San Sabas el Godo

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Icono ortodoxo ruso del Santo.

San Sabas el Godo sufrió el martirio por Cristo en Dacia, al este de los Cárpatos, siendo ahogado en el río Buzău el día 12 de abril del año 372, por orden de Ataridas, líder de los godos paganos. La información sobre su vida y martirio en tierras pertenecientes a lo que es la actual Rumania, forma parte de una carta redactada por la Iglesia de Gothia del norte del Danubio, enviada a la Iglesia de Capadocia en respuesta a una solicitud que San Basilio (379) hizo a Iunius Sorano, gobernador de Escitia Menor, que era pariente suyo cristiano para que le enviara las reliquias del santo a Cesarea. Las reliquias de San Sabas el Godo fueron enviadas acompañadas de este Acta del martirio, escrita en griego muy probablemente por San Bretanión obispo de Tomis.

Esta carta es también un documento que describe la propagación del cristianismo entre los dacios, romanos y godos que habitaban en los Cárpatos de Dacia, en la segunda mitad del siglo IV y que lleva este largo título: “De la Iglesia de Dios que vive en Gothia a la Iglesia de Dios de Capadocia y a todas las comunidades de la Santa Iglesia Universal”. San Basilio correspondió enviando dos sendas cartas de agradecimiento a su amigo, Ascolio, arzobispo de Tesalónica, ya que fue él quién se encargó de enviar las reliquias de San Sabas el Godo a Cesarea de Capadocia (Epístolas no. 164 y 165 en Migne, PG Vol. 32, cols. 633-641).

Las Actas del martirio de San Sabas el Godo son muy importantes porque ellas confirman la existencia del Cristianismo en la región Norte del Danubio desde el siglo IV. Ella no habla solo de la existencia de esporádicos misioneros cristianos en la región, sino también de una Iglesia organizada en las aldeas y ciudades, con obispos, sacerdotes y fieles creyentes sencillos que estuvieron conectados con las Iglesias de las provincias romanas existentes en la región sur del Danubio y con la Iglesia en el Asia Menor.

La vida y el martirio de San Sabas
San Sabas probablemente nació en el año 334. Las Actas del martirio dicen que él era godo de nacimiento y que vivía en Gothia, que era un cristiano virtuoso desde su infancia y que había llegado a la edad adulta siendo casto. Desde niño, gozaba de una cierta consideración y simpatía entre sus conciudadanos y acostumbraba a cantar los salmos en la iglesia de su aldea; era como un lector de la pequeña comunidad cristiana del lugar que estaba dirigida por el sacerdote Sansalas. Era un joven modesto y tranquilo y como he dicho, vivía en virginidad amando la vida de oración.

Martirio de San Sabas el Godo. Grabado barroco.

En un momento dado, los godos iniciaron una persecución contra los cristianos obligándolos a comer alimentos ofrecidos a los ídolos. Algunos godos paganos, queriendo evitar la muerte de sus parientes cristianos, intentaron engañar a las autoridades haciendo que los cristianos comieran carnes que no procedían de los sacrificios idolátricos. Sin embargo, Sabas se opuso y sus vecinos, para protegerlo, hicieron que se marchara del pueblo, pero al poco tiempo volvió.

Durante una segunda persecución, para protegerlos, algunos aldeanos declararon que en su aldea no existía ningún cristiano pero San Sabas se opuso y quiso rechazar explícitamente la carne impura del sacrificio declarando que él si era cristiano: “No quiero que nadie jure por mi porque yo soy cristiano”. Por su vestimenta, sus paisanos, a fin de salvarlo, intentaron desprestigiarlo diciendo que estaba medio loco. El oficial al mando manifestó que un hombre en estas condiciones no podía ser ni útil ni peligroso y lo puso en libertad escondiéndolo sus convecinos fuera de la aldea, aunque poco tiempo después le permitieron regresar con ellos. En esos momentos, el sacerdote Sansalas había huido de Gothia en Romania (que era en ese momento el nombre del Imperio Romano).

Posteriormente, en el año 372, San Sabas se disponía a celebrar la Pascua en la ciudad junto con el sacerdote godo Guthicas, pero por el camino tuvo una visión y vio a un hombre alto con el rostro relumbrante que le ordenó regresar a donde estaba Sansalas para celebrar la Pascua con su comunidad. Así, San Sabas volvió y se encontró con Sansalas en el pueblo celebrando juntos la Pascua, pero a la tercera noche posterior al día de Pascua, fueron delatados siendo detenidos por una banda de ladrones comandados por el príncipe Ataridas, que era el hijo de un gobernador local llamado Rothesteu.

Sansalas fue puesto en un carro y San Sabas, sin ningún tipo de juicio previo, fue maltratado y torturado: lo arrastraron entre arbustos espinosos estando completamente desnudo y junto con el sacerdote Sansalas, fue obligado a comer carne impura, pero ellos se negaron. Fueron encadenados por los pies al eje de un carro cargado y por manos al eje de otro y permaneciendo en esa postura, sufrió abusos y desprecios hasta que por la noche, los guardianes se quedaron dormidos. Entonces, una mujer del pueblo los liberó y les ofreció cobijo, vestido y alimentos.

Vidriera del Santo. Iglesia de Nuestra Señora de Luján, Buenos Aires (Argentina).

Pero al enterarse Ataridas de lo que había ocurrido, nuevamente los apresó y ordenó colgarlos de las vigas del techo de una casa, lo que demuestra que aquella gente eran ciertamente dacios o romanos, porque los godos vivían en tiendas de campaña. En ese estado, los criados de Ataridas llevaron carnes sacrificadas a los ídolos obligando a Sabas y a Sansalas a comerlas, cosa a la que se negaron. Lleno de ira, Ataridas ordenó la ejecución de Sabas y abandonando a Sansalas, se lo llevaron al río Mousaios (el actual Buzău) con la intención de ahogarlo. Previamente, le dieron de nuevo la oportunidad de salvarse si comía carne sacrificada, pero San Sabas respondió: “¿Por qué no hacéis lo que se os ha ordenado? Aquí están ya, frente a nosotros, los que vienen a recibirme” (los ángeles). Le ataron una pesada madera al cuello y lo ahogaron en el río. Tenía treinta y ocho años de edad y era el Sábado posterior a la Pascua, el día anterior a los Idus de Abril, o sea, el 12 de abril del año 372, durante el reinado del emperador Valentiniano en Occidente (372-392) y de Valente en Oriente (364-378).

El cuerpo fue repescado por los cristianos y le dieron sepultura. Fue entonces, ante la persistencia de Iunius Sorano, que como he dicho anteriormente era el gobernador de la Escitia Menor (la actual región de Dobrogea, que está situada entre el Danubio y el Mar Negro), cuando las santas reliquias fueron enviadas a Capadocia y fueron depositadas por San Basilio el Grande (+ 379) en una iglesia de Cesarea, de la cual, era obispo. Las Actas del martirio de San Sabas no dicen nada acerca de lo que le ocurrió al sacerdote Sansalas.

Veneración de San Sabas
San Basilio recogió las reliquias en el año 374, solo dos años después de la muerte del santo, lo que demuestra que el culto a San Sabas el Godo se extendió muy rápidamente. El Sinaxario de la Iglesia de Constantinopla hace mención del martirio de San Sabas el día 17 de abril. En esta versión, San Sabas fue quemado en el techo de una casa durante la persecución de Atanarico, rey de los godos y no fue ahogado en el río Buzău, conforme menciona las Actas del martirio.

La Biblioteca Hagiográfica Griega hace mención de él los días 12, 15 y 17 de abril. Los Sinaxarios griegos del Menologion (que es el libro litúrgico que contiene los servicios diarios), conmemoran a San Sabas el día 18 de abril y ese mismo día aparece también en el Menologio rumano, aunque las Iglesias eslavas lo celebran el 15 de abril.

Vista de la catedral dedicada al Santo en Bozau, Rumanía.

El 20 de junio del año 1992, la Iglesia Ortodoxa Rumana inscribió oficialmente en el calendario nacional “a los santos de otras naciones que han predicado o fueron martirizados en nuestro país”, entre los que estaba el Santo mártir Sabas en Buzău, llamado “el Godo”, celebrándolo el día 12 de abril. En Occidente, en el Calendario de la Iglesia Católica, se hace conmemoración de San Sabas el día 28 de abril.

El himno al santo
“Hoy los creyentes de la Iglesia Rumana celebran espiritualmente y cantan con alegría: ¡Venid los que amáis a los mártires y celebrad la fiesta anual del luchador mártir San Sabas! Porque él, llamado por la divina voluntad, floreció entre nosotros de manera maravillosa y a través de su martirio, consiguió una rica cosecha para su Maestro. El, ahora, está orando sin cesar en los cielos para que nuestras almas se salven”.

Mitrut Popoiu

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