Santa Olga de Kiev

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Icono ortodoxo ruso de la Santa.

Santa Olga, Gran Duquesa (knjagina) de Kievan-Rus, es una de los más populares santos locales en Europa del Este, a menudo llamada “igual a los Apóstoles” por la misión de cristianización que realizó en su época.

Olga nació en torno a 890. De acuerdo con las Primigenias Crónicas rusas, ella era oriunda de Pskov, pero los registtros eclesiásticos mencionan un pueblo en Wybutska, cerca de Pskov, como su lugar de origen. Probablemente ella era de origen varangiano (población nórdica de la misma raíz lingüística que los vikingos), establecidos en las regiones norteñas de la actual Rusia. Según algunos datos, era hija de Oleg de Novgorod. Su nombre, Olga, probablemente es de origen escandinavo, derivado de Helga, una antigua palabra nórdica de la raíz heill, que significa “disfrutar prosperidad” o “ser feliz”.

De acuerdo con algunas hipótesis, Olga nació en Pliska, Bulgaria, siendo su padre el knjaz Vladimiro de Bulgaria. Esta hipótesis parte del hecho de que su primer nieto fue llamado Vladimiro por su padre; y respectivamente uno de sus hijos, Boris, por su bisabuelo, Boris, el Cristianizador de los Búlgaros. En cualquier caso, ninguna otra fuente respalda estas suposiciones.

A la edad de 20 años, esto es, en torno a 903, ella se casó con el príncipe Igor I, el hijo de Rurik, tradicional fundador de Rusia. El príncipe Igor sucedió a su padre como gobernador de Kiev en 912. En esta época Olga le dio un hijo llamado Svyatoslav, el padre de San Vladimiro.

Igor fue asesinado mientras recaudaba impuestos de los drevlianos en 945. En ese tiempo, su hijo Svyatoslav tenía sólo 3 años de edad, y Olga se convirtió en la regente oficial de Kievan-Rus hasta que su hijo alcanzó la mayoría de edad, esto es en torno al 945-963. Como viuda, tuvo varios problemas con los vecinos drevlianos, una nación que vivía en los bosques al oeste de Kiev. Su nombre, que significa “el pueblo de los árboles”, sugiere su forma de vida. Olga es recordada en las Crónicas Primigenias por su venganza contra las personas que asesinaron a su marido.

La Santa manda quemar vivos a los emisarios drevlianos en una casa de baños. Miniatura de las Crónicas Primigenias.

Poco después de haber matado a Igor, los drevlianos enviaron veinte de sus mejores hombres a convencer a Olga de que se casase con su príncipe, Mal, y le concediera su regencia de Kievan-Rus. Tras engañarlos, ordenó a sus siervos que los enterraran vivos. Entonces mandó una carta al príncipe Mal diciendo que aceptaba su propuesta, pero que necesitaba otros enviados, nombrados entre sus más distinguidos hombres, debido a su noble posición. El príncipe les envió a sus mejores hombres, los que le ayudaban a gobernar sus tierras, pero ella les preparó una sala de baños y los hizo quemar vivos allí dentro. Después, planeó destruir al resto de drevlianos, invitándolos a una cena-funeral en la tumba de su esposo. Después de que los drevlianos se emborracharan, los soldados de Olga mataron a unos 5000 de ellos. Los que aún vivían suplicaron misericordia y ofrecieron pagar por su libertad, pero ella pidió tan sólo tres palomas y tres gorriones de cada casa, pues no quería cargar a los lugareños con rentas tras semejante pérdida. Entonces Olga entregó a sus soldados las palomas y los gorriones, ordenando que ataran a sus patas pequeños trozos de tela mojados en azufre y los soltaran. Los pájaros, al volar a sus nidos, prendieron fuego a todas las casas. Los que huyeron fueron capturados o asesinados, o fueron vendidos por ella como esclavos para sus seguidores. Los que quedaron aceptaron pagar un tributo.

Olga fue regente de Kievan-Rus con el apoyo del ejército y de su gente. Cambió el sistema de recaudación de impuestos (poliudie) en la primera reforma legal documentada en Europa del Este. En lo sucesivo ella siguió rechazando diferentes propuestas de matrimonio, y mantuvo en su poder el trono para su hijo Svyatoslav, mayor de edad en 963 o 964.

Visita y bautismo de la Santa en Constantinopla. Miniatura de la Crónica de Radzwill.

Cristianización de Olga
No se sabe cuándo Olga empezó a interesarse por el cristianismo, pero es posible que su interés fuera anterior a su visita a Constantinopla, que tuvo lugar, según distintas fuentes, en algún momento entre 954 y 957. Las ceremonias de su recepción formal en la capital del Imperio Bizantino son descritas por el emperador Constantino VII en su libro “De Ceremoniis”. Las crónicas eslavas añaden detalles apócrifos al relato de su bautismo, como la historia de cómo ella encandiló y “sobrepasó” al viudo Constantino, que le propuso matrimonio.

Olga accedió a ser bautizada primero, porque sólo siendo cristiana podría casarse con un emperador cristiano. Antes de ello, le pidió al emperador ser su padrino. Después que el patriarca Polieucto la instruyó en la fe, fue bautizada con el nombre de Elena, pero no por Santa Elena emperatriz, como se ha creído. La esposa de Constantino, muerta realmente en 961, se llamaba Helena Lekapena, y fue probablemente su madrina. Pero tradicionalmente, tras el bautismo, Constantino le pidió una vez más su mano. Sin embargo, Olga le engañó diciendo que ahora ella era su hija en el bautismo y semejante unión estaba prohibida por la ley cristiana. Aunque él se molestara por su engaño, le ofreció muchos regalos y la dejó regresar a Kiev. En realidad, es imposible que este asunto del matrimonio fuera real, porque cuando se bautizó, Olga era ya una mujer anciana y Constantino tenía una esposa, quedando viudo sólo unos pocos años después.

De vuelta en Kiev, Olga instruyó a su hijo Svyatoslav y lo preparó para el bautismo. Sin embargo, no consiguió convertirlo, porque él estaba más interesado en las luchas locales y en las guerras tribales, pero este puso bajo el cuidado de Olga a Vladimiro, quien sería el presumible sucesor al trono, quien posteriormente adoptaría el cristianismo como religión estatal. En cualquier caso, aunque Svyatoslav no se bautizó, no prohibió bautizarse a otros.

Detalle de la Santa en el monumento al Milenio de la Cristianización de Kiev, Ucrania.

En los últimos años de su vida, Olga construyó iglesias, entre ellas la iglesia de madera de Santa Sofía (Sabiduría de Dios) en Kiev y la iglesia de la Santísima Trinidad en Pskov.

En 968, cuando Svyatoslav estaba en campaña militar contra los búlgaros, los pechenegos sometieron a Kiev a asedio. En ese momento Olga vivía en la ciudad, cuidando de sus nietos Yaropolk, Oleg y Vladimiro. Como la gente se debilitara por el hambre y la sed, Olga animó a un compañero para que escapara del asedio y trajese ayuda. Svyatoslav regresó en su ayuda y encontró a su madre muy enferma. Su intención era trasladar su residencia a Perejaslavl (en el río Danubio) dejando a Olga en Kiev, pero ella impidió a Svyatoslav trasladarle hasta después de que ella muriese.

Santa Olga murió el 11 de julio de 969 y fue enterrada por un sacerdote, habiendo ordenado que no se hiciese un funeral según las paganas costumbres eslavas. El presbítero Gregorio, que estaba con ella en Constantinopla en 957, cumplió su deseo. El Sinaxario Ruso calcula que tenía 20 años en el momento de su matrimonio, y fue esposa de Igor durante 42 años. Entonces reinaría 10 años antes de su bautismo y tras él vivió 15 años más. Así que debió morir con 90 años de edad.

Sus reliquias
Aunque Olga no tuvo éxito en convertir a su hijo y a otros a la fe cristiana, su ejemplo pudo haber tenido gran influencia en su nieto, Vladimiro, que en 988 se hizo cristiano ortodoxo y condujo a los habitantes de Kiev y Rus a seguirlo en el bautismo. Durante su reinado, el príncipe (knjaz) Vladimiro descubrió el cuerpo de Olga incorrupto, tradicionalmente en 1007. Éste fue el primer caso de invención de reliquias en la cristiandad eslava. Su cuerpo fue puesto en un ataúd dentro de la iglesia de Santa Sofía (Sabiduría de Dios) de Kiev. En cualquier caso, sólo en 1574, la Iglesia Ortodoxa Rusa canonizó oficialmente a Olga. Aunque sus bisnietos Boris y Gleb son los primeros santos oficialmente canonizados en Rusia, Olga sigue siendo la primera Santa para su pueblo, celebrada el 11 de julio, y según el antiguo calendario, el 24 de julio.

Durante las invasiones tártaras de los siglos siguientes, las sagradas reliquias de Olga fueron fuente de numerosos milagros. A inicios del siglo XVIII, el ataúd fue ocultado en un lugar desconocido aún no hallado. En 1939, una expedición encabezada por el científico de Leningrado Mikhail Karger descubrió algunos huecos ocultos en los cimientos de la iglesia del Diezmo de Kiev. En esos huecos había restos humanos y entre ellos, un esqueleto femenino con ornamentos dorados, por lo que los arqueólogos son proclives a creer que ésas eran las reliquias de Santa Olga. Sin embargo, esto no ha sido confirmado todavía.

Veneración de Santa Olga
Debido a su influencia proselítica, la Iglesia Ortodoxa llama a Santa Olga como a su nieto Vladimiro, con el título honorífico de eissapóstolos, “Igual a los Apóstoles”, como es el caso de Santa Elena y el emperador Constantino en el Imperio Bizantino. Con este título se reconoce la importancia de su papel en la cristianización de los rusos, proceso que duró sólo unos pocos siglos. El culto de Santa Olga es muy amplio, aunque especialmente vívido en la Iglesia Ortodoxa Rusa. Los iconos representan a Santa Olga como una mujer de edad, vestida de rojo y dorado y llevando una corona principesca. De la corona a los hombros pende un velo blanco. Generalmente ella lleva una cruz en la mano derecha, pero en otras representaciones no la lleva, sino que sus manos están unidas en oración a la altura del pecho.

Vista del primitivo sarcófago que contuvo el cuerpo de la Santa.

Tropario (himno) de Santa Olga
Dando a tu mente las alas del entendimiento divino, te elevaste por encima de la creación visible buscando a Dios, el Creador de todo. Cuando lo encontraste, recibiste el renacimiento a través del bautismo. Como quien disfruta del Árbol de la Vida, permanecerás eternamente incorrupta, ¡oh siempre gloriosa Olga!

Mitrut Popoiu

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