Los Santos Reyes Magos de Tizimín

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Imágenes de los Santos Reyes Magos veneradas en su templo en Tizimín, Yucatán, probablemente del siglo XVI.

En el pueblo de Tizimín, en Yucatán, México existe un singular culto y devoción a los tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar. El Santuario y el antiguo convento de los Santos Reyes pertenecieron a la orden franciscana (O.F.M.) fundados posiblemente en el siglo XVI puesto que el pueblo al parecer fue fundado alrededor de 1550 por el conquistador Sebastián Burgos. Las imágenes de los Reyes posiblemente sean contemporáneos al siglo XVI; esto se deduce debido a que hasta este siglo el rey mago que se representó con la tez negra fue Melchor y no Baltasar como sucede con los Reyes de Tizimín donde el rey negro es Melchor. El origen de las imágenes se ignora por completo así como su escultor aunque se piensa que pudiera ser algún escultor autóctono de la región yucateca. Lo que si existe son varias leyendas que tratan de explicar el origen de dicha devoción; dos de estas leyendas son las de más importancia y son las que les expongo a continuación.

Según nos narra esta leyenda en una isla de gran tamaño existían tres señores que deseaban embarcarse hacia Tizimín, lugar que consideraban como el mejor de Oriente, y como el capitán se negara a llevarlos se metieron en el barco como polizontes y en altamar los sorprendió una tormenta que los hizo naufragar. Tiempo después, frente a las playas de Yucatán, al norte del pueblo de Tizimín, aparecieron tres estatuas pequeñas de aproximadamente un metro. Los mayas las recogieron y las llevaron a una cueva donde comenzaron a venerarlas y a pedirles ayuda para solucionar sus problemas. Los mayas se dieron cuenta que la mirada de las imágenes donde quiera que las pusieran se dirigía hacia Tizimín y los indígenas comprendieron que ese era el lugar donde los tres Reyes Magos querían estar. También les sucedió que al llevarlo se desviaron de la ruta y las imágenes se volvieron sumamente pesadas y cuando retomaban el camino hacia Tizimín se peso se hacía menor.

Es de destacar que esta leyenda tiene varias particularidades que las vemos repetidas en muchos otros relatos sobre imágenes aparecidas o imágenes de gran devoción. En especial, la mirada que se dirige a un punto en especifico y el aumentar de peso al tratar de llevarla a otro sitio, son características muy comunes en las leyendas de santos y de imágenes de gran devoción especialmente las de la época colonial y del siglo XIX que se usan muchas veces para recalcar la preeminencia de la elección en este caso de los Santos Reyes del pueblo de Tizimín, desde el principio en que la leyenda menciona que ellos consideraban a este pueblo “como el mejor de oriente”; de esta forma se logra el aumento en la devoción de la gente hacia estas imágenes porque ellos “los prefirieron antes que a cualquier otra población” y por lo tanto tendrían especial predilección por sus hijos tizimileños al escuchar sus suplicas, aunque como sabemos la intercesión de los santos es igual para todos sin importar de donde seas.

Imágenes de los Reyes Magos de Tizimín venerados en el Santuario de la Virgen de Izamal, en Yucatán.

Otra de las leyendas que se narran tratando de dar una explicación al origen de las tres imágenes, cuenta que en un pequeño pueblo de nombre Xuenkal, cercano a Tizimín vivía un caballo embrujado de piedra de nombre “T’simín-Ka” que durante el día era inofensivo porque quedaba inmóvil pero de noche cobraba vida y hacía todo tipo de maldades: entraba donde estaban los animales y los mataba cruelmente aplastándolos con su cuerpo de piedra y si alguno de los dueños de estos animales salía y veía al caballo, este le lanzaba una mirada de odio que lo fulminaba mortalmente.

Debido a que los daños provocados por este caballo de piedra eran muchos, los habitantes decidieron reunirse y pedir ayuda a los 10 hechiceros más importantes de la región, los cuales aceptaron ayudarlos y los habitantes le dijeron donde podían encontrar a T’simín-Ka.

En cuanto los hechiceros fueron llevados por los pobladores a donde llegaba el caballo se quedaron solos, mientras los habitantes se escondían en sus casas. Al aparecer el caballo los hechiceros en vano trataron de lanzar sus sortilegios y hechizos en contra del caballo, le amenazaron, le dieron órdenes de que volviera al infierno y le insultaron pero nada lograron y el caballo parado en dos patas le dio de golpes a los hechiceros que los hizo huir mientras el caballo se dedicaba a destruir las casa de los pobladores en venganza.

Los hechiceros que posteriormente trataron de excusarse con los pobladores prometieron volver pero siempre daban pretextos para no hacerlo, le tenían miedo a T’simín-Ka y debido a eso los pobladores decidieron ir a la iglesia a rezarle a “las deidades que habían traído los colonizadores y también a las de sus antepasados”. Una semana después aparecieron tres hombres raramente ataviados que preguntaron a los niños por el camino de Xuenkal donde aparecía el caballo y según nos narran, eran tres magos o hechiceros vestidos como reyes y que la gente al verlos sintió que sus ruegos habían sido escuchados. Los tres hombres solo se sentaron a esperar la noche y decían que a los niños les agradaba el estar junto a ellos. Al llegar la noche y aparecer el temible caballo T’simín-Ka los “tres hechiceros vestidos como reyes” estuvieron rezando “en un idioma muy raro” y al enfrentársele el caballo este ya no pudo seguir avanzando y los tres reyes se acercaron al animal y este cayó muerto convertido en piedra, y después de esto los tres hombres se retiraron mientras sus cuerpos se veían rodeados de luz. La gente corrió a agradecerles y despedirse de ellos y a lo lejos alcanzaron a ver las brillantes siluetas que iban montadas en “dos raras bestias” (seguramente el camello y el elefante animales desconocidos para los mayas aun durante el periodo novohispano) y un hermoso caballo blanco y se alejaban mientras seguían a una hermosa estrella que refulgía en lo alto. Los habitantes agradecidos levantaron un altar en honor de los tres hombres que posteriormente supieron habían sido los tres santos reyes.

Figuras de elaboración popular basadas en las imágenes de los Santos Reyes de Tizimín.

Esta leyenda que está llena de simbolismos muy bien entendidos para la cultura maya posiblemente haya sido una creación de los misioneros para que estos comenzaran a tenerle devoción a los Reyes Magos y dejaran de adorar a sus antiguas deidades, tres deidades específicamente que eran adorados en ese pueblo, haciéndoles ver que quien había socorrido a sus antepasados había sido el Dios de los cristianos y no sus antiguos dioses ni hechiceros.

Las festividades en honor a los Reyes Magos empiezan el 28 de diciembre con la “alborada de la baja de los Reyes Magos” que es cuando las tres imágenes se sacan de sus nichos para ser venerados por la gente. Su fiesta principal es el 6 de enero, fecha en que las tres imágenes son llevadas en procesión por las calles del pueblo y concluye la festividad el día 12 de enero que es cuando las imágenes son vueltas a poner en sus respectivos nichos.

Las festividades en su honor atraen multitud de devotos de todo Yucatán y de varias partes más del país que llegan al llamado Santuario de los Reyes Magos, en el que se forman filas de 100.000 personas para pasar a ver y darle sus respetos a las imágenes de los tres Santos Reyes, a quienes posteriormente en la sala de veladoras le encienden cirios en número de tres, demostrando que a los tres se les tiene devoción por igual, a pesar de que en las formación iconográfica que le dan a las imágenes en sus nichos tiene cierta preferencia Melchor. Esto según algunos investigadores pueda deberse a que se ha tratado de aprovechar el que Melchor sea de tez oscura y la devoción que en la región existe a Cristo y otras imágenes con este tipo de color de piel, pero a pesar de esto la gente venera por igual a los tres.

Esta devoción a los Santos Reyes Magos no es única de Yucatán puesto que en varios Estados más de México existen templos y pueblos que tiene por patrones a estos personajes, particularmente en Jalisco, donde tienen cierta veneración. En Puebla es de destacar la iglesia de San Baltasar, dedicada a este rey mago, siendo en este templo ya Baltasar el de tez negra; este rey mago posteriormente tuvo cierta preeminencia sobre los otros porque los conquistadores “obligaban” a los negros a tenerle devoción al rey Baltasar por pensar que era el “único negro que era santo”, ignorando además con esto la existencia de varios otros santos con este color de piel.

Imágenes de los Santos Reyes veneradas en su templo en Cajititlán, Jalisco, muy posteriores a las de Tizimín, pero donde al igual que estos el orden es el mismo siendo Melchor el de en medio aunque ya no es el de tez oscura.

Posiblemente algo similar haya sucedido con Melchor en Tizimín, lo que movió a que este sea quien está al centro. No podemos olvidar también que ya en Europa se dieron anteriormente a la devoción de los Reyes Magos en Yucatán algún cierto culto y de reconocimiento de santidad a los tres magos de oriente; una prueba de esto es el famoso retablo de Gentile da Fabriano de la Adoración de los Reyes Magos, donde los tres sabios se encuentran aureolados. Y entre las devociones yucatecas a estos tres magos se encuentra el triduo que le rezan los fieles devotos a los Tres Santos Reyes, y del cual extraigo esta oración:

¡Oh dichosos Santos Reyes! Así como vos caminasteis siguiendo la estrella que os condujo al pesebre de Belén, así como ofrecisteis vuestros dones al divino Salvador, también nosotros le pedimos al Divino Infante que por vuestra intercesión se digne aceptar nuestros corazones humildes y compungidos delante de su soberana presencia, ahora y en la hora de nuestra muerte. ¡Oh gloriosos Santos Reyes! hagan que busquemos la felicidad del cielo para ir a gozar de la gloria de Dios Nuestro Señor. Amén.

André Efrén

BIBLIOGRAFÍA
– Gómez Sosa, Carlos (coordinador), Fiestas patronales y gastronomía de la cultura maya-yucateca, México, Instituto de Cultura de Yucatán, primera edición, 2007.
– López Méndez, Roberto, Leyendas de Vírgenes y Santos de Yucatán, México, editorial Área Maya, primera edición, s/a.
– s/A, Triduos de los Santos Reyes Magos del Oriente, México, s/E, s/a.

CONSULTADO EN LÍNEA
– Otero Rejón, Camilo de Jesús, Los adoradores adorados: los tres santos reyes de Tizimín, México, Universidad Autónoma de Yucatán, primera edición, 2000.

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Los Reyes Magos (III)

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Relicario de los Magos en la catedral de Colonia (Alemania).

En Occidente, a partir del siglo XII, se empezó a hablar de manera difusa y confusa del traslado de las reliquias desde Milán hasta Colonia.  Una leyenda del siglo XI afirmaba que el obispo de Milán, San Eustorgio, las había obtenido en el siglo VI del emperador de Constantinopla. En Milán se conserva el sarcófago donde se guardaron.

Juan de Hildesheim, que murió en el año 1375 dice que la emperatriz Santa Elena, madre de Constantino el Grande, mientras se encontraba en Oriente obtuvo los cuerpos de los Magos intercambiándolas por reliquias de Santo Tomás (¡vaya imaginación!, como quien cambia estampitas) y que ella fue quién las llevó a Constantinopla. Comprenderéis mis queridos amigos, que hay libertad para creer todo esto o no creerlo, porque además hay que decir que, históricamente hablando, no consta la existencia de culto alguno a los Magos en Constantinopla.

Sigue diciendo Juan de Hildesheim, que San Eustorgio las obtuvo del emperador Mauricio y las llevó a Milán haciendo un largísimo viaje en un carro. Durante el viaje, sigue diciendo, un lobo se comió a uno de los bueyes que tiraba del carro y San Eustorgio ordenó al lobo que tirase de él, cosa que hizo el lobo hasta llegar a Milán. ¿Quién quiere más fantasía?

En Milán fueron puestas las reliquias en una basílica dedicada a ellos y en el año 1162, Federico I Barbarroja, conquistada Milán y siguiendo los consejos del canciller Reinaldo de Dassel, se las llevó a Colonia, en Alemania y las puso en la catedral de San Pedro. En el año 1247, el papa Inocencio IV concedió indulgencias a cuantos fueran a venerarlas a Colonia. Ahora están en una preciosa urna de oro en la magnífica catedral gótica, iniciada en el año 1249. En el año 1904, el Beato cardenal Ferrari, arzobispo de Milán, obtuvo pequeñas reliquias cedidas por el cardenal Fischer de Colonia. En Colonia se celebra la fiesta de la traslación de las reliquias el día 24 de julio. Resumiendo: existen dudas más que razonables sobre la autenticidad de estas presuntas reliquias de los Magos.

Relicario con los regalos de los Reyes Magos. Monasterio del Monte Athos (Grecia).

Pero aunque sea muy someramente, digamos también algo sobre su iconografía. El fresco más antiguo de la adoración de los Magos es del siglo II y está en un arco de la capilla griega de las catacumbas romanas de Priscila. En este fresco aparecen tres. Existen otros frescos en las catacumbas de los Santos Marcelino y Pedro en la via Labicana; estos frescos son del siglo III. Y en la catacumba romana de Domitila también hay otro fresco de los Magos, éste también del siglo II. En este fresco, aparecen cuatro, tienen vestidos cortos, llevan pantalones y un gorro frigio.

En un relicario de plata de finales del siglo IV aparecen, pero solo dos.  Los magos también están representados en el sarcófago de Adelfia (siglo IV), que se encuentra en el Museo Nacional de Siracusa, en Sicilia. Del siglo V es una columna del ciborrio de San Marcos de Venecia y también del mismo siglo es un díptico de marfil que se conserva en el tesoro de la catedral de Milán. Podríamos poner muchos más ejemplos, pero quiero destacar: en todos aparecen sin corona real.

Sólo empieza a representárseles con corona a partir del siglo XI: un marfil que se guarda en el Museo de Londres, una miniatura en el Sacramentario latino de Reichenan, un fresco en la catedral de Vic, etc. Y lo han pintado todos los pintores famosos: Taddeo Gaddi, Gentile de Fabriano, Beato Angélico, Andrea Mantegna, Filipino Lippi, Giovanni Sacchi, El Veronese, El Greco,  Velásquez, Murillo, etc.

Solicito vuestro perdón por la largueza de estos tres artículos sobre los Reyes Magos, pero he creído conveniente dar todos estos detalles porque es un tema muy recurrente, muy propio de tocar estos días, al menos en los países occidentales. Para escribir estos artículos he tenido que consultar varios libros por lo que sería pesado enumerar la bibliografía, que está a disposición de quién tenga interés en conocerla.

Antonio Barrero

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Los Reyes Magos (II)

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"Adoración de los Magos", óleo de Jacopo Bassano. Kunsthistorisches Museum, Viena (Austria).

Pero, ¿cuántos eran? El primero que dice que eran tres es Orígenes en el siglo III y lo hace comentando el episodio del Génesis en el que a Abraham se le aparecen tres personajes. Orígenes dice que estas tres personas eran premonición de los tres magos. Los ortodoxos,  sin embargo, en estos tres personajes ven reflejadas a las Tres Divinas Personas, la Santísima Trinidad.  Y aunque San León Magno (siglo IV) y San Máximo de Turín (siglo V) hablan de tres, probablemente no se basaban en ninguna tradición antigua, sino solo en que como los dones ofrecidos fueron tres, quizás fuesen tres los oferentes. El número tres es más una interpretación que otra cosa. En realidad, en los primeros siglos hay representaciones pictóricas de dos, cuatro, seis y hasta ocho magos. Sólo leyendas posteriores hablan de tres.

¿De dónde venían? San Clemente de Alejandría (siglo II). Diodoro de Tarso (siglo III), San Cirilo de Alejandría (siglo V), San Juan Crisóstomo (siglo IV) y Prudencio (siglo III) dicen que venían de Persia. San Justino y Tertuliano, ambos del siglo II, dicen que de Arabia y San Máximo de Turín (siglo V), dice que venían de Babilonia.  Pero ninguno de los Santos Padres mencionan el nombre de los magos. Esto es fruto de la fantasía de autores más tardíos, medievales, tanto orientales como occidentales.

También en los Santos Padres encontramos comentarios sobre el origen de la estrella y también opinan sobre cuando llegaron a Belén. Por ejemplo: Taciano, en el siglo II, dice que llegaron a Belén después de la Presentación en el templo, a los cuarenta días del Nacimiento. San Eusebio de Cesarea (siglo IV), San Jerónimo (siglo IV) y San Epifanio (siglo VI) dicen que antes de que Jesús cumpliese los dos años. San Agustín (siglo IV) en sus sermones sobre la Epifanía, se atreve a poner fecha: el día 13 después del Nacimiento y por eso la Epifanía la celebramos 13 días después de la Navidad. Asimismo, todos los Santos Padres han considerado este episodio del evangelio de San Mateo como la manifestación de que Cristo también vino a salvar a los gentiles, que el evangelio no solo debía predicarse a los judíos, sino a todas las naciones.

Con posterioridad al siglo VI sí se encuentran escritos ampliando o deformando el texto evangélico. Aparecen una serie de leyendas, difíciles de resumir. Unas son orientales y otras son occidentales. Las más célebres orientales son: “El libro de las cavernas de los tesoros”, del siglo VI, las “Crónicas de Zuquin”, de origen siríaco y del siglo VIII y otra leyenda Armenia del siglo IX.  En la primera de estas leyendas se dice que los magos eran tres: Hormid, Jazdegerd y Peroz, que recogieron los regalos que estaban en el Monte Nud, donde habían sido depositados por Adán y Eva. ¡Casi ná!

"La Adoración de los Magos", óleo de Pedro Pablo Rubens, siglo XVII. Museo Real de Bellas Artes de Amberes (Bélgica).

En las crónicas siríacas de Zuquin se habla de doce magos, que predicaron a Jesús en sus países de origen y que fueron bautizados por Santo Tomás después de Pentecostés. ¡Toma ya!

Y es en la leyenda Armenia del siglo IX donde por primera vez se les llama Melgor, Gaspar y Baltasar y dice que la Virgen les regaló un pan a los magos. Curiosamente se dice que uno de los regalos de los magos era mirra para probar que Cristo era médico y por eso curaba a los enfermos. ¡Toma ya, también! Hay aun más leyendas de origen oriental.

Con respecto a las leyendas occidentales, el primer documento también es del siglo VI y se titula “Opus imperfectum in Matheum” y es de un autor anónimo y, aunque está escrito dos siglos antes, está basado en las mismas fuentes de las Crónicas de Zuquin: doce sabios que buscaban todos los años el astro luminoso en el cielo, viajaron a Belén y tardaron dos años en el viaje.

El primer documento occidental que habla de tres magos y que da los nombres de Bitisarea, Melchor y Gataspa, es un manuscrito de París de finales del siglo VII. Agüello, en el siglo IX, escribió que los magos se llamaban Gaspar, Melchor y Baltasar y así se ha mantenido hasta nuestros días. Por lo tanto, ya desde el siglo IX en toda Europa, se creyó que los magos eran tres, que eran reyes y que esos eran sus nombres. Pero todo esto tiene una simbología: Melchor simboliza la raza blanca (Europa), Gaspar, la raza amarilla (Asia) y Baltasar, la raza negra (Africa). En aquella época no se conocía la existencia de América. Además, representaban las tres edades del hombre: juventud (Gaspar), madurez (Baltasar) y vejez (Melchor).

Pero en el siglo XIV, Juan de Hildesheim, en su “Historia trium regium” para explicar las peregrinaciones a Colonia (Alemania) para venerar sus reliquias, recurre a la tradición antigua y dice que Melchor era del reino de Nubia, que Baltasar era del reino de Saba y que Gaspar era del reino de Tharsis. Que Santo Tomás apóstol los ordenó de obispos después de Pentecostés y que Melchor murió un día 1 de enero (con 116 años de edad), Baltasar, un día 6 de enero (con 112 años) y Gaspar, un 11 de enero (con 109 años de edad). Como se puede comprobar esto es fantasía pura y dura. Estas fantasías influyeron en el pueblo, aumentaron la popularidad y el culto a los Magos e influyó en numerosos pintores, escultores y miniaturistas que se inspiraron en estas leyendas.

Adoración de los Magos. Conjunto escultórico en la fachada de la catedral de Estrasburgo (Francia).

Pero en este blog, hay que hablar también de su culto. Según Marco Polo (1254-1323) los cuerpos de los tres magos se veneraban en Senwa (Persia) en el siglo XIII.  El escribe: “De Senwa partieron los reyes y en esta ciudad hay tres tumbas grandes y bellas, en las cuales están sepultados; los tres cadáveres están completos, con pelo y barba y yo los he visto”. Y el Beato Odorico de Pordenone, que en el año 1320 también estuvo en aquella región, dice lo mismo que Marco Polo, o sea, lo confirma. Y, ¿cómo conciliar estas dos noticias con la tradición occidental que señala que los tres cuerpos estuvieron primero en Milán y de allí fueron llevados a Colonia? Es absolutamente imposible de precisar.

Seguiremos el próximo día con una tercera parte.

Antonio Barrero

PreguntaSantoral quiere felicitar expresamente a nuestros hermanos ortodoxos eslavos y cristianos coptos, que en el día de hoy celebran la Natividad de Nuestro Señor. Feliz Navidad a todos ellos y nuestros mejores deseos.

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Los Reyes Magos (I)

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Los Reyes Magos. Mosaico del siglo VI. San Apolinar de Rávena (Italia).

El hecho de la adoración de los magos a Jesús en Belén solo es narrado por el evangelista Mateo (2, 1-12) y en esta narración, que es bastante simple, no especifica ni el número de los magos, ni sus nombres, ni sus títulos ni sus lugares de origen. Sólo habla de “unos magos de Oriente”.

En el Antiguo Testamento, el término “magos” tiene un significado negativo y así por ejemplo, se puede leer en el Levítico, en el Libro de Daniel y en el Segundo Libro de las Crónicas ó Paralipómenos. También en el Nuevo Testamento tiene un significado negativo en el Libro de los Hechos de los Apóstoles (8, 9): “Simón el mago”. Sin embargo, San Mateo indica que se tratan de personas piadosas, dignas de estima y veneración. Probablemente constituían una casta sacerdotal, o eran sabios inspirados en la doctrina religiosa de Zoroastro, o quizás pertenecían a alguna tribu especial, con poder, en alguna corte real de Mesopotamia o de Persia. San Mateo no concreta exactamente su procedencia; sólo dice que veían de Oriente. Quizás, pudiesen proceder de lo que hoy es Irán.

Pero ¿cómo y por qué hicieron el viaje? Mateo pone en sus bocas: “Hemos visto su estrella en Oriente”, pero ¿es Éste un hecho milagroso? ¿Se dedicaban al estudio de las estrellas? Zoroastro, que fue un profeta persa que vivió unos mil años antes de Cristo y que predijo una religión de pureza y piedad, profetizó diciendo: “Un hombre que socorre, que ayuda, dado a luz por una doncella al que ningún hombre se ha acercado nunca, establecerá el reino del bien y su nacimiento será señalado por la aparición de un astro luminoso”.

¿Conocían los magos esta profecía? Como los contactos entre los hebreos y los pueblos de Babilonia y Persia se remontaban a épocas antiguas y eran continuos, a los magos no debieran serles desconocidas las expectativas mesiánicas del pueblo judío. Y la estrella o el fenómeno luminoso aparecido en el cielo fue el signo que les empujó a acercarse a Jerusalén.  Según algunos exegetas, este signo astronómico no excluye el que Dios iluminase con una gracia especial el ánimo de estos hombres.

Cabalgata de los Reyes. Óleo de Leonaert Bramer. New York Historical Society (EEUU).

Pero, ¿sabían los magos que Jesús era Dios hecho Hombre? Algunos exegetas dicen que los magos si tuvieron esa percepción, pues San Mateo díce en el evangelio que “Entraron en la casa y vieron al Niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron”. Pero hay otros exegetas  que dicen que no reconocieron en Cristo a Dios, porque cuando llegaron a Jerusalén solo preguntaron: Dónde ha nacido el rey de los judíos? Y que ni el hecho de adorar al Niño ni de presentarle dones son hechos que de por si solos, son signos de reconocimiento de la divinidad, ya que la adoración era un modo de manifestar respeto a esa persona (leer Libro de Jeremías 19, 1 y 42, 6) y que el hecho de hacer regalos era costumbre muy antigua (leer Primer Libro de Samuel ó el Salmo 72: “Reges Tharsis et insulae munera offerent”).

Y ¿cuándo se realizó la visita de los magos? San Mateo solo habla genéricamente. Hay que recordar que Herodes para matar a su “contrincante” de quién pensaba que podría quitarle el trono, ordenó matar a todos los varones de Belén menores de dos años, luego, quizás Jesús podría tener esa edad.

Más preguntas: Si el evangelista no dice que los magos fueran reyes, ¿qué ha influido en esa creencia?  El salmo 72, que es un salmo mesiánico, dice: “Reges Tharsis et insulae munera offerent, Reges Arabum et Saba dona adducent. Et adorabunt eum omnes reges terrae, Onmes gentes, servient ei”. O sea, le traerán tributos, le pagarán impuestos, todas las naciones le servirán. Y también Isaías (60, 6) dice: “Todos ellos vienen de Saba, trayendo oro e incienso” Estos textos bíblicos crean en el pueblo cristiano la convicción de que los magos de Oriente eran reyes.

Típicas figuras de los Reyes Magos propias de un Belén napolitano.

Desde el siglo II, los Santos Padres comentan este episodio de los magos y no faltan en estos comentarios las noticias históricas tendentes a completar la escasa información que nos da San Mateo. La misma interpretación del objeto del viaje de los magos y el significado de los tres dones (oro, incienso y mirra) se convierten en un motivo recurrente en la celebración litúrgica de la Epifanía y todo esto nos servirá para comprender mejor el culto y el honor tributado a los Magos en toda la cristiandad desde muy antiguo.

Sin embargo, de los primeros siglos, no existe ningún documento que los presente cómo reyes. Tertuliano (siglos II-III) comentando el salmo 72,  dice que los magos no eran reyes, sino personas revestidas de gran autoridad y en la antigua iconografía, en rarísima ocasión se les representa con insignias reales. Casi siempre aparecen con vestidos de origen persa. Solo San Cesáreo de Arlés, en el siglo V, los presenta como reyes.

En los dos próximos capítulos seguiremos hablando de este interesante tema.

Antonio Barrero

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