Santa Rafaela María del Sagrado Corazón Porras y Ayllón

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Pintura de la Santa realizada a partir de una foto original.

Pregunta: Cuando nací mis padres me pusieron el nombre de Rafaela, cosa que de mayor no me ha hecho ninguna gracia y por eso me llaman Fali. Yo celebro mi santo el día del arcángel San Rafael. Quisiera preguntarles si hay alguna santa que se llame Rafaela y cuando se celebra su fiesta. Gracias desde Honduras.

Respuesta: Hay más de una.
Está la Beata Rafaela Ybarra de Vilallonga, madre de familia bilbaína, fundadora del Instituto de las Hermanas de los Ángeles Custodios y cuya fiesta se celebra el día 23 de febrero.
Hay una Santa Rafaela Tartanskij, egumena ortodoxa mártir del monasterio Chinigi en Kazán (Rusia).
Y Santa Rafaela María del Sagrado Corazón Porras y Ayllón, fundadora de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Desde mi punto de vista esta última es la más conocida y por eso, brevemente, te resumiré su vida.

Rafaela Porras Ayllón nació en el pueblo de Pedro Abad, en Córdoba (España) el día 1 de marzo del año 1850 y era la décima de trece hermanos. Sus padres eran Ildefonso Porras y Rafaela Ayllón. El padre murió cuando la niña tenía cuatro años y su madre, cuando ella tenía diecinueve años. Gozaba de buena posición social por lo que había visitado Córdoba, Sevilla, Cádiz y Madrid. Con quince años hizo voto perpetuo de castidad. Aunque sus hermanos varones se opusieron, ella a la muerte de su madre se dedica a ayudar a los demás, cuidando a los enfermos y a los más necesitados.

Con veinticuatro años de edad se marcha al convento de las monjas clarisas en Córdoba a pasar un tiempo de reflexión y a través del sacerdote Antonio Ortiz Orihuela contacta con las Religiosas de María Reparadora. Con ayuda del obispo cordobés Don Ceferino González, funda el Instituto de Adoradoras del Santísimo Sacramento e Hijas de María Inmaculada, marchando con dieciséis compañeras, primero a Andujar y posteriormente a Madrid. Allí en Madrid, el día 4 de junio del año 1874 visten por primera vez el hábito e inician juntas el noviciado.

Estatua de la Santa en el grupo de Fundadores. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

El día 14 de abril del año 1877, el cardenal Moreno, que era el Cardenal Primado de España, concede la aprobación diocesana del Instituto, la confirma como superiora y ella cambia su nombre: Rafaela María del Sagrado Corazón. Rafaela y una compañera llamada Dolores emiten los votos temporales el día 8 de junio de ese mismo año, tomando Rafaela la dirección espiritual del Instituto y Dolores, el control económico del mismo y así, fundan casas de ejercicios espirituales, centros de enseñanza de grado medio y diversas asociaciones cristianas.

El papa León XIII, en el año 1887 concede la aprobación definitiva  al Instituto con el nombre de “Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús”. Por unanimidad de todas las religiosas fue elegida como primera superiora general del recién aprobado Instituto. Un año más tarde, el 4 de noviembre hace la profesión perpetua, emite los votos solemnes.
En el año 1892 en nuevo Instituto ya tenía abiertas nueve casas, tres de las cuales fueron abiertas por ella directamente: Cádiz, Madrid y Roma. Pero las cuatro monjas asistentes que según las Constituciones del nuevo Instituto debían ayudarle en el cargo, empezaron a crearle dificultades, desconfianzas, incomprensiones e incluso la arrinconaron, por lo que ella, con cuarenta y tres años, el día 13 de marzo del año 1893, renuncia al generalato.

Desde ese momento, comienza a ser un miembro anónimo del Instituto. Le dan los trabajos más duros, la humillan constantemente y la aíslan hasta su muerte en 1925. Ella, al igual que los “santos locos por Cristo” decía que “hay que abrazar la locura de la cruz” y decía también: “Si me hago santa, habré hecho lo máximo por la Congregación, por las hermanas y por el prójimo, tanto, como si me hubiera dedicado a las mayores obras de apostolado”.

Sepulcro de la Santa en la Casa Generalicia de la Congregación. Roma (Italia).

En todos sus años de aislamiento demostró una profundísima humildad, nunca tuvo una palabra de resentimiento, fue una súbdita fiel y respetuosa y se sometía dócilmente a cuanto se le ordenaba. Y no olvidemos que era la fundadora de la Congregación.
Como pasaba muchas horas postrada ante el Sagrario, enfermó gravemente de las rodillas y así, durante ocho años sufrió unos dolores intensísimos. El día 14 de diciembre del año 1924 recibió los últimos sacramentos y el 6 de enero del año siguiente, murió.

A los once años de su muerte se inició el proceso canónico de beatificación, el 13 de mayo de 1949. El Papa Pío XII la declaró Venerable y ese mismo Papa la beatificó el día 18 de mayo del año 1952. Fue canonizada por el Papa Beato Pablo VI el día 23 de enero del año 1977.

Detalle de la figura -revestida con el hábito de la Congregación- que contiene los restos de la Santa. Casa Generalicia de la Congregación en Roma (Italia).

Está sepultada en la Casa Generalicia de la Congregación en Roma y como murió el día de la Epifanía, su fiesta se celebra el 18 de mayo, fecha de la beatificación y del traslado de sus restos.

Antonio Barrero

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