San Sabas de Storoz, monje ruso fundador

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Mosaico ruso contemporáneo del Santo en su monasterio.

Las fuentes principales para conocer la vida de San Sabas Storozevskij (o de Storoz) las facilitó en 1552, un tal Marcelo, egumeno del monasterio Barlaam Chutynskij en Novgorod: La redactó porque se lo ordenó el metropolita Macario de Moscú, que la incluyó en uno de sus principales menologios.
El redactor se sirvió de la biografía de San Sergio de Radonezh escrita por San Epifanio el Sabio, así como en la vida de San Nicón, discípulo del fundador del monasterio de la Santísima Trinidad y que es obra de Pacomio el Serbio.
Marcelo incluyó también en su escrito la historia de la victoria del príncipe Jorge Dmitrevic’ de Zvenigorod sobre los tártaros así como la historia de la subdivisión de la región de Kazan. Finalmente introdujo el relato de algunos de los milagros atribuidos al santo, narrados tal y como se mantenían por tradición oral, colocándolos cronológicamente entre el final del siglo XV y la primera mitad del siglo XVI.

Esta “Vita” escrita por Marcelo no aporta ninguna información sobre el lugar y la fecha de nacimiento del santo. Se inicia el relato sencillamente con la llegada de San Sabas al monasterio de la Santísima Trinidad, en tiempos de San Sergio de Radonezh. Fue uno de los primeros discípulos de San Sergio y estuvo junto a él en el monasterio que San Sergio había fundado, viviendo en perfecta obediencia y observando todas las reglas de la vida monástica. Amaba la sobriedad y las noches pasadas en vigilia, conservaba una gran pureza, trabajaba siempre con sus manos y estaba siempre presente en las oraciones litúrgicas, tanto en el Oficio de las Horas como en la Divina Liturgia.

No se le veía hablar con nadie y prefería estar siempre en soledad y silencio. Era el primero que llegaba a la iglesia del monasterio y el último que salía y era tal su fervor que no podía evitar las lágrimas durante el rezo del Oficio Divino. Este relato es completado con un elemento típico de la hagiografía monástica: San Sabas daba la impresión de ser un simple, un vulgar monje, pero sus conocimientos y sabiduría superaba a muchos que se tenían por sabios.

El pueblo ruso venera los restos del Santo.

Después de la victoria del príncipe Demetrio Donskoj en Kulikovo en el año 1380, en la que venció al “khan” Mamaj, por expreso deseo del príncipe, fue fundado un monasterio dedicado a la Madre de Dios y se le encomendó a San Sergio que eligiera el lugar y los miembros de la nueva comunidad monástica. Narra San Epifanio el Sabio que se encontró un lugar ideal cercano al río Dubenka y que en aquel lugar, con la autorización del príncipe, se construyó la iglesia dedicada a la Dormición de la Madre de Dios. San Sergio de Radonezh eligió como egumeno a su discípulo Sabas porque destacaba entre todos por su virtud. Éste, dice San Epifanio, “instituyó en el nuevo monasterio la vida cenobítica de modo perfecto como correspondía a la gloria de Dios”.

Esta historia contada por San Epifanio está inscrita en las “Crónicas de Nicón” del año 1392, añadiendo que Sabas era el “santo confesor” (duchovnik) de toda la comunidad del monasterio de la Santísima Trinidad.

La vida de San Sergio no da muchos más detalles sobre su discípulo Sabas, aunque lo identifica con el egumeno nombrado para el monasterio de la Dormición, cercano al río Dubenka, y que él mismo sería el futuro fundador del monasterio de Storoz. Pero hay que decir que algunos historiadores, como S. Smirnov y M.Tolstoj ponen en duda esta identificación: dicen que San Sergio fundó dos monasterios distintos junto al río Dubenka y que puso al frente de ellos a dos egumenos del mismo nombre, por lo que son dos Sabas distintos.
El primer monasterio, el ordenado construir por el príncipe Demetrio Donskoj, lo fue junto al pueblecito llamado Stromyni (cuyo egumeno sería San Sabas Stromynskij), sepultado y venerado en aquel monasterio y del que se conserva un fresco en la catedral de la Dormición de la Sergiev Troinsky Lavra ( monasterio de la Santísima Trinidad y de San Sergio) y que el segundo monasterio se construyó a unos cuarenta “verste” del primero y que se denominó Dubenskij-Uspenskij, del que si sería egumeno nuestro San Sabas de Storoz.

Urna que guarda los restos del Santo.

En el año 1392, al morir San Sergio, la guía espiritual de su monasterio de la Trinidad se puso bajo el cuidado de San Nicón, que también era discípulo suyo. Pero San Nicón, aun siendo egumeno, se recluyó durante seis años, viviendo en soledad absoluta, por lo que confió la guía de su comunidad a nuestro San Sabas entre los años 1392 y 1398. Por eso Pacomio el Serbio al escribir la vida de San Nicón dice textualmente que: “los monjes, no pudiendo permanecer sin pastor, escogieron a un hombre virtuoso de nombre Sabas y lo nombraron egumeno. Este asumió la responsabilidad y los cuidó paternalmente y cumplidos los seis años, dejó este cargo”; y Pacomio el Serbio, al escribir esto, se está refiriendo a San Sabas de Storoz.
Durante este período en el que fue el superior del monasterio de la Santísima Trinidad, según la tradición, realizó un milagro: debido a sus plegarias, en un camino largo que llegaba al monasterio por el Norte y en cual los devotos sentían mucha sed por la escasez de agua, surgió un abundante manantial. Así lo cuenta el monje Simón Azarín de Gumilevskij.

A menudo, el príncipe Jorge Dmitrevic que era ahijado de San Sergio, visitaba el monasterio de la Trinidad y cuando murió este, tomó a San Sabas como su director espiritual y en una de sus visitas al monasterio, invitó a Sabas a su casa para bendecirla. El santo consintió con la esperanza de poder retornar al monasterio, pero el príncipe le rogó que estuviera algún tiempo para fundar, junto a Zvenigorod un nuevo monasterio. El lugar escogido era la colina Storoza cercana al río Moscota y a dos “verste” de Zvenigorod, que servía como puesto de control de las vías de comunicación tanto fluviales como terrestres, que conducían por el Oeste al principado de Moscú.

Dice la “Vita” de San Sabas que él escogió aquel lugar por su belleza, pues era un bosque secular adornado de árboles y abundantes flores independientemente de su cercanía a Zvenigorod. Trajo un icono de la Santísima Virgen y de rodillas y llorando solicitó su protección para el nuevo monasterio y así, en 1398, construyó en aquel lugar una pequeña iglesia de madera dedicada a la Natividad de la Madre de Dios y una celda que le sirviera de habitáculo. Ese fue el germen del nuevo monasterio pues enseguida se le acercaron nuevos discípulos deseosos de vivir como monjes junto a él, ya que sabían que había sido formado por San Sergio de Radonezh y que introduciría la regla cenobítica en el nuevo monasterio de manera similar a como se vivía en el de San Sergio.
Sabas excavó con sus manos un pozo junto a su celda de donde saldría el agua para abastecer a sus monjes, pero él, de vez en cuando, se retiraba a una gruta que también había excavado, donde vivía en completa soledad.

Urna con los restos del Santo vista desde lejos.

Dice la “Vita” que Sabas tenía el don de la clarividencia y así pronosticó la victoria del príncipe Jorge contra los búlgaros en el río Volga y como durante la batalla estuvo en oración pidiendo por el príncipe y sus huestes, este, después de ganar la batalla fue adonde estaba San Sabas y juntos dieron gracias a Dios. El príncipe enriqueció al monasterio ayudando a Sabas a construir nuevas celdas para sus monjes y terminando todo lo que era el recinto monástico. En el año 1406 se edificó una nueva iglesia de piedra dedicada también a la Natividad de la Virgen, siguiendo el modelo de la que tenía San Sergio en su monasterio. Se conservan tres iconos que están colocados en el iconostasio y que son obras de San Andrés Rublev: uno del Salvador, otro de San Miguel y un tercero de San Pablo.

San Sabas murió el día 3 de diciembre del año 1406, por lo que hoy se celebra su festividad según el calendario gregoriano. Fue sepultado en el lateral derecho de la iglesia principal del monasterio.
Desde su muerte, su culto se desarrolló rápidamente tanto en los ambientes monásticos como en la región de Moscú. Esta temprana veneración está ligada a una supuesta aparición del santo, en el año 1430, a un egumeno del monasterio llamado Dionisio, un día al terminar el Oficio de Vísperas. En esta aparición le pidió al egumeno que pintaran un icono suyo. Un anciano “starec” llamado Abacum, que había conocido al santo, describió como era físicamente y el icono se pintó. Una vez pintado, el egumeno Dionisio lo identificó con quién se le había aparecido.

Ya en el año 1505, siendo egumeno Calixto, se celebraba un oficio litúrgico junto a su tumba, o sea, que podemos decir que ya desde mediados del siglo XV, San Sabas era venerado a nivel local en el monasterio que él había fundado. En el año 1547, un concilio celebrado en Moscú estableció que fuera venerado en toda Rusia.
Como he dicho, los actuales menologios lo conmemoran el 3 de diciembre y el 19 de enero, fecha del traslado de sus reliquias. Existe una fiesta conmemorativa de todos los santos discípulos de San Sergio de Radonezh y como es natural, su nombre está incluido entre ellos.

Vida y milagros del Santo. Icono ortodoxo ruso del s.XVII.

Una tradición dice que al zar Alexis Michajlovic, en el año 1651, se le apareció San Sabas cuando estaba de cacería cerca de Zvenigorod, a punto de ser devorado por un oso y lo salvó y como esa noticia se corrió como la pólvora, contribuyó a extender la devoción al santo. Otro prodigio ocurrió el 19 de enero de 1652, cuando en presencia del patriarca José de Moscú, se abrió la tumba del santo y se comprobó que su cuerpo estaba incorrupto. Fue trasladado solemnemente en una urna y colocado junto al iconostasio de la iglesia de la Natividad; en ese lugar estuvo hasta principios del siglo XX.

En el año 1680, el zar Teodoro Aleksevic hizo donación de una urna de plata en la que estaba grabada la figura del santo en la tapa y el relato de su vida en toda la urna y es en ella donde estuvieron sus reliquias hasta la Revolución bolchevique. Los restos del santo fueron profanados, aunque no destruidos, el día 17 de marzo de 1919.
Iconográficamente se le representa como una persona mayor, con barba canosa similar a la de San Macario de Zeltovoda (del que hablaremos otro día), calvo y vestido con los hábitos monacales de egumeno. Son muchos sus iconos famosos, pero no entraré en este tema para no alargar innecesariamente el artículo.

Para confeccionarlo, he consultado su “Vita”, editada en Sankt Petersburg, 1917; “La vida de San Sergio de Radonezh”, de Epifanio el Sabio (Moscú, 1981), “Historia de la jerarquía rusa” (Moscú, 1815); “San Sabas el taumaturgo de Zvenigorod y el monasterio por él fundado”, de I Kondrat, Moscú, 1899 y alguna otra bibliografía, especialmente los trabajos del Padre Adalberto Piovano, profesor de Liturgia Oriental en el Instituto Litúrgico de Santa Justina, Padova (Italia).

Antonio Barrero

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