San Potito, mártir

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Óleo del mártir; la espada como emblema del martirio aparece a sus pies.

Óleo del mártir; la espada como emblema del martirio aparece a sus pies.

Sobre este santo, popular en Nápoles, encontramos muchos huecos en cuanto a las Actas Martyrium; aun así tales narraciones siempre dejan una enseñanza para edificación. El saber que existió y que tiene un culto con memoria de martirio antiquísimo. Esto basta para tener la certeza de que es un santo mártir y no un mito. Su iconografía es extensa y hace eco de la narración popular de su vida y martirio.

Tradicionalmente se presenta a Potito como un mártir del año 166 convertido a la fe y cuya familia aún permanecía en el paganismo. Su padre le denunció e hizo que el encerraran en la cárcel. Al poco tiempo Potito le presento la fe cristiana y quien antes le reprochaba su conversión terminó por abrazar las enseñanzas de Cristo. Al menos esto parece tener consonancia con la realidad, ya que lo que sigue está envuelto en la leyenda y la piedad.

Encontramos, después de su encierro, al joven Potito que se retira a la soledad donde realiza grandes prodigios que le dan fama y por los que logra convertir a muchos paganos. Cura de lepra a la esposa del senador Agatón y convierte a la familia al cristianismo. Este milagro le hace salir de su soledad y su nombre y acciones se difunden llegando incluso a conocimiento del emperador romano.

La hija del emperador se encontraba poseída por un demonio y Potito es mandado llamar, probablemente desde Cerdeña, a la ciudad de Roma. El joven cristiano exorciza y cura a la endemoniada pero luego es denunciado como brujo. Le quisieron obligar a sacrificar a los dioses romanos por lo que prefirió el martirio. Es posible que su muerte fuera por decapitación aunque la tradición dice que su cabeza fue traspasada con un clavo a la orilla del río Calaggio-Carapell.

San Potito sometiendo al demonio, es franqueado por los Santos Obispos León y Blás.

San Potito sometiendo al demonio, es franqueado por los Santos Obispos León y Blás.

Es de los santos patronos de Ascoli Satriano, el principal y más popular, junto con San León y San Blas obispos. Las Diócesis de Cerignola-Ascoli Satriano y de Tricarico le tienen como patrón. Lo que se cree es que sus reliquias están diseminadas en diversas iglesias. La mayor parte del cuerpo está en la Iglesia de la Santísima Trinidad en Tricarico, el cráneo se conserva en la abadía benedictina de Montevergine (Ascoli Piceno) y un dedo en una imagen de plata del siglo XVII. Desde 1873 la reliquia de un brazo de San Potito se guarda en un cofre de plata en la catedral de Ascoli cedido por la diócesis de Tricarico.

También es venerado en Cerdeña y Nápoles con especiales festividades anuales. Lo importante de este santo no es tanto su leyenda sino su existencia. Por un lado se presenta una tradición antiquísima que pocos refutan y por el otro nos encontramos con un vacío en torno a su vida: no hay reliquias, ni actas, solo leyendas. El culto a este santo es local por lo que ha sido permitido por la Iglesia debido a una tradición constante. En Nápoles tiene una Iglesia donde los benedictinos celebran al santo con un oficio propio aprobado por el Papa Clemente XII.

Su culto ha sido llevado a los Estados Unidos debido a la inmigración italiana que importó diversas devociones. En algunas parroquias en Norteamérica, la fiesta de San Potito es celebrada al mejor estilo italiano. Su imagen es llevada en procesión y ataviada con joyas y “dólares” que son ofrendados por los fieles.

Herma de plata con reliquia de San Potito, conservada en la Catedral de Ascoli Piceno.

Herma de plata con reliquia de San Potito, conservada en la Catedral de Ascoli Piceno.

Su mención solo aparece en los martirologios recientes con una conmemoración el 13 de enero y no el 15 como lo señala la leyenda de una traslación de reliquias.

La iconografía de este santo es rica en símbolos y atributos. Se le representa como un joven, casi niño, con la palma del martirio. Lleva sometido a sus pies un demonio o un dragón como signo de los exorcismos que realizaba. En su cabeza puede llevar un clavo incrustado o portarlo en su mano. También se le coloca una espada. Algunas imágenes, en especial las de Ascoli, acompañan a los santos obispos Blas y León.

Poncho

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