Santos Rafael, Nicolás e Irene, mártires

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Icono ortodoxo griego popular de los tres Santos.

San Rafael era un monje de Thermi. Había nacido en Itaca en el año 1405 y al ser bautizado había recibido el nombre de Jorge Laskaridis, llamándose sus padres Dionisio y Maria. De joven fue oficial del ejército y posteriormente marchó a Atenas donde se hizo monje y se ordenó de sacerdote, sirviendo como párroco en la parroquia de San Demetrio en Loumbarbiaris, cerca de la acrópolis ateniense.

El archimandrita Rafael, debido a que era una persona culta y educada, fue enviado a Francia para llevar a cabo una misión especial que le había encomendado el Patriarca de Constantinopla y allí, en la ciudad de Morlaix se encontró con un joven tesalonicense llamado Nicolás, que llevaba una vida mundana. Nicolás provenía de una familia cuyo padre era notario que había enviado a su hijo a estudiar en una universidad francesa. Rafael conquistó a Nicolás, el cual se hizo monje y fue ordenado de diácono. En adelante, jamás se separarían.

Cuando Constantinopla fue tomada por los turcos en el año 1453, él y su ayudante, el diácono Nicolás, estaban en el noreste de Grecia por lo cual se salvaron. Un año más tarde embarcaron en el puerto de Alexandroupolis junto con otros refugiados y viajaron hasta la isla de Lesbos, que en ese momento estaba libre de la dominación turca. Fueron a Thermi y preguntaron si había alguna ermita donde poder vivir en soledad y así fueron a vivir al monasterio de la Natividad de la Theotokos, que era un monasterio que estaba medio destruido desde que fue atacado por los piratas turcos en el año 1235. Entonces, todas las monjas que allí vivían habían sido martirizadas, incluida la superiora, llamada Olimpia, quien fue clavada en la pared. En este monasterio semidestruido se quedaron Rafael y Nicolás junto con otro monje de los alrededores llamado Roubin, que poco después murió.

Vista del monasterio de la Natividad de la Theotokos de Thermi, Grecia; desde la carretera.

Allí vivieron en paz durante nueve años hasta que en el año 1462, las huestes de Mohammed el Conquistador, después de un asedio de diecisiete días, conquistaron la isla de Lesbos. Sin embargo, en un principio respetaron el monasterio y no molestaron a los monjes, pero en abril del año siguiente, durante la Semana Santa, los habitantes de Thermi acudieron como era costumbre al monasterio y Rafael, celebró la Divina Liturgia, pero los turcos se acercaron al cenobio y apresaron a Rafael, Nicolás y a algunas otras personas del lugar. Muchos aldeanos se escondieron en la montaña, pero otros fueron apresados y torturados, entre ellos, una niña de doce años de edad, llamada Irene, que era hija del responsable local del pueblo.

A Irene le cortaron las manos delante de sus padres, que estaban atados en un nogal, y posteriormente la metieron en una olla grande de barro y la quemaron hasta darle muerte. También sus padres, Basilio y María, y el maestro Teodoro fueron asesinados.
A Rafael lo torturaron, lo apuñalaron con bayonetas y lo colgaron boca abajo en un árbol, cortándole boca y la mandíbula, que fue tirada aparte. Era el 9 de abril del año 1463 que era el martes de Semana Santa. Después, quemaron el monasterio. La noche siguiente, unos cristianos enterraron el cuerpo de Rafael en las ruinas de la iglesia quemada y al resto de los mártires en el patio delantero de la iglesia.

Sepulcro actual de San Rafael. Monasterio de la Natividad de la Theotokos, Thermi (Grecia).

Todas estas noticias relativas a su vida les fueron reveladas en sueños a unos fieles piadosos y fueron confirmadas por unas excavaciones arqueológicas en el curso de las cuales, se encontraron sus tumbas y sus reliquias. Pero ¿cómo ocurrió esto? ¿Fue el mismo San Rafael quién manifestó donde estaba sepultado? Vamos a verlo:
Por encima de la aldea de Thermi está el cerro conocido como la Panagia de Karyès. Esta colina adquirió este nombre debido a que muchas personas, tanto cristianos como musulmanes, tuvieron la visión de un monje que caminaba por allí, por lo cual, a la colina se la denominaba también “kalogeros”. Muchas veces se le vio con un incensario en la mano, volviendo a desaparecer en medio de un resplandor de luz.

En el año 1917, unos turcos pertenecientes a la familia Hasan-Bei y que eran dueños de una finca de olivos situada en el cerro de Karyes, fueron comisionados por el jefe de la policía de Thermi, llamado Eustracios Sitara para que llevaran a cabo una investigación sobre este misterioso monje, pero solo después de un periodo corto de tiempo dejaron la investigación porque ellos mismos vieron con sus propios ojos que se trataba de una visión sobrenatural.

Allí había una pequeña capilla dedicada a la Panagia y los habitantes del lugar, siguiendo una tradición antigua, solían ir allí todos los martes de la Semana Santa para celebrar la Divina Liturgia, cosa a la que no se oponía el dueño de la finca que era como ya he dicho, un turco. Y fueron muchos los fieles de la aldea que tuvieron la visión del monje que vieron cómo la capilla se iluminaba como por una luz divina, escuchaban el canto de la salmodia por parte de unos monjes e incluso escuchaban repiques de campanas.
La tradición decía que en aquel lugar había habido un monasterio de monjes que habían sido asesinados por los turcos y otro anterior convento de monjas que también había sido destruido por unos piratas. Ante todas estas cosas, los habitantes de Thermi empezaron a pensar que aquel era un lugar sagrado y que por eso se daban estas apariciones misteriosas.

Sepulcro actual de Santa Irene. Monasterio de la Natividad de la Theotokos de Thermi, Grecia.

En el año 1959 la finca pasó a manos de la familia del señor Marangos, cuya madre, Angeliki quería construir allí una iglesia, por lo cual el señor Angelos Rallis solicitó permiso al metropolita Iakovos para construirla y el 3 de julio de ese mismo año, al mando de Tsolakis Doukas, empezaron a hacer las excavaciones para poner los cimientos. Al excavar encontraron una fosa en la que había un esqueleto humano que exhalaba un delicado perfume. Tenía la cabeza apoyada en una piedra redonda, le faltaba la mandíbula y tenía las manos cruzadas sobre el pecho. También se encontró un trozo de cerámica de la época bizantina con una cruz grabada en la misma. Los obreros inmediatamente informaron al sacerdote del lugar y a un arqueólogo, el señor Haritonidis. Este comprobó que la zona era de interés arqueológico pero aun así, se concedió el permiso para construir la iglesia.

Sin embargo, se prohibió excavar en un radio de cien metros alrededor de la tumba. Durante los trabajos seguían ocurriendo episodios sobrenaturales como por ejemplo, que cuando los huesos se recogieron en una bolsa para ser trasladados, resultó imposible hacerlo porque pesaba demasiado, se escuchaban unos ruidos raros y los huesos olían a incienso. Dos trabajadores patearon la bolsa y sintieron como se les adormecían las piernas e incluso el capataz que quiso moverla de manera irrespetuosa, comprobó que la mano se le había quedado inmóvil.
Ante todo esto, los trabajadores le rogaron al sacerdote Eutimios Tsolos que realizase el oficio de difuntos, pero el sacerdote no lo tenía claro porque no se sabía nada del difunto: ni quién era, ni cómo se llamaba, ni desde cuándo estaba allí, ni nada de nada.

Y fue entonces, cuando una noche, el santo se le presentó al sacerdote y a otros fieles del pueblo y les dijo que él era el monje Rafael que había nacido en la isla de Itaca. Como se le apareció a varias personas, unas lo vieron vestidos de simple sacerdote, otras de monje, otras revestido para celebrar la Liturgia y a todas les decía lo mismo: soy el mártir Rafael, asesinado por los turcos el 9 de abril de 1463 y soy el monje al que habéis visto muchas veces desde el año 1917 y les contó su historia, que es la relatada al principio del artículo.

Sepulcro actual de San Nicolás. Monasterio de la Natividad de la Theotokos, Thermi (Grecia).

Rafael les dijo también que encontrarían el cuerpo de Nicolás un lunes lluvioso y así, el día 13 de junio que amaneció espléndido, de pronto el cielo se nubló y empezó a llover a cántaros y en esas condiciones, los obreros que estaban construyendo la inglesia, encontraron la tumba de Nicolás en la que había un sello de plomo del siglo XIV en cuyas caras aparecían las imágenes de la Virgen y la del arcángel Miguel. Esta tumba también estaba dentro de las ruinas de la iglesia.

Rafael indicó también donde estaba sepultado el maestro Teodoro, donde estaba sepultada la olla grande donde había sido quemada Santa Irene y donde estaban sepultados ésta e incluso sus padres. Asimismo, les indicó el lugar exacto donde encontrarían su mandíbula.

También se encontró la tumba de Santa Olimpia, que como he dicho antes sufrió martirio en el año 1235. En su cabeza estaban clavados tres grandes clavos, dos en las orejas y uno en la mandíbula e incluso en el resto del cuerpo se encontraron otros clavos y garfios que son conservados junto con los restos de la santa. En estas excavaciones arqueológicas aparecieron también numerosos objetos antiguos como vasijas de barro, tazas, incensarios, cruces e incluso monedas.

Desde entonces cuando los fieles se percataron del por qué de la tradición de celebrar los martes de la Semana Santa en la colina de Karyès; todos los años lo hacían, pero desconocían el origen de esta tradición, era un aniversario religioso pero ignoraban su significado. Investigaron y comprobaron como en aquel año la Semana Santa cayó en dicha fecha y cómo coincidía que la noche del 9 de abril era el Martes Santo.

En ese lugar de martirio y en honor de los santos mártires, a instancias del departamento de culto y del metropolita de Mitilene se ha construido una iglesia y un monasterio ocupado por una numerosa comunidad de monjas. Asimismo, en su honor se han construido numerosas iglesias por toda Grecia y varios oficios religiosos, incluso dos cánones paracléticos: uno compuesto por Gerasimos Micragiannanitis y el otro por el metropolita de Metimno, Iakovos Malliaros.

Fotografía de la abadesa del monasterio portando el relicario del cráneo de San Rafael. Thermi, Grecia.

La Iglesia Ortodoxa Griega festeja a estos santos el día 9 de abril (fecha del martirio) y el día 12 de mayo.

Este es el canto de un precioso himno litúrgico en honor de los tres santos:

Antonio Barrero

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