San Alejandro de Svir, egumeno ortodoxo

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Icono ortodoxo ruso del Santo, en su atuendo de egumeno.

Icono ortodoxo ruso del Santo, en su atuendo de egumeno.

La biografía de San Alejandro Svirskij fue redactada por un discípulo suyo, llamado Erodión, que lo hizo sólo doce años después de su muerte, o sea, en el año 1545; y que llegó a sucederle en la dirección del monasterio. Esta obra es de un gran valor, ya que quien la escribió conoció personalmente a San Alejandro. El inspirador de esta biografía fue el metropolita Macario, que ya entonces preparaba la canonización del Santo, prácticamente recién muerto. Esta Vita se inspira en las biografías de los santos Sergio de Radonezh, Cirilo Beloozerskij y Barlaám Chutinskij y a ella se le aportaron algunas notas adicionales cuando en el año 1641 fueron encontradas sus reliquias.

Alejandro nació el día 15 de junio del año 1448 en un pueblecito de la región de Novgorod, que está situado en la confluencia de los ríos Svir’ y Ojat’, frente al monasterio Ostrovskij, dedicado a la Presentación de la Santísima Virgen en el Templo. Sus padres se llamaban Esteban y Vassa y eran unos agricultores muy modestos y devotos, los cuales se aseguraron de que sus hijos recibieran una educación cristiana. Cuando él nació, el resto de sus hermanos ya estaban casados, luego fue un niño pequeño rodeado de hermanos adultos, al que impusieron el nombre de Amós en el acto de su bautismo.

Aunque por naturaleza no se sentía atraído por los estudios, como desde niño sintió un gran amor hacia la Virgen, por ella, se dejó instruir interesándose especialmente en las Sagradas Escrituras, para lo cual, tuvo que aprender a leer y a escribir. Un día, cerca de su casa, se encontró son unos monjes del monasterio Valaam y entre ellos estaba un famoso starec, al que Amós le reveló su deseo de consagrarse completamente a Dios. Sin embargo, sus padres tenían otros planes y querían que su hijo contrajese matrimonio al igual que sus hermanos. Amós, con muchísima astucia consiguió la bendición de sus padres para que pudiera seguir a los monjes hasta el monasterio de Valaam, pero no para que se hiciera monje.

Visión de la Santísima Trinidad. Icono ortodoxo venerado en Misnk (Bielorrusia).

Visión de la Santísima Trinidad. Icono ortodoxo venerado en Misnk (Bielorrusia).

Atravesando el río Svir’, en la orilla del lago Ropscinskij, sintió interiormente una voz misteriosa que le comunicaba que en aquel mismo lugar fundaría algún día un monasterio. Él siguió a los monjes y con veintiséis años de edad pronunció sus votos monásticos tomando el nombre de Alejandro y con gran empeño, el joven monje se dedicó a practicar la virtud de la obediencia, de la humildad y del trabajo manual. Después de tres años de vida religiosa oculta, los habitantes de la región se dieron cuenta de la presencia de Alejandro en el monasterio e informaron a sus padres acerca del lugar donde se encontraba su hijo y cómo había realizado la profesión religiosa. El padre entró en cólera y se fue al monasterio con el propósito de llevarse a su rebelde hijo a casa. Para evitar encontrarse con su padre, Alejandro decidió no abandonar en ningún momento su celda y sólo por obediencia al egumeno del monasterio consintió encontrarse con su padre.

Durante la charla entre padre e hijo, éste no sólo se encargó de tranquilizar a su padre, sino que lo convenció para que tanto él como su madre abandonaran el mundo y abrazaran la vida monástica. Los padres siguieron la invitación de su hijo, y así, el padre entró en el monasterio Ostrovskij – el que estaba frente a su pueblo natal – tomando el nombre de Sergio y su madre se hizo religiosa en un monasterio femenino cercano, asumiendo el nombre de Bárbara.

Alejandro se sintió mucho más aliviado y feliz y se dedicó a llevar una intensa vida ascética, suscitando la admiración de todos los monjes de Valaam, que, ya de por sí, eran bastante exigentes. Pero deseando vivir en completa soledad, se retiró a una isla desabitada dentro del lago, que inmediatamente fue conocida como la isla santa. En ella permaneció durante trece años viviendo completamente solo. Aún hoy en día, en esa isla, se conservan los rastros de su vida austera: un habitáculo construido en el interior de una gruta pequeñísima y muy húmeda, situada en una grieta de una roca en la ladera de una montaña muy empinada, a la que es completamente imposible acceder, salvo escalando por la roca y en la que solo cabe una persona. También se conserva una tumba que él había excavado con la intención de ser algún día sepultado en ella. Durante su estancia solitaria, tuvo una visión en la cual vio que muchos ascetas se reunían en torno a él y que él mismo se había convertido en su guía espiritual.

Vista del cuerpo incorrupto del Santo tal cual se venera en el monasterio Svirskij.

Vista del cuerpo incorrupto del Santo tal cual se venera en el monasterio Svirskij.

Un día, se acercó a la isla un cazador que perseguía a un ciervo: era el boyardo Andrés Zavalisim, que se entretuvo con el monje solitario hablando sobre temas de espiritualidad y que decidió quedarse con él en la isla. Andrés era muy conocido y cuando sus vecinos y amigos se enteraron de su decisión y de que su ejemplo había sido seguido también por su hermano Juan, empezaron a acudir a la isla numerosos aspirantes que querían seguir su ejemplo llevando una vida monástica, lo que hizo que Alejandro se planteara construir un monasterio. Preparó algunas celdas y una pequeña iglesia de madera que dedicó a la Santísima Trinidad, pero necesitaban tener consigo a un sacerdote y a alguien que estuviese preparado para ser el egumeno de aquel nuevo monasterio. Por eso, San Serapión, arzobispo de Novgorod, ordenó de sacerdote a Alejandro, designándolo al mismo tiempo como egumeno del monasterio que se estaba construyendo.

Alejandro, como superior, daba ejemplo de una gran laboriosidad y de una perfecta observancia de la vida monástica: se dedicaba a buscar el agua y a recoger la leña para cocinar, hacía el trabajo de panadero, sembraba el trigo y lo segaba y muchos otros trabajos manuales, sin abandonar nunca ni sus tareas religiosas ni el socorrer a todos los necesitados que acudían solicitando ayuda. Pero como el número de monjes crecía sin cesar, fue necesario construir nuevas celdas, un refectorio, un molino, un cementerio y una iglesia de piedra que fue dedicada a la Protección de la Madre de Dios.

Alejandro llevaba siempre puesto un hábito muy pesado y hecho de parches de tela, dedicaba casi toda la noche a la oración y al trabajo, llegando incluso a realizar de noche los trabajos se siega del trigo y del centeno. A semejanza de San Teodosio de la Laura de las Grutas de Kiev, exigía a sus monjes una observancia escrupulosa de la vida monástica. Por las noches, pasaba junto a las celdas de los monjes y si sentía que algunos de ellos charlaban entre sí, a la mañana siguiente, los llamaba para exigirles responsabilidad e incluso imponerles severas penitencias.

Detalle de la mano incorrupta del Santo.

Detalle de la mano incorrupta del Santo.

Viendo cercano el fin de sus días, eligió a cuatro hieromonjes, uno de los cuales, según dictara el designio divino, habría de sucederle en la dirección del monasterio. En su testamento, se dirigía al metropolita Macario, rogándole protegiera a sus monjes y al que fuera posteriormente su sucesor. Hasta los últimos días de su vida, muchos devotos recurrieron a él para solicitarle consejos y recibir su bendición. Murió el día 30 de agosto del año 1533, con ochenta y cinco años de edad y pronunciando la invocación: “Recibe, Señor, mi espíritu”.

Trece años después de su muerte, fue inscrito en el catálogo de los santos y en el 1641, al ser exhumado, se encontró su cuerpo completamente fresco e incorrupto, como puede apreciarse en algunas de las fotos que ilustran este artículo. Hasta finales de los años veinte del siglo pasado, sus reliquias se custodiaban en una urna de plata en la catedral de la Transfiguración del monasterio Svirskij, pero la urna fue requisada por los bolcheviques, que sin embargo, respetaron su cuerpo. Hoy se encuentra dentro de una urna de madera. Su memoria litúrgica se celebra el 30 de agosto.

La importancia espiritual de San Alejandro de Svir es comparable a la de San Sergio de Radonezh, pues fue el maestro de una multitud de santos y de ascetas de las regiones nórdicas de Rusia, entre los cuales podemos reseñar a San Adrián Ondrusovskij, Santos Nicéforo y Genadio Vazeozerskie, San Alejandro Kutskij, San Jonás Jazezervskij, San Atanasio Sjandemskij y muchos otros.

Detalle de los pies incorruptos del Santo.

Detalle de los pies incorruptos del Santo.

Su iconografía sigue los cánones de la representación de los santos monjes ortodoxos. La visión mística que tuvo de la Santísima Trinidad aparece en algunos de sus iconos, inclinándose ante tres ángeles, apareciendo en el fondo su celda de madera o un bosque.

Antonio Barrero

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