Rasalama, mártir protestante malgache

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Grabado de Rasalama siendo ejecutada a lanzazos durante la persecución de Ranavalona I.

Grabado de Rasalama siendo ejecutada a lanzazos durante la persecución de Ranavalona I.

Siguiendo en nuestra línea de conmemorar el martirio de mujeres cristianas de todos los tiempos, hoy hablaré de Rasalama, una joven protestante oriunda de Madagascar que sufrió martirio por no renunciar a su fe cristiana. Aunque hubo muchos más mártires cristianos en esta isla del océano Índico debido a la persecución, ella tuvo el honor de ser la primera mujer mártir de la isla y la más conocida, porque aparte de su juventud, fueron los detalles de su martirio los que conmovieron a sus correligionarios, de suerte que siempre se la ha considerado mártir y se la ha conmemorado desde el mismo instante de su martirio.

Una joven conversa malgache
Se estima que Rasalama nació en torno al año 1810 y fue martirizada en 1837, por lo que tendría 27 años en el momento de su muerte. Nació en Madagascar, hija de padres que practicaban la religión tradicional de la isla, pero que se sintió atraída muy pronto por las predicaciones del pastor David Jones, de la London Missionary Society, quien había construido la primera iglesia cristiana en la capital de la isla -Merina- tres años después de su llegada, en 1824. La había construido de madera -pues era tabú para la mentalidad de los isleños el usar ladrillo o piedra- y podía albergar mil personas, y pronto, se vio superado en aforo, pues eran muchas las personas que acudían a oír el Evangelio de labios del pastor. Los servicios dominicales empezaban a las seis de la mañana y se extendían hasta el crepúsculo. De seis a ocho, el pastor atendía la escuela dominical para formar a los niños; de diez y media a once y media predicaba a los adultos, de doce a dos y media del mediodía se ocupaba de los jóvenes de hasta veinte años de edad; a las cuatro y media, iniciaba el servicio vespertino. El pastor, muy hábilmente, en lugar de introducir nuevos contenidos, repasaba en comunidad lo aprendido a lo largo del día y así catequizaba a los malgaches con gran efectividad. Tanto éxito tuvo con su arduo trabajo diario, que la gente se quedaba de pie escuchándolo e incluso permanecía en el exterior de la iglesia, al no caber todos dentro.

Pues bien, entre todos aquellos que acudían a catequesis y a oír sus predicaciones, estaba la joven Rasalama. De hecho, ella fue una de los primeros veinte conversos en ser bautizados en mayo de 1831, tras siete años de catequesis y asistencia a los servicios, así como de participar en la cena del Señor en Ambatonakanga, la primera iglesia, el 5 de junio de ese mismo año. Había aprendido a leer en la misión de Ambodin’Andohalo -cerca del palacio real- cuando su familia se había trasladado allí, al barrio de Manjakaray -a las afueras de la capital- y además, aceptó con gran alegría y fervor la palabra de Dios, ofreciendo una conversión sincera y devota.

Ranavalona I, reina de Madagascar. Perseguidora de los cristianos malgaches.

Ranavalona I, reina de Madagascar. Perseguidora de los cristianos malgaches.

La persecución de Ranavalona
Sin embargo, la calma duraría poco: tras la muerte del rey de Madagascar, Radama I, fue una de sus esposas la que ascendió al trono, la reina Ranavalona I. Esta monarca malgache fue descrita por sus contemporáneos como una mujer ambiciosa y cruel, que con astucia y mediante asesinatos políticos, se había quitado de encima a todos sus opositores y había arrebatado el trono al legítimo heredero, el príncipe Rakotobe, sobrino de Radama. Profundamente partidaria de la religión tradicional malgache y viendo con malos ojos el éxito del cristianismo, inició también una sanguinaria persecución. Durante su reinado, casi la mitad de sus súbditos murieron torturados en su intento de aniquilar el cristianismo, por ello, ha sido llamada con epítetos tan sangrantes como “la Calígula femenina”, “la moderna Mesalina”, “la María Sanguinaria de Madagascar”, entre otros como “reina loca” o “reina demente” o, directamente, “la reina chiflada”. Se ha calculado que nada menos que 150.000 cristianos murieron bajo su gobierno, pues en 1835 organizó un ejército para perseguirlos, mandando matar a todo el que llevara una Biblia o profesara el cristianismo en público, después de haberlos torturado con calderos de aceite hirviendo.

Precisamente el joven príncipe Rakotobe, destronado por Ranavalona, había sido el primer alumno de David Jones en 1820. Fue capturado y desterrado por su fe cristiana, pero los guardias encargados de custodiarle se convertirían en sus verdugos, alanceándolo hasta la muerte delante de su recién excavada tumba. Murió confesando a Jesucristo y afirmando que había abrazado su religión de forma sincera y voluntaria. A partir de ese momento, la persecución se recrudeció y todo aquel que no lograba escapar, era capturado y aherrojado en prisión.

Esclavizada y condenada a muerte
El 22 de julio de 1837, Rasalama, junto con otros nueve compañeros, fue arrestada por ser cristiana y encarcelada. Pocos días después se les comunicó que habían sido desposeídos de sus bienes, propiedades e incluso de su libertad, y después fueron vendidos todos como esclavos. A Rasalama la vendieron a un pariente suyo, un alto oficial de carácter salvaje. La joven soportó con paciencia los tratos inhumanos a los que su amo la sometía, pues a menudo la golpeaba y la encadenaba para que se retractase de su fe cristiana, y la hacía trabajar como a una bestia.

Hasta que un día, Rasalama se negó a trabajar y por más que la golpeaba y la castigaba, el oficial no lograba hacer que le obedeciera. La joven afirmó que no trabajaría en domingo, pues el domingo es el día del Señor y su fe se lo prohibía. Al confesar su fe cristiana y reafirmarse en ella, el amo montó en cólera y volvió a maltratarla, a cargarla de hierros y a amenazarla, pero nada pudo quebrantar la voluntad de Rasalama. A las acusaciones de deslealtad formuladas por él, diciendo que al comportarse así se rebelaba contra las órdenes dictadas por la reina, la muchacha respondió: “Si tanto es lo que debemos a un soberano mortal, ¿cuánta más obediencia deberemos, pues, rendir a la autoridad del Supremo Señor de todos?” Cuando el oficial comunicó a la reina lo que la esclava había dicho, la soberana montó en cólera y la condenó a muerte por rebeldía.

Grabado de la ejecución de Rasalama, los perros salvajes esperando para devorar su cuerpo.

Grabado de la ejecución de Rasalama, los perros salvajes esperando para devorar su cuerpo.

Antes de su martirio, Rasalama pudo escribir una valiente carta a uno de los misioneros que la habían educado, dando testimonio de su espiritualidad: “Esto es lo que pido de todo corazón a Dios: que yo pueda tener la fuerza necesaria para seguir a Jesús cuando dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. Por tanto, yo no considero que mi vida sea algo que valga la pena como para impedirme finalizar mi carrera, es decir, el servicio que he recibido del Señor Jesús. No penséis, misioneros, que vuestro trabajo por Dios aquí en Madagascar, ha sido o será inútil. ¡No! Ése no es, ni puede ser, el caso, pues con la bendición de Nuestro Señor, vuestro trabajo tendrá éxito”. Luego, finalizó su carta recordando las palabras de la Escritura: “Preciosa a los ojos del Señor es la muerte de Sus Santos”.

Martirio de Rasalama
El 14 de agosto la sacaron, pues, del hogar de Ramiandrivola y fue colocada en el omby fohy, un particular dispositivo de encadenamiento diseñado para provocar un intenso sufrimiento. Consistía en colocar aros de hierro alrededor de los pies, manos, rodillas y cuello, y juntar todos estos mediante barras de hierro estrechamente unidas; forzando el cuerpo a doblarse de una forma espantosa para mantener juntas las articulaciones aherrojadas; y una vez retorcido el cuerpo en esta horrorosa posición, era “empaquetado” dentro de una estrecha caja de metal. Es imposible imaginar los intensos dolores que debió sufrir Rasalama, pues fue abandonada así una noche entera, en continua tortura. A la mañana siguiente, la sacaron sólo para llevarla al lugar de su ejecución.

Grabado de la ejecución de Rasalama a las órdenes de la reina Ranavalona I.

Grabado de la ejecución de Rasalama a las órdenes de la reina Ranavalona I.

La muchedumbre que había acudido a presenciar el martirio quedó admirada al ver la actitud de la joven: marchaba hacia su muerte con el rostro iluminado de alegría, cantando himnos en voz alta. No pudiendo explicarse que, después de una noche de brutal sufrimiento, no se hubiera acobardado en absoluto; las gentes concluyeron que estaba bajo el influjo de algún hechizo transmitido por los misioneros que la habían “embrujado”. Mientras era llevada al suplicio, pasó al lado de la iglesia donde había sido convertida, instruida y bautizada, y viéndola exclamó: “¡Aquí oí la palabra del Salvador!” Fue llevada más allá de la residencia del primer ministro y el palacio de la reina, cerca de un kilómetro, hasta la cumbre de una colina en el extremo norte de la ciudad, con vistas a un gran panorama de aldeas, campos y cadenas montañosas al horizonte. Sin embargo, el lugar de la ejecución estaba desierto y expuesto, un lugar evitado y temido, al ser refugio de perros salvajes.

Al llegar a este lugar, ella pidió que le concediesen unos instantes de oración, cosa que le permitieron. Se hincó serenamente de rodillas, encomendó su espíritu al Señor y rezó por aquellos que la habían tratado cruelmente. Todavía estaba en oración cuando sus verdugos, tres o cuatro, se colocaron detrás de ella y le hundieron repetidamente sus lanzas en el cuerpo, atravesándola por la espalda y alcanzando el corazón a través de las costillas. Viendo cómo era cruelmente alanceada hasta morir y, aún así, se mantenía serena y sonriente, Rafaralalry, un joven que había sido el único en atreverse a acompañarla hasta el lugar de su muerte, exclamó: “¡Si pudiera tener una muerte así de tranquila y feliz, yo tampoco dudaría en morir por el Salvador!” Poco tiempo después, él también moriría mártir en aquel mismo lugar.

Se solicitó permiso a la reina para poder dar una digna sepultura al cuerpo de Rasalama, pero ésta lo rechazó, de modo que el cadáver de la joven fue abandonado en aquella misma colina para ser devorado por los perros salvajes.

Memoria de la mártir
El nombre de Rasalama, en idioma malgache, significa “paz, salud, felicidad”, nombre que resultó profético para sus hermanos en la fe, diciendo que ella “entró en la paz que sobrepasa a todo entendimiento”. Su martirio causó una viva impresión en sus compatriotas y también en los protestantes británicos, que fueron quienes la dieron a conocer al mundo mediante publicaciones y relatos. Alzaron una iglesia conmemorativa en el mismo lugar del martirio; y también se la honró con una placa a su memoria en la capilla Brunswick de Bristol (Reino Unido).

"La mártir Rasalama", grabado impreso en el Archivo Internacional de Misiones, 1883.

“La mártir Rasalama”, grabado impreso en el Archivo Internacional de Misiones, 1883.

Cuando se cumplió el centenario de su martirio, se realizaron grandes celebraciones para conmemorar el sacrificio de Rasalama. Hubo grandes celebraciones litúrgicas, la primera de ellas en Manjakaray, frente a la casa donde vivió y donde fue arrestada; la segunda, en el lugar donde fue encarcelada y encadenada; y la última en el lugar de su muerte. Incluso el Gobierno malgache dio especiales permisos para que las misas pudieran celebrarse al aire libre, ya que sólo estaban permitidas en recintos autorizados. Al mismo tiempo, otras celebraciones similares tuvieron lugar en otros puntos de la isla, de suerte que la comunidad cristiana malgache se vio fortalecida y reafirmada en su fe, hasta día de hoy.

Meldelen

Enlaces consultados (25/08/2013):
http://www.dacb.org/stories/madagascar/rasalama_raf.html
http://www.themillennialkingdom.org.uk/MadagascarsGirlMartyr.htm

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