Beato Pablo Pedro Gojdic, obispo greco-católico mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Beato.

Fotografía del Beato.

Martirologio Romano: “En Leopoldov de Eslovaquia, el beato Pablo (Pedro) Gojdic, obispo y mártir que, siendo pastor de la eparquía de Presov, durante el régimen contrario a Dios (comunista) fue encarcelado sufriendo toda clase de pruebas, de modo que, tratado atrozmente pero manteniendo la palabra de Cristo en una confesión constante, pasó a la vida gloriosa en el año 1960”.

Nació en Ruske Pekljany (Eslovaquia) el día 17 de julio del año 1888, en el seno de una familia sacerdotal católica de rito bizantino, siendo su padre el sacerdote Esteban Gojdic y su madre, Ana Gerberyová. En el bautismo le impusieron el nombre de Pedro. Los estudios primarios los hizo en Cigelka, Bardejov y Presov, ingresando en el seminario eparquial en el año 1907 a fin de realizar los estudios de teología. Concluyó sus estudios en la universidad de Budapest, siendo ordenado de sacerdote él y dos hermanos suyos por el obispo Juan Valyi, el 27 de agosto de 1911. Su primer destino pastoral fue ser coadjutor de su propio padre en su localidad natal. Después de este breve período de tiempo pastoral, fue destinado como prefecto de la escuela infantil de la eparquía, maestro de religión en la escuela secundaria de Presov, protokolistom y archivero diocesano y, desde 1917, canciller-secretario del obispado.

Pero él no quería ser un sacerdote secular, de hecho era célibe y quería abrazar la vida religiosa ya que la austeridad monacal era para él el camino perfecto para servir a Dios. Por eso, cogiendo de improviso a todos, el 22 de julio de 1922 ingresó en el monasterio de San Nicolás en Chernecha Hora, perteneciente a la Orden Basiliana de San Josafat, monasterio que estaba cerca de Mukachevo en la Transcarpacia. Allí tomó el nombre de Pablo e hizo la profesión religiosa temporal el 10 de marzo de 1924. Los votos solemnes los emitió el 28 de noviembre de 1926.

Icono del beato.

Icono del beato.

Pero como dice el refrán: “el hombre propone y Dios dispone” y por eso, el 7 de septiembre de 1926 fue nombrado administrador apostólico de la eparquía de Presov tomando como consigna de su trabajo apostólico el ser un padre para los huérfanos, un apoyo para los pobres y un consuelo para los afligidos; por todo esto, sus fieles decían de él “que era un hombre con un corazón de oro”. Prestó especial atención a la formación espiritual de los sacerdotes y de los seglares, fomentó la participación en el culto divino, construyó orfanatos, apoyó la enseñanza en los colegios y en el seminario y aprovechando el XI aniversario del nacimiento de San Cirilo, su primer acto como administrador apostólico fue una carta pastoral en la que recordaba el papel del santo como apóstol de los eslavos, siempre fiel al obispo de Roma.

El 7 de marzo de 1927 fue nombrado obispo titular de Harpasa siendo consagrado en la basílica romana de San Clemente el día 25 del mismo mes y año. Algunos días después visitó las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo y fue recibido en audiencia privada por el Papa Pío XI el cual, teniendo en sus manos la cruz pectoral, le dijo: “Esta cruz será el símbolo de otras pesadas cruces que el buen Dios querrá poner sobre tus espaldas durante tu ministerio pastoral”. En el año 1939 le hicieron responsable de la administración apostólica de Mukachevo, convirtiéndose su actividad pastoral en una denuncia de los abusos cometidos por el gobierno eslovaco. Viendo que esto podía ser perjudicial para la Iglesia, presentó su renuncia pero el Papa no se la aceptó y no solo eso, sino que al año siguiente lo nombró obispo titular de Presov, siendo entronizado el día 8 de agosto de 1940. Sentía un ferviente amor por la Eucaristía y desde que estuvo en Budapest se había consagrado al Corazón de Jesús y como, asimismo, era muy devoto de la Santísima Virgen, puso la eparquía bajo la protección de la Virgen de Klokocov. El 15 de enero de 1946 fue confirmado en su jurisdicción respecto a todos los católicos de rito bizantino en todo el territorio checoslovaco.

Primera tumba en la prisión de Leopoldov.

Primera tumba en la prisión de Leopoldov.

Se distinguió como protector de los judíos, prestando su ayuda a los refugiados y a los prisioneros, llegando incluso a conseguir la liberación de muchos que estaban encarcelados en campos de concentración. Este fue uno de los motivos por los que estaba en el punto de mira de las autoridades eslovacas, ya que otros obispos católicos no aprobaban esta labor humanitaria, se mostraron hostiles con él y no entendían sus desvelos por los judíos. Por eso, las autoridades lo veían como un obispo distinto a los demás.

Cuando los comunistas llegaron al poder en el año 1948, comenzó un período de presión primero y persecución después contra la Iglesia Católica en todo el país, y de manera muy especial contra los católicos de rito bizantino, a fin de que se pasasen a la ortodoxia. Él se resistía a cada oferta que le hacían, diciendo: “Ya tengo sesenta y dos años y estoy dispuesto a sacrificar todos mis bienes e incluso ni residencia, pero jamás traicionaré mi fe porque quiero que mi alma se salve”. El 28 de abril del 1950 la Iglesia Católica de rito bizantino fue declarada ilegal y prohibida, al obispo Gojdic le ofrecieron la posibilidad de salir del país, pero él se negó, por lo que fue detenido y en un simulacro de juicio celebrado el 11 de enero de 1951 en Bratislava, fue condenado por alta traición a cadena perpetua, despojado de todos sus derechos civiles y encarcelado. Los judíos escribieron una carta al presidente de la nueva república solicitando su liberación, pero fue en balde. De esta manera comenzó su “vía crucis”, y para mantener en secreto su lugar de encarcelamiento, fue pasando por varias cárceles de la antigua Checoslovaquia y países limítrofes, hasta que terminó con su muerte.

Exhumación de los restos.

Exhumación de los restos.

Estuvo en las cárceles de Praga-Ruzyne, Valdice, Ilawa y Leopoldov, y en todas ellas fue sometido a torturas físicas y psicológicas, y a trabajos forzados. Nunca se quejó, y siempre que le era posible, celebraba la Eucaristía en la clandestinidad dentro de la cárcel. En el año 1953 el gobierno decretó una amnistía, por lo que le conmutaron la cadena perpetua por veinticinco años de prisión; él ya tenía sesenta y seis años de edad y no quiso acogerse a ella, además de por su inutilidad, porque su salud se iba deteriorando progresivamente. Le ofrecieron otras amnistías debido a su edad y a su salud, pero también las rechazó, diciendo que era mejor recibir la corona del martirio que disfrutar de libertad los últimos años de su vida.

En la prisión de Ruzyne, a fin de doblegarlo, el régimen comunista le hizo la propuesta de convertirlo en Patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Checoslovaquia, con sede en Presov, si él renegaba de su fe católica. Él se negó, argumentando que la renuncia a su fe supondría un verdadero escándalo, un terrible pecado contra Dios y una traición a la Santa Sede. Si otros habían sufrido por su fe, él también estaba dispuesto a sufrir por ella.

Urna actual del beato.

Urna actual del beato.

En el año 1958, la Santa Sede pudo localizarlo en la prisión de Ilawa y, con motivo de su setenta cumpleaños, el venerable Papa Pío XII le envió un telegrama de felicitación, asegurándole que la Iglesia jamás olvidaría a tan heroico hijo; este telegrama, recibido en momentos de tanto sufrimiento, fue para el obispo Gojdic como un bálsamo, como un aliciente, un acicate. Como su enfermedad se agravaba y los médicos no atinaban con lo que padecía, lo llevaron a una clínica de Brno, donde se le diagnosticó un cáncer terminal. De allí lo trasladaron a la cárcel de Leopoldov, donde pasó los últimos días de su vida, muriendo el 17 de julio de 1960, el mismo día de su cumpleaños, con setenta y dos años de edad. Testigo ocular de su muerte fue la enfermera Frantisek Ondruska, quien confirmó la serenidad del obispo en los últimos momentos de su vida. Fue sepultado en la misma prisión, en una tumba que ni siquiera llevaba su nombre, sino el número 681.

El 29 de octubre del año 1968, las autoridades checas autorizaron la exhumación de sus restos, que fueron trasladados desde la prisión de Leopoldov hasta la cripta de la catedral de Presov, siendo definitivamente trasladados a la catedral el 15 de mayo del año 1990. Ese mismo año, el 27 de septiembre, fue rehabilitado oficialmente.

Monumento en el cementerio de Leopoldov en memoria de los beatos Pedro Pablo Gojdic y Dominick Metodio Trcka.

Monumento en el cementerio de Leopoldov en memoria de los beatos Pedro Pablo Gojdic y Dominick Metodio Trcka.

Constatando su creciente fama de santidad y de mártir, el arzobispo de Pittsburg de los bizantinos obtuvo de la Congregación para las Causas de los Santos el “nihil obstat” para incoar la Causa de beatificación, la cual se inició a nivel diocesano el 17 de julio del 1998 en la capilla de la eparquía de Presov. El decreto que reconocía el martirio fue promulgado el 28 de septiembre del año 2001, siendo beatificado por San Juan Pablo II el 4 de noviembre del mismo año, en la Plaza de San Pedro del Vaticano, junto con el Beato Dominick Metodio Trcka, del que escribimos ayer. El 27 de enero del año 2008, las autoridades israelíes le otorgaron el título de “Justo entre las Naciones” por su labor a favor de los judíos en la época del Holocausto.

Antonio Barrero

Bibliografía:
“Index ac Status Causarum”, Ciudad del Vaticano, 1999
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, apéndice II”, Città Nuova Editrice, Roma, 2000.

Enlaces consultados (03/03/2015):
– http://baziliani.net
– www.gojdic.wbl.sk
– http://test.grkatpo.sk

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Dominick (Metodio) Trcka, sacerdote redentorista de rito bizantino mártir

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Icono del Beato.

Icono del Beato.

Hoy quiero escribir sobre este beato católico de rito bizantino, martirizado por los comunistas checos ya que precisamente hoy celebramos su fiesta. Dominick nació el día 6 de julio del año 1886 en la localidad de Frydlant nad Ostravici (Chequia) siendo el último de los siete hijos que tuvieron el matrimonio formado por Tomás Trcka y Frantiska Sterbova, dos buenos cristianos que educaron a sus hijos dentro de la fe de la Iglesia Católica. De pequeño, asistió a la escuela de su pueblo pasando posteriormente al instituto menor de Mistek y en el curso 1902/1903 comenzó a frecuentar la clase sexta del instituto del jovenado redentorista de Cervenka. Sabemos que un jovenado es un centro en el que durante un tiempo están algunos religiosos, después de su profesión, bajo la dirección de un maestro. Estos contactos con los redentoristas hicieron que naciera en él el deseo de ingresar en dicha Congregación y por eso, en el mes de agosto de ese mismo año entró como novicio en el convento de Bilsko, siendo su maestro de noviciado el padre Jozef Loch. Terminado este período realizó la profesión simple el día 25 de agosto del año 1904.

Como quería ordenarse de sacerdote, realizó los estudios de filosofía y teología en el seminario de Oborist y fue allí donde conoció en profundidad el mensaje que los hermanos Cirilo y Metodio llevaron a tierras eslavas, su escritura y donde sintió la vocación de trabajar por la unidad de la Iglesia como sacerdote de rito bizantino. Se ordenó de sacerdote de rito latino en Praga el día 17 de julio del año 1910 y posteriormente regresó a Oboriste para terminar sus estudios de teología. Al terminarlos, regresó a Praga y se puso bajo la dirección espiritual del padre Fratisek Polepil, bajo cuya guía hizo el segundo noviciado con la intención de prepararse como misionero, tarea que inició en diciembre del año 1914 en Svata Hora, asumiendo la responsabilidad de director espiritual de los emigrantes croatas, eslovenos y rutenos.

Foto realizada en Svata Hora.

Foto realizada en Svata Hora.

El 2 de agosto del año 1918, estando en Svata Hora, fue enviado por el superior general de los redentoristas a Brno a fin de trabajar con los fieles católicos de rito bizantino. Como en aquellos tiempos estaban en conflicto Polonia y Ucrania, tuvo que esperar unos meses para iniciar esta nueva misión. En esta nueva tarea apostólica pudo cumplir su deseo de celebrar la Divina Liturgia Bizantina y trabajar con los fieles de tradición eslava. Llegó rápidamente a su destino y se dedicó diligentemente al aprendizaje de la nueva lengua, de la nueva cultura oriental y de las ceremonias del nuevo rito, ayudado por el entonces novicio Nikolaj Charnecky, al que también hoy veneramos como beato mártir redentorista. Fue entonces cuando cambió su nombre de Dominik por el de Metodio, santo apóstol de los eslavos al que admiraba y veneraba profundamente.

Cuando en enero del 1920 fue fundado el convento redentorista de Stanislavov, fue allí destinado y allí encontró tanto trabajo por hacer que no tenía tiempo para realizar como él quisiera la misión que tanto deseaba. A partir del mes de diciembre de 1921 estuvo trabajando en la diócesis de Presov donde principalmente se dedicó a reconstruir y, mediante misiones populares, consolidar la conciencia católica entre los fieles de rito bizantino, que se veían minusvalorados tanto por los católicos latinos como por los ortodoxos. Pero los tiempos no eran fáciles y el estado de guerra permanente supuso difíciles contratiempos en su tarea misionera. El gobierno eslovaco consideraba como sospechosos a los redentoristas de Michalovce, por ser checos, hacer propaganda checa y por tener fama de ser unos fanáticos religiosos, lo que equivalía a decir que no eran ortodoxos. Cualquier actuación que tuvieran valía como excusa para intentar expulsarlos del país. A partir del año 1940 la situación fue a peor cuando el obispo de Presov escribió una carta pastoral y el padre Trcka fue acusado de difundir la carta que consideraban iba contra su estado.

Foto realizada en Stropkov.

Foto realizada en Stropkov.

La Congregación del Santísimo Redentor decidió en diciembre de 1945 crear una viceprovincia redentorista de rito bizantino en Michalovice, independiente de la de rito latino y pusieron al padre Trcka como primer superior viceprovincial. El aceptó la nueva responsabilidad y puso en marcha todas las iniciativas y propuestas que consideraron oportunas: fundó los conventos de Stropkov y Savinov, reconstruyó la iglesia de Stropkov y se dedicó a la formación de los novicios y de los religiosos jóvenes. Todos sus proyectos no los pudo llevar a cabo porque cuando el Partido Comunista tomó el poder, aumentó la hostilidad contra los redentoristas: controlaban todos sus pasos y sus sermones y más de una vez fue llamado el padre Trcka a comisaría acusándoles de utilizar sus predicaciones para fomentar la hostilidad de los fieles contra el gobierno. Como no se fiaban de los religiosos, el 19 de julio de 1948 invadieron y registraron el convento aunque no encontraron absolutamente nada que comprometiera la actividad de los redentoristas.

Pero la tensión iba en aumento y el padre Trcka, como superior de los redentoristas de rito bizantino fue quién más padeció las consecuencias. Los comunistas cerraron el jovenado de Michalovice y prohibieron la edición de una revista que periódicamente publicaban los redentoristas, disolvieron la viceprovincia bizantina y todos los religiosos tuvieron que integrarse en la de rito latino. El padre Trcka tuvo que marcharse a Sabinov, donde de manera clandestina, siguió dirigiendo a su viceprovincia. Esto duró hasta que el 13 de abril del 1950, los comunistas checos suprimieron toda actividad religiosa en el país.

Relicario de la beatificación.

Relicario de la beatificación.

De una patada tiraron la puerta del convento de Sabinov, dispersaron a los religiosos y al padre Trcka y al hermano Nikifor se los llevaron a Podoline acusándoles de espionaje. El motivo era que habían encontrado el pasaporte y una carta dirigida al padre en la cual Roma le agradecía su actividad apostólica en la región oriental de Eslovaquia. Lo acusaron de querer huir del país por el solo hecho de tener el pasaporte y por haber visitado una peluquería para arreglarse la barba con la intención – según ellos -, de camuflarse. Se inventaron un intento de fuga con identidad y pasaporte falso y lo sometieron a un juicio sumarísimo, donde lo condenaron a doce años de cárcel.

En Podoline estuvo poco tiempo pues junto con otros cuatro sacerdotes redentoristas, fue encerrado en la tristemente célebre cárcel de Leopoldov, donde estuvo cuarenta días sin permitírsele calzarse, sin asistencia religiosa y sin dejarlo descansar ni de día ni de noche porque constantemente lo sometían a interrogatorio utilizando métodos psíquicos y físicos degradantes. Los cinco religiosos estuvieron incomunicados y pasados los cuarenta días los trasladaron al campo de internamiento de Bac. Cuando en el mes de septiembre se cerró este campo, todos fueron trasladados a Podolinec. En esta ciudad tuvo una cierta libertad, pudo recuperarse del shock traumático sufrido y se dice que recuperó de nuevo su buen humor y la sonrisa. Dejaban que recibiera visitas, que disfrutara de una cierta tranquilidad pero siempre con la incertidumbre de qué le volvería a suceder.

El 21 de abril de 1952 lo llevaron de nuevo ante el tribunal y el procurador del estado lo acusó de colaborar con el obispo Pablo Pedro Gojdic (del que escribiremos mañana), en la distribución de propaganda ilegal contra el estado y de enviar información secreta a Roma, por lo que había que condenarlo por alta traición y espionaje. Como consideraron que era una persona peligrosa lo encerraron, lo sometieron a trabajos forzados y le impusieron una importante multa que, obviamente, no pudo pagar. Entonces fue cuando comenzó su “Vía Dolorosa” que culminaría en el martirio.

Icono del Beato.

Icono del Beato.

Eliminaron su nombre, le adjudicaron el número 2535 y se lo llevaron a Llava, en cuya cárcel fue encerrado. Como en aquella prisión había muchos ancianos, el padre Trcka se dedicó a cuidar de los más débiles y de manera clandestina pudo celebrar la Eucaristía. Se puso de acuerdo con un sobrino suyo para que mediante contraseñas le facilitase las especies para la consagración: “Te pido algún limón y uvas pasas porque aquí no tenemos frutas. Envíame de vez en cuando unos panes, un dulce y también un bollo de trigo puro con levadura y el agua, sin grasa ni sal”. El sobrino entendía que le estaba pidiendo el pan y el vino para celebrar la Eucaristía.

El 22 de abril del 1958 fue llevado de nuevo a la cárcel de Leopoldov, la cual habían destinado como prisión para religiosos y donde estaban encerrados dieciocho sacerdotes, de los cuales, cinco estaban enfermos. Como en la noche de Navidad del 1958 tuvo la ocurrencia de cantar un villancico, fue confinado en una celda de castigo y aislamiento, en la que contrajo una grave pulmonía que lo llevó a la muerte el día 23 de marzo de 1959. Al día siguiente lo enterraron en el cementerio de la cárcel. En el mes de abril la familia quiso llevarse los restos a su pueblo natal, pero los comunistas lo impidieron aunque les dieron el consuelo de conocer la tumba dentro del cementerio de la prisión, en la que había dos hileras de sepulturas en el suelo. Estaba enterrado en la séptima tumba de la primera fila.

Cuando en el año 1968 fue nuevamente restaurada la Iglesia Católica de rito bizantino, la Congregación solicitó el traslado de los restos desde el cementerio de la prisión a Michalovice. La exhumación se realizó el 16 de octubre del 1969. La tumba fue identificada por los familiares y por unas monjas de Sladeckvce. El funeral se celebró al día siguiente en la localidad de Topol’any, cercana a Michalovice. Cuando en el año 1990 cayó el régimen comunista, el padre Dominik (Metodio) Trcka fue rehabilitado por el tribunal regional de Kosice y de esta manera se reconoció que había sido encarcelado de manera injusta y que injusta también fueron su condena y su muerte.

Urna de las reliquias.

Urna de las reliquias.

Su Causa de canonización fue abierta en la diócesis de Presov. La promulgación del decreto de martirio se realizó el 24 de abril del año 2001, siendo beatificado por San Juan Pablo II el día 4 de noviembre del mismo año.

Antonio Barrero

Enlaces consultados (02/03/2015):
– www.grkat.nfo.sk
– www.redemptoristi.nfo.sk
– www.trcka.nfo.sk

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El Gran Ayuno en la cristiandad oriental

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

"Coliva", hecha con grano hervido y miel o azúcar, es el alimento consumido durante los réquiems, pero también  tomado frecuentemente durante el ayuno.

“Coliva”, hecha con grano hervido y miel o azúcar, es el alimento consumido durante los réquiems, pero también tomado frecuentemente durante el ayuno.

El período de ayuno que precede a la fiesta cristiana más importante es el más largo de los grandes ayunos, pero también el más duro. Aunque es litúrgico, este período se marca a través del cambio del rito usual de las siete oraciones durante el día y a través de ceremonias especiales. Consecuentemente, hay también tradiciones populares de esta época.

Breve historia
El Gran Ayuno duraba para los primeros cristianos no más de una semana antes de la Pascua. Era simplemente una preparación especial para la Fiesta de la Resurrección y tiempo de lamento por la Pasión de Cristo. Poco tiempo después se duplicó por un tiempo de preparaciones para catecúmenos, las personas que se preparaban para ser bautizadas en la noche de Pascua.

Después de los tres primeros siglos, el cristianismo se convirtió en religión de Estado y el número de catecúmenos se hizo visiblemente menor. Prácticamente todos los adultos estaban cristianizados – aquí pasaremos por alto el nivel de cristianización y las razones de su conversión – y prácticamente sólo los neonatos eran candidatos al bautismo. En este contexto, la ceremonia bautismal – inicialmente incluida en la Divina Liturgia de la noche de Pascua – tendió a ser organizada separadamente, como un servicio religioso independiente que incluso tenía carácter privado, y se organizaba a lo largo del año.

La entrada de Jesús en Jerusalén. 1140-1170. Mosaico de la Cappella Palatina. Palermo, Italia.

La entrada de Jesús en Jerusalén. 1140-1170. Mosaico de la Cappella Palatina. Palermo, Italia.

En cambio, el período de ayuno de los catecúmenos fue tomado en observancia por todos los cristianos, que lo veían como un período de arrepentimiento y penitencia, una especie de preparación para el “segundo bautismo”, el “bautismo de lágrimas” o confesión. Hoy en día, en la tradición ortodoxa oriental, hablamos de dos ayunos antes de Pascua, que incluyen un total de 49 días o siete semanas. Los primeros 40 se conectan con el ayuno de Jesús en el monte Quarantania cerca de Jericó, donde fue tentado por el demonio, y los últimos siete con la Pasión. Los dos que quedan, días de “medio-ayuno”, son las fiestas de la Anunciación y el Domingo de Ramos, donde a los creyentes se les permite consumir pescado, productos derivados y bebidas alcohólicas.

Prescripciones culinarias
En lo referente a la intensidad del ayuno en este tiempo, los creyentes ortodoxos observan la más dura retención alimentaria. En el Domingo de la Expulsión de Adán del Paraíso, ocho semanas antes de la Pascua, los sacerdotes y los cristianos se hacen reverencias unos a otros y se piden perdón. Por ello es también llamado el “Domingo del Perdón”. Ese día está también marcado por comidas festivas, donde todo está permitido y la opulencia está aceptada, por el período que viene. Hasta la medianoche todos pueden comer y beber lo que quieran. Teóricamente todo está permitido, pero no la concuspicencia ni emborracharse. En la práctica, se dan casos en que esto ocurre. En cualquier caso, no hay ninguna ceremonia similar a los Carnavales occidentales y hasta hoy estas fiestas no son populares en los países de Europa oriental, no porque la Iglesia las prohíba, sino porque no forman parte de la tradición popular.

Fresco ortodoxo griego de la entrada de Jesús en Jerusalén.

Fresco ortodoxo griego de la entrada de Jesús en Jerusalén.

El tiempo de ayuno comienza el lunes. La primera semana es más dura que todo el ayuno y se da el llamado “ayuno negro”, que significa nada de comida ni bebida hasta la puesta de sol, cuando se permite solamente tomar agua, té, verduras hervidas y semillas, pero no aceite ni alcohol. Este método de ayuno, respetado literalmente y mucho más en los monasterios, fue copiado por los musulmanes para su mes de ayuno del Ramadán, con la excepción de que ellos se permiten comer de todo durante la noche.

Las siguientes semanas del ayuno ortodoxo oriental no son tan duras. La consumición de comida durante el día y la cocina con aceite se acepta de nuevo, salvo en los miércoles y viernes; además, en sábados y domingos se permiten las bebidas alcohólicas, pero con moderación.

El duro programa de la primera semana se repite de nuevo en la semana de Pasión. Por supuesto, los ancianos, los enfermos y los niños no deben respetar estas consideraciones de ayuno. Además, cabe decir que las prescripciones no son respetadas hoy en día por todos los cristianos ortodoxos. Muchos de ellos las respetan sólo la última semana, y un gran grupo ayuna los 49 días adoptando simplemente una dieta vegetariana.

Un fiel cristiano combina estas prescripciones de ayuno con otros hábitos especiales: abstinencia sexual, interés en reducir el comportamiento pecaminoso, más silencio, respetar a los demás más de lo habitual, renunciar a los placeres diarios de oír música, radio; renunciar a ver la tele o películas; vestir sobriamente, hacer actos de caridad, etc.

Ceremonia durante la liturgia de los dones presantificados. Los sacerdotes llevan ropas negras sólo en esta ocasión.

Ceremonia durante la liturgia de los dones presantificados. Los sacerdotes llevan ropas negras sólo en esta ocasión.

Cambios litúrgicos
El tiempo de preparación para la fiesta de la Resurrección se conoce como el período del Triodion, llamado así por el libro usado durante las liturgias. Triodion significa “el libro de los tres himnos”, llamado así porque el habitual canon de ocho himnos cantado durante completas y maitines se cambia por un canon más corto de tres himnos. El tiempo del Triodion se compone de tres semanas preparatorias (y cuatro domingos), cuando las ceremonias litúrgicas son similares a las de todo el año salvo unas odas especiales con carácter penitencial (que recuerdan el pecado, la caída y el arrepentimiento) y las siete semanas de ayuno, cuando los servicios son más largos de lo habitual y consisten en cambios que resumiremos a continuación. También cabe mencionar que la habitual Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo se celebra sólo los sábados. Los días hábiles los sacerdotes celebran la liturgia de los dones presantificados, compuesta por el papa San Gregorio Magno, que es de hecho sólo una ceremonia litúrgica vespertina de comunión con el cuerpo y la sangre de Criso consagrados el domingo anterior. Finalmente, cabe añadir que los domingos, salvo el Domingo de Ramos, se celebra la Divina Liturgia de San Basilio, que consiste en no grandes cambios respecto a la de Crisóstomo, salvo unas oraciones eucarísticas más largas.

La primera semana, de ayuno duro, implica también un ayuno litúrgico. De este modo el lunes y el martes no hay liturgia, de manera que los monjes y las monjas no rompen el ayuno hasta el atardecer del miércoles, en la liturgia de los dones presantificados. Otra especialidad de este tiempo es que, después de los servicios de maitines, la primera, la tercera, la sexta horas y la Tipika, al anochecer son celebradas junto con la hora nona, vísperas y Grande Completas combinadas con el Canon Penitencial de San Andrés, obispo de Creta.

Detalle de San Andrés de Creta, quien escribió el Canon Penitencial, en un fresco ortodoxo griego.

Detalle de San Andrés de Creta, quien escribió el Canon Penitencial, en un fresco ortodoxo griego.

La ceremonia será así muy larga, combinada con muchas “grandes reverencias” o metanoia(s), es decir, reverencias hasta tocar la frente con el suelo, y “pequeñas reverencias”, que supone hacer la señal de la cruz y tocar el suelo con los dedos, como señal de caída y arrepentimiento. Al final de cada una de las siete alabanzas, el sacerdote acude al centro de la iglesia y recita la oración de San Efrén el Sirio: “Oh Señor y Maestro de mi vida, no me des espíritu de pereza, intromisión, ansias de poder ni habladuría…” (una gran reverencia) “sino dame a mí, Tu siervo, espíritu de castidad (integridad), humildad, paciencia y amor…” (una gran reverencia)… “Sí, oh Señor y Rey, concédeme el ver mis propias faltas y no juzgar a mi hermano. Porque eres bendito por los siglos de los siglos. Amén”. (Una gran reverencia). Por supuesto, todos los cristianos se inclinan juntos con el celebrante y rezan en una actitud humilde.

Las otras semanas de ayuno siguen las reglas litúrgicas de la primera semana salvo el Canon de San Andrés de Creta. La liturgia de los dones presantificados se permite en cualquier día de la semana, celebrándose prácticamente miércoles y viernes, porque el sacerdote no puede consagrar demasiados panes en la liturgia del domingo. Dos maitines se celebran inusualmente en los anocheceres de miércoles y viernes en la quinta semana de ayuno, dedicados al Canon de San Andrés y al himo del Akathistos de la Anunciación, siendo los signos de “inversión litúrgica” que va a suceder en esta Cuaresma.

El Patriarca Daniel leyendo el Canon de San Andrés de Creta. Sólo en la Gran Cuaresma visten ropas negras.

El Patriarca Daniel leyendo el Canon de San Andrés de Creta. Sólo en la Gran Cuaresma visten ropas negras.

La semana de Pasión es la más bella en cuanto a ceremonias litúrgicas. Su especialidad reside en primer lugar en la “inversión litúrgica”: esto significa que lo servicio matutinos habituales se dan en el atardecer anterior y los servicios del atardecer se dan por la mañana y al mediodía. Prácticamente, el servicio matutino del lunes se da el domingo al anochecer, y el servicio del atardecer del lunes (las vísperas del martes) sucede en lunes, sobre las diez de la noche. En todos estos extraños cambios los “servicios matutinos” tienen una estructura visiblemente cambiada, recordado lo que le sucedió a Jesús esa semana. De este modo, el miércoles se conmemora el encuentro con Judas con los líderes del templo, el jueves la Última Cena, la oración en Getsemaní y el arresto de Jesús, el viernes el juicio de Jesús, la crucifixión, su muerte y sepultura.

En esta semana, viernes y miércoles son alitúrgicos, lo que significa que no hay misa ni comunión, porque los cristianos se preparan fuertemente con un ayuno más largo. El jueves se celebra la Divina Liturgia de San Basilio, durante la cual el sacerdote lava los pies a doce personas, recordando a Cristo, que lavó los pies de los apóstoles.

Un servicio muy especial, de rara belleza, es el “servicio matutino del viernes”, que se celebra al anochecer del jueves, también conocido como el servicio de los doce Evangelios. Durante dos o tres horas de oración intensa se leen todos los capítulos de los Evangelios referentes a todo desde la Última Cena hasta el Entierro de Cristo, siendo leídos de los Cuatro Evangelistas. La lectura de los doce Evangelios se combina con bellos himnos cantados en ocho tonos diferentes. El núcleo de la liturgia es el momento en que el sacerdote llega con una gran cruz desde la cámara del altar y la coloca en el centro de la iglesia. Los creyentes la adornan con flores, paños populares, se inclinan ante ella y besan las piernas de Cristo. Todos creen fuertemente que Cristo está realmente crucificado ante ellos, en la iglesia.

"Prohodul Domnului" (funeral del Señor) en el Patriarcado Rumano.

“Prohodul Domnului” (funeral del Señor) en el Patriarcado Rumano.

Después de la “víspera del sábado”, celebrada el Viernes Santo en torno a las diez de la noche, cuando un sudario pintado con la escena del Santo Entierro es colocada en el centro de la iglesia, tiene lugar el más bello servicio de los maitines de sábado, que tiene lugar al anochecer del viernes. Es la ceremonia del Entierro de Cristo. Todos los cristianos actúan como si estuviesen en un funeral. Traen flores, velas, besan el sudario como si fuese el icono que acompaña normalmente al difunto. A continuación, se inclinan ante la mesa donde está puesto el sudario, pasan bajo él y llegan hasta la cruz, que está allí desde el día anterior. A través de este gesto, los cristianos imaginan que han entrado en la tumba de Cristo y se han inclinado ante Él.

Durante el servicio, cuando cantan como en un funeral, recuerdan la muerte de Cristo, imaginan el dolor de María, de las mujeres mirróforas, de José y de Nicodemo. Al final de esta ceremonia, el sacerdote y los celebrantes toman el sudario y rodean la iglesia con él, siendo seguidos por todos los cristianos, que llevan velas y cantan el habitual Agios funerario: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ¡ten piedad de nosotros!” Al volver a la iglesia, los celebrantes llevan el sudario tan alto, que los creyentes cruzan bajo él para volver a entrar en el santuario. Finalmente, el sacerdote toma el sudario y lo coloca en la mesa del altar -que ahora simboliza el Santo Sepulcro -, toma la cruz dejada en medio de la iglesia y la deja de nuevo detrás de la mesa del altar, y bendice a los cristianos.

Procesión con el sudario durante el Funeral del Señor.

Procesión con el sudario durante el Funeral del Señor.

Al día siguiente, el Sábado Santo, se celebra de nuevo la liturgia de San Basilio, donde se leen las doce profecías sobre la pasión de Cristo. El día entero es de preparación para la gran noche de Pascua.

La inversión litúrgica
La “inversión litúrgica” en estos días tiene un claro sentido simbólico. Los religiosos entienden que el año acaba en invierno y comienza en primavera. Al final, siempre hay “ceremonias caóticas”, durante las cuales los roles de la sociedad cambian en una extraña fiesta carnavalesca: los sacerdotes se convierten en laicos, los laicos en sacerdotes, los reyes pasan a ser mendigos y los mendigos reyes, los hombres se visten con ropas femeninas y las mujeres con ropas masculinas, etc. Ése es el símbolo de la disolución del viejo mundo. El nuevo año comienza con el retorno a la normalidad, la decencia y el gobierno.

Del mismo modo, los cristianos orientales suelen celebrar el inicio del año con la noche de Pascua. Es por ello que el Evangelio leído durante la Liturgia de Resurrección – el Prólogo de Juan – no tiene nada que ver con la Resurrección, sino con la creación del mundo. Litúrgicamente, los cristianos no hacen carnaval, no cambian las reglas de la sociedad, pero creen que el tiempo se descarría: la mañana se convierte en anochecer y viceversa. El tiempo no tiene ya paciencia, está esperando la Resurrección.

Los dos días restantes
Los dos días restantes de “medio-ayuno” son el 25 de marzo, el día de la Anunciación, y el Domingo de Ramos. Esos días se celebran litúrgicamente de modo habitual. Debido a los grandes eventos que se conmemoran, a los creyentes se les permite comer pescado, productos derivados del mismo, aceite y vino. Muchos predicadores subrayan estas fiestas como “pilares” de apoyo durante el tiempo de ayuno, para que el cuerpo humano no quede exhausto.

Detalle del sudario durante la celebración del Entierro de Cristo.

Detalle del sudario durante la celebración del Entierro de Cristo.

Otros pilares son los domingos, cuando se permite también el consumo de aceite y vino. Estos domingos están especialmente dedicados a las ideas de ayuno y recolección:

– El Domingo de la Ortodoxia, en conmemoración al Séptimo Concilio Ecuménico de Nicea (787) y su secuela de Constantinopla (842), cuando los iconos fueron restaurados en las iglesias.

– El Domingo de Gregorio Palamas, arzobispo de Tesalónica y gran defensor del exicastismo, la Oración de Jesús, siendo él mismo un gran ayunador y teólogo.

– El Domingo de la Cruz, colocada en medio de la Cuaresma como su axis, porque la cruz es el axis mundi.

– El Domingo de Juan Clímaco, el Santo que escribió un popular trabajo ascético, “La Escalera de Virtudes”, que se lee habitualmente durante la Gran Cuaresma.

– El Domingo de María de Egipto, conmemorando la posibilidad de arrepentimiento para todos los pecadores, sin importar lo que hicieron: todos están llamados a la restauración de la vida y alcanzar el Paraíso.

Icono ortodoxo griego de Santa María Egipcíaca recibiendo la comunión de San Zósimo.

Icono ortodoxo griego de Santa María Egipcíaca recibiendo la comunión de San Zósimo.

– El Domingo de Ramos, conmemorando la entrada del Señor Jesús en Jerusalén y la preparación de la Pasión y la Resurrección.

Para no hacer este artículo demasiado largo, cabe mencionar una vez más que el Gran Ayuno, aunque significa abstención de comida y bebida, es un tiempo de recolección, análisis interior y retorno al camino correcto, para que los cristianos preparados puedan salir al encuentro de Cristo resucitado.

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Contestando a algunas breves preguntas (XXIV)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle del sepulcro de la condesa doña Sancha de Aragón.

Detalle del sepulcro de la condesa doña Sancha de Aragón.

Pregunta: ¿Es verdad que en la Edad Media una mujer estuvo al frente de una diócesis en el norte de España?

Respuesta: Pues sí que es cierto. Estamos hablando de Sancha de Aragón, que era conocida como la condesa Doña Sancha, que dirigió el monasterio masculino de Siresa y que llegó a gobernar la diócesis de Pamplona entre los años 1082-1083, desplazando a su hermano, el obispo García, saltándose todas las leyes canónicas. En un escrito del año 1082 se dice: “in sede episcopale Iruniensis cometissa domna Sancia in conmendatione” y esto ocurrió probablemente porque su hermano, el rey Sancho Ramírez, a instancias del, Papa a quien prestaba vasallaje desde que en el año 1068 viajara a Roma, promovía la sustitución del rito hispano-mozárabe por el romano, con el apoyo de la condesa Sancha, pero su hermano García, que era obispo de Aragón y Pamplona, se mostraba resistente a adoptar las disposiciones papales. Así que ella desplazó a su hermano. O sea, dirigió un monasterio masculino y una diócesis.

Pregunta: ¿Podríais darme alguna información sobre el santo sudario que se venera en la ciudad francesa de Cahors?

Respuesta: Supongo que sabes que en España, concretamente en la ciudad de Oviedo, se venera el presunto sudario que cubrió la cabeza del cadáver de Cristo. De este tema ya hemos escrito algo en este blog. Pero es verdad que en Cahors se venera también otro presunto sudario de Cristo y de éste te daremos algunos datos.

Se venera en la catedral de San Martín de la ciudad de Cahors y tiene manchas de sangre en la tela, que es de lino blanco procedente de Egipto. La tradición dice que la Santísima Virgen entregó este sudario a la primitiva Iglesia de Jerusalén y que de allí pasó a Constantinopla. Existe un escrito de finales del siglo XII, firmado por Nicolás Mesarites, que era el sacristán de la capilla palatina de la Virgen de la Luz, en el que afirma que dicho sudario se encontraba allí. Sigue diciendo la tradición que la emperatriz Irene – otros dicen que el sultán Harun al-Rashid -, se lo regaló al emperador Carlomagno, quién a su vez se lo dio al obispo Amato de Cahors. Todo esto es tradición, porque en realidad no existe ninguna fuente histórica anterior al siglo XIII en la que se haga referencia a esta reliquia y es que en el año 1239, este sudario junto con otras muchas reliquias fueron robados por los cruzados, quienes las dejaron en distintas ciudades europeas: italianas, francesas y alemanas.

Relicario del Sudario de Cahors.

Relicario del Sudario de Cahors.

El sudario tiene forma de gorro, que debió cubrir la cabeza del cadáver, dejando el rostro al descubierto y amarrándose ambos extremos a la parte inferior de la mandíbula a fin de mantener la boca cerrada. Las manchas de sangre, algunas de ellas muy pequeñas y que se atribuyen a heridas producidas por la corona de espinas, también sugieren que el sudario estaba bien atado a la cabeza. Desde el año 1899 está dentro de un relicario. Mi opinión es que las manchas de sangre de este sudario, al igual que las del que se venera en Oviedo, deberían compararse con las de la Sábana Santa de Turín a fin de saber algo más sobre su autenticidad. Se dice que tiene propiedades curativas (especialmente se le invoca contra las enfermedades de la vista) y que ha protegido a Cahors de una epidemia de peste.

Pregunta: Me da gusto la amabilidad de su página y sobre todo la sinceridad con la que contestan cualquier comentario a las preguntas que se les formulen. Mi pregunta es la siguiente: ¿Cómo puedo ayudar a los niños Tarsicios e Ineses en su formación? Actualizada en base a la nueva evangelización, me gustaría que me apoyen con temas para niños y niñas de nueve a trece años de edad y como ayudarlos a mejorar sus vigilias.

Respuesta: Esta respuesta viene dada por nuestro colaborador y amigo David Jiménez Chávez. Imaginamos que pide usted material para la adoración de niños. En Internet hay cosas. Hay una experiencia en Burgos que empezó el año pasado con un grupito diocesano que va bastante bien y ha crecido mucho. Ha sido la “sensación” eucarística junto con la adoración perpetua de mayores. Aquí le enviamos adjuntada una noticia que salió en la revista Alfa y Omega, por si le sirve y le da ideas, porque es un artículo largo.

En cuanto a material, no sé cómo los Tarsicios plantearán sus adoraciones, aquí en Burgos, el esquema de celebración que se siguió con los niños es el siguiente:
1. Ensayo previo de canciones. Hay que preparar a los niños para el silencio de la celebración. 
2. Canto de entrada. Siempre muy alegre y mejor con coreografía, bailes, etc.
3. El sacerdote entra y saluda a todos.
4. Se lee un evangelio adecuado a la edad de los niños relacionado con el tiempo en el que se esté (una madre puede hacerlo). Siempre muy claro y bien leído.
5. Explicación por parte del sacerdote o bien por alguien del equipo de responsables.
6. Exposición del Santísimo con un canto de niños. Hay muchos adecuados.
7. Rato de silencio (no más de 15 minutos porque se cansan si es más).
8. Dinámica relacionada con el Evangelio. Si por ejemplo estamos en Cuaresma hacemos una cadena de papel y cada niño rompe un eslabón y proclama que quiere romper con el pecado y no ser esclavo. Cada juego o dinámica se prepara en una reunión previa del equipo organizador.
9. Terminada la dinámica se canta de nuevo.
10. Los niños se ponen en fila. Se da la bendición con el Santísimo a cada niño individualmente. Suele ser muy emocionante. 
11. Se reserva el Santísimo. Canto
12. Final: Padrenuestro cogidos de la mano.
13. Nos despedimos del Señor dándole besos desde lejos y diciéndole adiós.

Congregación de los niños Tarcisios (1940).

Congregación de los niños Tarcisios (1940).

Esto es lo que se hace en las celebraciones en Burgos, que suelen ser mensuales. También como refuerzo se envía un e-mail mensual a cada niño con oraciones, tema del mes, vida de santos niños, cantos o enlaces de Internet adecuados como vídeos o así. En junio se participa de la procesión del Corpus diocesana y se hace una propia sólo con niños muy bonita.

Hay vídeos muy bonitos, como los de la casita sobre la roca, por ejemplo éste. Hay muchos capítulos. Solemos mandar siempre un enlace cada mes con un capítulo distinto. De aquí sacamos información para la vida de santos niños. Otro esquema de celebración es éste. O bien, que me gusta menos, éste.

Bueno, información y material hay mucho. Si necesita algo en concreto, pídalo porque no nos queda claro del todo qué es lo que quiere en concreto. Actualizadas hay cosas, pero depende de cómo quiera plantear su grupo. Saludos. No sé si hemos contestado a lo que quiere. Diga si quiere algo más concreto, no tan general.

Icono ortodoxo ruso de Santa Eutropia Jerzon.

Icono ortodoxo ruso de Santa Eutropia Jerzon.

Pregunta: Hola, disculpen. He buscado por Internet y espero que aquí puedan resolver mi pregunta. ¿Cómo se inicia el proceso y como se celebra una misa de canonización en la Iglesia Ortodoxa?

Respuesta: La Iglesia Ortodoxa tiene unas normas diferentes a la Iglesia Romana para la canonización de los santos. En la ortodoxia no hay beatos ni otros modos diferentes de veneración. La Iglesia considera que aquella persona que ha sido santificada es sencillamente un santo sin más categorías.

Las canonizaciones en la Iglesia Latina se realiza con grandes rituales que van precedidos de la realización de milagros, pero esto no sucede en la Iglesia Oriental. En la ortodoxia el santo nace de la devoción popular (igual que en la Iglesia Romana), se pintan iconos que se utilizan en la devoción particular y de ahí nace el interés o la propuesta a la jerarquía diocesana que inicia el proceso de canonización mediante la investigación correspondiente (igual que hace Roma), pero sin la obligación de la realización de milagros. Si la vida ha sido santa, si su obra oral y escrita es toda en sí un signo de santidad (y en esto la Iglesia Ortodoxa es muy severa), la petición se eleva al Santo Sínodo que la revisa de nuevo como una segunda instancia y, si procede, pasa a su canonización. La canonización se realiza en una asamblea del Santo Sínodo mediante decreto oficial en el que se declara su santidad, se fija día en el calendario litúrgico y demás detalles correspondientes a un santo.

A partir de ahí, se devuelve a la iglesia diocesana y corresponde a esta iglesia local una celebración de acción de gracias, pero no de canonización. Por lo tanto, la Liturgia celebrada en la iglesia local no es una canonización y corresponde al obispo ordinario del lugar su organización y celebración.

Reliquias de Santa Eutropia Jerzon expuestas a la veneración.

Reliquias de Santa Eutropia Jerzon expuestas a la veneración.

El oficio completo se canta ese día desde las Vísperas, en las que son expuestas por primera vez las reliquias del santo para su veneración. A la mañana del día siguiente, durante los Maitines se canta por primera vez el tropario y el condaquio del santo y se expone el icono del mismo para su veneración. En la Liturgia, si no se ha hecho ya en las Vísperas, se lee el decreto del Santo Sínodo y al finalizar la misma, se suele realizar una procesión alrededor de la iglesia con el icono y con las reliquias. Este decreto patriarcal se comunica a los demás patriarcados e iglesias autocéfalas. Así se concluye el proceso que se inició con la veneración local del santo.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Las Iglesias Bizantinas y el Rito Bizantino (VIII)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Funeral de un archimandrita.

Funeral de un archimandrita.

Hoy quiero escribir sobre los ritos litúrgicos y costumbres funerarias en el Rito Bizantino, aunque recuerdo que sobre el entierro de los obispos ya escribimos en este blog, contestando a alguna pregunta o a algún comentario. Hoy ampliamos el tema y para esto tenemos que decir que estos servicios litúrgicos son varios dependiendo de quién sea el difunto: obispo, sacerdote, monje, seglar o niño.

Como es lógico, la Iglesia Ortodoxa Bizantina – al igual que lo hace cualquier otra Iglesia cristiana -, antes de que una persona fallezca, la prepara para la muerte mediante la administración de los sacramentos de la Unción, Confesión y Eucaristía. El sacerdote visita y prepara al moribundo mediante una serie de oraciones que le susciten el arrepentimiento de sus faltas y asimismo prepara a la familia para que acepte cristianamente la separación de un ser querido. A esta preparación para la muerte, generalmente se le denomina “Abluciones”.

Inmediatamente después de la muerte se celebra la primera “Pannikhida” (Паннихида), que es una oración por el eterno descanso del difunto. En la intimidad se lava el cadáver y se prepara para el entierro. Si el difunto es un seglar (hombre o mujer), sobre su cabeza se colora una “filacteria” o corona de papel es la que está escrito el “Trisagion” (Ἅγιος ὁ Θεός, Ἅγιος ἰσχυρός, Ἅγιος ἀθάνατος, ἐλέησον ἡμᾶς) o sea: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros” y en la mano derecha se le coloca un icono de Cristo, de la Virgen o de un santo o una cruz.

Funeral del patriarca Máximo de Bulgaria.

Funeral del patriarca Máximo de Bulgaria.

Si el difunto recibió la orden sagrada de lector, se le viste con el “sticharion” y si fuese subdiácono o diácono, además del “sticharion” se le pondría el “orarion”. A veces, si el difunto es un diácono, se le coloca un incensario en la mano derecha.

Si el difunto es un monje (o monja), es revestido por sus compañeros en el interior del monasterio, con el hábito monacal y se le pone una oración escrita en las manos. Si ha sido un “Stavrophore” (monje que ha alcanzado un nivel adecuado de disciplina, dedicación y humildad) o un “Megaloschema” (monje que ha alcanzado un alto nivel de excelencia espiritual; normalmente un abad), se le viste con el “mandyas” o manto, al que se le cortan dos tiras. Estas tiras se enrollan alrededor del cuerpo cruzándose sobre el pecho, la cintura y las piernas. El “klobuk” (especie de gorro cilíndrico que llevan los monjes y que está cubierto con un “epanokamelavkion” o velo que cae por la espalda), se le coloca hacia atrás para que ese velo le cubra el rostro.

Cuando el difunto es un sacerdote, el cadáver lo preparan otros sacerdotes, quienes lo ungen con aceite y lo revisten con los ornamentos propios de la celebración de la Divina Liturgia (si era un hieromonje, si ya fue preparado como si fuera monje, se le pondría el “epitrachelion” y las “epimanikia”). El rostro se le cubre con el “aer”, que es el velo que cubre el cáliz y la patena durante la celebración eucarística. Sobre el pecho se le coloca el libro de los Evangelios.

Funeral del Patriarca Pavel de Serbia.

Funeral del Patriarca Pavel de Serbia.

Si el difunto es un obispo, los sacerdotes lo revisten con los ornamentos episcopales, incluyendo la mitra. Conforme se le va imponiendo cada uno de los ornamentos, un protodiácono lo inciensa mientras se leen las oraciones propias utilizadas cuando un obispo se reviste con cada ornamento para celebrar la Eucaristía. Una vez revestido, en algunas iglesias, como en la griega, el cadáver es sentado en su sede y en sus manos se colocan el “dikirion” y el “trikirion”. Finamente el cadáver es puesto dentro de un ataúd, previamente rociado con agua bendita por sus cuatro lados, aunque en algunos casos, el obispo es sepultado sentado. En este caso, se le quita la mitra y se le coloca el “klobuk” al revés, tapándole el rostro con el velo.

En todos los casos, sea cual sea la condición del difunto, el ataúd se mantiene abierto y la tapa, que lleva una gran cruz, se coloca fuera de la vivienda del difunto (o de la iglesia) a fin de invitar a orar por el difunto a todos los que por allí pasen.

En los duelos se acostumbra a rezar en voz alta continuamente el Salterio, interrumpido a veces por algunas “panikhidas” (oraciones breves). Uno de los salmos más leído es el 118 (119), que es el más largo del salterio y que se divide en tres partes, entre las cuales, se intercala unas letanías especiales para los difuntos. Esta lectura, que pueden hacerla los familiares y los allegados, no termina hasta que el cadáver es llevado al templo para oficiar el funeral. Si el fallecido es un sacerdote o un obispo, la lectura la realiza el clero y en vez de leerse el Salterio, se leen los Evangelios. Cuando no hay suficiente disponibilidad de clero (obispos, sacerdotes o diáconos), esta lectura pueden hacerla también los seglares.

Detalle de un funeral ortodoxo.

Detalle de un funeral ortodoxo.

Después de la “panikhida” final en la casa del difunto, el cadáver es llevado al templo en una procesión encabezada por una cruz y un farol y durante la cual se canta el “Trisagion”. Siempre que sea posible, el cadáver será incensado durante el trayecto. Aunque no es obligatorio, las campanas del templo pueden doblar durante el trayecto de la casa al templo y de este al cementerio.

Una vez llegados al templo, el ataúd se coloca en el centro de la nave y se ponen alrededor cuatro candelabros en forma de cruz. El sacerdote inciensa el cadáver y se reza una “panikhida”, continuándose la lectura del Salterio o de los Evangelios hasta que comienzan los servicios litúrgicos. Durante el mismo, al lado del ataúd – que se mantiene abierto -, se coloca una mesa con “kolyva” (plato ritual hecho con trigo, nueces o almendras, canela y semillas de sésamo), simbolizando que si el grano de trigo no cae al suelo y muere, no da fruto. También se pone un poco de miel, que simboliza la dulzura de la salvación eterna.

En algunas tradiciones, sobre todos las eslavas, a la Divina Liturgia se le añaden unas “ektenia” (letanías) e himnos especiales en honor del difunto. Las lecturas (epístola y evangelio) son las apropiadas, pero distintas según el día de la semana. Al finalizar la Divina Liturgia, se reza una “panikhida” especial alrededor del ataúd.

Vista de "kolyva", plato ritual servido durante los funerales.

Vista de “kolyva”, plato ritual servido durante los funerales.

Terminada ésta se inicia el funeral propiamente dicho – “pannychis” –, llamado también vigilia, que antiguamente duraba toda la noche y parte del día siguiente y que en la actualidad queda reducido a algo más de dos horas. En la medida de lo posible, durante todo este tiempo, los fieles llevan velas encendidas y el cadáver es incensado por un diácono. Al final del servicio, el sacerdote reza la oración de absolución, que se escribirá en un papel enrollado y se colocará en las manos del difunto. Finalmente, se canta el “aleluia”.

Este tipo de funeral es el utilizado normalmente cuando el difunto es un seglar o un ordenado, no sacerdote. Si el difunto es un niño, como ha sido un ser inocente, el funeral no tiene ningún sentido penitencial, incluidas las oraciones de petición de perdón para el difunto.

En el entierro de los monjes (y monjas), no se recita el canon, sino que se cantan unas antífonas sucesivamente en todos los ocho tonos, recordándose la participación del monje en la vida de la Iglesia. Existe un ritual monástico especial, que puede variar de uno a otro monasterio. En los funerales de obispos y sacerdotes, se realizan numerosas lecturas de los Evangelios, recordando que el difunto fue un predicador de la palabra de Dios. Si el sacerdote es un hieromonje, puede ser enterrado por el ritual monástico. Si un entierro y funeral coincide en tiempo pascual, los cantos y oraciones no tienen la naturaleza penitencial de un funeral normal, sino que se cantan himnos alegres, propios de Pascua.

Sepultura de un archimandrita ruso.

Sepultura de un archimandrita ruso.

Finalizado todo, incluido el canto de la “Memoria Eterna”, el ataúd se cierra. En algunos lugares, antes de cerrar el ataúd, el sacerdote lo rocía con un poco de tierra trazando una cruz. Entonces se forma una procesión encabezada por la cruz conduciendo el cadáver desde el templo hasta el cementerio, mientras se canta varias veces el “Trisagion”. Si el fallecido es un sacerdote, durante el trayecto se canta el “Irmoi” de “Gran Canon” de San Andrés de Creta. Al llegar a la tumba – que siempre estará mirando al Este – se canta nuevamente una “panikhida” y el ataúd se sella con cuatro clavos. Mientras es bajado a la tumba, se canta una oración y finalmente, el sacerdote echa una palada de tierra haciendo la señal de la cruz.

Si el difunto recibió el sacramento de la Unción antes de morir, el sacerdote echará parte de este aceite consagrado en el ataúd antes de cerrarlo. Las cenizas del incensario se echan en la tumba antes de bajar el ataúd. Cuando por razones de salud pública se impone la cremación, esto no es óbice para la celebración del funeral según el Rito Bizantino.

Antonio Barrero

Canto del Trisagion (Τρισάγιον)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es