San Alonso Rodríguez Gómez, SJ

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de una escultura orante del Santo en Palma de Mallorca, España.

Detalle de una escultura orante del Santo en Palma de Mallorca, España.

“Ya voy, Señor”.

A menudo vemos en este blog cómo los primeros miembros fundadores de una nueva congregación u orden religiosa parece que son los más conocidos, tanto en vida como después de la muerte, y personas contemporáneas a éstos que estuvieron siempre en un segundo plano, quedan eclipsadas incluso después de la muerte y aún después de ser canonizados. Desde mi punto de vista, la vida de San Alonso Rodríguez podría ser un claro ejemplo de un santo que pasó desapercibido.

Infancia y vocación
En la castellana ciudad de Segovia nació el niño Alonso Rodríguez Gómez, el día veinticinco de julio de 1532. Él fue el segundo hijo de los once que llegó a tener el matrimonio formado por Diego Rodríguez y María Gómez de Alvarado. Este matrimonio de piadosos cristianos se dedicaban al comercio de telas y lanas, por lo tanto su economía era desahogada y esto les permitió sacar adelante a esta numerosa familia; familia que algunas fuentes citan como burguesa.

Doña María Gómez instruyó en la Fe a sus siete hijos y a sus cuatros hijas, de todos ellos fue su catequista y maestra, el fervor religioso que ella tenía se lo transmitió de una forma sencilla y cercana a todos ellos, por lo que no es de extrañar que algunos de estos hijos fuesen más tarde religiosos. Poquito a poco el niño Alonso fue frecuentando los sacramentos y creciendo en él un deseo por acercarse más y más a las cosas de Dios.

Cuando él contaba con unos diez u once años, un hecho marcaría su vida. Su padre, Don Diego, hospedó en su casa a dos sacerdotes jesuitas que pasaban por Segovia, uno de ellos era San Pedro Fabro, fiel compañero del santo fundador de la Compañía de Jesús. De este primer sacerdote jesuita se le quedaron grabadas todas sus enseñanzas y más si cabe, sus ganas de conocer a esta nueva familia religiosa que era la naciente Compañía de Jesús.

"Visión de San Alonso Rodríguez". Lienzo barroco del pintor español Francisco de Zurbarán, año 1633.

“Visión de San Alonso Rodríguez”. Lienzo barroco del pintor español Francisco de Zurbarán, año 1633.

Muy poco tiempo después de tener este primer contacto con los jesuitas, Alonso y su hermano mayor fueron enviados a estudiar a la Universidad de Alcalá de Henares por deseo de su padre. Después de permanecer aquí solamente un curso, en el año 1545, dos sucesos trágicos como el quiebre del negocio familiar y la muerte de Dº Diego, obligarían al joven estudiante a abandonar los estudios y quedarse al cargo de este negocio que tenía que reflotar de alguna manera para mantener a esta numerosa familia. En esta ciudad de la sabiduría, Alcalá de Henares, siguió teniendo contacto con los jesuitas. Por ese entonces la nueva orden religiosa había abierto un colegio en esta ciudad y Alonso, en su empeño de seguir conociéndolos, estableció una buena relación con los superiores.

Matrimonio
De vuelta a la ciudad de Segovia, Alonso siguió haciéndose cargo del negocio familiar. Muy a duras penas consiguió reflotarlo, sólo tenía quince años y le faltaba experiencia en esto de negociar con unos y otros. Así fueron pasando los años lentamente y, cuando cumplió veintiséis años, contrajo matrimonio con María Juárez, era el año 1557. Su joven esposa tenía una buena posición social, con la dote aportada al matrimonio por parte de ella, el negocio se mantuvo a flote durante unos años más. Y como es lógico, entre tantos quehaceres y cargos familiares, la vocación religiosa que un día tuvo Alonso se fue enfriando poquito a poco, pero como veremos no se apagó del todo. A los pocos meses llegó la bendición del primer hijo al matrimonio, y más tarde vendría otro niño y una niña más, que fue la última en llegar.

La felicidad que reinaba en este hogar pronto se vio truncada. En un período de cinco años, María Juárez y dos de los pequeños hijos murieron. Alonso, que con treinta años quedó viudo y a cargo de un hijo, se vio obligado por la situación a dejar definitivamente el negocio y trasladarse a vivir con su madre y demás familiares. No quedando completo el cupo de las tragedias familiares, su madre murió y a esta muerte le siguió la de su único hijo. Alonso, muy desolado por todo lo acontecido en tan poco tiempo, se creía solo en el mundo, volvió a recurrir a Dios, porque sabía que no lo había abandonado a pesar de tanto sufrimiento.

Aparición de la Virgen a San Alonso Rodríguez. Estampa devocional.

Aparición de la Virgen a San Alonso Rodríguez. Estampa devocional.

Nueva vida
En el año 1559 volvió a retomar la amistad de los Jesuitas de Segovia, concretamente con el padre Luis de Santander, que fue un gran amigo y consejero. Este jesuita, director espiritual de Santa Teresa de Jesús, le aconsejó para que solicitara entrar en la Compañía de Jesús. Haciéndole caso hizo esta solicitud. Los padres jesuitas, después de examinarlo a fondo, llegaron a la conclusión de que no lo aceptaban por su edad y débil salud, contaba con casi cuarenta años cuando decidió ser jesuita.

No dándose por vencido, Alonso quiso contar con una segunda opinión, por esta razón viajó hasta Valencia para ver a su amigo Luis de Santander. Éste, que ejercía el cargo de rector, le dijo que volviera a retomar los estudios que había dejado dos décadas atrás y Alonso, muy obediente y seguro de que esto le abriría las puertas a la Compañía, los retomó en el colegio de Cordelles (Barcelona). Para cubrir gastos se puso a trabajar como sirviente en la casa de una marquesa.

Un año después, no sin muchas ofertas de cambiar de vida, Alonso interrumpió sus estudios por diferentes motivos de salud, pero sobre todo con la idea de pedir nuevamente el ingreso en la Compañía. Esta nueva petición le fue denegada, pero gracias a la intervención del padre provincial, Antonio Cordesses, que viendo algo especial en él, dijo: “Vaya, recibámosle como santo”. De esta manera tan inusual, el treinta y uno de enero de 1571, pasó a ser un laico Jesuita.

Jesuita
Como miembro laico de la Compañía de Jesús, sus superiores lo enviaron al colegio de San Pablo de Valencia y también a la casa de Gandía (Valencia), residencia de otro gran Santo jesuita como San Francisco de Borja. Tras un breve periodo de tiempo en la provincia de Valencia, fue destinado al nuevo colegio de Montesión de Palma de Mallorca. Tres años estuvo esperando para hacer los votos, en este tiempo su espiritualidad fue creciendo y a la vez se sucedieron en él no pocas experiencias místicas, visiones, éxtasis etc. También había veces que creía que su vida religiosa estaba perdida a causa de las fuertes tentaciones que le sobrevenían, eran de todo tipo y él para remediarlas intensificaba las mortificaciones. Pero sobre todo fue alcanzando un grado de invitación a Cristo que no pasó desapercibido para nadie.

Altar-sepulcro del Santo. Iglesia de Montesión, Palma de Mallorca, España.

Altar-sepulcro del Santo. Iglesia de Montesión, Palma de Mallorca, España.

Como hermano lego sólo ejerció trabajos muy humildes, su incompleta formación le impidió desempeñar otros trabajos más reconocidos como el de maestro. En estos trabajos, como por ejemplo el de portero, que fue a lo que se dedicó el resto de su vida, se santificó de tal manera que atendía a muchísimas personas que acudían en busca de su caridad y sabio consejos, se cree que hasta la nobleza mallorquina solicitaba su consejo. Estos fieles, animados por su fama de santo hacían largas colas en la portería, porque sabían que San Alonso no los dejaría sin atender. Los superiores Jesuitas, en vista de estas multitudes agolpadas a las puertas del colegio, regañaban al Santo, diciéndole que fuese más serio y áspero con los que llegaban hasta la portería. El hermano Alonso, consciente de que era el mismo Jesucristo vestido de pobre el que llamaba a su puerta, decía: “Ya voy, Señor”, “A Jesús que se disfraza de prójimo, nunca le podemos tratar con aspereza y de malas formas”.

Los superiores de la Compañía que un día lo rechazaron, ahora, admirados por su espiritualidad, cultura y extraordinarias experiencias; obligaron a San Alonso a escribir su autobiografía, siendo a día de hoy unos volúmenes de gran riqueza. Empezó a escribirlas en el año 1604 y hasta los últimos años de su vida fue añadiéndole pequeñas notas.

Durante casi medio siglo que permaneció en esta casa de Montesión de Mallorca, fueron numerosos los seminaristas y sacerdotes jesuitas que lo conocieron, pero sobre todo fue San Pedro Claver quien mantuvo una gran amistad con nuestro Santo. Un día, estando San Alonso en oración, de pronto le sobrevino una visión que le decía: “Pedro Claver está destinado a hacer un gran bien en Sudamérica”, y efectivamente así sucedió, ya que este jesuita contribuyó a la evangelización de Colombia, bautizando a miles de personas.

Como venimos diciendo a lo largo del artículo, su vida humilde y entregada sin límite al bien del prójimo le ocasionó una fama de santo que él rehuía, pero si a estas virtudes heroicas le añadimos las experiencias místicas, es imposible que pasara desapercibido como quería. Con el fin de no alargar el artículo, sólo veremos sus visiones místicas más conocidas: estando enfermo vio a María y a Jesús, con ambos se puso a caminar como si por Nazaret estuvieran, esto le ocasionó la sanación espiritual y física. En otra ocasión, muy sofocado y cansado, se sentó a la orilla de un camino y la Santísima Virgen acudió a secarle el sudor (por este motivo es representado en la pintura y la escultura sudando y rezando). Y en otra ocasión, muy atormentado con tentaciones impuras, pasó por delante de una imagen de la Virgen y al verla, exclamó: “Sancta Maria, Mater Dei, memento mei”, al instante cesaron estas tentaciones y desde entonces se esforzó por extender la devoción a María a través del rezo del Rosario.

Sepulcro con las reliquias del Santo. Iglesia del Montesión, Palma de Mallorca (España). Fuente. www.jccanalda.es

Sepulcro con las reliquias del Santo. Iglesia del Montesión, Palma de Mallorca (España). Fuente. www.jccanalda.es

Muerte y canonización
Anciano y sin apenas fuerzas para seguir atendiendo la portería, lo siguió haciendo día a día. En 1613 su debilitada salud ya presagiaba su final, pero se reponía contra todo pronóstico en cada recaída. El padre superior de Montesión, para comprobar su lealtad y obediencia a la Compañía, le dijo: “Le ordeno que se vaya de misionero a América del Sur”. Con absoluta obediencia recogió sus pocas pertenencias y se dispuso a salir del colegio para reunirse con los demás jesuitas; el superior, comprobando su lealtad a pesar de su vejez, le ordenó que volviera de nuevo a su celda.

Aquejado por multitud de dolores físicos, el día veintinueve de octubre de 1617 queda postrado en su cama, esperando la llamada de Dios, al recibir la sagrada comunión ese mismo día, sintió algo especial y dijo: “Qué felicidad”, a continuación quedó sereno y ausente del mundo, como si en un continuo éxtasis estuviera. Finalmente, el treintaiuno de octubre de 1617, a los ochenta y cinco años, besando un crucifijo, murió pacíficamente, siendo estas sus últimas palabras: “Jesús, Jesús, Jesús”. La noticia de su muerte sacudió a toda la isla de Mallorca, el funeral coincidió con la celebración de la fiesta de Todos los Santos y a la hora de enterrarlo, se decidió hacerlo dentro del mismo colegio de Montesión, donde hoy en día se puede venerar.

Que había muerto en olor de santidad era de sobra conocido, tan sólo un año después de su muerte se abrió el proceso de beatificación. Por diferentes causas históricas, el proceso quedó parado casi doscientos años, hasta que finalmente el Papa León XII lo beatificó el veinticinco el mayo de 1825. Sesenta y tres años después, el quince de enero de 1888, fue canonizado por León XIII, junto a su fiel amigo San Pedro Claver. Es el patrón de la isla de Mallorca y su fiesta se celebra el día treinta y uno de octubre.

David Garrido

Enlaces consultados (23/02/2015):
– www.corazones.org/santos/alonso_rodriguez_sj.htm
– www.jccanalda.es
– http://jesuitascam.org/san-alonso-rodriguez/
– http://es.wikipedia.org/wiki/Alonso_Rodr%C3%ADguez

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es