Nuestra Señora de Ocotlán

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nuestra Señora de Ocotlán, imagen que según la leyenda fue encontrada en el tronco de un árbol.

Nuestra Señora de Ocotlán, imagen que según la leyenda fue encontrada en el tronco de un árbol.

Sin duda después de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac, la aparición mariana más popular en México es la de Nuestra Señora de Ocotlán en Tlaxcala, que además según la leyenda que sobre esta se narra, sucedió exactamente diez años después de la aparición guadalupana.

En el mes de febrero de 1541, un indio de nombre Juan Diego Bernardino, procedente del pueblo de Santa Isabel Xiloxotla, se dirigía a buscar agua para asistir a sus familiares enfermos por una terrible peste que asolaba la región, y pasando por un bosque de ocotes, se le apareció la Santísima Virgen; y dirigiéndose al indio le saludó: “Dios te salve hijo mío, ¿a dónde vas?” A lo que el indio le respondió: “Voy, Señora, a llevar agua a los enfermos”. Y la Virgen le dijo: “Pues ven conmigo, que yo te daré otra agua con la que se extinguirá el contagio y sanarán cuantos de ella bebieran, pues mi corazón está siempre inclinado a favorecer a los desvalidos y no puedo ver tantas desdichas sin complacerme en poderlas remediar”.

Lo llevó la Virgen dentro del bosque de ocotes y en el centro, poniendo sus pies la Virgen sobre la tierra, brotó un manantial de agua; y la Virgen le dijo que sacara toda la que quisiera para que sanaran todos los enfermos. Antes de que Juan Diego se retirara, la Virgen le dijo que avisara a los franciscanos para que posteriormente fuera a buscar una imagen suya tallada en un árbol de ocote, para que fuera llevada a la capilla de San Lorenzo, donde podría estar más cerca de sus hijos para brindarles todo su amor maternal.

Cuando Juan Diego regresó a su pueblo y los enfermos quedaron curados, a los frailes no les quedó duda del milagro y fueron a buscar la imagen referida; se dice que cerca del bosque vieron que todo ardía en llamas, pero que no consumía los árboles. Los frailes dieron con el manantial y comenzaron a buscar la imagen pero no la encontraron, así que marcaron un ocote para volver al día siguiente con gente de la población y algunas hachas. Al darse cuenta de que había un árbol de ocote hueco con las hachas abrieron el tronco, y dentro de éste encontraron la imagen de la Virgen, a quien los indios comenzaron a llamarla “Ocotlatía” que significa “Señora del ocote”.

La aparición de Nuestra Señora de Ocotlán a Juan Diego Bernardino y el milagro del manantial.

La aparición de Nuestra Señora de Ocotlán a Juan Diego Bernardino y el milagro del manantial.

Habiendo sido llevada la imagen al templo de San Lorenzo, como ella misma lo había pedido, sucedió otro famoso portento, puesto que se quitó del altar mayor la imagen del santo mártir, para en su lugar entronizar la imagen de María, pero al sacristán del templo, que era gran devoto del santo diácono, le incomodó esto y cambió de nuevo de lugar a las imágenes; restableciendo a San Lorenzo a su lugar: a la mañana siguiente se encontró que la Virgen estaba de nuevo en el lugar de San Lorenzo. A la noche siguiente el sacristán volvió a hacer el cambio, y para más seguridad se llevó a la Virgen a su casa; pero al otro día al volver al templo, la Virgen estaba de nuevo en el lugar del santo; por tercera ocasión el sacristán repuso al santo en su lugar y a la imagen de la Virgen la llevó a la sacristía y en una gran baúl la encerró con llave; y para más cautela se acostó a dormir encima de éste. Al amanecer y entrar al templo, su sorpresa fue enorme al ver que de nuevo la imagen de la Virgen se encontraba en el altar mayor en lugar de San Lorenzo. Con esto, al hombre no le quedó más que reconocer que era un milagro y designio divino que la Virgen fuera la tutelar de aquel templo.

Se cuenta que en 1917, un hombre incrédulo, sacando su pistola lanzó varios disparos a la imagen de la Virgen de Ocotlán, pero las balas no dañaron la imagen sino que cayeron a los pies de la misma, lo que llevó a este hombre a arrepentirse por su mala vida. También se dice que en varias ocasiones el agua del manantial cesó, pero con oración volvió a brotar. Debido a la afluencia de gente, el padre Francisco Fernández de Silva decidió construir una capilla en el lugar del manantial, conocido actualmente como “El pocito”.

Durante la persecución religiosa en México, los pobladores de Ocotlán se organizaron para proteger a su querida Virgen y formaron “Los Caballeros de Nuestra Señora de Ocotlán”, que se encargaron de resguardar la imagen en una iglesia llamada “La Santísima” y su joyería fue escondida para evitar algún robo, la cual no fueron descubierta hasta 1940, en un pasaje secreto en las torres de la basílica, y se fundieron para dorar el altar.

Desde finales del siglo XVII se construyó un nuevo templo, el cual actualmente es Basílica. El 12 de marzo de 1907 fue coronada pontificalmente y confirmada como Patrona de la Arquidiócesis de Puebla en 1940.

El hallazgo de la Virgen de Ocotlán en el tronco de un árbol de ocote.

El hallazgo de la Virgen de Ocotlán en el tronco de un árbol de ocote.

Para los historiadores y especialistas, el caso de Nuestra Señora de Ocotlán, así como el de Nuestra Señora de las Nieves de Ixpantepec y San Miguel del Milagro, son copias de la aparición de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego en el Tepeyac; curiosamente así como sucede con los Santos en Europa, que las leyendas de muchos, son copias de otros santos anteriores o más famosos. Tal parece que con estas advocaciones y apariciones ha sucedido algo similar, aunque no puedo afirmarlo rotundamente que así sea. Para los especialistas las coincidencias son demasiadas, empezando que la mayoría de estas apariciones son contemporáneas en fechas a la del Tepeyac, pues la de Ocotlán como vemos es exactamente diez años después en 1541 y algo parecido sucede con los otros dos casos. Además que al igual que en el Tepeyac, aquí el indio se llama Juan Diego Bernardino, y como bien recordamos el vidente de Guadalupe es San Juan Diego y su tío Juan Bernardino; claro bien cabe la posibilidad de una coincidencia de nombres puesto que los misioneros hacían bautizos masivos con los mismos nombres a todos, además sobra recordar que en el caso de Ixpantepec también la Virgen pide se le edifique un templo sobre un cerro y en Ocotlán hace surgir un manantial, como se dice en aquella leyenda tardía de la Virgen de Guadalupe. Creo que está de más mencionar la coincidencia de que en todos los casos se mencionan por lo general a los franciscanos, ¿serán acaso estas leyendas un incentivo misionero para la labor franciscana?, si fue una creación de ellos no puedo asegurarlo aunque es muy posible, porque sea o no aparición celestial, sin duda ayudó en gran manera a la conversión de los indios de una forma no violenta.

André Efrén

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