San Sabas I (II)

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La casa de Nemanji. Fresco de Visoki, Monasterio Decani, Serbia.

La Iglesia Autocéfala Serbia bajo San Sabas I:
En el momento en el que San Sabas y San Simeón fundaron el monasterio Chilandariou como un monasterio autónomo de la comunidad monástica del Monte Athos, el imperio bizantino y la sociedad bizantina, lo vieron como el inicio, el encabezamiento de grandes tentaciones en aquellos tiempos difíciles, como una amenaza. El saqueo de Constantinopla por parte de los ejércitos de la Cuarta Cruzada en el año 1204 y la posterior conquista de la mayoría de las provincias europeas del Imperio, supuso más de medio siglo de luchas y guerras. Esta lucha para conquistar Constantinopla fue como de dos cruzadas juntas: una contra elementos exteriores occidentales latinos y otra entre dos estados griegos: el Imperio de Nicea y el Imperio (Despotado) de Epiro, que tenían la pretensión de hacerse con el legado del Imperio bizantino.

Pero la cuestión eclesiástica para el incipiente estado serbio, que San Sabas  había tomado como propia,la lucha por formalizar la creación de una iglesia autocéfala y el destino del pueblo serbio estaban vinculados tanto al Imperio de Nicea como al Despotado de Epiro.
Si San Sabas quería sentar las bases de una organización eclesiástica autocéfala en Serbia, tenía que buscar el consentimiento, el visto bueno, en Asia Menor, en Nicea y en Epiro. En Nicea, donde en ese momento (1204-1261) residían tanto el Emperador como el Patriarca de la Iglesia de Constantinopla. Pero en la época de San Sabas (como había ocurrido también en el pasado), la vida eclesiástica y espiritual de los cristianos ortodoxos serbios estaba bajo la jurisdicción del Arzobispado de Ohrid, (una antigua iglesia de gran reputación que se estableció en los comienzos del siglo XI y que estuvo vinculada con la gran Iglesia Justiniana del siglo VI, fundada por el emperador Justiniano I). Estando en el siglo XIII, el Arzobispado de Ohrid  bajo la protección del Despotado de Epiro que la incluyó en sus fronteras, expandiendo su jurisdicción eclesiástica también hasta las tierras serbias. Como hemos señalado anteriormente, la fundación del monasterio independiente Chinlandariou en el Monte Athos (1), fue de hecho el primer paso hacia la autonomía espiritual de Serbia, junto a la “commonwealth bizantina”. San Sabas, tras la muerte de San Simeón Nemanja y el traslado de sus reliquias a Serbia, comenzó una etapa decisiva en su intento de fundar la Iglesia Serbia Independiente, libre de las influencias bizantino-griega y latina.

San Sabas estuvo en Serbia desde 1206 hasta 1217, en el monasterio Studenica, fundado por sus padres, siendo el archimandrita de dicho monasterio; esta es la más alta dignidad dentro de la Iglesia, aunque inferior a la de obispo ortodoxo. Este periodo de su vida es generalmente entendido como su lucha por la consolidación de la fe cristiana en tierras serbias, digamos, como una fase misionera de su vida. En este sentido, un elemento importante fue consolidar la presencia donde ya estaba y consolidar también la estructura monástica, que existía desde el período anterior, desde el pre-Nemanjic, antes de los siglos XI y XII, en la que se desarrolló la política eclesiástica de Esteban Nemanja y entre los cuales, destacaban, eran muy importantes, los monasterios Studenica y Djurdjevi Stupovi.

Eremitorio de San Sabas, cercano del Monasterio Studenica (s. XIII).

Los textos del servicio religioso utilizado en la conmemoración del traslado de las reliquias de San Sabas, así como el “troparion” dedicado al Santo, nos dicen de qué manera es vista hoy en día en Serbia esta etapa misionera de San Sabas. Sabas es mencionado como “el maestro, el preceptor y el primer jerarca” que iluminó la tierra de su padre “confirmándola con la bendición del Espíritu Santo”. En otro “troparion” se dice de él que fue “profesor de la verdadera fe, maestro de la piedad e iluminador de la tierra paterna”.

Ahora debemos prestar nuestra atención en una de las facetas de la personalidad de San Sabas, faceta que está relacionada con su repentina salida hacia el Monte Athos en el año 1217. Algunos historiadores lo interpretan como una señal de desacuerdo entre Sabas y su hermano, el primer rey de Serbia de la dinastía Nemanjic, el cual se hizo coronar por el pontífice de Roma. Sobre la base de esta evidencia, muchos historiadores serbios de la historia medieval, llegan a la conclusión de que San Sabas estuvo decididamente en contra de la Iglesia Latina, pero sin embargo, otras fuentes, como Domenciano dan pruebas diferentes con respecto a esta cuestión haciendo hincapié en que, a pesar de su fuerte determinación ortodoxa, San Sabas jamás estuvo contra el cristianismo latino.

Domenciano escribe que San Sabas, como arzobispo de la Iglesia Autocéfala Serbia, envió a Roma a uno de sus obispos con una carta para el Romano Pontífice: “Y el hecho de escribirle una carta al gran sucesor de los santos Apóstoles, el Papa, y confesando la gracia por la cual él mismo había sido consagrado por Dios, pidió la bendición de los Santos Apóstoles y de Su Santidad (el Papa) para la corona de su hermano como rey…” Aunque no se pueda afirmar con certeza la autoría de esta carta por parte de San Sabas, hay que destacar que en Serbia, en tiempos de San Sabas, no existía intolerancia alguna en contra de la Iglesia Latina.

Monasterio Mileseva (s.XIII). Serbia.

De hecho, San Sabas es conocido como un eclesiástico que mostró un gran interés hacia los monasterios que estaban en ese momento bajo la jurisdicción latina. En los años en que los monjes benedictinos de Montecassino llevaban la administración del monasterio Evergetinos en Constantinopla, San Sabas residía allí. Y al mismo tiempo en que los latinos mantenían la administración del monasterio Philokalou de Tesalónica, San Sabas dona sus iconos a dicho monasterio y reside en él durante su estancia a la ciudad como invitado del metropolita de Tesalónica, Constantino Mesopotamites, un eminente obispo bizantino que destacaba por su actitud tolerante hacia los latinos. (2)

No deja de ser importante y es digno de atención que San Sabas, una vez que visitó el Monte Athos, había conseguido su mayor logro, es decir, antes de comenzar su actividad diplomática en Nicea con el fin de obtener la autonomía eclesiástica para la Iglesia Serbia. El Monte Athos había sido el lugar donde habitó el joven Sabas, donde comenzó su vida monástica, el lugar de su nacimiento y crecimiento espiritual. Es realista suponer que su intención era prepararse a sí mismo de manera apropiada para ejercer su servicio episcopal y ya entonces, el monasterio Chinlandarou de la República Monástica (Monte Athos) tenía para los serbios un papel significativo, ocupaba el lugar que le correspondía. Domenciano y Teodosio se refieren a los acontecimientos de Nicea, que tuvieron lugar en el año 1219, como el de la misión de San Sabas ante la corte imperial bizantina, aunque entre ambos autores existen ligeras diferencias.

En Nicea, San Sabas consigue un documento que le entrega el entonces emperador bizantino Teodoro I Lascaris (1205-1222) y el Patriarca de Constantinopla, Manuel I Charitopoulos (1216-1222), que lo consagró como el primer arzobispo de la recién fundada Iglesia serbia. El documento de autocefalía estableció el derecho de los obispos serbios de elegir libremente y consagrar al arzobispo de la Iglesia Serbia, aunque con el consentimiento de la Iglesia de Constantinopla y del emperador bizantino. Más tarde, entre los años 1229 y 1230, San Sabas emprendió una peregrinación a Tierra Santa visitando a los patriarcas orientales de Jerusalén, Alejandría y Antioquía, a fin de fortalecer la autocefalia y la reputación de la Iglesia Serbia.

Templo consagrado a San Sabas en Belgrado (Serbia).

En su viaje de regreso desde Nicea a Serbia, Sabas visitó nuevamente el Monte Athos y eligió a los monjes más importantes del monasterio Chilandariou, quienes posteriormente fueron ordenados como los primeros obispos de la recién fundada Iglesia Serbia. Por lo tanto puede decirse que la Iglesia Serbia, desde sus inicios, tuvo sus raíces en la tradición más ortodoxa del Monte Athos. Este patrimonio “atonita”  y la identidad de la Iglesia serbia, está muy acentuado entre las más importantes autoridades eclesiásticas, los obispos, el clero menor, los monjes y los laicos. La nueva Iglesia autocéfala de Serbia, se estableció en el sistema episcopal formado por los obispos griegos del arzobispado de Ohrid, ampliándose hasta las fronteras del Despotado de Epiro, donde se estableció en Ras en el año 1020 (3) y en las ciudades de Prizren y Lipljan (hoy en Kosovo y Metohija).

Por otra parte, la Iglesia recién fundada no podía tolerar la influencia latina de los obispados romanos de las ciudades situadas en las tierras cercanas al mar (los actuales países Montenegro y Croacia) donde había ciudadanos serbios influenciados al mismo tiempo por los latinos y los ortodoxos. La Iglesia Serbia tuvo que incluir a todas las tierras pertenecientes al Estado medieval serbio de la dinastía Nemanjic por lo que tuvo que instituir nuevos obispados alrededor del año 1220. San Sabas ordenó a nuevos obispos en el monasterio de Zica, que fue la primera sede metropolitana de la iglesia serbia, monasterio que había sido una fundación del hermano de Sabas,  San Esteban el Primer Coronado. La historia serbia dice que San Sabas ordenó a ocho nuevos obispos, que junto a los cuatro obispados griegos de la  Iglesia de Ohrid, formaron la iglesia serbia. En total, catorce nuevos obispados. En cuanto a las relaciones entre los latinos y la Iglesia ortodoxa Serbia en tiempos de San Sabas  es significativo mencionar que la Iglesia Latina mantuvo toda su estructura en aquellas regiones donde estaban presentes, conservando todos sus obispados. Se consideró normal mantener en paralelo los obispados latinos y los ortodoxos.

Monasterio de Zica (s. XIII). Serbia.

San Sabas dejó una Iglesia organizada, con un adecuado número de obispos, monjes, clérigos y laicos, con sus correspondientes monasterios e iglesias a los que suministraba las normas y los libros necesarios. En lo relativo a las relaciones entre la Iglesia y el poder civil, desempeñó un importante papel el “Nomokanon” de San Sabas. El “Nomokanon” es una colección de leyes bizantinas  eclesiásticas y civiles, donde las leyes imperiales (νομος) y las eclesiásticas (κανων) se unen y acuerdan un cierto sistema, acompañado de los comentarios de destacados juristas. Ellas representan las fuentes del derecho de Bizancio así como de la Serbia medieval. Eran una versión serbia adaptada, que tenía como principal objetivo el proteger la autocefalía de la Iglesia, definiendo claramente las prerrogativas del poder secular, especialmente, en sus relaciones con la Iglesia.

Con el fin de garantizar esto, San Sabas eliminó cuidadosamente todas las cláusulas impuestas por las aspiraciones césaropapistas de mantener la influencia entre los dos poderes, cosa que a menudo, ocurría en Bizancio. Y así, la versión serbia del “Nomokanon” incluía cláusulas que daban a la Iglesia un cierto derecho ético y moral para supervisar las leyes, así como una amplia inmunidad judicial con implicación activa en sus contactos con el Estado. Por ejemplo, el obispo tenía el derecho a intervenir a favor de los pobres y de los injustamente perseguidos. Debido a su codificación, a fin de adaptarlo al “Nomokanon” bizantino, San Sabas logró incluir el Estado medieval serbio y su sociedad dentro del círculo de la Europa de civilización mediterránea y su conexión con la rica herencia de las legislaciones romana y griega. Si el “Nomekanon” representa uno de los pilares de la Iglesia Serbia, el otro pilar era lo que San Sabas llamaba: “La confesión de la fe, santa, verdadera y ortodoxa”, que es una redacción serbia del “Sinódico de la Ortodoxia”. Con este Sinódico, la ortodoxia de la Iglesia Serbia fue definida y determinada a través de la positiva exposición de los principales dogmas de la fe cristiana de acuerdo a las enseñanzas de los Santos Padres y a las normas de los Concilios Ecuménicos.

San Sabas estuvo diecisiete años en el trono de la Iglesia Serbia, como su primer arzobispo, hasta que abdicó en el año 1234; no se conocen las razones por la cuales abdicó, nunca fueron explicadas por completo. Después de consagrar a su discípulo, el monje Arsenio, este fue su sucesor en el trono de los arzobispos serbios;  Sabas dejó una vez más Serbia y marchó en peregrinación a Tierra Santa y a las ciudades santas de Oriente, visitando entre otros el monasterio de Santa Catalina en el Monte Sinaí, Alejandría, Antioquía y finalmente, a través de Constantinopla, regresó a los Balcanes, a la capital medieval búlgara de Trnovo, donde visitó al entonces emperador búlgaro Juan Asen, suegro del entonces rey serbio Vladislav (1234 – 1243) y al Patriarca búlgaro Joaquín.

Bartholomeos, Patriarca de Constantinopla, y Methodios, abad de Chilandariou.

En Trnovo, San Sabas murió el día de la Teofanía, el 14 de enero del año 1236. Las reliquias de San Sabas, después de muchas negociaciones pues tanto el emperador como el patriarca búlgaros le tenían gran aprecio, fueron llevadas desde Bulgaria a Serbia y puestas en el monasterio Mileseva, fundado por el rey Vladislav Nemanjić.

Dragoljub


(1) Incluso actualmente el monasterio Chilandariou desempeña un papel importante en la vida espiritual y administrativa del Santo Monte Athos, como uno de los cuatro monasterios que participan en el gobierno de la República Monástica.
(2) Dj. Slijepcevic; Historia de la Iglesia de la Iglesia Ortodoxa Serbia I, 73-74.
(3) Es un obispado que aún existe y que incluye la región de Kosovo y Metohija, con su sede en la ciudad de Prizren.

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San Sabas I (I Parte)

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Fresco bizantino del Santo en la parroquia de Kraljeva (Serbia).

Prólogo:
“Las historias personales son inmensamente complejas e intrincadas, mucho más que la historia de los acontecimientos. Generalmente, los acontecimientos son el resultado de las energías creativas de las personas, que casi nunca se ven. El hombre es perceptible, pero esas energías espirituales que actúan en él y por él, no lo son. Es por ello que escribir una historia de un hombre, de cualquier hombre, es mucho más compleja que escribir una historia de unos acontecimientos. Muchos historiadores escriben la historia por un apilamiento de eventos entre sí, como un ladrillo sobre un ladrillo. Y el resultado es un edificio muerto y desnudo, en la que las potencias espirituales a través del cual los constructores de la historia crean la historia, siguen siendo invisibles. Sin embargo, la historia de la humanidad, al menos, no es sino la historia de los seres humanos que constituyen la humanidad. De esta manera la historia de cualquier persona humana no es otra cosa sino la vida de esta persona. Y la vida, en su enorme complejidad, captura e incluye multitud de imperceptibles energías creativas, que misteriosas y enigmáticas están en ellos mismos, de manera visible o invisible, como ser humano, como persona. Los actos de un hombre son consecuencia de su personalidad, que se esconden en sus raíces psicofísicas, y con los que se vincula con el mundo visible y con el invisible” (San Justino Popovich; Vida de San Sabas).

San Sabas, fundador de la Iglesia Autocéfala Serbia
En los Balcanes en el siglo XII, en Ras y Zeta, en las tierras serbias que estaban bajo el dominio del emperador bizantino, los serbios llevaban viviendo cinco siglos, desde los tiempos del emperador Heracleios (610-641). De acuerdo con el Tratado “De administrando Imperio”, los serbios se habían establecido en los Balcanes desde el año 610, ocupando las tierras entre los ríos Cetina y Bojana (1) abriendo una brecha hacia el interior del país (2). Al principio, los serbios no fueron incluidos en una única organización eclesiástica: estuvieron parcialmente bajo la jurisdicción latina de los arzobispados de Split, Bar o Dubrovnik o bajo la jurisdicción del arzobispado de Ohrid y los obispos griegos de las ciudades de Nis, Ras, Prizren y Lipljan. Sobre la base de estos hechos se puede concluir que la frontera entre el Este y el Oeste de la Iglesia, entre el Este y la civilización occidental, pasaba por las tierras serbias. (3)

Como en estas condiciones, la cristianización completa de los serbios era imposible, restos de la fe pagana antigua seguía dominando su vida espiritual. Se puede decir que tanto la Iglesia Oriental como la Occidental se mostraron satisfechas con la poca profundidad de la vida espiritual de esta gente. Pero, aun así, la situación era mejor en las diócesis de la Iglesia de Oriente ya que la organización eclesiástica Clementina estaba constituida por el clero y los servicios divinos se hacían en el lenguaje eslavo. Por otro lado, el clero estaba sumiso a los centros eclesiásticos y políticos externos a las tierras serbias; a la jurisdicción romana en Zeta y a la bizantina en Ras, lo que significaba un control político directo desde el exterior.

Detalle del rostro del Santo en un fresco del siglo XIII. Monasterio Mileseva, Serbia.

Así las cosas, alguien fue esencial para conseguir la reunificación de los estados serbios divididos que, hasta el siglo XII, estuvieron enfrentados entre si y en estado de mutuo desmoronamiento. Así, se puede afirmar que San Esteban Nemanja (1114-1199) fue el creador de la ideología estatal serbia de la dinastía Nemanjic.

Al mismo tiempo, la historia de la Iglesia Ortodoxa Serbia (4) comenzó con la actuación personal de San Sabas, que era el hijo menor de San Esteban Nemanja. Así que tanto el estado medieval serbio como la Iglesia Ortodoxa Serbia  surgieron de la mano de la obra del padre y del hijo, dos santos (5) punteros en la historia de la nación serbia (6).

El príncipe Rastko se convierte en el monje Sabas
Rastko, el hijo menor de Esteban Nemanja, nació alrededor del año 1173 (7). Según relatan sus biógrafos Domenciano y Teodosio, Esteban Nemanja y su esposa Ana (hija del emperador bizantino Romano III Argyros), después de tener varios hijos e hijas, deseaban tener otro hijo más y como esto no sucedía entraron en un profundo estado de tristeza, suplicando a Dios con oraciones y lágrimas el que les concediera un hijo más. Y así, la Divina Providencia les concedió otro hijo santo (8). Tanto Domenciano como Teodosio dicen que el joven príncipe Rastko recibió de su padre una sólida formación.

San Esteban el Primer Coronado (9) escribiendo sobre San Esteban Nemanja dice que el príncipe Rastko era la alegría de sus padres y rezaba a Cristo a fin de no apegarse a las cosas de este mundo, pero escribe Teodosio que Rastko sentía la tentación producida por la gloria y las riquezas lo que le originaba mucha confusión. Era suave, amable y dulce con todos y amaba la pobreza de las órdenes monásticas. Así las cosas y con esta educación el joven príncipe, con solo quince años de edad, adquirió de sus padres una parte del estado a fin de gobernarla. Pero su alma pertenecía a Cristo, anhelando todo lo sublime, divino e inmortal y no apegándose a lo terrenal y perecedero. Muchas veces oía hablar sobre la virtuosa vida de los monjes atonitas que vivían en monasterios y en el desierto, privándose de todo lo terrenal con el fin de conseguir el amor de Cristo. Estos relatos que Rastko escuchaba en la Corte por boca de algunos piadosos monjes que a menudo visitaban a su padre, le hizo sentir una especial predilección por las comunidades monásticas.

Algo pasó para que el joven príncipe decidiera dejar las cosas terrenales para convertirse en monje. Cuando tenía diecisiete años de edad, sus padres decidieron casarlo y ese momento coincidió con la visita de un monje atonita que vino recogiendo limosnas a la Corte de sus padres. Teodosio (el biógrafo de Sabas) dice que el príncipe Rastko, después de conversar largamente con el anciano monje, decidió dejar la Corte de sus padres, dejar su tierra y marcharse con él al Monte Athos, ya que consideraba que ese era el designio de Dios.

Los historiadores indagan sobre la nacionalidad de este anónimo y misterioso monje. Teodosio dice que el monje era de origen eslavo ya que el príncipe Rastko había conversado con él. En ese momento, en el Monte Athos había un monasterio ruso y existen evidencias de que también estaban allí algunos monjes búlgaros y serbios que vivían en esa república monástica, única en el mundo ortodoxo. Rastko, que era el hijo más querido por ser el más joven dijo a sus padres que se iba de caza con unos amigos, pero en realidad escapó de las tierras de sus padres y marchó a Athos, llevándose con él a algunos compañeros y acompañando al anónimo monje atonita.

Icono ortodoxo de los Santos Sabas y Simeón (s.XIII). Monasterio Mileseva, Serbia.

Domenciano, hablando de la vida de San Simeón, dice que la tristeza invadió la corte de su padre cuando comprobaron que el joven príncipe había desaparecido: “todo el mundo lloraba amargamente, los padres por su hijo, los hermanos por su hermano y la gente del pueblo por su señor(10). Según las fuentes que narran la vida de San Sabas, su padre, Esteban Nemanja, envió a un grupo de gente en su búsqueda portando una carta al eparca (obispo) de Tesalónica en la que le rogaba que trajese de vueltas a su hijo desde el Monte Athos. Lo encontraron en el monasterio ruso de San Pantaleón, pero no lograron llevarlo de regreso al reino de su padre.

Lo que realmente ocurrió es que el joven príncipe, compinchado con el abad del monasterio lograron engañar a los emisarios enviados por Esteban Nemanja y, mientras estaban dormidos, cansados después de un viaje tan largo, el joven monje estuvo en oración toda la noche e hizo los votos monásticos cambiando su nombre Rastko por el de Sabas. Los biógrafos de San Sabas dicen que, efectivamente, el príncipe se convirtió en monje cuando tenía dieciocho años de edad, en el año 1191.

La vida de Sabas en el Monte Athos y su establecimiento en el Monasterio Chilandariou
Convertido en monje con dieciocho años de edad, Sabas comenzó su vida como asceta en el Monte Athos. En la comunidad de monjes atonitas, el príncipe serbio convertido en monje fue recibido con gran alegría y muchísimo interés. El, sin embargo, no consintió que su nobleza de origen interviniera en su habitual vida monástica. Este es el período de su vida, en el que Sabas comienza en reconstruirse a si mismo, a convertirse en otro hombre más espiritual: “en un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios, 4, 13). Este período de su vida, según sus biógrafos, duró dieciséis años.

Poco después de su llegada al Monte Athos, Sabas, que era un monje muy celoso quiso mejorar su vida espiritual yéndose a vivir a la zona menos habitada de la Montaña Sagrada, teniendo como ejemplo a muchos eremitas atonitas contemporáneos suyos, así como a los antiguos padres del desierto. Sin embargo, le obligaron a conformarse con la vida de un monje cenobítico, viviendo en comunidad en el monasterio de San Pantaleón y más tarde en el monasterio Vatopedi. Pero a pesar de ello, Sabas vivió una estricta vida ascética, siendo su único alimento el pan y el agua, incluso en cantidades tan pequeñas que solo le permitían mantenerse con vida. Vestía la misma túnica monacal durante todo el año, tanto en verano como en invierno, caminaba descalzo por las montañas llevándole alimentos a los eremitas que vivían en soledad, a quienes admiraba y de quienes recogía celosamente el néctar espiritual: orientación y asesoramiento. Con esa forma de vida: ayuno y oración, largas vigilias en vela y absoluto y desinteresado servicio hacia los demás, pronto llegó a la perfección espiritual causando el asombro de toda la comunidad del Monte Athos.

Panorámica del Monasterio Chilandarou en el Monte Athos (Grecia).

Pasado algún tiempo, el monje Sabas recibió un especial colaborador, es decir, sus propios padres, Esteban Nemanja y Ana, renunciaron al trono y siguieron los pasos de su hijo menor, tomando los hábitos monásticos y convirtiéndose en el monje Simeón y en la monja Anastasia (los Santos Simeón Esteban Nemanja y Anastasia de Serbia, padres de San Sabas I). Pasado algún tiempo, Simeón Nemanja fundó el monasterio Studenica en Serbia pero marchó nuevamente con su hijo Sabas al monasterio Vatopedi en el Monte Athos.

Teodosio describe la escena del encuentro entre padre e hijo de manera muy conmovedora. Fue un acontecimiento humano muy cálido, que aun dentro del rigor monástico, brilló con especial resplandor, encuentro que es clave para comprender la personalidad de San Sabas. A través de toda su vida, llena de esfuerzo y trabajo, se entregó a todos los hombres y fue siempre leal a la tierra de sus padres: Serbia. (11)

Poco tiempo después del encuentro entre padre e hijo, el abad del monasterio Vatopedi envió al monje Sabas a una misión diplomática a Constantinopla a fin de tratar algunas cuestiones concernientes a este monasterio atonita. Se consideraba que el origen real del monje así como su vínculo familiar con la Corte Imperial de Constantinopla, le darían un cierto carisma, un cierto rol, a esta cita solicitada por el abad del monasterio Vatopedi. Siguen diciendo Domenciano y Teodosio que Sabas consiguió llevar a cabo su primera misión diplomática con mucho éxito, aprovechando también la ocasión para solicitar y obtener del emperador el permiso y la bendición del Patriarca, para reconstruir el monasterio Chilandariou que estaba muy viejo y abandonado, comenzando así un capítulo importante de la espiritualidad y de la cultura serbias, ya que dicho monasterio aun en la actualidad tiene gran trascendencia sobre esta Iglesia (12).

Monumento al Santo en Spomenik (Serbia).

En el prefacio del Typicon del monasterio Chilandariou, (13) están Sabas y Simeón que quisieron fundar un monasterio serbio en el Monte Athos que sirviera de cobijo, refugio para todos los monjes serbios que vivían en la Santa Montaña.

Asimismo, Domenciano y Teodosio hablan de un cierto anciano atonita anónimo, que aconsejó a Simeón y Sabas (padre e hijo) diciéndoles que agradaba a Dios el hecho de que dicho monasterio atonita fuera un refugio espiritual para todos aquellos serbios contemporáneos que deseasen vivir en el Monte Athos, así como para los que también lo desearan en el futuro.

El emperador bizantino Alexios III Angelos (1195-1203), concedió que el monasterio Chilandariou de Sabas y Simeón fuera gobernado siempre  como un monasterio totalmente libre e independiente. El monasterio Chilandariou fue reconstruído en junio de 1199 y San Simeón fue allí sepultado en febrero del año 1200. En ese momento, San Sabas tenía ventiseis años de edad.

Este monasterio tuvo una gran importancia en el origen y en la historia posterior de la Iglesia Autocéfala Serbia. La fundación del monasterio serbio en el Monte Athos, metrópolis de la espiritualidad ortodoxa en el mundo bizantino y su estatus “autocéfalo”, colmaron las aspiraciones de los santos Sabas y Simeón (hijo y padre) e indicaron el futuro desarrollo de la vida eclesiástica serbia (14).

Dragoljub


(1) Estados actuales de Croacia y Montenegro.
(2) Estados actuales de Bosnia-Herzegovina y Serbia.
(3) Historia del Pueblo Serbio I, Belgrado 2000, 315 (D. Bogdanovic)
(4) Aquí hay que destacar que en la Edad Media no existía una entidad nacional tal y como se entiende en el sentido moderno de este término, por tanto, desde el punto de vista eclesiástico, en la Serbia medieval existía solo la Iglesia de todas las tierras serbias y marítimas.
(5) Esteban Nemanja abandonó su reino y tomó los votos monásticos. Poco después de su muerte fue proclamado santo, convirtiéndose así en el progenitor santo de la dinastía Nemanjic.
(6) Dj. Slijepcevic, Historia de la Iglesia Ortodoxa Serbia, Dusseldorf 1978, 56.
(7) De acuerdo con San Justino Popovich en su “Vida de San Sabas”, el príncipe Rastko nació en el año 1169.
(8) San Justino Popovich, “Vida de San Sabas”.
(9) El hermano mayor de San Sabas y sucesor de Esteban Nemanja; el primer rey de Serbia de la dinastía Nemanjic.
(10) San Justino Popovich, “Vida de San Sabas”
(11) Dj. Slijepcevic, “Historia de la Iglesia Ortodoxa Serbia” I, 62
(12) El Monasterio Chilandarou y el Estado Serbio, recientemente, en el año 2008,        celebraron el VIII Centenario de la existencia de este monasterio serbio en el Monte Athos.

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