La tumba de San Pablo en Roma

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Fachada de la Basílica de San Paolo fuori le Mura, Roma (Italia).

Fachada de la Basílica de San Paolo fuori le Mura, Roma (Italia).

Sabemos que el apóstol Pablo de Tarso, después de realizar durante varios años su labor evangelizadora entre los gentiles, murió decapitado en Roma en tiempos del emperador Nerón, posiblemente en el año 67 conforme nos lo afirma Eusebio de Cesarea (275-339). Los cristianos sepultaron su cuerpo en las afueras de la ciudad, en una sepultura preparada por una matrona llamada Lucina. Desde el primer momento, aunque en secreto, la sepultura fue un lugar de culto y cuando la Iglesia dejó de ser perseguida, se convirtió en lugar de peregrinación que continúa hasta el día de hoy. ¡Cuantas veces hemos leído en este blog que innumerables santos de todos los tiempos han peregrinado a Roma para venerar las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo! Pero expliquemos con algo más de detalle este interesante tema.

A unas dos millas de la Vía Ostiense existía un cementerio a ras del suelo – o sea, que no era una catacumba –, el cual, desde el siglo I hasta finales del III fue utilizado como lugar de enterramientos. Aquí fue sepultado Pablo, junto a otras sepulturas. Sobre la misma se construyó un edículo, del que habla Eusebio de Cesarea en su “Historia Ecclesiastica”. Sobre este edículo, el emperador Constantino construyó una pequeña basílica, fuera de las murallas que rodeaban la ciudad, de donde le viene el nombre de “Basílica San Paolo fuori le mura”, o sea, extramuros y que fue consagrada por el Papa San Silvestre I en el mes de noviembre del año 324.

Interior de la Basílica (se ve la tumba y el altar). Roma, Italia.

Interior de la Basílica (se ve la tumba y el altar). Roma, Italia.

Poco después, en el año 384, los emperadores Teodosio I, Graciano y Valentiniano II, consideraron que esta basílica era pequeña, por lo que fue demolida para construir sobre ella otra mayor de cinco naves, que fue consagrada por el Papa San Siricio. Es cierto de que a lo largo de los siglos, por ser considerada la basílica sepulcral del apóstol, esta fue remodelada, decorada y enriquecida por distintos papas y emperadores – especialmente por San Gregorio Magno – a fin de darle la majestuosidad y dignidad que requería la tumba del apóstol y que también, fue saqueada y dañada por los lombardos y los sarracenos durante los siglos VIII y IX, pero en su estructura, se mantuvo en pie hasta el incendio ocurrido durante la noche del 15 al 16 de julio del año 1823. Fue el Papa León XII (1823-1829) quién encargó la reconstrucción del actual templo. Sobre esta Basílica podemos escribir otro artículo, pero no es este el caso que nos ocupa en el día de hoy.

Pero como hemos dicho al principio, la Basílica se construyó sobre la tumba del apóstol. Las crónicas del monasterio benedictino anexo a la basílica nos dice que en la reconstrucción posterior al incendio se encontró un gran sarcófago de mármol, sobre el cual había unas losas con las palabras “Paulo Apostolo Mart”.

Reproducción de la lápida hallada en la tumba, con la inscripción PAVLO APOSTOLO MART ("Pablo, apóstol mártir"). Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

Reproducción de la lápida hallada en la tumba, con la inscripción PAVLO APOSTOLO MART (“Pablo, apóstol mártir”). Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

El 11 de diciembre del año 2006, la Oficina de Prensa del Vaticano, explicó detalladamente a los periodistas de todo el mundo, una serie de excavaciones arqueológicas realizadas en el lugar de la tumba que duró desde el año 2002 hasta el 22 de septiembre del año 2006. En estas excavaciones se había descubierto un sarcófago debajo del altar, que en aquel momento aun no había sido abierto para ver si contenía restos humanos. El cardenal Andrea Cordero Lanza de Montezemolo, arcipreste de la Basílica de San Pablo, presidió la rueda de prensa, indicando el interés especial que tenía el Papa Benedicto XVI, en esclarecer todos estos hechos. Como preludio, facilitó una declaración institucional en relación con el estado actual de las cuatro Basílicas Mayores: “Durante mucho tiempo, muchos han interpretado que el título de Basílica Patriarcal hacía alusión al hecho de que el Papa ejerce a través de estas cuatro basílicas, su título de Patriarca de Occidente, en contraste con el Patriarca de Oriente – refiriéndose al Patriarcado de Constantinopla -, pero esto no es del todo cierto, ya que las cuatro basílicas han sido dadas desde hace siglos, como base en Roma de los Patriarcas orientales católicos, aunque no como título oficial. Por eso desde ahora, el Papa ha decidido que las cuatro basílicas mayores sean llamadas Basílicas papales”.

A continuación explicó los pasos que se habían dado después de la publicación del “Motu Proprio” del Papa Benedicto XVI, en el mes de mayo del año 2005, por el que se establecía por primera vez el papel del arcipreste de la Basílica con capacidad administrativa y de gestión, distinta a la del abad benedictino, bajo cuya protección, tradicionalmente, se había confiado la misma. En este contexto de renovación logística, estaba la modernización del lugar de la tumba, meta de peregrinación de miles de peregrinos. Explicó el curso de los acontecimientos históricos desde la primitiva basílica de Teodosio en el siglo IV hasta la famosa reconstrucción realizada en el siglo XIX después del incendio, cuando la tumba del apóstol, en la práctica, había desaparecido de la vista.

Tumba del apóstol.

Tumba del apóstol.

Para sacarla a la luz, había sido necesario retirar parte de un altar dedicado a un mártir del siglo IV llamado Timoteo y entonces, quedó al descubierto un hueco de unos setenta centímetros en la estructura funeraria propiamente dicha, desde el cual se veía un lado del sarcófago. Gracias a estas excavaciones, bajo una capa de mortero y de hormigón, había aparecido el sarcófago, que había estado oculto durante muchos siglos bajo el altar mayor de la Basílica.

El sarcófago es de aproximadamente un metro de alto y un metro y medio de largo, estaba asentado sobre una capa de barro que constituía el sustrato sobre el que estaban colocadas las losas del pavimento de la llamada “Basílica de los Tres Emperadores” (Teodosio I, Graciano y Valentiniano II), construida en el año 390. El sarcófago estaba a un metro y treinta centímetros bajo el suelo de la Basílica actual y encima del mismo estaba la losa de mármol con la inscripción “Paolo Apostolo Mart”, a la que antes he hecho referencia y que da autenticidad a la tumba. Aunque la tumba no ha sido abierta, con una sonda introducida a través de un pequeño agujero, se ha podido comprobar que existen restos de telas de color púrpura decoradas con lentejuelas de oro, algunos granos de incienso, así como huesos humanos.

Tumba del apóstol.

Tumba del apóstol.

Con esa sonda, fueron extraídos algunos pequeños fragmentos que, sin indicar cual era su procedencia, se enviaron a unos laboratorios a fin de que fueran datados cronológicamente. El resultado fue que pertenecían a alguien que había vivido entre los siglos I y II, dato que también ayuda a confirmar la autenticidad de los restos del apóstol. Sin embargo, Rengert Elburg, gerente de la Oficina Estatal de Arqueología de Sajonia es de la opinión de que debería haberse hecho algunos otros análisis para confirmar aun más esa autenticidad. Es cierto que para asegurarla aun más se podría haber recurrido a la realización de pruebas de ADN, pero hay que reconocer que este análisis genético no aportaría ningún dato nuevo, ya que al no tener San Pablo descendencia alguna, no habría con quién compararlo, pero lo que si es cierto es que con esta prueba, si se podría haber determinado el sexo y la edad. Además, como San Pablo murió por decapitación, si el cuerpo hubiera sido exhumado y se confirmara que el corte que separa la cabeza del resto del cuerpo está entre la tercera y cuarta vértebras, este dato daría prácticamente una certeza absoluta. Quizás en alguna ocasión el sarcófago se abra y puedan hacerse estas pruebas, aunque con los datos científicos que ya se tienen y lo aportado por la tradición y la historia, se puede asegurar que esta es la tumba del apóstol.

Antonio Barrero

Enlaces consultados (10/08/2014):
– http://www.alfredotradigo.it/articoli07/04-07-1.htm (artículo del cardenal Andrés Cordero Lanza de Montezemolo sobre la tumba de San Pablo)
– http://www.digitaljournal.com/article/275039

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Contestando a algunas breves preguntas (III)

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Óleo de la Inmaculada por el pintor barroco español Francisco de Zurbarán (1630-1635). Museo Diocesano de la catedral de Sigüenza, España.

Pregunta: ¿Podrían decirme cual es el color de la cinta de Santa Teresa? ¿Y el de Purificación?

Respuesta: Este es un tema nada fácil de explicar porque no existen “cintas de colores normalizadas” para cada santo. Cada uno, cuando se cuelga una medalla, se pone un cordón, cinta o similar del color que quiere. De todos modos he hablado con un fraile carmelita, amigo mío, al que le he preguntado lo relativo a santa Teresa. El dice lo mismo que yo y que, desde luego, cada vez se ven menos las medallas de la santa y que si habría que asignarle un color a las cintas, cosa que él duda, debería ser el marrón pues ese es el color de los carmelitas, aunque a veces se pongan encima unas capas blancas.

En cuanto a Purificación, quiero decirte que existe una santa Purificación mártir (es Santa Mundicia) virgen mártir extraída de las catacumbas y venerada en Munich, pero de ella no conocemos ninguna medalla. Por otro lado a la Inmaculada Concepción también se la conoce como la Purísima Concepción y de hecho casi todas las personas que se llaman Purificación celebran su onomástica el 8 de diciembre en vez del 2 de febrero. Y de la Inmaculada si hay multitud de medallas. Normalmente las cintas son de color celeste (azul claro) porque existe el privilegio de que en España y países latinos, el color litúrgico de ese día sea ese. En el resto del mundo es el blanco, por lo que las cintas también podrían ser blancas.

Pregunta: Hola a todos. Vivo en Lisboa y me especializo en “Rubricismo”; trabajo con los libros existentes en castellano y en latín: Solans, Martinucci, March, etc, pero colecciono misales. Soy de fe ortodoxa aunque me gustan las liturgias latinas; mi pregunta sería para alguien que hable serbio y castellano ya que necesito comprar y no se donde, un Misal (podría ser en PDF) en lengua eslava (glosolítico) y mi mayor necesidad es por la transliteración, a fin de escuchar liturgias celebradas en esa lengua y poder acompañar la lectura textual, con el propósito de redactar un librito en castellano que pueda ayudar a los liturgistas de Latinoamérica a comprender la belleza fonética de esta liturgia. Portugal

Vista de una tabla con los símbolos del alfabeto glagolítico de la antigua Iglesia eslava.

Respuesta: Supongo que te estarás refiriendo al glagolítico. El Glagolítico es uno de los alfabetos que se usaron en Croacia. En alfabeto glagolítico hay un misal con transliteraciones en latín, que lo puedes ver en este link.

Junto a la Liturgia, que es la romana antigua, está también el llamado canto glagolítico, con bastantes influencias orientales pero de temática católica, ya que ni el glagolítico es un rito, ni es ortodoxo. Lo que no se ya es si los rutenos utilizaron también el alfabeto glagolítico en las trascripciones de la Divina Liturgia, pero desde luego en Serbia, no. En Serbia siempre se ha utilizado la Liturgia de San Juan Crisóstomo o San Basilio en alfabeto cirílico y en eslavo eclesiástico. Si lo que buscas es una Liturgia Ortodoxa en eslavo eclesiástico transliterada con caracteres latinos, eso no existe.

Para conseguirte esta respuesta he tenido que recurrir a un buen amigo que habla serbio y castellano.

Fotografía de la Santa en su hábito de carmelita.

Pregunta: He oído a varias personas, incluso sacerdotes, decir que Santa Teresa de Lisieux fue declarada por Pío XI, aunque de forma no solemne, co-patrona de Rusia y de México y esto debido a las persecuciones en ambos países. No he encontrado información al respecto, salvo de Rusia a quién encomendó el Papa. ¿Podrían decirme si esta información es cierta? En unión de oraciones.

Respuesta: La verdad es que Santa Teresa de Lisieux fue para el Papa XI una santa muy especial: él tenía en la mesa de su despacho el diario de Teresa de Lisieux y la “Historia de un alma” y tanto le caló, que impulsó rápidamente el proceso de beatificación, la beatificó (29 de abril de 1923) y la canonizó dos años más tarde (17 de mayo de 1925), la declaró “estrella de su pontificado” y patrona de las misiones junto con San Francisco Javier, patrona de la Obra de San Pedro apóstol para el clero nativo y co-patrona de Francia con Santa Juana de Arco e impulsó la construcción de su santuario en Lisieux, aunque al principio se encontró con una fuerte oposición por parte del clero de la diócesis (no sé el por qué), pero lo consiguió.

En el año 1927, en uno de los momentos más difíciles de la persecución contra la Iglesia en México (la época de los santos mártires mexicanos), el Papa consagró el país a la protección de Santa Teresa, llegando a escribirle a los obispos mexicanos: “Cuando la práctica religiosa quede restablecida en México, deseo que Santa Teresa del Niño Jesús sea reconocida como la mediadora de la paz religiosa en vuestro país”.

En los encontronazos que tuvo con el gobierno fascista italiano en el año 1931 a cuenta de la ilegalización de la Acción Católica Italiana, también decía: “Mi pequeña santa, haz que todo se arregle en la fiesta de la Virgen” y efectivamente, todo se arregló el 15 de agosto del mismo año. En cuanto a si encomendó a Rusia a Santa Teresa, no sé nada.

Imagen contemporánea del Santo. Asilo-Casa de la Misericordia de Bilbao, España.

Pregunta: Quisiera saber un poco más sobre las reliquias de San Mamés y si es auténtica la reliquia del santo existente en el campo de fútbol del Atlético de Bilbao.

Respuesta: Te amplio un poco más lo que ya relato en el artículo sobre San Mamés publicado en el blog el día 17 de agosto del año pasado.

San Mamés fue sepultado en Cesarea de Capadocia y hasta finales del siglo VI no aparece ninguna información acerca del traslado de sus reliquias. Es la monja Baudovinia la que al escribir en el año 587 la vida de Santa Radegunda, nos dice que esta santa reina de los francos envió a Jerusalén al sacerdote Reoval a fin de conseguir una reliquia para llevarla a su monasterio de la Santa Cruz en Poitiers. Este sacerdote consiguió que el patriarca jerosolimitano le facilitara un dedo del santo niño mártir. Sin embargo, hay quienes afirman que esta reliquia no era de este santo, sino de otro santo del mismo nombre sepultado en Jerusalén ya que las reliquias de nuestro San Mamés no habían sido trasladadas desde Cesarea de Capadocia hasta Jerusalén. El peregrino Teodosio confirma por aquellas fechas que el cuerpo permanecía en Cesarea.

En el año 1069, Nicetas Serronio asegura que en aquellas fechas el cuerpo del santo fue trasladado a Constantinopla, desde donde se hicieron algunos repartos de reliquias a determinadas iglesias tanto de Oriente como de Occidente, pero quedando siempre en Constantinopla la mayor parte del cuerpo del mártir.

En el año 1075, el obispo Reinaldo de Langrés obtuvo del Patriarca de Constantinopla la concesión de uno de los brazos del santo para llevarlo a su diócesis, pero como le he dicho en mi respuesta anterior es en el año 1204 cuando los cruzados robaron el cráneo y lo llevaron también a Langrés. Esto lo confirma el sacerdote Walon de Dampierra quién lo obtuvo un año más tarde del cardenal Pietro de Capua y que fue quién lo llevó personalmente a dicha ciudad francesa. En el año 1726 una pequeña porción de dicha reliquia fue cedida por los canónigos de Sangres a la iglesia de Sceaux, cercana a París.

Vista del célebre estadio de San Mamés, sede del club de fútbol Athletic de Bilbao (España), donde se dice que se venera una reliquia del Santo.

Es verdad que en el año 1695, el Papa Inocencio XII dice en una bula papal que entrega el cráneo del santo al Inquisidor Don Juan de Texada el cual lo llevó a la Iglesia de la Magdalena de Zaragoza, pero está meridianamente claro que se trata de una reliquia falsa, no auténtica, (pudo ser de un cuerpo santo extraído de las catacumbas) porque la robada en Constantinopla jamás ha salido de Langrés.

A esta “supuesta reliquia” existente en Zaragoza se le extrajo un pequeño trozo en el año 1946 y se llevó al asilo de San Mamés de Bilbao y exactamente no se adonde se encuentra actualmente, pero es seguro que ni esa porción ni la reliquia existente en Zaragoza, son del cráneo auténtico del santo. Otras muchas ciudades manifiestan tener reliquias suyas y las hay quienes aseguran tener el cuerpo completo. Por supuesto se trata de cuerpos santos extraídos de las catacumbas romanas a los que se les ha puesto ese nombre. Algo parecido puede suceder con la que se dice está en el estadio del Atlético de Bilbao.

Óleo de la conversión de San Pablo, obra del pintor barroco Peter Paul Rubens (1620). Gemäldegalerie de Berlín (Alemania), desaparecido en 1945.

Pregunta: Tengo entendido que la cristología o teología sobre Cristo y especialmente su divinidad, está basada fundamentalmente en los escritos de San Pablo. ¿Eso es cierto?

Respuesta: La Teología es una disciplina muy amplia y compleja y en su conjunto está basada en las Sagradas Escrituras, especialmente en el Nuevo Testamento, en la doctrina de los Concilios Ecuménicos y en los escritos de los Santos Padres de la Iglesia. No está basada únicamente en las epístolas de San Pablo, aunque bien es verdad que este apóstol tiene las ideas muy claras cuando escribe sobre nuestro Señor: Para él, Cristo es Dios hecho hombre. Te reseñaré algunos apuntes sacados del libro “Teología de San Pablo” editado por la BAC.

“Cristo, Dios bendito sobre todas las cosas, amén” (Romanos, 9, 5). Este es el texto griego: ὧν οἱ πατέρες, καὶ ἐξ ὧν ὁ Χριστὸς τὸ κατὰ σάρκα: ὁ ὢν ἐπὶ πάντων θεὸς εὐλογητὸς εἰς τοὺς αἰῶνας, ἀμήν”. La traducción exacta sería “… a quienes pertenecen los patriarcas y de quienes es Cristo en cuanto a la carne, quién es sobre todas las cosas Dios bendito por los siglos, Amen”. Hagamos hincapié en que equipara, iguala, identifica a Cristo con Dios, “Χριστὸς” con “θεὸς”. Dios con mayúsculas. Más claro que el agua. Para San Pablo, Cristo es Dios bendito.

En el texto griego de la Epístola a Tito, 2, 13: “προσδεχόμενοι τὴν μακαρίαν ἐλπίδα καὶ ἐπιφάνειαν τῆς δόξης τοῦ μεγάλου θεοῦ καὶ σωτῆρος ἡμῶν Χριστοῦ Ἰησοῦ”, que significa: “guardando la dichosa esperanza y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo”, nuevamente iguala a Dios con Jesucristo: “θεοῦ” con “Χριστοῦ Ἰησοῦ”. Como vemos en este texto original griego, “gran Dios y Salvador nuestro” están precedidos de un solo artículo y seguidos del sustantivo “Jesucristo”. Si San Pablo hubiese querido distinguir entre el “gran Dios” y el “Salvador nuestro Jesucristo” disponía de dos medios sencillos: o duplicar el artículo o interponer el sustantivo (“del gran Dios y del Salvador nuestro” o “del gran Dios y de Jesucristo, Salvador nuestro”); sin embargo, no los emplea. Y no es que no los conozca, pues se vale bien de ellos cuando le interesa. Al principio de la misma Epístola dice: “Gracia y paz de parte de Dios Padre y de Jesucristo, nuestro Salvador” (Tito, 1, 4). “χάρις καὶ εἰρήνη ἀπὸ θεοῦ πατρὸς καὶ Χριστοῦ Ἰησοῦ τοῦ σωτῆρος ἡμῶν”.

Icono ortodoxo americano de la visión mística de San Pablo en el templo.

Si Dios no es aquí Cristo, ¿por qué le dice grande? Es extraño llamar a Dios Padre el gran Dios, porque San Pablo nunca lo utiliza. Atribuida a Cristo, esta expresión tiene razón de ser porque la denominación Dios, sin otra limitación o añadidura, San Pablo solo la reserva a Dios Padre o a Dios en cuanto prescinde de la pluralidad de Personas. Cristo es el gran Dios, expresión que sin rebajar o atenuar la significación de la palabra Dios, es muy apta para designar a una persona divina distinta del Padre.

En la Segunda Epístola a los Corintios, 13, 13, le dirige una fórmula trinitaria, equiparándolo al Padre y al Espíritu Santo. Dice el texto griego: “χάρις τοῦ κυρίου Ἰησοῦ Χριστοῦ καὶ ἡ ἀγάπη τοῦ θεοῦ καὶ ἡ κοινωνία τοῦ ἁγίου πνεύματος μετὰ πάντων ὑμῶν”, que traducido textualmente es: “la gracia del Señor Jesucristo y el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo, sea con todos vosotros”. Recordemos aquí lo dicho en Mateo, 28, 19: “…bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

En el texto cristológico de Filipenses, 2. 5-11, dice: “…ἐν Χριστῷ Ἰησοῦ, ὃς ἐν μορφῇ θεοῦ ὑπάρχων οὐχ ἁρπαγμὸν ἡγήσατο τὸ εἶναι ἴσα θεῷ……ἵνα ἐν τῷ ὀνόματι Ἰησοῦ πᾶν γόνυ κάμψῃ ἐπουρανίων καὶ ἐπιγείων καὶ καταχθονίων…..θεοῦ πατρός”, que significa: “…en Cristo Jesús, que existiendo en la forma de Dios… para que en el nombre de Jesús, toda rodilla se doble, de los seres celestes, de los terrenales y de los infernales… Dios Padre”.

Utiliza la palabra “μορφῇ, o sea “forma”. “Forma” a diferencia de “figura”, significa algo íntimo y característico del ser. Forma de Dios es, consiguientemente, el ser propio de Dios. En este sentido usaban esta expresión los griegos en tiempos de San Pablo. En nuestra terminología, forma equivale a naturaleza o esencia de Dios. “Forma” siempre será el conjunto de rasgos característicos que distinguen una cosa, sea cual sea el matiz particular que se le de o el origen filosófico que se le atribuya. Y aplicada a Dios, no puede ser sino el conjunto de los atributos distintivos de Dios, que es en definitiva, su naturaleza, esencia o sustancia. Y de esta “forma” de Dios, no dice San Pablo que Jesucristo la tomó o que fue hecho en forma de Dios, sino que “existía en forma de Dios”, que equivale a decir que poseía como propia la naturaleza divina, que realmente, era Dios. Al final dice que Jesucristo es Señor y que en razón de su señorío, toda rodilla se dobla ante Él y toda lengua confiesa que Él es el Señor.

San Pablo redactando sus Cartas. Óleo barroco de Valentin de Boulogne o Nicolas Tournier (ca. 1620). Museum of Fine Arts, Houston (EEUU).

Isaías, en 45, 18-24 dice: “Yo soy Señor y no hay otro… Ante mi se doblará toda rodilla y jurará toda lengua por Dios”. San Pablo cita este mismo texto, algo libremente, cuando le dice a los Romanos (14, 11): “Vivo yo, dice el Señor, que a mi se doblará toda rodilla y toda lengua alabará a Dios”.

En este texto, tanto el profeta como el apóstol, no solo hablan de Dios en cuanto Dios, sino que le presentan como reclamando para si exclusivamente honores y derechos privativamente divinos. Estas prerrogativas son tres: el nombre o título de Señor, el que toda rodilla se doble ante Él y el que toda lengua jure por Él y lo alabe. Ahora bien, estos tres honores que Dios reclama para sí, San Pablo los atribuye a Jesucristo, sin limitaciones ni atenuantes. Y quién así habla es un judío obstinadamente monoteísta, enemigo nato de toda usurpación sacrílega de los derechos divinos y de toda profanación de la divinidad. Que el texto de Isaías, aplicado antes por él mismo a Dios en cuanto Dios, lo aplique ahora a Jesucristo, en lo que tiene de más crudamente divino, no se concibe si San Pablo no mira y adora como Dios a Jesucristo.

Recordemos otra vez a Isaías, 42, 8 y 48, 11. “Yo soy el Señor, Yahvé: tal es mi nombre. Mi gloria a otro no daré ni mi honor a los ídolos”. Pues esta gloria intransferible, esta gloria divina de ser en sentido trascendente Señor, la comunica Dios Padre a Jesucristo porque, con ser personalmente distinto, no es otro Dios, sino un solo Dios y Señor con Él. Dice el texto griego traducido: “que el Señor Jesús está en la gloria de Dios Padre”. Por este consorcio de la gloria de Dios Padre, llama el mismo apóstol a Jesucristo, “el Señor de la gloria” (1ª Corintios, 2, 8)

San Pablo predicando a los atenienses. Cartón para tapiz de Raffaello Sanzio (1515-1516). Victoria and Albert Museum, Londres (Reino Unido).

En la Epístola a los Hebreos 1, 6 dice: “ ὅταν δὲ πάλιν εἰσαγάγῃ τὸν πρωτότοκον εἰς τὴν οἰκουμένην, λέγει, καὶ προσκυνησάτωσαν αὐτῷ πάντες ἄγγελοι θεοῦ” o sea, “Y otra vez, cuando introduce a su Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios”. Solo se adora a Dios y Dios mismo manda que adoren a Cristo todos los ángeles. Podríamos seguir poniendo citas de San Pablo, pero yo creo que con estas es más que suficiente para demostrar que, para San Pablo, Cristo es Dios. Sin embargo te quiero reiterar nuevamente que no son estos los únicos textos bíblicos que hacen referencia a la divinidad de Cristo.

Antonio Barrero

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Santos Pablo (“Paula”), Valentina y Thea (Ennata), mártires de Palestina

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Detalle de Santa Valentina en un fresco de la iglesia de la Ascensión, Pavlovsky Posad, Moscú (Rusia).

Pregunta: Por favor quisiera saber la vida de Santa Valentina. Si existio una sola santa con este nombre y si hay una estampa o escultura…etc.etc que la represente. Muchas gracias.

Respuesta: Gracias a ti por preguntar. Hay hasta tres Santas Valentinas, una mártir en Asia Menor junto con Marco y Soterico, otra que es una mártir de las catacumbas que actualmente se venera en la capilla de las Hijas de la Caridad de Nevers (Francia), y finalmente, la más conocida, que se celebra el 25 de julio junto con sus compañeros Thea y Pablo[1] en Cesarea de Palestina, cuya vida te reseñaré brevemente.

La historia la conocemos gracias a Eusebio de Cesarea, quien en el capítulo VIII de su libro acerca de los mártires de Palestina, habla del martirio de un gran grupo de cristianos egipcios que habían sido deportados a Palestina. Eran noventa y siete hombres, con sus esposas y sus hijos, a quienes por orden del gobernador Firmiliano torturaron con extrema crueldad: les cortaron los tendones del pie izquierdo y les arrancaron el ojo derecho a todos, para luego ser condenados a trabajos forzados. Viendo este espectáculo algunos cristianos de Palestina se unieron al grupo para ser atormentados, y también un grupo que procedía de Gaza y que habían sido capturados mientras celebraban la liturgia.

Eusebio hace hincapié en los que más atrozmente sufrieron, entre ellos “una cristiana, mujer según el cuerpo, pero viril por su valentía y coraje, se encaró con el tirano, por lo que fue flagelada, sometida al tormento del potro, y le rompieron las costillas”. A esta mujer los calendarios posteriores le dan el nombre de Ennata, o Thea, según versiones; y al parecer habría sido amenazada con ser forzada a prostituirse en un lupanar previamente.

Mientras Thea era torturada de este modo, otra mujer, no soportando la visión de este atroz espectáculo, se adelantó hasta el gobernador y empezó a gritarle: “¿Por qué tratas con tanta crueldad a esta mi hermana? ¿Me quieres torturar a mí igual que a esta joven?”. Inmediatamente la empujaron hasta el altar para forzarla a sacrificar, y como diera una patada al brasero y esparciera las brasas por el suelo, la arrojaron y revolcaron sobre ellas, quemándola. Luego las torturaron a las dos juntas y finalmente fueron quemadas vivas. Los calendarios posteriores han dado a esta segunda mujer el nombre de Valentina, “la valiente”.

Icono de las Santas Ennata (Thea), Valentina y "Paula" (Pablo, en realidad).

Como puede verse los nombres originales se desconocen. Además, Eusebio dice que eran dos vírgenes físicamente feas, “más parecidas a varones que a hembras, de aspecto físico despreciable, pero con una firmeza de espíritu superior a la de todos sus compañeros” y recalca que Thea era oriunda de Gaza, pero que Valentina era de Cesarea y además una mujer muy conocida en la ciudad. Mientras ambas eran quemadas vivas, en el mismo proceso fue condenado Pablo, que fue decapitado. Esto ocurrió el día 25 de Panemos, que equivale al día octavo de las calendas de agosto, esto es: el 25 de julio del año 308.

Para encontrar imágenes de esta mártir lo más fácil es que recurras a los iconos y frescos ortodoxos, que la representan muy a menudo, tanto sola como en grupo con los mártires que se celebran el mismo día. También es venerada en Prades (Tarragona, España) donde se ha editado alguna estampa en su honor por el día de su fiesta (la Diada de Santa Valentina).

Meldelen


[1] Por un error de traducción, en algunos textos este mártir varón llamado Pablo aparece como una mujer, siendo llamado “Paula” y representado como una tercera mujer al lado de las dos mártires; y como tal ha sido reproducido en muchos iconos.

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San Pablo apóstol

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Icono bizantino del Santo apóstol.

San Pablo es conocido como el Apóstol de los Pueblos” ó “Apóstol de los gentiles” (Romanos 11,13, Gálatas 2,8 y 1ª Timoteo 2,7) y siempre ha estado asociado al otro gran apóstol de la Iglesia, San Pedro. Salvo el período en el que ambos apóstoles vivieron y predicaron en Roma en tiempos del emperador Nerón, es posible que con anterioridad solo se reuniesen dos veces en su vida, pues no tenían las mismas ideas acerca de la predicación del Evangelio entre los gentiles. Es importante decir que debido a sus ideas y a su misión, Pablo es el escritor más importante del Nuevo Testamento.

Desde un punto de vista estadístico, Pablo escribió alrededor de un tercio de todo el cuerpo canónico del Nuevo Testamento, siendo seguido por San Lucas (aproximadamente una quinta parte) y los evangelistas Juan y Mateo (con una décima parte cada uno de ellos). Por supuesto, en relación con la Biblia, las estadísticas no son lo más apropiado, pero puede mostrarnos bastante acerca de cual importantes eran las enseñanzas de Pablo en la Iglesia. También cabe destacar el hecho de que según las investigaciones más modernas, San Pablo sería el primero en mencionar la Última Cena y las palabras consagratorias de Nuestro Señor sobre el pan y sobre el vino, transformándolos en su Santo Cuerpo y en su Santa Sangre (1ª Corintios, 11, 23-26).

Biografía de San Pablo:
La principal fuente de información histórica sobre la vida de San Pablo se encuentra en varias de sus Epístolas (cómo a los Gálatas y a los Romanos) y en el libro de los Hechos de los Apóstoles, escrito por San Lucas, que pudo haber sido compañero de misión de Pablo. Incluso el libro de los Hechos, a partir del capítulo doce es más un “Acta Pauli” que un “Acta Apostolorum”, pero las Escrituras no nos dicen nada sobre la vida de San Pablo después de su llegada a Roma, ni siquiera sobre su supuesta muerte martirial.

Como es sabido, San Pablo nació en Tarso que era la capital de Cilicia, en el sur de la actual Turquía. Era ciudadano romano y un erudito de la escuela rabínica de Gamaliel, por lo que es posible imaginar que había nacido en el seno de una familia rica, posiblemente de fabricantes de tiendas, un oficio que Pablo practicó con el fin de mantenerse a sí mismo cuando ejercía su ministerio y no quería serle gravoso a nadie. En aquel tiempo, muy pocas personas nacidas en Oriente tenían el privilegio de ser ciudadanos romanos. Esta circunstancia ayudó mucho a San Pablo cuando ejercía su misión evangélica y le ayudó a escapar de los furiosos jerosolimitanos que querían verlo muerto.

Por otro lado era “del pueblo de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo entre los hebreos y en cuanto a la ley, era fariseo” (Filipenses 3, 5 y Hechos 23, 6) y un académico de la escuela de Gamaliel, lo que significa que conocía muy bien la Ley hebrea, cosa obvia cuando se leen sus Epístolas. Por otro lado, se sabe que Gamaliel aconsejó al Sanedrín a que se abstuvieran de matar a los discípulos de Cristo (Hechos 5, 34-39). Por esto, se puede interpretar que las enseñanzas de Gamaliel no eran fundamentalistas, cosa que contrasta con la temeridad de su alumno Saulo, que fue un alborotador perseguidor de cristianos después de la muerte de Esteban (Hechos, 9, 13 y Hechos 26, 10). Su nombre de pila, Saúl (en hebreo Shaul), significa “pidió, oró a favor de” y era un nombre muy corriente entre los israelitas. Cuando se convirtió, en su primer viaje misionero, comenzó a usar el nombre de Pablo.

Conversión del Santo, fresco del genio renacentista Michelangelo Buonarroti (1542-1545). Capilla Paolina del Palacio Apostólico, Ciudad del Vaticano (Roma, Italia).

San Pablo como apóstol:
Antes de su conversión, Pablo pudo estar viviendo en Jerusalén en los tiempos en que Jesús fue condenado y crucificado. Fuera o no fuera así, él fue uno de los que condenó a muerte a San Esteban e incluso él mismo, aunque no lo apedreó, guardó las ropas de los que mataron al primer mártir (Hechos, 7, 58 y 8,1). En el primer capítulo de la Epístola a los Gálatas él se confiesa como perseguidor de la Iglesia de Dios antes de su conversión. Así que luchó activamente contra los que decían que Jesús era el Mesías, pero aún así, el episodio de su conversión nos hace creer que su “persecución” no solo fue una pelea en contra de… sino también una búsqueda personal de la Verdad. También su furia y su carácter ambicioso, que primero ejerció en contra de la Iglesia, fue cambiado por nuestro Señor que hizo de él un buen predicador del Evangelio.

En el camino de Damasco, adonde había sido enviado para encarcelar a los cristianos, Pablo tuvo una visión y el mismo Jesús se le mostró como un rayo de luz (Hechos, 9, 3). Pablo escucha una voz que le dice: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hechos, 9,4). Es interesante mencionar que el “persequeris”, que es palabra latina, en la versión griega es “διώκεις”. El verbo διώκω que significa ejecutar con rapidez con el fin de atrapar a una persona o cosa, correr detrás de alguien, sin embargo, metafóricamente, también significa buscar algo con entusiasmo. Así que las palabras de nuestro Señor se pueden interpretar también como “¿por qué corres detrás de mí?” descubriéndole que su lucha pudiera ser la búsqueda de la verdad, la búsqueda del verdadero Mesías.

Por las referencias que da en sus cartas, la conversión de San Pablo se puede datar entre los años 31 al 36 de nuestra era. Después de haber quedado temporalmente ciego y de haber sido curado por Ananías, que era un discípulo que estaba en Damasco, Pablo se quedó a vivir allí algún tiempo. Posteriormente salió hacia Arabia (Gálatas, 1, 17) que puede entenderse como el reino de los nabateos e incluso, simbólicamente, como el Monte Sinaí ó “monte de las visiones”. Allí fue a buscar a Dios, a Moisés y a Elías, los mismos que aparecen en el episodio de la Transfiguración narrado por los Evangelios y es posible que aquí se produjese la famosa ascensión de Pablo al tercer cielo que el mismo menciona en la Segunda Carta a los Corintios (12, 2-5). También se dice que regresó a Damasco y que solo tres años más tarde se encontró con el resto de los apóstoles.

Esta información es importante ya que él mismo dice que no consiguió su apostolado a través de la predicación de los Doce Discípulos del Señor, sino que lo consiguió a través del mismísimo Señor (Gálatas, 1, 12) y también porque como pasó algún tiempo, los apóstoles creyeron que no era más que un simple fariseo perseguidor, como una especie de traidor infiltrado dentro de la Iglesia, en vez de un verdadero apóstol de Cristo.

Abrazo de los apóstoles Pedro (izqda.) y Pablo (dcha.) Icono ortodoxo griego.

Los viajes misioneros:
En su carta a los Gálatas, Pablo afirma que conoció a Pedro y se quedó con él durante quince días, reuniéndose también con Santiago, el hermano del Señor (Gálatas, 1, 18-19). Poco después marchó a Antioquia, donde precisamente fueron llamados cristianos por primera vez, los seguidores de Jesús. A partir de ahí, Pablo comenzó, junto con Bernabé su primer viaje misionero entre los pueblos de Chipre, Asia Menor y Grecia, teniendo un gran éxito y fundando comunidades cristianas en Iconio, Listra y Derbe. Al regresar de Antioquia el éxito de su misión se hizo eco entre los apóstoles, pero los métodos aplicados por Pablo que no obligaba a los nuevos cristianos a aceptar las leyes y costumbres judías, como por ejemplo la circuncisión, no eran comprendidos por la comunidad cristiana palestina.

Por eso, se celebró el Sínodo Apostólico de Jerusalén alrededor del año 50. Las decisiones tomadas en dicho Concilio fueron las que ya aplicaba Pablo. Los cristianos, si provenían del paganismo, no estaban obligados a acatar las costumbres judías, aunque existían unas reglas mínimas que si; el genio de Pablo era evidente. En sus epístolas deja claro el respeto a las leyes judías en lo referente a su moral, aunque se niega a aceptar sus tradiciones y ritos, porque no las ve naturales para el Nuevo Pueblo de Dios.

En ese sentido, los antiguos y los nuevos cristianos, aunque difieran en las costumbres, idiomas y tradiciones, son iguales:”Ya no hay ni judío ni griego, ni esclavo ni hombre libre, ni hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas, 3, 28).

Aun aceptando el Concilio la conversión de los no judíos, parece claro que Pablo tuvo un conflicto con Pedro. Es cierto que Pedro era una autoridad en la Iglesia, pero Pablo no tiene miedo a enfrentarse a él cuando consideraba que estaba equivocado: por ejemplo, estando en Antioquia, Pedro no quiso comer con los que no estaban circuncidados y Pablo dice:”Cuando yo vi que no andaba rectamente conforme a la verdad del Evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tu, que eres judío, vives como los paganos y no como los judíos, ¿por qué obligas a los paganos a que vivan como los judíos?” (Gálatas, 2, 14). Este versículo nos muestra cómo Pablo se convirtió en una autoridad en la Iglesia, al igual que Pedro, Santiago o el resto de los apóstoles.

Pedro y Pablo, pilares de la Iglesia de Cristo. Icono bizantino.

Segundo viaje misionero:
San Pablo salió de Jerusalén para su segundo viaje misionero, en otoño, después del Concilio de los Apóstoles en Jerusalén. En este viaje, Pablo y Bernabé deciden separarse, marchando Bernabé con Juan Marcos, mientras que Pablo se fue con Silas. Viajan a Tarso, Derbe y Listra y aquí se reúnen con Timoteo, yendo más tarde a la costa occidental del Asia Menor. En Troya posiblemente se incorporase San Lucas porque a partir de este momento, el evangelista se refiere hablando siempre en segunda persona del plural. Estuvo además en Europa. En Filippo, Pablo y Silas fueron encarcelados, pero después de ocurrir un milagroso terremoto, las puertas de la prisión se vinieron abajo y ambos pudieron escapar; como consecuencia de esto, se convirtió el carcelero.

Continuaron su viaje, fueron a Berea y a Atenas donde Pablo predicó a los judíos y a los griegos en el Aerópago sobre el “Dios desconocido”, texto que es una obra maestra de la oratoria. En Corinto se encontró con Aquila y Priscila, que se convirtieron en fieles creyentes y ayudaron a Pablo en sus otros viajes. La pareja siguió a Pablo y sus compañeros hasta Éfeso, quedándose allí para iniciar la construcción de una comunidad más fuerte y más fiel.

En el año 52, los misioneros viajaron a Cesarea para saludar a la Iglesia allí existente y posteriormente a Antioquia, permaneciendo allí alrededor de un año antes de salir de nuevo en su tercer viaje misionero.

Tercer viaje misionero:
Pablo comenzó su tercer viaje misionero viajando por toda la región de Galacia y Frigia a fin de fortalecer, enseñar y reprender a los creyentes. Cuando llegó a Éfeso, se quedó allí algo menos de tres años, realizando una gran cantidad de milagros, curando a los enfermos, expulsando demonios, etc. Luego viajó a través de Macedonia, Grecia y cuando se preparaba para partir hacia Siria, cambió sus planes por culpa de los judíos que estaban planeando un complot contra él; volvió a Macedonia. Terminó su viaje en Cesarea con la intención de volver a Jerusalén a fin de ayudar a aquella comunidad llevándole suministros.

Viaje a Roma y martirio:
En Jerusalén la comunidad lo recibió con alegría y cuando fue al templo para la oración, fue reconocido por los judíos y golpeado hasta casi matarlo, siendo posteriormente arrestado por los romanos. Su salvación fue que era ciudadano romano; lo mantuvieron durante un año y medio prisionero en Cesarea y posteriormente trasladado a Roma, donde fue puesto en libertad cuando el gobernador se dio cuenta de su ciudadanía romana. Este viaje a Roma en el año 60, fue probablemente su último viaje misionero.

Vista de la excavación de la tumba del Santo apóstol. Basílica de San Sablo Extramuros, Roma (Italia).

Hasta aquí la información bíblica que tenemos del apóstol. Según la tradición, Pablo continuó predicando en Roma y posiblemente viajó a otros lugares como España y Bretaña, antes de morir como mártir por decapitación, probablemente también en Roma. Este evento ha sido fechado en el año 64 cuando Roma fue devastada por un incendio o quizás unos años más tarde: en el 67. Por ser un ciudadano romano, no fue torturado como los demás cristianos y no fue crucificado como San Pedro. La tradición sigue diciendo que ambos apóstoles pudieron ser martirizados en mismo día, el 29 de junio, durante la persecución ordenada por el emperador Nerón. La solemnidad litúrgica de estos dos Príncipes de los apóstoles: Pedro y Pablo, se celebra el día 29 de junio, dando a entender que ese fue el día del martirio de ambos.

La intensa actividad misionera de San Pablo es bellamente descrita por él mismo. Fue exitosa aunque no exenta de problemas como palizas y otros peligros. El dice de sí mismo:”¿Son ministros de Cristo? Vuelvo a hablar como un necio. Yo lo soy más que ellos. Mucho más por los trabajos, mucho más por las veces que estuve prisionero, muchísimo más por los golpes que recibí. Con frecuencia estuve al borde de la muerte; cinco veces fui azotado por los judíos con los treinta y nueve golpes. Tres veces fui flagelado, una vez fui apedreado, tres veces naufragué y pasé un día y una noche en medio del mar. En mis innumerables viajes pasé peligros en los ríos, peligros de asaltantes, peligros por parte de mis compatriotas, peligros por parte de los extranjeros; peligros en la ciudad, peligros en lugares despoblados, peligros en el mar, peligros de parte de los falsos hermanos. Sufrí cansancio y hastío, muchas noches en vela, hambre y sed, frecuentes ayunos, frío y desnudez. Y dejando de lado otras cosas, esta fue mi preocupación cotidiana: el cuidado de todas las Iglesias. ¿Quién es débil sin que yo me sienta débil? ¿Quién está a punto de caer sin que yo me sienta como sobre ascuas? Si hay que gloriarse de algo, yo me gloriaré de mi debilidad. Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, bendito sea eternamente, sabe que no miento”. (Segunda a los Corintios, 11, 23-31).

Vista del interior de la tumba. Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

Veneración:
A San Pablo se le atribuyen catorce Epístolas del Nuevo Testamento: a los Romanos, dos a los Corintios, a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosences y dos a los Tesalonicenses, dos a su discípulo Timoteo, una a Filemón, otra a Tito y otra a los Hebreos. La importancia de sus epístolas es inconmensurable y si quisiéramos hablar sobre ellas, escribiríamos bibliotecas enteras y no terminaríamos.

Según una tradición, la tumba de San Pablo, estaba bajo el altar de la Basílica de San Paolo alle Tre Fontane en Roma, pero otra tradición sostiene que los apóstoles Pedro y Pablo fueron sepultados en las catacumbas de la Vía Appia hasta que los restos de San Pablo se trasladaron a lo que hoy es la Basílica de San Pablo Extramuros, en Roma.

San Beda, en su “Historia Eclesiástica” sostiene que el Papa Vitaliano, en el año 665, dio reliquias del apóstol (incluyendo una cruz hecha con las cadenas de su prisión) a las criptas de Lucina en King Oswy, Northumbria, al norte de Gran Bretaña. Sin embargo hay que tener en cuenta que cuando Beda utiliza la palabra “reliquias” no se está limitando a restos corporales.

En el mes de junio del año 2009, el Papa Benedicto XVI anunció los resultados de la excavación efectuada sobre la tumba de Pablo en la Basílica de San Pablo Extramuros. El sarcófago no se abrió pero fue examinado por medio de una sonda y reveló piezas de incienso, de púrpura y de lino azul así como pequeños fragmentos de huesos. Los huesos fueron datados como pertenecientes a los siglos I o II. Según el Vaticano esto confirma que la tumba de San Pablo es esa.

Reproducción de la lápida hallada en la tumba, con la inscripción PAVLO APOSTOLO MART ("Pablo, apóstol mártir"). Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

San Pablo es el santo patrono de Londres y de otras muchas ciudades y comunidades cristianas de todo el mundo. Casi siempre es celebrado junto con San Pedro y millones de cristianos llevan su nombre. San Pablo es el autor del más bello de los himnos dedicados al amor. Este himno se encuentra en el capítulo trece de la Primera Carta a los Corintios:

“Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy. Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha. La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia. Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. Cuando vendrá lo perfecto, desaparecerá lo parcial.”

Vista del altar donde actualmente reposan las reliquias del Santo apóstol. Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

Troparion de los apóstoles Pedro y Pablo:
“Fuisteis los primeros apóstoles entronizados, los maestros del universo: Rogad al Señor de todos que conceda la paz al mundo y que tenga misericordia de nuestras almas”.

Mitrut Popoiu

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