Santos mártires vietnamitas (III)

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Simulacros de santos mártires vietnamitas.

Simulacros de santos mártires vietnamitas.

Santo Domingo Mau, sacerdote dominico
Era natural de Phu-nhai y de pequeño ingresó en la “Casa de Dios”. Fue ordenado sacerdote y deseando una mayor perfección, ingresó en la Orden de Santo Domingo. Ya era anciano cuando fue hecho prisionero y encerrado en la cárcel de Hung-yen y tan dulce era su carácter que se granjeó el respeto e incluso el cariño de los carceleros. Siempre llevaba el rosario en el cuello y pasaba horas enteras en oración dentro de la cárcel. Murió decapitado el día 5 de noviembre del 1858. Un testigo ocular declaró posteriormente: “Cuando era llevado al suplicio, yo le seguía y vi que iba con gran firmeza de ánimo al lugar donde sería ejecutado, juntas las manos y entregado muy devotamente a la oración”.

Santo Domingo An Kham, terciario dominico
También era ya anciano cuando fue ejecutado. Había nacido en Quan-cong y era uno de los hombres notables y ricos de su región. Era muy respetado por su generosidad y por su prudencia y pertenecía a la Tercera Orden de Santo Domingo.
Fue acusado de esconder a varios misioneros europeos y cuando quisieron que revelara su paradero y renegara de su fe, valiéndose de la autoridad de que gozaba, les instó a que no cometieran semejantes crímenes. Se negó a pisar la cruz y evitó que algún miedoso lo hiciera, por lo que destruyeron su casa y fue encarcelado en Nam-ding. En la cárcel se comportó como un auténtico apóstol y gastó gran parte de su fortuna socorriendo a los pobres. Fue decapitado el día 13 de enero de 1859.

San Lucas Cai Thin, terciario dominico
Nació en Quan-cong y era hijo del mártir al que nos hemos referido anteriormente: digno hijo de tan digno padre. Era rico, muy generoso, ferviente cristiano y ejerció como juez durante tres años. Cuando la persecución estaba en todo su apogeo, fue a Nam-dinh para defender a los cristianos ante el gran mandarín, pero fue hecho prisionero. Ya estaba en la cárcel cuando fue apresado su padre y algunos familiares suyos. Ni los halagos ni los tormentos consiguieron quebrantar su fortaleza y no pisó la cruz. Llegó incluso a confesar por escrito su fe en Cristo para que siempre quedara constancia. Murió junto con su padre el 13 de enero de 1859, llevando en sus manos un crucifijo y musitando el acto de contrición.

Tumba de mártires en la parroquia de Xuan Thanh.

Tumba de mártires en la parroquia de Xuan Thanh.

San José Cai Ta, terciario dominico
Como los dos mártires anteriores, también era natural de Quan-cong, padre de familia y con una buena posición social, ya que era subprefecto de una Toparquía. Fue acusado de acoger en su casa a los misioneros europeos, hecho prisionero y, cargado de cadenas, encerrado en la prisión de Nam-ding. Se negó una y otra vez a pisar la cruz, por lo que fue condenado a morir decapitado. La sentencia también se cumplió el 13 de enero de 1859 como los dos mártires anteriores, convecinos suyos. Al igual que ellos, también era terciario dominico.

Santo Domingo Kham, sacerdote y terciario dominico
Nació en Cam-thuong, era sacerdote y pertenecía a la Tercera Orden de Santo Domingo. Las pocas noticias que tenemos de este mártir se las debemos a San Valentín Berriochoa: el 21 de enero de 1859, fue apresado y encerrado en la cárcel de Hung-yen, aunque tuvieron mucha consideración con él, disfrutando de cierta libertad para poder hablar con todos los que acudían a la prisión. Pero él pedía todos los días en sus oraciones, obtener la gracia del martirio y lo consiguió, pues fue decapitado el 11 de marzo de 1859, a pesar de los esfuerzos del mandarín para salvarlo.

Santo Tomás Khuong, sacerdote y terciario dominico
Nació en Nam-hoa, el año 1779 y pertenecía a una familia de mandarines. En tiempos del emperador Ninh-Manh fue encarcelado, aunque fue puesto en libertad por pertenecer a una familia noble. Pero bajo el reinado de Tu-Duc, de nuevo fue hecho prisionero cuando le tendieron una trampa. Iba de viaje en diciembre de 1859 y al cruzar un puente, vio pintada una cruz en el suelo e inmediatamente se detuvo para no pisarla. Un militar que estaba al acecho, lo detuvo por ser cristiano.
Fue encerrado en Hung-yen, confesando valientemente su fe. Se le pidió que animara a los nobles cristianos para que renegaran y el se negó diciendo: “Soy sacerdote y he llegado a los ochenta años de edad. Desde que era niño no he conocido ninguna otra religión, siempre he obedecido sus preceptos y he predicado al pueblo cristiano para que cumplan esa ley. Si ahora abriese mi boca para decirles que pisen la cruz y abandonen la religión cristiana, podría decirse de mí, con mucha razón, que yo ya no pertenezco a la raza humana. Pido morir mil veces, sin quejarme ni guardar odio a nadie”. Fue encarcelado durante un mes hasta que el 30 de enero del 1860 fue decapitado en Hung-yen, mientras estaba agachado en oración ante una cruz que él mismo había hecho en el suelo.

Escultura de cuatro santos mártires vietnamitas.

Escultura de cuatro santos mártires vietnamitas.

San José Tuan Van Tran, sacerdote dominico
Nació en Tran-xá e ingresó en la “Casa de Dios”, donde estudió, ordenándose de sacerdote e ingresando posteriormente en la Orden de Santo Domingo. Tenía cincuenta años de edad, cuando fue traicionado por un cristiano que fingió llamarlo para que administrara los sacramentos a su madre, que estaba gravemente enferma. Fue encarcelado, donde siguió ejerciendo su labor sacerdotal. Después de estar varios meses en la cárcel, fue condenado a muerte. Cuando lo llevaban al lugar del suplicio, vio una cruz en el suelo y se negó a seguir adelante diciendo: “Hemos sido presos y condenados a muerte por ser cristianos, así que quita esa santa cruz y yo seguiré caminando” y se sentó. Cinco soldados intentaron arrastrarlo por encima de la cruz, pero no lo consiguieron. Entonces retiraron la cruz y él continuó su marcha alegre y con decisión; se postró de rodillas e invocando el nombre de Jesús, fue decapitado. Era el día 4 de abril del año 1861.

San José Tuan, seglar
Nació en Nam-dien en una fecha no precisada, estaba casado y era un pobre campesino, aunque muy honrado. Con treinta y seis años de edad fue hecho prisionero. Padeció destierro y se negó en repetidas ocasiones a pisar la cruz; siempre se postraba ante ella adorándola y besándola reverentemente: “Te doy infinitas gracias, Dios mío, que eres mi refugio y mi fortaleza”. Condenado a muerte, marchó hacia el lugar del suplicio rezando las letanías de la Virgen, siendo decapitado el 7 de enero de 1862.

San Lorenzo Ngon, seglar
Era natural de Luc-thuy, agricultor y padre de familia. Fue hecho prisionero, pero aun pudiendo comprar su libertad con dinero, no lo hizo y obligado a pisar la cruz, se negó en repetidas ocasiones, por lo que fue encarcelado. Una noche, pudo escaparse de la prisión y fue a su casa para convencer a sus familiares a que de ninguna manera renegasen de su fe. Después de hecho esto, regresó voluntariamente a la cárcel. Allí, ayunaba tres días a la semana y animaba a sus compañeros diciéndoles: “Hermanos, es importante para nosotros padecer la más cruel muerte antes que ofender al Señor en lo más mínimo. Aunque el mandarín ordene que seamos cruelmente azotados y atormentados de mil maneras, permanezcamos firmes. No piséis jamás la cruz de nuestro Señor”. Nunca se dejó seducir, por lo que sufrió martirio el 23 de mayo de 1862.

Reliquias de Santos mártires vietnamitas.

Reliquias de Santos mártires vietnamitas.

San José Tuc, seglar
Era un joven oriundo de Hoang-xá, muy humilde, extremadamente pobre, pero muy fervoroso. Durante cinco meses fue desterrado, padeciendo hambre y sed. Encarcelado, fue cruelmente torturado para que pisara la cruz, pero siempre se negó. Fue llevado a Hung-yen, donde murió como mártir, con veinticinco años de edad, el día 1 de junio del año 1862.

Santo Domingo Ninh, seglar
Nació en Trung-linh donde fue obligado a contraer matrimonio, el cual resultó un fracaso, por lo que tuvieron que separarse. Aun así, él jamás habló mal de su esposa y de quienes le obligaron a casarse. Después de su separación, se dedicó a estudiar el chino. Junto con otros cuatro jóvenes de la “Casa de Dios”, fue hecho prisionero y obligado a pisar la cruz, a lo que se negó una y otra vez. Dos de sus compañeros fueron lanzados al aire con la trompa de un elefante que luego los pisoteó hasta matarles. Los otros dos y Domingo sufrieron el siguiente martirio: Los soldados cogieron un ramal suelto de la cuerda con la que estaban atados por el cuello y unas veces tiraban y otras aflojaban, martirizándolos de esta manera durante media hora, hasta que el final, tiraron tan fuerte que los estrangularon. No contentos con esto, les retorcieron los cuellos hasta volverles las caras al revés y después, aun les aplicaron teas encendidas en las plantas de los pies, dejando finalmente abandonados los cadáveres. Era el 2 de junio de 1862.

San Pablo Duong, seglar
Nació en Vuc-duong el 25 de noviembre del año 1800 y estaba casado. Por su piedad, fue elegido por sus convecinos para que cuidara de todo lo concerniente a la iglesia. El mismo día en el que cumplió sesenta años de edad fue arrestado por los soldados de Tu-Duc. Fue encarcelado y sometido durante mucho tiempo a los tormentos de la canga y el cepo, fue azotado, sometido a ayuno total por espacio de dos semanas y le marcaron en las mejillas los signos de la religión pagana. El, como pudo, se los quitó y ordenando el mandarín que se los grabasen de nuevo, se puso al complot con un cristiano que le gravó los caracteres “Huu-dao” (verdadera religión) en vez de “Ta-dao” (falsa religión), lo cual le valió nuevos tormentos y la condena a muerte. Fue ejecutado el 3 de junio del año 1862.

Tumba de varios santos mártires en el Santuario de Ba Ria.

Tumba de varios santos mártires en el Santuario de Ba Ria.

Santo Domingo Toai, seglar
Era pescador y estaba casado y tenía cincuenta años de edad cuando fue arrestado. Estaba enfermo y con dinero pudo haberse librado de la prisión, pero eran tantos sus deseos de morir por su fe, que prácticamente el mismo se entregó. Fue compañero de cárcel y de martirio de Santo Domingo Huyen.

Santo Domingo Huyen, seglar
Era cinco años más joven que su compañero de martirio – del que acabamos de escribir – y, como él, era pescador y estaba también casado. Pasaron juntos nueve años en la prisión, la mayor parte del tiempo, cargados con la canga y el cepo. Fueron cruelmente torturados en numerosas ocasiones a fin de que renegaran de su fe y pisaran la cruz, pero ambos se resistieron. Fueron sentenciados a muerte y así murieron: el 5 de junio de 1862 fueron llevados caminando hasta el lugar del suplicio. Fueron encerrados en una estrecha cabaña hecha con caña y paja a la que prendieron fuego. Murieron quemados, pero alabando a Dios.

San Pedro Dung y San Pedro Thuan, seglares
Ambos habían nacido en Dong-phú y ambos eran pescadores y padres de familia. El primero era de condición humilde, mientras que el segundo era de los que mandaban en el pueblo y que tuvo la debilidad de pisar la cruz, de lo que posteriormente, se arrepintió. Ambos fueron arrestados y encarcelados, torturados y obligados a pisar la cruz, a lo que siempre se negaron por lo que fueron inhumanamente azotados en más de una ocasión. En cierta ocasión les dieron permiso para ir a sus casas y despedirse de sus familiares, lo que aprovecharon para fortalecerlos en la fe. Encerrados nuevamente, pasados unos días, fueron quemados vivos. Era el 6 de junio de 1862; el primero tenía sesenta y dos años y el segundo, sesenta.

San Vicente Duong, seglar
Nació en Ngoc-cuc, era terrateniente, estaba casado y era juez pedáneo. Como era un cristiano muy piadoso, fue hecho prisionero junto con otros vecinos y encarcelado. Todos fueron primeramente halagados y posteriormente atormentados para que pisaran la cruz. Una vez le dijo al presidente del tribunal: “¿Por qué nos halagas de esta manera? ¿Somos muchachuelos incautos que temen a tus tormentos más que a nuestro Dios? Si hubiéramos querido pisar la cruz, ya lo habríamos hecho en nuestro pueblo y nos hubiéramos evitado los tormentos a los que hemos sido sometidos. Haga lo que quiera, pero nosotros no renegamos de nuestra religión pisando la cruz donde murió nuestro Salvador. Al oír el juez estas palabras, ordenó que fuese decapitado. Era el 16 de junio de 1862.

Reliquias de dos santos mártires vietnamitas.

Reliquias de dos santos mártires vietnamitas.

San Vicente Tuong, seglar
De él y de sus compañeros de martirio se tienen muy pocos datos. De él solo se sabe que nació en Ngoc-cuc en el seno de una familia bien acomodada y que fue juez pedáneo, que estuvo muchos meses encerrado en una prisión en condiciones inhumanas, que diariamente rezaba el rosario, que ayunaba a menudo y que recitaba diariamente varias veces el acto de contrición. Por negarse a pisar la cruz fue decapitado el 16 de junio de 1862.

Santo Domingo Nguyen, seglar
También se sabe muy poco de él. Durante muchos años ejerció la medicina propia de su país, estaba casado y era un modelo de padre de familia. Fue apresado con los mártires anteriores y por negarse a pisar la cruz, con ellos, fue decapitado en mismo día 16 de junio de 1862.

San Andrés Tuong, seglar
Igual que los anteriores, había nacido en el mismo pueblo, aunque él se dedicaba a los trabajos del campo. Fue apresado el mismo día y torturado como los demás por no querer pisar la cruz, siendo asimismo decapitado el 16 de junio de 1862.

Santo Domingo Nghi, seglar
Del mismo pueblo que los anteriores, aunque agricultor de profesión. Sufrió los mismos castigos que sus compañeros, siendo decapitado el mismo día.

San Pedro Da, seglar
Fue otro de los mártires nacidos en Ngoc-cuc. Trabajaba como asalariado en el campo y vivía con su esposa de manera muy piadosa. Tenía sesenta años cuando fue hecho prisionero. Sufrió todos los tormentos a los que fueron sometidos sus compañeros, aunque a él lo martirizaron un día más tarde. Fue quemado vivo el 17 de junio del año 1862.

Reliquias de San Vicente Liem de la Paz.

Reliquias de San Vicente Liem de la Paz.

Todos estos santos mártires vietnamitas, junto con los santos José Maria Díaz Sanjurjo y San Melchor García Sanpedro, fueron beatificados por el Papa Pío XII, el día 29 de abril del año 1951. Junto con todos los anteriores y demás beatos vietnamitas relacionados con los sacerdotes de las Misiones Extranjeras de París, fueron finalmente canonizados por el Papa San Juan Pablo II, el día 19 de junio del año 1988.
Del resto de los santos mártires del Vietnam, escribiremos en otra ocasión.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– VV.AA., “Testigos de la fe en Oriente”, Misión Dominicana de Nuestra Señora del Rosario, Hong Kong, 1987.

Enlaces consultados (01/09/2013):
http://conggiao.info/photos/2109/0/0/cac-thanh-tu-dao-viet-nam-2411.aspx
http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=26409
http://en.wikipedia.org/wiki/Vietnamese_Martyrs

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