El Primero de Enero en la Octava de la Navidad

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa María, Madre de Dios. Reina de la Congregación de San Michele Monaco, Alemania.

La liturgia del día nos propone el siguiente texto evangélico:
“En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa y encontraron a María y José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores decían. María, por su parte guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dió el nombre de Jesús, el que le dió el ángel antes de ser concebido en el seno”. (Lucas, 2, 16-21).

La circuncisión de Jesús es un evento narrado en el Evangelio de San Lucas (2,21): ocho días después de su nacimiento, Jesús fue circuncidado según la costumbre hebrea.
“Y estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia después de ti, de generación en generación, como alianza perpetua, para ser tu Dios y el de toda tu descendencia después de ti…..Sea circuncidado todo varón de entre vosotros” (Génesis, 17, 7-10). Este hecho viene recordado en la liturgia oriental (Iglesias Ortodoxas) con la correspondiente fiesta litúrgica celebrada el 1 de enero, pero la liturgia latina (Iglesia Católica), celebra este evento en la “octava de la natividad” (1 de enero) y de una manera muy particular, la liturgia ambrosiana celebra la solemnidad de la Circuncisión de Jesús en la octana de la Navidad.

Este es el prefacio de esta solemnidad en el rito ambrosiano:
“Es verdaderamente cosa buena y justa, nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, a ti, Padre santo, Dios omnipotente y eterno, por Cristo nuestro Señor, que para redimirnos del peso de la ley, fue circuncidado según la ley. De esta manera afirmó el valor del antiguo precepto, pero al mismo tiempo renovó la naturaleza del hombre, liberándola de todo gravamen de cualquier residuo de pecado. No despreciando el mundo antiguo dió comienzo al nuevo; en obsequio a la ley se hizo legislador y llevando en la pobreza de nuestra naturaleza su divina riqueza, concedió una nueva sustancia al misterio de los antiguos ritos. Con un corazón renovado y alegre, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a ti, oh Padre, el himno de tu gloria”.

María Santísima, Madre del Salvador como Divina Pastora. Acireale, Italia.

Esta es la “Oración Colletta” en el rito romano el día 1 de enero.
“¡Oh! Padre bueno, que en María, Virgen y Madre, bendita entre todas las mujeres, has establecido el hogar de tu Hijo hecho hombre por nosotros, concédenos tu Espíritu, de manera que toda nuestra vida en señal de tu bendición, esté disponible para recibir tus dones. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo tuyo, que es Dios….. Amén”.
El Rito Ambrosiano enfatiza en lo que significa “la octava de la Navidad” y “la Circuncisión de Jesús”, mientras que, en el Rito Romano se hace en “la Madre de Dios”. (Sin embargo, como se puede ver en la lectura del evangelio según el Rito Romano, en el texto se habla de la Circuncisión).

El octavo día fue el día en el que Jesús fue circuncidado conforme a la tradición hebrea y en este acto, recibió el nombre de Jesús, que en hebreo significa “salvación” o “salvador” (Dios salva). Sin embargo, la devoción popular gracias a San Gaspar del Búfalo, ha guardado el misterio salvífico de la Circuncisión en lo que se ha venido en llamar “el Rosario de la Preciosísima Sangre de Jesús” en el cual se recita:
1º Misterio.- Jesús derrama su Sangre en la Circuncisión (Lucas 1, 59): ¡Oh! Jesús, Hijo de Dios, que con la primera Sangre que has derramado para nuestra salvación, se revela el valor de la vida y la obligación de afrontarla con fe y con coraje, en la luz de tu nombre y en la gloria de la gracia” (Padre nuestro y cinco Glorias), “te suplicamos, Señor, que socorras a tus hijos que has redimido con tu Preciosa Sangre.
Es por esto por lo que los creyentes, en la solemnidad del 1 de enero, celebramos a Jesús, que es la Palabra del Dios vivo, Dador de la Ley, que dona por primera vez su sangre por la humanidad. Todo esto demuestra la obediencia de Jesús a Dios y profetiza la Resurrección de Jesús.

En referencia a la Circuncisión de Jesús se difunde la devoción a una reliquia: el Santo Prepucio (!!). El Santo Prepucio es una reliquia constituída por aquello que se cree es el resto del prepucio de Jesús recogido durante el rito de la circuncisión y al que se le ha atribuido diversos eventos milagrosos. En diversos momentos de la historia y en varios lugares de Europa se ha manifestado que ellos lo custodiaban. En la Edad Media se multiplicó la reliquia; era la época en la que eran bienvenidas todas las santas reliquias, ya fueran verdaderas o falsas.

En un principio se pensaba que la reliquia le fue dada al Papa San León III el día 25 de diciembre del año 800 por parte de Carlomagno en el día de su coronación. ¿Cómo la habría conseguido el emperador? Se la habría dado un ángel mientras este rezaba en el Santo Sepulcro aunque otra versión es que se la habría dado la emperatriz Irene de Bizancio. El Papa León III colocó la reliquia en el “Sancta sanctorum” de la Basílica Lateranense de Roma.
Además de Roma, presumían de tener esta reliquia las ciudades de Santiago de Compostela, Coulombs (Francia), Chartres, las iglesias de Besançon, Metz, Hildesheim, Charroux, Conques, Langres, Amberes, Fécamp, Puy-en-Velay, Calcata (Viterbo), Auvergne… Gracias a Dios, hoy en día, este culto ya no se realiza.

Virgen Dolorosa de las Siete Espadas. Iglesia de Santo Stefano Rotondo, Roma (Italia).

Y antes de concluir quisiera decir dos palabras acerca de la solemnidad de María Santísima Madre de Dios, que es la fiesta por excelencia del rito romano en este día 1 de enero.
El Martirologio Romano, en efecto, dice el día 1 de enero: “En la Octava del Nacimiento del Señor y en el día de su Circuncisión, la solemnidad de la Santa María, Madre de Dios: los Padres del Concilio de Éfeso la aclamaron como Theotókos, porque en ella el Verbo se hizo carne y el Hijo de Dios habitó en medio de los hombres, el Príncipe de la paz, al que se le dió un nombre que está sobre todo nombre”.

La solemnidad de María Santísima Madre de Dios fue la primera fiesta mariana aparecida en la Iglesia occidental. El “Natale Sanctae Mariae” se empezó a celebrar en Roma entorno al siglo VI, probablemente juntamente con la dedicación de una de las primeras iglesias Maríanas de Roma: Santa María Antiqua al Foro romano, al sur del templo de Cástor.

La liturgia la conectó a la Navidad y el 1 de enero fue llamado “In octava Domini”. En memoria del rito realizado ocho días después del nacimiento de Jesús se proclamaba (se proclama) el evangelio de la Circuncisión, que también dió nombre a la fiesta que inauguraba el año nuevo.
La reforma litúrgica del calendario para el rito romano que hizo el Concilio Vaticano II, le dió al día 1 de enero la festividad de la Maternidad divina de María, ya celebrada desde el año 1931 el día 11 de octubre en recuerdo del Concilio de Éfeso (431), en el que se sancionó solemnemente esta verdad tan querida para el pueblo cristiano: María es la verdadera Madre de Dios.

Nuestra Señora de los Dolores y de Loreto. Ceuta, España.

Esta fiesta fue una victoria doctrinal en contra de Nectorio que había osado declarar: “¿Dios ha necesitado una madre? Ahora no condenamos a la mitología griega que le atribuía una madre a los dioses”.
San Cirilo de Alejandría, combatiendo a Nectorio, se opuso a la expresión de “María madre de Cristo” y apoyó la de “María madre de Dios” porque equivalía a afirmar que Cristo es una sola persona, es la persona del Hijo de Dios: “Así como la Virgen generó según la carne a Dios unido personalmente a la carne, decimos que ella es la madre de Dios, no en el sentido de que la naturaleza del Verbo se hizo carne desde el comienzo de su existencia, sino en el sentido de que, habiendo asumido el Verbo personalmente la naturaleza humana, aceptó ser engendrado en su seno según la carne”.

Las dos naturalezas, divina y humana en Cristo son independientes y forman parte en una sola persona divina: entonces, podemos predicar de la persona divina de Cristo todas las propiedades de la naturaleza humana y decir también que Dios nace, padece y muere. Luego si Dios ha nacido, María es la Madre de Dios.

Damiano Grenci

BIBLIOGRAFIA Y SITIOS:

* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2011
* Sito Web di wikipedia.org
* Sito Web di culturacattolica.it
* Sito Web di santibeati.it
* Sito Web di monasterovirtuale.it

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es