suyas. Gracias. Ademas gracias por cualquiera información al respeto, te agradezco muchísimo que me ayudes a saber mas de mi santita querida.

Respuesta: De nada, es un placer ayudar. Para eso estamos aquí.

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beata Antonia Mesina, mártir de la pureza

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía coloreada de la Beata.

Fotografía coloreada de la Beata.

Hace unos días dedicamos un artículo a la Beata Pierina Morosini, joven obrera italiana mártir de la pureza. Hoy, día de su fiesta y como quedó prometido, le dedicamos este artículo a otra muchacha asesinada en similares circunstancias, la niña sarda Antonia Mesina. Nos encontraremos con una historia similar aunque un caso distinto, y, nuevamente, las comparaciones con Santa María Goretti, representante de todas las mártires de la pureza, sobresale inevitablemente.

Una campesina de Cerdeña
Antonia Mesina nació en Orgosolo (diócesis de Nuoro, isla de Cerdeña) el 21 de junio de 1919, hija de Agostino Mesina, guarda forestal, y de Grazia Rubanu, ama de casa; fue bautizada el 30 de junio de 1919, en la parroquia local de San Pedro (s.XIV), confirmada por el obispo Luca Canepa el 10 de noviembre de 1920, con sólo un año y medio de edad; y a los siete años realizó la Primera Comunión. Era la segunda hija de diez hermanos, seis de los cuales murieron siendo todavía muy pequeños, por lo que pronto tuvo que ayudar a su madre en las tareas domésticas y en el cuidado de los hermanos menores, en el que destacaba por su atención maternal. La familia, de condición modesta, era mantenida exclusivamente por el salario del padre.

Siempre fue una niña muy piadosa y observante. Se inscribió en Acción Católica de 1929 a 1931 como “benjamina” (aspirante) y en 1934 hasta el año de su muerte -1935-, como “socia efectiva” (militante activa). Tenía una gran devoción por la Eucaristía, por el Sagrado Corazón de Jesús y por la Virgen, de los cuales sacaba fuerzas para desarrollar una espiritualidad que en ella se daba en lo cotidiano, y que también la ayudó a desarrollar una amor a la virtud de la pureza. Rezaba a menudo el rosario y siempre que podía comulgaba. Era una niña llena de una piedad simple y fervorosa, generosa en su dedicación a su familia, mostrando respeto y caridad hacia todos.

Fotografía coloreada de la Beata, luciendo el traje tradicional de las mujeres sardas.

Fotografía coloreada de la Beata, luciendo el traje tradicional de las mujeres sardas.

Era de carácter reservado, pero decidido, como era habitual entre las mujeres de la zona, y asimismo evitaba todo lo que pudiese ofuscar su modestia y reputación. Participaba espontáneamente en los eventos de Orgosolo: de ahí que tengamos retratos suyos portando el bonito y colorido vestido tradicional de las mujeres sardas, con ocasión de las fiestas de la Asunción (15 de agosto) y también de San Ananías, que se celebraba el primer domingo de junio.

Participó con entusiasmo de la famosa “Cruzada por la pureza” -en la cual también participaría la Beata Pierina Morosini- llevada a cabo por la Juventud Femenina de Acción Católica y liderada por Armida Barelli. Antonia, como tiempo después Pierina, quedaría impactada por la heroicidad del martirio de María Goretti, de tal modo que muchas veces dijo a sus allegados que si ella se encontrara en la misma situación que Goretti, preferiría, como ella, hacerse matar antes que perder la pureza y la castidad. Así se lo dijo al sacerdote don Cabras cuando él elogiaba a Goretti: “Yo habría hecho lo mismo que ella”. De hecho, su hermano Giulio declararía posteriormente que su hermana tenía un libro dedicado a Goretti y la conocía muy bien. Y un día, contando a su madre un abuso ocurrido a una joven esposa de Lollove, en Novara, declaró decidida: “Si eso me sucediera a mí, ¡antes me aplastan como a una hormiga que cedo!”. Tristemente, estas palabras resultarían proféticas, es más, se cumplieron literalmente.

Martirio
El 17 de mayo de 1935, después de participar en la Eucaristía y comulgar, fue enviada por su madre al bosque del pueblo vecino de Obadduthai para recoger leña, pues aquel día debían hornear el pan. Iba junto a su amiga, una niña de doce años llamada Anna Castangia, que se había encontrado por el camino, cuando fue interceptada por un joven que se les había adelantado hacía poco, pero que habían perdido de vista. Este muchacho, llamado Ignazio Giovanni Catgiu, era también oriundo de la zona, y le propuso mantener relaciones sexuales, asegurándole que estaba enamorado de ella. Pero Antonia lo rechazó enérgicamente, lo que lo enfureció hasta el punto de decidir tomar por la fuerza lo que ella no le daba de buen grado.

Mural contemporáneo de la Beata en adoración ante Jesús Crucificado. Parroquia de Orgosolo, Cerdeña.

Mural contemporáneo de la Beata en adoración ante Jesús Crucificado. Parroquia de Orgosolo, Cerdeña.

Anna Castangia se dio la vuelta y vio a Antonia asaltada por este joven, gritando pidiendo ayuda, pero debido a su corta edad, nada pudo hacer por ayudarla. Las crónicas y actas del suceso instituido en el jurado de Assise de Sassari permitieron reconstruir las fases del asesinato de Antonia Mesina, que fue un acto terriblemente cruento.

El agresor, al verse rechazado, la sujetó por la espalda, mientras ella gritaba: “¡Papá… papá!”. La muchacha era fuerte, por lo que de primeras logró escapar de su agresor, que la persiguió y alcanzó. Ciego de ira, agarró una gruesa piedra y la golpeó en la cara. Antonia, con el rostro ensangrentado y la vista obnubilada, cayó de rodillas antes de desplomarse sobre el suelo, aterrizando sobre los codos. Aquí fue encontrado un primer charco de sangre.

Entonces, Catgiu agarró a Antonia por el pelo y la arrastró por el suelo una distancia de nueve metros, tirándola de los cabellos, hasta unos arbustos, donde intentó desgarrarle la ropa y violarla. La joven no se rindió y peleó duramente contra su agresor, mientras seguía gritando y pidiendo ayuda. Tanto se le resistió que hizo imposible la violación, pero desató la furia del asesino, que agarró una piedra todavía más grande y empezó a descargar golpes con todas sus fuerzas, sobre la frente, la boca y los ojos de su víctima, destrozándole la cara, hasta que se dio cuenta de que la había matado. Aquí quedó un segundo charco de sangre. Tenía 16 años de edad.

Urna con la figura que contiene los restos de la Beata, vestida con el traje tradicional sardo. Parroquia de Orgosolo, Cerdeña.

Urna con la figura que contiene los restos de la Beata, vestida con el traje tradicional sardo. Parroquia de Orgosolo, Cerdeña.

Catgiu escondió el cadáver entre los arbustos y se alejó, no sin antes haberle machacado la cabeza a pedradas, quizá para cerciorarse de que no pudieran reconocerla. Ciertamente, para cuando fue encontrado, el cuerpo estaba en condiciones horribles: el rostro de Antonia, herida con setenta y cuatro golpes de piedra, estaba tan desfigurado que era irreconocible. La autopsia reveló que no se había consumado la violación y que, por tanto, Antonia Mesina había sido asesinada, como confesaría posteriormente el asesino, por haberse negado a complacer sexualmente a su agresor. “Antonia Mesina ha vencido, pero le ha costado la vida”, declararía el doctor Raffaele Calamida, que la había examinado. Y el juez Emanuele Pili diría también: “Martirizada, ¡pero pura!”

Beatificación
Los funerales, que tuvieron lugar el 19 de mayo de 1935, dos meses después del asesinato, fueron muy concurridos por todo el pueblo de Orgosolo. La brutalidad del crimen causó un gran impacto en toda la isla. No hubo misericordia para el asesino que la había masacrado tan cruelmente: Catgiu fue condenado a muerte y fusilado.

Pronto se extendió la fama de santidad de Antonia y la certeza de que su muerte, acaecida con gran dolor y violencia mientras se resistía a una agresión sexual, era martirio como lo había sido en el caso de María Goretti. Por ello, la Congregación para las Causas de los Santos dio el nihil obstat para el inicio del proceso el día 22 de septiembre de 1978 y, finalmente, el papa San Juan Pablo II la beatificó el 4 de octubre de 1987.

Detalle de la figura que contiene los restos de la Beata.

Detalle de la figura que contiene los restos de la Beata.

Como curiosidad, apuntar que la Beata era prima de un famoso bandolero sardo de los años 60, Graziano Mesina. Condenado a cadena perpetua por sus crímenes, no dudó en manifestar que estaba orgulloso de su pariente, y que le habría encantado poder asistir a la ceremonia de beatificación. Y otra curiosidad que vale la pena apuntar: el proceso de beatificación de Antonia Mesina fue uno de los pocos que pudo autorizar, en su cortísimo pontificado, el papa Juan Pablo I.

Meldelen

Bibliografía:
– LÓPEZ-MELÚS, Rafael, El Santo de Cada Día, Ed. Apostolado Mariano.
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum, Ed. Città Nuova, Roma 1987.

Enlaces consultados (22/04/2014):
http://www.antoniamesina.altervista.org/
http://www.santiebeati.it/dettaglio/53700

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