Los Santos Reyes Magos de Tizimín

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Imágenes de los Santos Reyes Magos veneradas en su templo en Tizimín, Yucatán, probablemente del siglo XVI.

En el pueblo de Tizimín, en Yucatán, México existe un singular culto y devoción a los tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar. El Santuario y el antiguo convento de los Santos Reyes pertenecieron a la orden franciscana (O.F.M.) fundados posiblemente en el siglo XVI puesto que el pueblo al parecer fue fundado alrededor de 1550 por el conquistador Sebastián Burgos. Las imágenes de los Reyes posiblemente sean contemporáneos al siglo XVI; esto se deduce debido a que hasta este siglo el rey mago que se representó con la tez negra fue Melchor y no Baltasar como sucede con los Reyes de Tizimín donde el rey negro es Melchor. El origen de las imágenes se ignora por completo así como su escultor aunque se piensa que pudiera ser algún escultor autóctono de la región yucateca. Lo que si existe son varias leyendas que tratan de explicar el origen de dicha devoción; dos de estas leyendas son las de más importancia y son las que les expongo a continuación.

Según nos narra esta leyenda en una isla de gran tamaño existían tres señores que deseaban embarcarse hacia Tizimín, lugar que consideraban como el mejor de Oriente, y como el capitán se negara a llevarlos se metieron en el barco como polizontes y en altamar los sorprendió una tormenta que los hizo naufragar. Tiempo después, frente a las playas de Yucatán, al norte del pueblo de Tizimín, aparecieron tres estatuas pequeñas de aproximadamente un metro. Los mayas las recogieron y las llevaron a una cueva donde comenzaron a venerarlas y a pedirles ayuda para solucionar sus problemas. Los mayas se dieron cuenta que la mirada de las imágenes donde quiera que las pusieran se dirigía hacia Tizimín y los indígenas comprendieron que ese era el lugar donde los tres Reyes Magos querían estar. También les sucedió que al llevarlo se desviaron de la ruta y las imágenes se volvieron sumamente pesadas y cuando retomaban el camino hacia Tizimín se peso se hacía menor.

Es de destacar que esta leyenda tiene varias particularidades que las vemos repetidas en muchos otros relatos sobre imágenes aparecidas o imágenes de gran devoción. En especial, la mirada que se dirige a un punto en especifico y el aumentar de peso al tratar de llevarla a otro sitio, son características muy comunes en las leyendas de santos y de imágenes de gran devoción especialmente las de la época colonial y del siglo XIX que se usan muchas veces para recalcar la preeminencia de la elección en este caso de los Santos Reyes del pueblo de Tizimín, desde el principio en que la leyenda menciona que ellos consideraban a este pueblo “como el mejor de oriente”; de esta forma se logra el aumento en la devoción de la gente hacia estas imágenes porque ellos “los prefirieron antes que a cualquier otra población” y por lo tanto tendrían especial predilección por sus hijos tizimileños al escuchar sus suplicas, aunque como sabemos la intercesión de los santos es igual para todos sin importar de donde seas.

Imágenes de los Reyes Magos de Tizimín venerados en el Santuario de la Virgen de Izamal, en Yucatán.

Otra de las leyendas que se narran tratando de dar una explicación al origen de las tres imágenes, cuenta que en un pequeño pueblo de nombre Xuenkal, cercano a Tizimín vivía un caballo embrujado de piedra de nombre “T’simín-Ka” que durante el día era inofensivo porque quedaba inmóvil pero de noche cobraba vida y hacía todo tipo de maldades: entraba donde estaban los animales y los mataba cruelmente aplastándolos con su cuerpo de piedra y si alguno de los dueños de estos animales salía y veía al caballo, este le lanzaba una mirada de odio que lo fulminaba mortalmente.

Debido a que los daños provocados por este caballo de piedra eran muchos, los habitantes decidieron reunirse y pedir ayuda a los 10 hechiceros más importantes de la región, los cuales aceptaron ayudarlos y los habitantes le dijeron donde podían encontrar a T’simín-Ka.

En cuanto los hechiceros fueron llevados por los pobladores a donde llegaba el caballo se quedaron solos, mientras los habitantes se escondían en sus casas. Al aparecer el caballo los hechiceros en vano trataron de lanzar sus sortilegios y hechizos en contra del caballo, le amenazaron, le dieron órdenes de que volviera al infierno y le insultaron pero nada lograron y el caballo parado en dos patas le dio de golpes a los hechiceros que los hizo huir mientras el caballo se dedicaba a destruir las casa de los pobladores en venganza.

Los hechiceros que posteriormente trataron de excusarse con los pobladores prometieron volver pero siempre daban pretextos para no hacerlo, le tenían miedo a T’simín-Ka y debido a eso los pobladores decidieron ir a la iglesia a rezarle a “las deidades que habían traído los colonizadores y también a las de sus antepasados”. Una semana después aparecieron tres hombres raramente ataviados que preguntaron a los niños por el camino de Xuenkal donde aparecía el caballo y según nos narran, eran tres magos o hechiceros vestidos como reyes y que la gente al verlos sintió que sus ruegos habían sido escuchados. Los tres hombres solo se sentaron a esperar la noche y decían que a los niños les agradaba el estar junto a ellos. Al llegar la noche y aparecer el temible caballo T’simín-Ka los “tres hechiceros vestidos como reyes” estuvieron rezando “en un idioma muy raro” y al enfrentársele el caballo este ya no pudo seguir avanzando y los tres reyes se acercaron al animal y este cayó muerto convertido en piedra, y después de esto los tres hombres se retiraron mientras sus cuerpos se veían rodeados de luz. La gente corrió a agradecerles y despedirse de ellos y a lo lejos alcanzaron a ver las brillantes siluetas que iban montadas en “dos raras bestias” (seguramente el camello y el elefante animales desconocidos para los mayas aun durante el periodo novohispano) y un hermoso caballo blanco y se alejaban mientras seguían a una hermosa estrella que refulgía en lo alto. Los habitantes agradecidos levantaron un altar en honor de los tres hombres que posteriormente supieron habían sido los tres santos reyes.

Figuras de elaboración popular basadas en las imágenes de los Santos Reyes de Tizimín.

Esta leyenda que está llena de simbolismos muy bien entendidos para la cultura maya posiblemente haya sido una creación de los misioneros para que estos comenzaran a tenerle devoción a los Reyes Magos y dejaran de adorar a sus antiguas deidades, tres deidades específicamente que eran adorados en ese pueblo, haciéndoles ver que quien había socorrido a sus antepasados había sido el Dios de los cristianos y no sus antiguos dioses ni hechiceros.

Las festividades en honor a los Reyes Magos empiezan el 28 de diciembre con la “alborada de la baja de los Reyes Magos” que es cuando las tres imágenes se sacan de sus nichos para ser venerados por la gente. Su fiesta principal es el 6 de enero, fecha en que las tres imágenes son llevadas en procesión por las calles del pueblo y concluye la festividad el día 12 de enero que es cuando las imágenes son vueltas a poner en sus respectivos nichos.

Las festividades en su honor atraen multitud de devotos de todo Yucatán y de varias partes más del país que llegan al llamado Santuario de los Reyes Magos, en el que se forman filas de 100.000 personas para pasar a ver y darle sus respetos a las imágenes de los tres Santos Reyes, a quienes posteriormente en la sala de veladoras le encienden cirios en número de tres, demostrando que a los tres se les tiene devoción por igual, a pesar de que en las formación iconográfica que le dan a las imágenes en sus nichos tiene cierta preferencia Melchor. Esto según algunos investigadores pueda deberse a que se ha tratado de aprovechar el que Melchor sea de tez oscura y la devoción que en la región existe a Cristo y otras imágenes con este tipo de color de piel, pero a pesar de esto la gente venera por igual a los tres.

Esta devoción a los Santos Reyes Magos no es única de Yucatán puesto que en varios Estados más de México existen templos y pueblos que tiene por patrones a estos personajes, particularmente en Jalisco, donde tienen cierta veneración. En Puebla es de destacar la iglesia de San Baltasar, dedicada a este rey mago, siendo en este templo ya Baltasar el de tez negra; este rey mago posteriormente tuvo cierta preeminencia sobre los otros porque los conquistadores “obligaban” a los negros a tenerle devoción al rey Baltasar por pensar que era el “único negro que era santo”, ignorando además con esto la existencia de varios otros santos con este color de piel.

Imágenes de los Santos Reyes veneradas en su templo en Cajititlán, Jalisco, muy posteriores a las de Tizimín, pero donde al igual que estos el orden es el mismo siendo Melchor el de en medio aunque ya no es el de tez oscura.

Posiblemente algo similar haya sucedido con Melchor en Tizimín, lo que movió a que este sea quien está al centro. No podemos olvidar también que ya en Europa se dieron anteriormente a la devoción de los Reyes Magos en Yucatán algún cierto culto y de reconocimiento de santidad a los tres magos de oriente; una prueba de esto es el famoso retablo de Gentile da Fabriano de la Adoración de los Reyes Magos, donde los tres sabios se encuentran aureolados. Y entre las devociones yucatecas a estos tres magos se encuentra el triduo que le rezan los fieles devotos a los Tres Santos Reyes, y del cual extraigo esta oración:

¡Oh dichosos Santos Reyes! Así como vos caminasteis siguiendo la estrella que os condujo al pesebre de Belén, así como ofrecisteis vuestros dones al divino Salvador, también nosotros le pedimos al Divino Infante que por vuestra intercesión se digne aceptar nuestros corazones humildes y compungidos delante de su soberana presencia, ahora y en la hora de nuestra muerte. ¡Oh gloriosos Santos Reyes! hagan que busquemos la felicidad del cielo para ir a gozar de la gloria de Dios Nuestro Señor. Amén.

André Efrén

BIBLIOGRAFÍA
– Gómez Sosa, Carlos (coordinador), Fiestas patronales y gastronomía de la cultura maya-yucateca, México, Instituto de Cultura de Yucatán, primera edición, 2007.
– López Méndez, Roberto, Leyendas de Vírgenes y Santos de Yucatán, México, editorial Área Maya, primera edición, s/a.
– s/A, Triduos de los Santos Reyes Magos del Oriente, México, s/E, s/a.

CONSULTADO EN LÍNEA
– Otero Rejón, Camilo de Jesús, Los adoradores adorados: los tres santos reyes de Tizimín, México, Universidad Autónoma de Yucatán, primera edición, 2000.

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