San Alejandro de Bérgamo, mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Lienzo del Santo, obra de Fabio Ronzelli. Catedral de Bérgamo, Italia.

Lienzo del Santo, obra de Fabio Ronzelli. Catedral de Bérgamo, Italia.

Pregunta: Quisiera saber sobre San Alejandro, patrono de Bérgamo en Italia. Gracias.

Respuesta: Este san Alejandro es, como tu bien dices, el santo patrono de la ciudad italiana de Bérgamo. La narración de sus tres “Actas”, por cierto muy antiguas, es fantasiosa e incluso dramática. En líneas generales, en ellas se dice que Alejandro era el “signífero” (suboficial encargado de llevar la insignia de una centuria) de la Legión Tebea, quien encontrándose en Milán, se convirtió al cristianismo. Por ello, al proclamarse el edicto de los emperadores Diocleciano y Maximiano en el año 303, fue encarcelado junto con otros compañeros que también eran cristianos, entre ellos los santos mártires comenses Fidel, Carpóforo y Exanto, que habían sido convertidos por el obispo milanés San Materno.

Pudo fugarse a la ciudad de Como, pero allí fue arrestado y reconducido a Milán ante la presencia del emperador Maximiano, quien le exigió que ofreciera sacrificios a los dioses, pero Alejandro se negó y tiró al ídolo al suelo, lo que provocó su inmediata condena a muerte. El verdugo desenvainó la espada pero no se atrevió a decapitarlo y volviéndose ante el emperador, le dijo: “Señor, la cabeza de este hombre me pareció como si fuera una montaña, por lo que me estremecí y no me atreví a decapitarlo”. Ante el rechazo del verdugo, la ejecución se suspendió y Alejandro aprovechó de nuevo la ocasión para huir por segunda vez llegando hasta las cercanías de Bérgamo. Allí nuevamente fue apresado por la guardia imperial, que lo condujo al pretorio, ante los pies de la estatua de Plotacio, para que sacrificase a los dioses o ser nuevamente condenado a muerte. El se negó, ofreció voluntariamente su cabeza al verdugo, y fue decapitado. Una matrona llamada Grata, hija de un tal Lupo que era un gentilhombre de Bérgamo, recogió el cuerpo del mártir y le dio sepultura en una propiedad que tenía en las afueras de la ciudad. Sobre su sepulcro construyó un pequeño oratorio.

La verdad es que, como dije anteriormente, estas “Actas” no son muy fiables, porque aunque no están redactadas en épocas muy tardías, derivan de un sustrato hagiográfico que mezcla lugares muy comunes pero improbables. Hay muchas incongruencias: las fugas, la pertenencia de Alejandro a la Legión Tebea – aceptada por unos, pero rechazada por otros – y la inclusión de determinadas vicisitudes que son aplicables a otros muchos mártires. Se dice que fue el evangelizador de la ciudad de Bérgamo, pero no se explica ni cómo ni cuando desempeñó esta misión, aunque bien es cierto que desde el siglo IV se le rindió culto en la ciudad, pues sobre el oratorio de su sepulcro se construyó una pequeña basílica en tiempos del emperador Constantino. Sin embargo, se acepta comúnmente que era un soldado, pues ya en el año 585 el rey longobardo Autari, lo nombró protector de sus tropas y le construyó una basílica en Fara Gera d’Adda.

Imagen del Santo coronando la cúpula de la catedral de Bérgamo, Italia.

Imagen del Santo coronando la cúpula de la catedral de Bérgamo, Italia.

Existe una hipótesis que defiende que Alejandro fue martirizado en Milán – cosa extraña porque San Ambrosio, que vivió poco tiempo después del martirio, no tenía la menor noticia del mismo, no lo menciona – y que posteriormente fue trasladado a Bérgamo. Actualmente, esto no se admite aunque se comprende, ya que era costumbre en ciertos hagiógrafos antiguos, adjudicar a las ciudades más importantes (en este caso Milán) los santos de toda aquella región. Recordemos que Bérgamo está situada a unos sesenta kilómetros de Milán.

He dicho anteriormente que su culto se inició sobre su sepultura desde el mismo siglo IV, ya que esto se menciona en los primitivos calendarios de la ciudad; valga como ejemplos que en el año 774, el llamado “Testamento de Taidón” hace mención de su basílica indicando: “ubi eius sanctum corpus requiescit” y que en el año 903, Berengario I, lo recuerda en uno de sus edictos.

En el año 1561, en torno al sepulcro se encontró una lápida con la siguiente inscripción: “Miles Thebanus” y cercana a ella se encontró los fragmentos de un epígrafe, que reconstruido, decía: “Beati martyris Alexandri pretiosissimus thesaurus”; cabe destacar que en este elogio no se da ninguna pista sobre su condición militar, cosa ya aceptada desde mucho antes. Fue en este año cuando las reliquias del santo fueron trasladadas desde esta basílica primitiva a la actual donde se encuentran. En un acta pública redactada por el canónigo Guarneri en nombre del obispo Cornaro, para recordar la basílica que había sido demolida por el doge de Venecia, dice explícitamente que el santuario donde estaban las reliquias estaba intacto, “inviolatumque crimine belli”. Esto induce a pensar que aunque los bárbaros habían atacado anteriormente el templo en alguna ocasión, siempre respetaron la cripta.

Detalle del Santo en su sepulcro de la catedral de Bérgamo, Italia.

Detalle del Santo en su sepulcro de la catedral de Bérgamo, Italia.

El podestá de Verona, Francisco Venerio, definió en el siglo XV a la primitiva basílica que estaba ubicada en la actual Puerta de San Alejandro en Borgo Canale, diciendo que era “antiquísima y de gran veneración en todo el territorio bergamasco” y Secco Suardo, en el siglo XIX, analizando un diseño de la basílica, creyó poder reconocer las estructuras originales, datándola como del siglo IV y manifestando que la cripta de la basílica surgió sobre el lugar del primitivo oratorio construido por Grata sobre la sepultura.

Actualmente, el culto a San Alejandro de Bérgamo está extendido no solo en su ciudad, sino en numerosas iglesias de su diócesis, que desde muy antiguo fue designada como la sede de San Alejandro. Esto indujo al beato Pinamonte, a pensar erróneamente que San Alejandro había sido el primer obispo de la ciudad, cosa completamente incierta.

Mencionemos, por ejemplo, algunas de estas iglesias: la iglesia de San Alejandro de Morla, cuya fundación se atribuye al emperador Carlomagno y que según la tradición, fue construida exactamente en el lugar donde el santo fue arrestado; la iglesia de San Alejandro en Colonna – que es de la misma época – se afirma que fue construida sobre el lugar del martirio o la iglesia de San Alejandro de la Cruz, edificada en el supuesto lugar donde la cabeza del santo fue impicada después de su decapitación. San Alejandro es también muy venerado en la ciudad de Brescia, cercana a Bérgamo y en otras muchas localidades de la región italiana de Lombardía.

La festividad del santo se conmemora el 26 de agosto; ese día, en Bérgamo, se celebra un animadísimo mercado llamado la “Feria de San Alejandro”. La traslación de sus reliquias, se celebraba hasta finales del siglo XIII, el día 26 de julio. En el año 1910, el obispo Radini Tedeschi hizo un reconocimiento canónico de las reliquias, que hoy se encuentran depositadas en una bellísima urna de plata, tal y como aparece en una de las fotos de este artículo.

Iconográficamente se le representa montado a caballo o a pie, pero casi siempre portando el estandarte de la Legión. Su representación más antigua es un fresco del siglo XIII que apareció en un bisel del ajimez descubierto durante la restauración que en el año 1936 se llevó a cabo en el Aula de la Curia de la diócesis. También existe una estatua ecuestre de 1353 atribuida a Juan de Campione y que actualmente se encuentra en el portal de la iglesia de Santa María la Mayor en Bérgamo.

Sepulcro del Santo en la catedral de Bérgamo, Italia.

Sepulcro del Santo en la catedral de Bérgamo, Italia.

En la Pinacoteca Vaticana existe una pintura de Loverini, en la cual se reconstruye la escena del martirio, con la matrona Grata recogiendo su cabeza. El ciclo completo de la historia de San Alejandro aparece en los frescos del pintor milanés Federico Ferrari en la iglesia de San Alejandro de la Cruz, así como en los frescos de Francesco Coghetti en la cúpula de la catedral bergamasca. Otras muchas obras de arte lo representan, pero no quiero alargar el artículo.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– RONCHETTI, G., “Memorie storiche della Città e Chiesa di Bergamo”, Bérgamo, 1805
– SAVIO, F., “La leyenda de los santos Fidel, Alejandro, Carpóforo y otros mártires”, Analecta Bollandista, XXI, 1902.
– VV.AA. “Il grande libro dei santi”, Edizioni San Paolo, Milano, 1998
– VV.AA. “Bibliotheca sanctórum, tomo I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es