Santa Odilia (Otilia), abadesa de Hohenbourg

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Pintura alemana de la Santa, representada como religiosa cisterciense y portando el libro con los ojos, símbolo de su patronazgo sobre la vista.

Pintura alemana de la Santa, representada como religiosa cisterciense y portando el libro con los ojos, símbolo de su patronazgo sobre la vista.

Poquísimo se sabe de esta santa; sólo lo que comenta una leyenda y algunos apuntes que parecen ciertos y que están basados en su biografía escrita posteriormente. Lo que sí es admitido por unanimidad es que fue ciega de nacimiento y recuperó la visión.

Según la leyenda, era ciega desde que nació y por eso, su padre el duque alsaciano Adalrico, la dejó al cuidado de una criada, que cogió a la niña y la llevó al monasterio de Balma, que unos historiadores lo identifican con el de Beaume-les-Dames y otros con el de Moyenmoutier.  En el monasterio, según sigue diciendo la leyenda, fue bautizada por el obispo San Erardo, recuperando la niña en ese momento la vista. Allí estuvo varios años y en ella se despertó el interés por la vida monástica, por lo que después de haber visitado a su hermano Hugo en su casa, su padre fundó el monasterio de Hohenbourg para que ingresara su hija, que fue su primera abadesa y que vivió allí toda su vida santamente, muriendo un 13 de diciembre a principios del siglo VIII. Hasta aquí, lo que sucintamente dice la leyenda. Fue sepultada en el monasterio y es el papa San León IX quién lo afirma por primera vez el día 17 de diciembre del año 1050. Odilia y el monasterio de Hohenbourg son mencionados en una donación que hizo la abadesa Adela en el año 783.

La primera biografía de Odilia fue redactada a principios del siglo X y lo hizo un capellán de su monasterio y ella repite muchos episodios de la vida de Santa Salaberga, por lo que se deduce que o toda o en su mayor parte es una biografía falsa. Únicamente es válida para confirmar que Odilia nació ciega.  Es verdad que en esta biografía se comenta un “curioso episodio”: estando gravemente enferma llegó a morir sin haber recibido el Viático; entonces, y gracias a las oraciones de sus afligidas religiosas, resucitó pudiendo comulgar con las dos Especies Sacramentales, muriendo de nuevo posteriormente.

No se sabe qué regla se seguía en el monasterio de Hohenbourg, pero puede deducirse que fuese la Regla Benedictina ampliada en rigurosidad por la propia Odilia. Esto parece,  porque tanto Odilia como su padre eran parientes de San Leodegario, que fue un propulsor del monacato benedictino. Desde luego está completamente descartada la Regla de San Agustin y la Regla Canónica de Aquisgran (Aachen), pues eso es confirmado por varios escritos premonstratenses.  Tratando de este tema: qué regla se seguía en el monasterio, algunos hagiógrafos, entre ellos Lanzel dice que existieron dos Odilias: una la fundadora del monasterio que seguía la Regla de San Columbano y otra, reformadora, que introdujo la Regla de San Benito. O sea, en Hohenbourg, dos Odilias. Esto está actualmente descartado como falso.

La biografía más antigua escrita en alemán es la de M. Hupfull en 1510 y Jerónimo Vigner en el año 1660 redactó una biografía que quiso hacerla pasar como recopilación de otra más antigua, pero que se demostró era falsa.

Aunque Santa Odilia fue sepultada en su monasterio, algunas reliquias se repartieron y así, el día 4 de mayo de 1353, el emperador Carlos IV recibió el brazo derecho, que hoy  es venerado en Praga (Chequia). En Corbie (Francia), durante un tiempo, se veneró un “caput Sanctae Othiliae benedictinae abbatissae”, que actualmente está en Fricamps (Francia), pero que desde luego no es su cabeza. Las reliquias de Odilienberg se salvaron en el año 1795 cuando profanaron su sarcófago para quitarle los revestimientos de mármol. Allí continuaron en un cofre hasta el año 1842. Su culto es muy popular en Alsacia (Francia), región de la que es patrona desde el año 1807. El Mont-Sainte-Odile es el lugar más visitado de toda Alsacia y desde el 7 de julio de 1842 allí están sus restos.

El nombre de Santa Odilia, desde el siglo IX, es mencionado en las letanías de Regensburg, en las de Freising y en las de Utrech y ya en el siglo XII era conmemorada el día 13 de diciembre en la Abadia de San Gallo, en Suiza. En la Edad Medía se celebraba en todas las abadías alemanas y en las de algunas regiones francesas, en las abadías benedictinas austriacas y en todos los monasterios femeninos de Centroeuropa. Fue inscrita en el Martirologio Romano en el día de su muerte, el 13 de diciembre.

Actual sepulcro de la Santa en Mont-Sainte-Odile, Alsacia (Francia)

Santa Odilia es invocada especialmente para que se curen las enfermedades de la vista (por haber nacido ciega y posteriormente recuperar la visión), las enfermedades de los oídos y los dolores de cabeza. Es representada vestida de abadesa, con un libro abierto sobre el que reposan dos ojos, o vestida de abadesa liberando a su padre del Purgatorio. Otras veces se le representa  con un cáliz en alusión  al “episodio del Viático” Su nombre es Odilia, pero a partir del siglo XV, especialmente en Baviera, se le llamó Otilia, nombre por el que es conocida en Alsacia.

El hecho de que sea patrona de los ciegos y de cuantos tienen problemas oculares es más lógico que en el caso de Santa Lucía, pues a esta última santa le viene el patronazgo gracias a una leyenda medieval: la “Leyenda Aurea”. Casualmente, las dos murieron el mismo día, el 13 de diciembre.

Antonio Barrero

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Santas Lucía y Otilia: patronas de la vista

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Santas Lucía (izqda.) y Otilia (dcha.), vidriera de Glasmaleri. Museo de Cluny, París (Francia)

Pregunta: Quisiera conocer un poco más de las vidas de Santa Lucía y de Santa Odilia, pues acabo de enterarme que las dos se celebran el mismo día (13 de Diciembre) y las dos son Santas Patronas de la vista, además, no se si son originarias del mismo lugar. Muchas gracias.

Respuesta: Respecto a las Santas por las que preguntas, cierto es que ambas son patronas de la vista y ambas se las festeja el 13 de diciembre, porque según la tradición murieron ese día, pero aquí acaban las coincidencias entre ambas, porque Santa Lucía es una virgen mártir de Siracusa (Sicilia) que vivió en el siglo IV, y Santa Otilia fue abadesa de Hohenbourg y vivió en Alsacia en el siglo VII.

Hablemos en primer lugar de Santa Lucía. Los datos que tenemos acerca de su vida son más bien legendarios, pero su existencia histórica está probada. La leyenda nos habla de una joven siciliana, huérfana de padre, que muy joven hizo voto de virginidad a Cristo; sin embargo, su madre Eutiquia dispuso para ella una ventajosa boda como era costumbre. En ello estaba Eutiquia cuando enfermó gravemente al sufrir un ataque de disentería, que produce hemorragias; y le propuso su hija peregrinar al sepulcro de Santa Águeda, célebre mártir de Catania, para implorar la curación. Allí se le apareció la Santa a Lucía y le dijo que no precisaba de pedirle nada, pues ella sola con su fe ya había conseguido la curación de su madre. Cuando Eutiquia sanó, Lucía le reveló su voto de virginidad y, movida por la piedad, Eutiquia canceló los planes de boda y Lucía distribuyó toda la dote entre los pobres de Siracusa.

Naturalmente, aquello provocó el enfado del prometido, quien acudió a denunciarla como cristiana  ante el juez local, el prefecto Pascasio. Éste trató de forzarla a sacrificar a los dioses, pero ante su negativa, la amenazó con la prostitución y mandó que la llevaran a un prostíbulo. La leyenda dice que por más que la empujaron y tiraron de ella, muchos hombres fuertes y varios bueyes de arado, no lograron moverla del sitio. Aquello fue interpretado como brujería y le rociaron con orina y otras sustancias para contrarrestar el hechizo. Al no hacer efecto, se la embadurnó con pez y resina, y se le prendió fuego. Pero tampoco las llamas la hirieron, por lo que finalmente se puso fin a su vida atravesándole la garganta con una espada. Su muerte se ubica tradicionalmente en torno al año 304.

Desde muy pronto -siglo IV de nuestra era- se dio gran culto a esta mártir y debido a su nombre, que según la Leyenda Áurea significa “luz”, se la convirtió en patrona de la vista, por ello presenta un par de ojos en un plato, especialmente a partir del siglo XIV. El conocido tópico que dice que se arrancó los ojos, o se los arrancaron, es absolutamente falso. Además de la vista, Santa Lucía es invocada contra las hemorragias -por la enfermedad de su madre- y contra los dolores de garganta -por su garganta traspasada-.

Sobre Santa Otilia, decir que era hija del duque alsaciano Adalrico y que nació ciega. Por ello fue entregada a una criada que la llevó al monasterio de Balma, donde, después de haber sido bautizada, empezó a ver. Los años vividos allí fueron despertando su vocación monástica, por lo que su padre fundó el monasterio de Hohenbourg para ella, que fue su primera abadesa. Allí vivió santamente hasta su muerte a principios del siglo VIII. Se dice que murió sin haber podido recibir el Viático, por lo que resucitó, tomó las Sagradas Especies, y a continuación volvió a morirse (!!).

Santa Otilia es invocada especialmente para que se curen las enfermedades de la vista (por haber nacido ciega y posteriormente recuperar la visión), las enfermedades de los oídos y los dolores de cabeza. Es representada vestida de abadesa, con un libro abierto sobre el que reposan dos ojos, o vestida de abadesa liberando a su padre del Purgatorio. Otras veces se le representa  con un cáliz en alusión  al episodio del Viático. Es importante hacer notar que su nombre original era Odilia, pero a partir del siglo XV, especialmente en Baviera, se le llamó Otilia, nombre por el que es conocida en Alsacia. Además, esto ayuda a no confundirla con una virgen mártir del mismo nombre, compañera de Santa Úrsula, y que casualmente, también es patrona de la vista (pero como decía el autor Michael Ende, ésa es otra historia, y debe tratarse en otro lugar).

El hecho de que sea patrona de los ciegos y de cuantos tienen problemas oculares es más lógico que en el caso de Santa Lucía, pues a esta última santa le viene el patronazgo gracias a una leyenda medieval: la “Leyenda Aurea”, como decía anteriormente.

Meldelen

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