San Ramón Nonato

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo del Santo, anónimo del s. XVIII. Ermita de San Bartolomé, Cantillana (España).

Las fuentes sobre las que basarse para escribir la vida de San Ramón Nonato presentan ciertas reservas: es escasa la documentación de la época, es escasa la credibilidad de las fuentes históricas en las que se basa su biografía, biografía que fue escrita en época muy posterior existiendo asimismo la posibilidad de una redacción en base a los intereses de los frailes mercedarios por dar a conocer a un santo suyo.

Parece que se llamaba Ramón Sarroy y que alrededor del año 1200 fue extraído del cuerpo de su madre muerta, por eso se le llama Nonato (non nato). Esto ocurriría en Portell, perteneciente a la comarca leridana de Segarra. La primera cosa extraña que aparece en su biografía es que se dice que fue extraído del vientre de su madre que llevaba muerta veinticuatro horas. ¿Puede un feto vivir dentro de un cuerpo que lleva veinticuatro horas muerto, sin riego sanguíneo que le alimente? Los médicos creen que es prácticamente imposible.

No existen noticias ciertas sobre su familia, aunque la tradición dice que podría ser la familia catalana de los Vizcondes de Cardona. Serra y Vilaró escribe en Barcelona en el año 1958:“Los señores de Portell, patria de San Ramón, descendientes de los Vizcondes de Cardona”. Sigue diciendo la tradición que su padre lo envía a Barcelona para hacer carrera, pero que él se dedica más a la piedad que a los libros, por lo cual, lo hacen volver a Portell a fin de que trabaje cuidando el rebaño de su padre. Él se acercaba con el rebaño a una ermita románica de la zona, dedicada a San Nicolás, en la que había una imagen de la Virgen ante la que oraba.

Como cuando estuvo en Barcelona conoció a San Pedro Nolasco, el fundador de la Orden de los mercedarios, vuelve de nuevo a Barcelona e ingresa en la Orden aproximadamente en el año 1224, o sea, con veinticuatro años de edad. Fue gran amigo de San Pedro Nolasco, que llegó a ser el director espiritual de Ramón. Ambos se dedicaban a hacer obras de caridad por las calles de Barcelona y a cuidad a los enfermos ingresados en el Hospital de Santa Eulalia de la capital catalana.

A los dos o tres años, después de haber hecho la profesión religiosa, sucedió a San Pedro Nolasco en el cargo de “rescatador de cautivos”, trabajo que realiza por el litoral valenciano, en Valencia capital y por Andalucía. Va pidiendo limosnas y con ellas paga los rescates de los cautivos, que son liberados. Hay quienes dicen que fue a Roma a patrocinar una “cierta causa”, pero ni se dice cuándo ni se dice qué causa fue. Los hagiógrafos se muestran escépticos ante esto. Se dice que fue al retornar de Roma cuando marchó a Argelia a redimir cautivos. Él va en primer lugar como apóstol a predicar la fe y a bautizar a quienes se conviertan, pero también a rescatar cautivos mediante el pago de dinero en metálico.

El Santo como protector de las madres. Óleo popular.

Otra vez dice la tradición que cuando se le acabó el dinero, fundió los vasos sagrados para seguir pagando rescates. ¿Qué vasos sagrados podría él tener en Argelia? Esto parece un invento más de esa piadosa tradición. Al final, él mismo se propone como intercambio cuando se le acaba el dinero. Parece ser cierto que lo condenaron a morir empalado por predicar la fe, que le conmutaron la condena por flagelación a fin de poder intercambiarlo, que siguió predicando y convirtiendo y que finalmente le perforan los labios con un hierro candente para ponerle un candado, que solo se lo quitan para comer. Así estuvo ocho meses.

Es rescatado por otro fraile mercedario, previo pago por su libertad y vuelve a la península en el año 1239 marchando a Cataluña. Allí se extiende su fama y el Papa Gregorio IX lo hace cardenal con el título de la iglesia romana de San Eustaquio. Aunque lo nombran cardenal, él se retira a un convento barcelonés donde vive sencilla y modestamente llevando una simple vida de fraile mercedario. Cuenta también la tradición que estando un hombre transido de frío en la calle, se lo encuentra, lo abraza y lo tapa con sus propias ropas (se dice ¡el capelo cardenalicio!). Aquella noche, se le aparece la Virgen y le pone un capelo de flores. ¿Si vivía como sencillo fraile en un convento a cuento de qué iba a ponerse el capelo cardenalicio para salir a la calle? Otro invento piadoso.

El Papa lo llamó a Roma para que fuese su consejero. Él se pone en camino, pero al llegar a Cardona le entra una fiebre altísima, agravándose su estado de salud. Pide los sacramentos, pero no hay ningún sacerdote disponible para administrarlos. Él insiste en pedir los sacramentos y, también según la tradición, los ángeles le administran el Viático. Murió con cuarenta años de edad en Cardona el día 31 de agosto del año 1240. Su cuerpo se lo disputaron los mercedarios y el Vizconde de Cardona. Lo ponen encima de una mula y ésta lo lleva a la iglesia de San Nicolás, iglesia que más tarde fue transformada en Santuario.

Fue canonizado en el año 1657 por el Papa Alejandro VII, que lo incluyó en el Martirologio Romano. El día 10 de marzo de 1681 (o sea, veinticuatro años más tarde) el Papa Inocencio XI extendió su fiesta a toda la Iglesia y el día 23 de septiembre del año 1684, la Sagrada Congregación de Ritos compuso Oficio y Misa propios para el uso de los mercedarios. La canonización efectuada por Alejandro VII ¿no llevaba consigo la extensión del culto a la Iglesia Universal? Su fiesta se celebra el día 31 de agosto. Es el santo patrono de las mujeres que van a dar a luz, que le piden un parto sin peligros ni dolores.

Sepulcro del Santo en su santuario de Cardona (España).

Una comisión nombrada por el Papa Benedicto XIV propuso suprimir del calendario general la fiesta de San Ramón Nonato, dada la dificultad por encontrar documentos fidedignos sobre su vida. La propuesta no se aceptó porque, si bien los documentos son todos tardíos, no se duda ni de su existencia ni de su labor evangelizadora como redentor de cautivos.

Para hacer este artículo hemos consultado el Menologio de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, editado en Roma en el año 1925, la “Vida de los santos”, tomo VIII de Butler-Thurson y la “Vida de San Ramón” de M. Sancho, editada en Barcelona en el año 1910. Para saber de la iconografía de este Santo, me remito al siguiente artículo.

Antonio Barrero

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Iconografía de los Santos Ramón y Buenaventura

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Detalle de "San Buenaventura y San Leandro", de Bartolomé Esteban Murillo (1653). Óleo sobre lienzo 200x176 cm. Museo de Bellas Artes, Sevilla (España)

Pregunta: Hola pues antes que nada los felicito por su página. Tenía mucho tiempo buscando una página web con éstas características, en la que se describiera la iconografía de los santos. Y ahora pasando a la pregunta, ¿me puedes decir cuál es la iconografía de los San Buenaventura? Tenemos una discusión sobre una imagen de bulto que vimos, unos dicen que es San Ramón Nonato y otros que San Buenaventura. Agradezco de antemano la atención prestada a éste mensaje.

Respuesta: ¡Buenas! Muchas gracias por los elogios al blog. Nuestro equipo está a tu completa disposición. Pasando a la respuesta a tu pregunta… Te describiré la iconografía de los dos santos, o sea, de San Buenaventura (15 de julio) y de San Ramón Nonato (31 de agosto). Primero vamos con San Buenaventura.

Viste el hábito de cardenal sobre el sayo franciscano, con el cápelo cardenalicio, algunas veces sobre la cabeza y otras colgado de un árbol recordando que cuando se lo trajeron estaba en la cocina trabajando y no dejó de hacer su trabajo para ponérselo. Cuando acabó se lo puso.

Entre sus atributos lleva un libro y pluma, un crucifijo, un ángel, el ostensorio frente al pecho, la mitra, un copón, la maqueta de una iglesia, y la capa pluvial de doctor seraficus teniendo los bordes adornados con serafines.

"Cristo corona a San Ramón Nonato", Diego Gonzales de Vega (1673). Museo del Prado, Madrid (España)

Ahora con San Ramón Nonato… Igual que San Buenaventura, viste el hábito de cardenal, pero esta vez lo lleva sobre el hábito mercedario y sobre el roquete.

Porta el cápelo cardenalicio normalmente en el suelo por que ‘’despreciaba’’ su cargo como cardenal.

También lleva como atributos la palma coronada tres veces (las coronas pueden representar que fue predicador, ‘’mártir’’  y virgen), la custodia o ostensorio y una o varias bolsas de monedas.

Algunas veces aparece repartiendo la comunión y otras delante un un grupo de mujeres llorosas y suplicantes que puede referirse a su patronazgo sobre las mujeres que están en cinta.

Y lo que es poco común es que lleve un candado en la boca por el martirio que sufrió –pero que no murió por él-. A veces aparece siendo coronado de espinas por Cristo y otras veces coronado de flores por María.

Harold

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