La tradición de la Candelaria en México (II)

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Nuestra Señora de Candelaria, Tlacotalpan, Veracruz.

Nuestra Señora de Candelaria, Tlacotalpan, Veracruz.

Orígenes, costumbres y creencias alrededor de la fiesta de la Presentación del Señor
La festividad del “Día de la Candelaria” que oficialmente su nombre es “La presentación del Señor en el templo y la purificación de la Virgen María”, se celebra 40 días después de la navidad que coincide con el 2 de febrero y con esta misma celebración concluyen las celebraciones navideñas [1], en esta festividad se recuerda como José y María, cumpliendo con la ley mosaica, llevaron a los cuarenta días después del parto a presentar a su hijo al templo, llevando dos tórtolas como ofrenda para que también María fuera purificada, pues la ley decía que la mujer que daba a luz era impura durante cuarenta días.

Los investigadores coinciden que la fiesta de la presentación del Señor se comenzó a celebrar en Jerusalén a partir del siglo IV, pero celebrada originalmente en la tradición oriental su fecha era el 14 de febrero pues para Oriente el nacimiento de Cristo fue el 6 de enero. Originalmente el nombre de esta festividad en griego era Hypapante que significa “Encuentro” por el encuentro de Jesús y María con Simeón y Ana los profetas del templo y se solía celebrar con una procesión por las calles portando velas y antorchas en las manos hasta llegar a la Basílica de la Resurrección en Jerusalén. Fue hasta el siglo V que el Papa Gelasio instituyó la fiesta de la Purificación de la Virgen en occidente.

El nombre de día de la “Candelaria” se basa en primer lugar a la procesión que se hacía desde antiguo y que aún se hace con las velas durante esta festividad pero simbólicamente se debe a que en esta fecha se celebra la manifestación de Cristo a los profetas del templo y la profecía de estos revelando a Cristo como “luz del mundo que ilumina las naciones”, debido a esto la advocación mariana de Nuestra Señora de la Candelaria es en recuerdo de que María es la que cargó en su vientre y nos dio la candela, la luz que es Cristo.

Virgen de la Candelaria del templo de la Asunción de María, Ayapa, Jalpa de Méndez, Tabasco.

Virgen de la Candelaria del templo de la Asunción de María, Ayapa, Jalpa de Méndez, Tabasco.

Actualmente la bendición de las velas de la candelaria es una tradición muy difundida entre los católicos, estas velas tienen concedida por la Iglesia una indulgencia para los agonizantes, también hay quienes dicen que si alguien tarda en agonía debe encender la vela de la candelaria y eso le ayudara a bien morir, otros consideran que cuando hay tormentas se debe encender la vela de la Candelaria para evitar los rayos, así como también para evitar temblores de tierra, algunos creen que cuando alguien muere ahogado y su cuerpo no se puede encontrar en las aguas se debe poner la vela de la candelaria encendida en una tabla y dejarla navegar en el sitio, mientras alguien hace la oración correspondiente a la Virgen de la Candelaria y en el lugar donde se detenga y gire sobre su eje ahí debe estar el cadáver, especialmente en el municipio de Nacajuca, Tabasco se sigue esta tradición aunque la conseja popular es muy conocida en gran parte del territorio. Hay familias mexicanas que para el 2 de febrero acostumbran bendecir velas de diversos colores esto debido a que cada color tiene un significado y petición particular:

Blanca: protección para los niños.
Amarilla: protección para los adultos.
Rojo: amor, fe y paz.
Verde: para el bienestar en los negocios prosperidad.
Azul: trabajo y suerte.
Celeste: dinero, felicidad, viajes y estudios.
Rosa: salud y esperanza.
Morado: contra los vicios y malos pensamientos.
Negro: contra enemigos y envidias.

El culto y devoción a Nuestra Señora de la Candelaria llegó a América y particularmente a la Nueva España traída de Europa, puesto que en las Islas Canarias se venera una imagen de Nuestra Señora de la Candelaria desde el siglo XIV donde se dice se apareció a dos pastores. La Virgen de la Candelaria es venerada como patrona de Tenerife y de Bolivia, así como patrona de marineros y pescadores, y abogada de los moribundos y ahogados. Particularmente es venerada en toda América Latina, siendo en México la Candelaria de los Patos en la ciudad de México una de los más antiguos templos dedicados a esta advocación y en Tlacotalpan, Veracruz es venerada la Candelaria más famosa de México, sin embargo en casi todo el país existen imágenes de la Candelaria célebres, como el caso de la Virgen de Santa Anita en Jalisco.

El tamal es el alimento tradicional del día de la Candelaria en México.

El tamal es el alimento tradicional del día de la Candelaria en México.

Tradiciones del día de la Candelaria
Entre otras tradiciones que se efectúan el día de la Candelaria hay uno muy famoso y de estrecha relación con el día de Reyes nos referimos a la tamalada, no se sabe en qué momento estas dos festividades se unieron por una sola causa, pero cada año el 6 de enero aquel que en la rosca de Reyes tiene la gracia de verse premiado con el muñequito de la rosca que no es otra cosa que un Niño Dios escondido recordando la huida a Egipto por Herodes, y todo aquel al que le sale el muñequito se verá en la obligación del día de la candelaria ofrecer una tamaliza, muchos dicen que el que te salga el muñequito de la rosca es símbolo de bienaventuranza en todo el año, anteriormente a quien le salía el niño Dios de la rosca se le llamaba “el rey de la faba”, del mismo modo antiguamente aparte de ser quien debía ofrecer los tamales el día 2 de febrero se convertía en padrino del niño Dios y debía llevarle a presentar al templo en ese día. Los tamales desde la época prehispánica han sido un alimento imprescindible en las festividades, tal parece que el día de la candelaria coincide con las festividades a los tlaloques del agua y que era celebrado con tamales, cabe decir que cronistas como fray Bernardino de Sahagún y fray Diego de Landa mencionan como los tamales eran de los alimentos preferidos por los indígenas y eran hechos de rana, de pescado o de pavo.

Recientemente algunos investigadores del tema del día de la candelaria coinciden en que no se tiene registros precisos de que la relación Candelaria-tamal sea muy antiguo, puesto que en periódicos del siglo XIX se mencionaba que el alimento predilecto en la capital mexicana para celebrar la candelaria era el pato, lo que hace pensar que posiblemente la tradición de la tamaliza del 2 de febrero sea más reciente de lo que pensamos. Por otra parte la fiesta del 2 de febrero se introdujo con la llegada de los españoles y el cristianismo aunque nunca tuvo mucho éxito durante la época colonial puesto que muchas de las tradiciones que hoy conocemos en relación al 2 de febrero eran celebrados el 25 de diciembre, aunque si existen referencias en el Archivo General de la Nación de petición de permisos en el siglo XVIII para celebrar el nacimiento de Cristo entre el 2 y 4 de febrero.

Levantar el nacimiento el 2 de febrero es tradicional en el sureste mexicano.

Levantar el nacimiento el 2 de febrero es tradicional en el sureste mexicano.

Aunque en el centro de la república otra de las tradiciones más difundidas en relación al 2 de febrero es el vestir al Niño Jesús, en el sureste mexicano forma parte de las tradiciones decembrinas puesto que en su mayoría suelen vestir y sentar al niño Jesús el 31 de diciembre para que “espere la llegada de los Reyes Magos en otros lugares el 25 y algunos más el mismo 6 de enero. Sin embargo esto no quiere decir que las tradiciones del día de la candelaria en el sureste mexicano no sea el niño Jesús el centro de estas, aunque en mucho menor grado que en el centro del país es también costumbre en este día que muchas personas lleven sus imágenes del Niño Jesús ya con sus vestidos nuevos a bendecir en la misa de la Candelaria, algunas veces acompañados de dulces que la conseja dice sirven para la salud cuando los comes y algunos los acompañan como semillas para bendecir la cosecha y también posteriormente servirán para el altar de dolores.

Una de las tradiciones de más importancia en relación con la Candelaria es la “Levantada del niño Dios” o “Levantada del nacimiento”. Esta tradición que es muy representativa del sureste del país consiste en el rezo del rosario acompañado de diversos villancicos y con el ruido de sonajas y panderos que se reparten a los asistentes, con los cuales se da el cierre a las festividades navideñas y ya se puede quitar el nacimiento, posteriormente la imagen del niño Jesús es arrullado por todos los asistentes como si fuera un niño de verdad, y se reparten dulces y juguetes a los niños asistentes al rosario, algunos acostumbran invitar familias con niños para que sean estos los principales asistentes al rosario. Existe un canto en particular que se usa para el arrullo del niño Jesús que es conocido como “el rorro”.

El arrullo del niño Dios es parte fundamental al momento de levantar el nacimiento.

El arrullo del niño Dios es parte fundamental al momento de levantar el nacimiento.

La tradición de “levantar el nacimiento” originalmente se reservaba para el 2 de febrero, debido a que la liturgia católica tradicional marcaba que el tiempo litúrgico de la Navidad duraba desde el 25 de diciembre hasta el 2 de febrero o fiesta de la Purificación, por lo que en los templos el nacimiento se quitaba hasta este día, pero a partir de la reforma del calendario litúrgico en los años sesenta el periodo de la Navidad dura únicamente desde el 25 de diciembre hasta la fiesta del Bautismo del Señor la cual se celebra el domingo posterior a la fiesta de la Epifanía o día de Reyes, o el 10 de enero, por lo que la liturgia actual aconseja retirar el nacimiento a partir del día de reyes, lo que ha propiciado que en muchas partes de México la tradición de “levantar el nacimiento” ya no sea exclusiva del día de la candelaria sino que abarque desde el 6 de enero hasta el 2 de febrero y muchas veces todo el mes de febrero, a pesar de esto, el pueblo llano celoso de sus costumbres sigue considerando al día de la candelaria el momento por excelencia para realizar la “levanta del Niño Dios”.

Los ritos celebrados en la “levanta del Nacimiento” tienen sus orígenes en la España del siglo XVIII, ya que en este momento es cuando se populariza la tradición del Nacimiento o Belén en España por gusto de Carlos III quien manda a elaborar uno como regalo para su hijo y los demás nobles comienzan a hacer lo mismo por imitación; la tradición se populariza, pero en este momento el nacimiento era más simbólico, siendo que particularmente similar a la tradición que aún se tiene en México, muchas veces se buscaba que el niño Jesús fuera de mayor tamaño para representar que Cristo es lo más importante del nacimiento y las demás figuras se ponían de diferentes tamaños según su importancia, y el Belén o nacimiento se dividía en el plano terrestre y el celestial, tratando de dar un simbolismo sobre la redención lo que propiciaba que alrededor del pesebre durante la noche de Navidad y también al momento de retirarle se realizaran oraciones, danzas, cantos y ofrendas. Curiosamente en las tradiciones actuales de España estas costumbres han desaparecido mientras que en el pueblo mexicano han perdurado y se siguen realizando retratadas año con año en la “levantada del Niño Dios”.

Diversos modelos de ropa para el niño Dios usados el 2 de febrero en la bendición de imágenes.

Diversos modelos de ropa para el niño Dios usados el 2 de febrero en la bendición de imágenes.

La “entrega del niño Jesús” y “robo” de este mismo forma parte de otra más de las tradiciones que en Tabasco tiene gran relación con la festividad de la Candelaria pues el 2 de febrero es uno de las fechas predilectas para “entregar” al Niño Dios que fue robado en diciembre. En algunos estados del sureste de la república mexicana se acostumbra en época decembrina una peculiar tradición que es conocida como “robarse al Niño Dios”, esta tradición consiste en que el día de Nochebuena o navidad o en el transcurso de las fechas navideñas alguien ajeno a la casa donde está puesto el nacimiento sustrae la imagen del Niño Jesús del nacimiento, por lo general lo hacen por alguna promesa o a veces por el simple hecho de hacer un festejo, cuando se hace por una promesa a veces la imagen se regresa a sus dueños hasta que la petición sea cumplida o hasta el tiempo que se haya acordado al hacerle la promesa al Niño Jesús, pero por lo general se debe devolver el 6 de enero o el 2 de febrero o en el transcurso del mes de enero, posteriormente de que la imagen fue robada a los ocho días de dicho suceso quien lo sustrajo debe enviar una carta al dueño diciéndole que su niño está bien y que pronto volverá a casa o marcándole la fecha en que lo hará.

Esta tradición es basada en el pasaje bíblico del niño Jesús perdido y hallado en el templo, sustrayendo la imagen del niño Jesús y no encontrándolo se toma como el tiempo que el Niño Jesús se le perdió a José y María y al entregarlo simbolizaría cuando le encontraron en el templo por lo cual tanto en la casa de quien lo sustrajo como en la casa de los dueños se le hace un rosario antes y después de ser entregado y el que lo robo que se convierte en su padrino debe vestirlo para la ocasión y hacer un gran festejo en la casa de los dueños para celebrar que el niño Jesús ha vuelto con José y María , al salir el padrino con la imagen del Niño Jesús de su casa lo debe llevar en procesión mientras van quemando cohetes y se buscan personas que se vistan de José, María, ángeles, pastores y reyes magos para que reciban la imagen del Niño de regreso recordando como José y María lo buscaron y los encontraron en el templo muchas veces esta entrega se hace en la iglesia y de ahí es llevado a la casa del dueño para hacerle el rosario, en otras ocasiones en la misma casa se visten de ángeles o de José y María y ahí lo reciben. Es tradicional también que quien lleva cargando la imagen del niño Jesús lleve tras de sí un largo palo del que salen varias cintas de colores que lo cubre señalando donde va el niño Jesús.

Bendición de velas, semillas e imágenes del niño Dios el día de la Candelaria.

Bendición de velas, semillas e imágenes del niño Dios el día de la Candelaria.

Esta tradición en las ciudades se ha ido perdiendo debido al gasto que implica pero sobre todo porque hay muchos listos que se robaban al niño Jesús y ahí sí, sin intención de devolverlo, por lo que muchos han optado por no seguir la tradición. Del mismo modo como sucede con la levantada existe un canto que se entona al momento de entregar la imagen y de llevarlo en procesión a la casa de sus dueños:

Vámonos madrinas
vámonos toditas
busquemos al niño
que salió de Egipto.

Hace varios días
me puse en camino
a ver si lo encontramos
en casa del vecino.

Yo llegue primero
a este lugar
me di con el niño
y corrí a avisar.

Perdónanos niño
el atrevimiento
ya te llevaremos
para tu aposento.

Y su santa madre
como ha padecido
porque no ha encontrado
su niño perdido.

El padre se aflige
porque no ha llegado
vámonos hermanas
vamos a entregarlo.

Todas las madrinas
vienen temerosas
pero la culpable
es la señora
(o señor aquí se pone el nombre de quien lo robo).

Oiga Señor (el nombre de a quien le robaron el niño)
No tenga cuidado
aquí está su niño
que tenía extraviado.

Aquí está su niño
mírelo usted
hoy vuelve a su casa
donde lo robe.

Este niño vino
entre la azucena
y lo entregaremos
en la Nochebuena.

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André Efrén

Bibliografía:
– Avellaneda, Villulfo Gaspar, “La Virgen de San Lucas”, México, Garabato, primera edición, 2003.
– Candia Pacheco, Ricardo, “El tamal”, en “Relatos e historias en México”, México, Raíces, año VI, número 65, revista de publicación mensual, enero 2014.
– Fernández, José Luis, “La navidad en México”, México, Paulinas, sexta reimpresión, 1992.
– Foster, George, “Cultura y conquista la herencia española de América”, México, Universidad Veracruzana, segunda edición, 1985.
– Iglesias y Cabrera, Sonia, “Las fiestas tradicionales de México”, México, Selector, primera edición, 2009.
– Iglesias y Cabrera, Sonia, “Navidades mexicanas”, México, CONACULTA, primera edición, 2003.
– Parra Sánchez, Tomás, “Diccionario de los santos”, México, San Pablo, cuarta edición, 2002.
– Perdigón Castañeda, Katia, “La candelaria”, en “Relatos e historias en México”, México, Raíces, año IV, número 42, revista de publicación mensual, febrero de 2012.
– Perdigón Castañeda, Katia, “Epifanía a la mexicana”, en “Relatos e historias en México”, México, Raíces, año V, número 53, revista de publicación mensual, enero de 2013.
– Soriano, Joan, “Nuestra Señora de la Candelaria”, España, Sol, primera edición, 2010.

Fuentes orales:
– Araceli Medina, (31 de agosto de 2015).
– Martha Edith García, (7 de septiembre de 2015).

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Presentación del Señor

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Detalle de la imagen de la Virgen de la Candelaria que se venera en la iglesia de San Pedro de Davoli, Catanzaro (Italia).

El Martirologio Romano, el día 2 de febrero, recuerda la “Fiesta de la Presentación del Señor, llamada por los griegos Ipapánte: cuarenta días después de la Natividad del Señor, Jesús fue llevado al Templo por María y José, a fin de cumplir con la Ley de Moisés, pero sobre todo, para encontrar a su pueblo, creyente y exultante de gozo: luz que ilumina a las gentes y gloria de su pueblo, Israel”.

María y José llevaron al Niño al Templo de Jerusalem cuantenta días después de su nacimiento, al terminar la cuarentena, para ofrecérselo a Dios. Esta ceremonia era obligatoria para todos los hijos varones primogénitos, como obsequio tal y como lo ordenaba Moisés (Ex. 13, 2 y 13, 11-16) y aun hoy entre los judíos consiste en la redención del niño mediante una ofrenda. Simultáneamente, la mujer que había parido completaba la ofrenda prescrita, siempre según la ley mosaica (Lv. 12, 6-8). Durante la visita, se encontraron con Simeón, al cual se le predijo que no moriría sin ver antes al Mesías. Simeón alabó al Señor con las palabras hoy conocidas como “Nunc dimittis” o cántico de Simeón, en las que anuncia que el Niño sería una luz para las naciones y gloria para su pueblo, Israel. Inmediatamente después, Simeón le profetizó a Maria los sufrimientos que habría de soportar. El Evangelio hace referencias también a las profecias mesiánicas de la profetisa Ana, una viuda de ochenta y tres años, que se encontraba en el templo y que identificó públicamente al Niño como el Mesías.

Es la fiesta de las luces; cuarenta días después de su nacimiento, el Niño es llevado al Templo, a la casa de Dios y así, El que se encarnó en el pueblo de Abrahán, en la real estirpe de David, y en el pueblo sacerdotal de Leví, cumple la ley de Moisés y se encuentra con su pueblo en la persona del viejo y sabio Simeón y de la anciana profetisa Ana durante la celebración de este rito y es esta la razón, por lo que la fiesta, de origen oriental, fue llamada “Ipapante”, que significa “encuentro, reunión”.

Virgen de la Candelaria. Conjunto escultórico venerado en Specchia, Lecce (Italia).

San Lucas narra el episodio: “Cuando se cumplieron los Días de la Purificación de ellos conforme a la ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén para presentarle al Señor (así como está escrito en la ley del Señor: todo varón que abre la matriz será llamado santo al Señor) y para dar la ofrenda conforme a lo dicho en la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones de paloma. He aquí, había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre era justo y piadoso; esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba sobre él.  A él le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes que viera al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, entró en el templo; y cuando los padres trajeron al niño Jesús para hacer con él conforme a la costumbre de la ley, Simeón le tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo: Ahora, Señor, despide a tu siervo en paz conforme a tu palabra; porque mis ojos han visto tu Salvación que has preparado en presencia de todos los pueblos: luz para la revelación de las naciones y gloria de tu pueblo Israel”. (Lucas, 2, 22-32)

El primer testimonio de esta fiesta es del siglo IV en Jerusalén y es de una fiesta “cristológica” con una intensa connotación mariana. En ella se celebraba la “Purificación de la Santísima Virgen Maria”, ya que según la costumbre hebrea, una mujer era considerada impura durante un período de cuarenta dias después del parto de un varón y tenía que ir al Templo para purificarse: el día 2 de febrero es cuarenta días después del 25 de diciembre, fiesta del Nacimiento de Cristo.

Antiguamente, esta fiesta se celebraba el día 14 de febrero (como aún la siguen celebrando las Iglesias Ortodoxas que se rigen por el calendario juliano) y el primer testimonio en este sentido nos lo facilita Egeria en su “Peregrinación a Tierra Santa” (Itinerarium Egeriae, entre el 381 y el 384); dice: “el cuadragésimo día después de la Epifanía se celebra aquí con gran solemnidad. Ese día se realiza una procesión a la Anastasis y todos participan;  todo se realiza con gran festividad, como la Pascua y en ella predican todos los sacerdotes e incluso el obispo”.

Virgen de la Candelaria que se venera en la iglesia de Santa Ana de Bari (Italia).

En los siglos V-VI la festividad se extiende por Occidente con desarrollos muy originales. Roma adoptó esta festividad a mediados del siglo VII, cuando el papa Sergio I (687-701), instituyó la más antigua de las procesiones penitenciales romanas, que partía de la iglesia de San Adriano al Foro y terminaba en la basílica de Santa María la Mayor.

Mientras, en las Galias, se estableció en el siglo V, como en Jerusalén, realizándose la solemne procesión y bendición de las candelas. El rito de la bendición de las candelas (o velas), del que hay testimonios ya en el siglo IV, se inspira en las palabras de Simeón; “Mis ojos han visto tu salvación, preparada por ti delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las gentes y gloria de tu pueblo Israel” (lucas, 2. 30-32). De este significativo rito deriba en nombre popular de “fiesta de la Candelaria”. El nombre de Candelaria, se le da popularmente por su similitud con el rito de las Lucernarias, del cual habla Egeria: “se encienden todas las lámparas y las velas haciéndose así una gran luminosidad”, que era lo que se hacía en el antiguo rito de las Lupercalias.

De hecho, hay noticias de que en el siglo VII, en tiempos de San Beda el Venerable, las procesiones penitenciales se hacían en contraposición de las Lupercalias romanas. (Eran una festividad romana que se celebraba en los nefastos días de febrero, en honor del dios Fauno, que como Luperco, era el dios protector del ganado ovino y caprino, que los protegía contra los ataques de los lobos, aunque existe otra hipótesis que dice que las Lupercalias recordaban la alimentación milagrosa de los gemelos Rómulo y Remo por parte de una loba). Esta actitud de San Beda queda reflejada en el pontificado de San Gelasio I (siglo V), que obtiene del Senado la abolición de las Lupercalias, que quedan sustituidas en la devoción popular por la fiesta de las candelas, de la Candelaria.

El papa Sergio I (siglos VII-VIII) estableció el uso de esta procesión en Roma, tomando una connotación penitencial. Esta dimensión penitencial y de purificación ha continuado hasta finales de los años sesenta del siglo pasado, usando los ornamentos de color morado en dicha procesión.

La reforma litúrgica de la segunda mitad del siglo XX, pone su mirada no tanto en la Madre ni en el hecho legal por ellos cumplido, pero aun denominándola fiesta de la “Presentación del Señor”, con ella hace que se complete el ciclo de la celebración navideña (es la fiesta de las luces y de los encuentros) y con las ofrendas que hace la Virgen Madre y la profecía de Simeón, se abre el camino hacia la Pascua. De hecho, la ofrenda de Jesús al Padre, es un preludio de su ofrenda en el sacrificio de la Cruz.

Imagen completa de la Virgen de la Candelaria venerada en la iglesia de San Pedro de Davoli, Catanzaro (Italia).

El encuentro de Cristo con Simeón y Ana en el Templo, acentúa el aspecto sacrificial de dicha celebración y la comunión personal de María con el sacrificio de Cristo, porque cuarenta dias después de su maternidad divina, la profecía de Simeón le hace entrever la perspectiva de su futuro sufrimiento: “Una espada te atravesará el alma” (Lucas, 2, 35). Maria, gracias a su íntima unión con Cristo, está asociada al sacrificio de su Hijo. Todo esto le da un sentido cristológico-salvífico a esta fiesta, que en dimensión luminosa nos recuerda las fiestas de la Navidad pasada, pero nos abre las puertas a la luz de la Vigilia Pascual, fruto del sacrificio de la Cruz del Redentor, bajo la mirada de la Santa Madre de Dios, la Corredentora.

Esta es la historia y el significado teológico de esta festividad. La tradición católica, en esta fiesta de la Presentación del Señor, bendice las velas, que posteriormente, los fieles la llevan a casa como signo de luz, como protección contra los rayos y el mal tiempo y que también se utiliza al día siguiente, atada con una cinta roja en forma de cruz, con la que el sacerdote bendice las gargantas en la fiesta de San Blas.

Desde el punto de vista astronómico, la fiesta de la Candelaria se encuentra en pleno invierno, coincidiendo en las zonas rurales con los cultivos de finales de invierno y los de principios de la primavera, por lo que de ahí viene el famoso dicho popular que dice:
Cuando viene la Candelaria,
del invierno estamos fuera;
mas si llueve o hace viento,
del invierno estamos dentro.

Esto indica que, si en el día de la Candelaria hace buen tiempo, habrá que esperar varias semanas para que finalize el invierno y llegue la primavera; y por el contrario, si en el día de la Candelaria hace mal tiempo, la primavera está cerca.

En algunos lugares, a la Candelaria se le llama “Día del oso”. En este día, el oso despierta de su hibernación y sale de su guarida de invierno para ver como está el tiempo y evaluar si debe quedarse dentro o salir ya fuera. En este sentido, un proverbio del Piamonte dice:
se l’ouers fai secha soun ni,
per caranto giouern a sort papì

Si el oso tiene la cama seca, lo que indica buen tiempo, durante cuarenta dias no sale de la madriguera. El oso era también el protagonista de algunos ritos rurales del mes de febrero, ritos que están colocados dentro del ciclo rural-vegetativo.

Sin embargo para los americanos es la marmota la que indica si está más o menos cercana la llegada de la primavera y por eso a ese día se le llama “el día de la marmota” y, en particular, en un pueblo llamado Punxsutawney, al norte de Pittsburgh en Pennsylvania, se hace el Groundhog Day. En este día, una marmota llamada Punxsutawney Phil es el centro de una representación que se hace fuera de su madriguera y si se ve su sombra, el invierno continuará otras seis semanas.

Virgen de la Piedad. Edícula de la iglesia de Santa Lucía de Davoli, Catanzaro (Italia).

La Virgen acoge en sus brazos al Hijo, que había ofrecido al Padre en el Templo. Es el Hijo que se entrega a su Madre y a toda la humanidad como signo de salvación y lugar de encuentro de todos los hombres con Dios.

Damiano Grenci

Bibliografia y sitios:

  • C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
  • Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2011
  • O’Donnell Christopher – Celebrare con Maria – Libreria Editrice Vaticana, 1994
  • Ravari Gianfranco – L’Albero di Maria – Ed. Paoline, 1993
  • Web de lucedistrega.net
  • Web de santibeati.it
  • Web de wikipedia.org
  • Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es