San Antimo de Iberia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fresco ortodoxo rumano de San Antimo de Iberia.

Fresco ortodoxo rumano de San Antimo de Iberia.

San Antimo de Iberia (en rumano: Antim Ivireanul, en georgiano: ანთიმოზ ივერიელი – “Antimoz Iverieli”) es uno de los más importantes jerarcas de Rumanía, teólogo y filçósofo, impresor de libros litúrgicos y bíblicos, metropolita de Valaquia entre 1708-1715, y mártir de la fe.

Sus primeros años de vida
San Antimo nació en torno a 1650, en Iviria o Iberia, la actual Georgia, siendo Andrés su nombre de laico. Durante las guerras entre el imperio otomano y Georgia, fue llevado cautivo a Constantinopla. Liberado poco después, vivió cerca del Patriarcado Ecuménico, donde aprendió muchas artes, como el grabado de la madera, caligrafía, pintura y bordado. Tenía mucho talento al aprender idiomas, de modo que cuando conoció al voivoda Constantino Brâncoveanu de Valaquia, en torno a los años 80 del siglo XVII, el príncipe rumano, amante de la cultura y de las artes, debió quedar estupefacto ante la habilidad de Antimo para hablar griego, árabe y turco. Fue probablemente en Constantinopla donde Antimo fue ordenado monje y sacerdote.

Por 1689-1690, Antimo marchó a Valaquia, a la corte de Constantino Brâncoveanu. Allí aprendió dos lenguas más, el rumano coloquial y la lengua oficial, el viejo eslavónico, y en 1691 le fue confiada la máquina impresora que el voivoda tenía en Bucarest. Antimo empezó a imprimir aquí sus primeros cuatro libros, incluyendo unas “Enseñanzas del emperador bizantino Basilio II el Macedonio a su hijo León”, en griego; los servicios litúrgicos de Santa Parasceve (sus reliquias fueron traídas en 1641 por el voivoda moldavo Basilio Lupu a Iaşi) y de Gregorio de Decápolis (un Santo griego, pero cuyas reliquias están en el monasterio Bistrita, en Valaquia occidental); el libro de los Salmos en rumano y el “Evangheliar”, una antología de textos de los Evangelios que son leídos en la Liturgia durante el año entero, en edición bilingüe. Antimo se convirtió en el abad del monasterio Snagov, el convento donde se cree que el voivoda Vlad Tepes (“Drácula”) está sepultado. Antimo estuvo muy pronto familiarizado con la máquina de imprimir, un artilugio muy raro en sus tiempos, de modo que se la llevó al monasterio. Allí imprimió quince libros, parte en griego, parte en rumano, pero no sólo eso. Entre ellos debe mencionarse la “Confesión Ortodoxa” de Pedro Movila, metropolita de Kiev (1699), que fue uno de los catecismos ortodoxos de la Edad Media y la primera confesión oficial de la fe tras las “Enseñanzas de la Fe” escritas por San Juan Damasceno 900 años antes. Otro libro importante es la edición bilingüe en árabe y griego del Libro de los Servicios Litúrgicos (similar al Misal Católico), que él imprimió en 1701, siendo el primer libro impreso en árabe del mundo y que pretendía usarse en el Patriarcado de Antioquía.

Mosaico del Santo en su monasterio de Bucarest (Rumanía).

Mosaico del Santo en su monasterio de Bucarest (Rumanía).

En 1699 Antimo envió al hipodiácono Mihail Ştefan, su aprendiz, a Alba Iulia en Transilvania, donde imprimió “Bucoavna” (“Lector del ABC”) y “Chiriacodromion” (“Libro de predicación”) para el uso de los cristianos ortodoxos rumanos de Transilvania. Antimo estaba acostumbrado a su nuevo país, pero no había olvidado de dónde procedía. Así que envió a Mihail Ştefan a Georgia, donde creó la primera máquina de imprimir en 1709 e imprimió la primera edición de los cuatro evangelios en georgiano, en 1710.

Después de 1701, Antimo regresó a Bucarest, donde imprimió otros quince libros en sólo cuatro años, la mayoría en griego, pero no todos. Entre ellos, había una edición bilingüe en griego y árabe del Libro de Horas y la primera edición rumana completa del Nuevo Testamento (1703).

Obispo y metropolita
El 16 de marzo de 1705 Antimo fue elegido obispo de Râmnic en Valaquia occidental (hoy, Râmnicu Vâlcea). Por supuesto, se llevó consigo su querida máquina de imprimir y la instaló en el monasterio Govora, situado no lejos de su cátedra de obispo. Durante su cargo de no menos de tres años, imprimió otros nueve libres (esta vez sólo en rumano, eslavo y griego, para uso local). Entre ellos estaba su propia obra “Breves enseñanzas sobre el misterio del arrepentimiento” (1705). Antimo ofreció en 1706 esta máquina impresora, junto con los caracteres árabes que él había creado, al patriarca Atanasio Dabas de Antioquía, que la instaló en Alepo.

El 28 de enero de 1708 fue elegido metropolita de Valaquia. Con la ayuda de Pedro Movilă de Kiev, instaló una nueva máquina de imprimir en la vieja capital, Târgovişte, donde imprimió 18 libros. Esta vez predominaban los que estaban en rumano (unos once), y entre ellos, unas “Enseñanzas de la Iglesia para diversas necesidades y especialmente para instrucción de los sacerdotes” (1710) y “Mandamientos para todo el clero de la Iglesia” (1714); ambos escritos por él mismo para revivir la vida ritual y especialmente la moralidad del clero. Otros libros, todos en rumano, fueron impresos para cubrir las necesidades de cada parroquia de su diócesis, como el Salterio, el “Octoih” (Libro de los 8 Tonos), “Lithurgier” (Misal), “Evhologhion” (libro de servicios especiales, como los 7 sacramentos, servicios de funerales y Requiem y otras oraciones) o “Catavasier” (un libro de himnos para ser cantados en las vísperas y mañanas de las grandes fiestas).

Fresco del Santo en la catedral de Râmnic, Rumanía.

Fresco del Santo en la catedral de Râmnic, Rumanía.

Esta gran acción de imprimir libros misales en rumano ayudó no sólo a revivir la vida litúrgica en Valaquia, sino también a la unificación de la lengua rumana, que todavía no estaba estandarizada y que se usaba raramente durante los servicios litúrgicos, debido a que el clero conservador prefería el griego antiguo o el antiguo eslavo. Sus libros se difundieron también en Transilvania y Moldavia. Es interesante el hecho de que el texto de la Divina Liturgia de Juan Crisóstomo en su “Liturghier” (Misal) es casi el mismo que hoy en día usa la Iglesia Ortodoxa Rumana, y la lengua no se percibe como antigua o imposible de entender. Este hecho es todavía más interesante si consideramos que el rumano no era su lengua materna.

La nueva máquina de imprimir fue trasladada en 1715 a Bucarest, donde él pudo imprimir otros dos libros en griego hasta su deposición, en septiembre de 1716. En total, Antimo imprimió 63 libros en 24 años y es considerado, junto con el diácono transilvano Coresi de Braşov (finales del siglo XVI) uno de los hombres de cultura más importantes en la Edad Media rumana.

Además de sus obras impresas, escribió otros trabajos que han permanecido manuscritos, a veces con miniaturas y borradores. Uno de ellos habla de las figuras bíblicas del Antiguo y Nuevo Testamento. En cualquier caso, el trabajo más importante de Antimo es su “Didache”, que comprende 28 sermones para diversas fiestas y 7 discursos ocasionales. La lengua empleada por Antimo es la de un nativo rumano. Muestra su habilidad cultural citando la Biblia, la literatura patrística, pero también la antigua filosofía y los escritos profanos. Sus sermones eran a veces muy críticos con la moral de sus tiempos, que extrañamente llegan a situaciones contemporáneas. En cualquier caso estos sermones fueron muy duros y dirigidos contra las clases nobles, lo que pudo haber causado su encarcelamiento, exilio y muerte.

El monasterio de Antimo en Bucarest
Antimo fundó también un monasterio dedicado a Todos los Santos en Bucarest (1713-1715), hoy día conocido como “Monasterio Antimo” y situado en el centro de la capital. Es uno de los más destacados monumentos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos en Valaquia, y fue durante un largo tiempo un importante centro cultural. Hoy acoge la Biblioteca del Santo Sínodo y hasta 1950 el Santo Sínodo de la Iglesia Rumana se reunía allí. Antimo escribió una especie de testamento llamado “Enseñanzas para el establecimiento del Santo Monasterio de Todos los Santos en 32 capítulos”, que establece el inicio de una impresionante labor de caridad. Cada año en la fiesta de Todos los Santos (que es el primer domingo después de Pentecostés) los monjes del monasterio Antimo ayudan con dinero y otros materiales a muchas personas pobres, especialmente jóvenes chicas pobres que están para casarse.

Vista del monasterio Antimo en Bucarest (Rumanía). Fotografía: Mitrut Popoiu.

Vista del monasterio Antimo en Bucarest (Rumanía). Fotografía: Mitrut Popoiu.

El martirio de San Antimo
Antimo amaba su nuevo país, pero luchó fuertemente contra los malos hábitos que él calificaba de “indignos de cristianos” (indiferencia por la vida espiritual, por el ayuno y la comunión, los pequeños hurtos, los chantajes, engaños, intrigas, etc). Entretanto, mantuvo una abierta política anti-otomana y especialmente contra la corrupción que era permitida, e incluso alentada, por los otomanos entre los vasallos rumanos. En 1714 algunos nobles lo acusaron de conspiración contra Constantino Brâncoveanu. El voivoda de Valaquia lo encarceló durante un corto período de tiempo, pero, convencido de su inocencia, lo restituyó a su cargo.

En 1716, Constantino Brâncoveanu murió en Constantinopla como mártir de la fe y víctima de complots locales. Antimo no resistió en su cargo mucho tiempo después de él. Nicolás Mavrocordatos, el primer voivoda “fanariot” (llamado así porque no era un nativo local, sino un griego de El Fanar, un barrio de Constantinopla) exigió que Antimo fuera depuesto. Así que el único metropolita georgiano de Valaquia fue depuesto por el patriarca de Constantinopla, encarcelado y poco después exiliado al monasterio de Santa Catalina del Sinaí. En cualquier caso, mientras se dirigía hacia el Sinaí, los soldados otomanos que lo escoltaban lo asesinaron y arrojaron su cuerpo en Maritsa o el río Tundja, en algún lugar entre la actual frontera entre Bulgaria y Turquía. Se afirma que su asesinato fue ordenado por el mismo Mavrocordatos. Sólo algunos años después de su muerte martirial, el Patriarcado Ecuménico canceló la injusta deposición y lo rehabilitó.

Veneración
San Antimo fue un gran hombre de cultura. Amó a su patria adoptiva y la fe ortodoxa, y luchó por la causa de los creyentes ortodoxos imprimiendo libros en la lengua local, enriqueciendo las parroquias con libros litúrgicos y escribiendo él mismo diferentes libros morales para el clero. A través de sus sermones a menudo criticó la injusticia y la falta de moralidad. Nunca aceptó los malos hábitos que fueron para él “indignos de un cristiano” y abiertamente criticó las políticas y la inmoralidad sin miedo. Su actitud fue incómoda para muchos, que finalmente lograron su destitución y enviarlo al exilio. Su muerte se considera una muerte martirial por la fe. El metropolita Antimo fue canonizado muy tarde por la Iglesia Ortodoxa Rumana, en 1992. Es conmemorado cada año el 27 de septiembre, a pesar de que este día puede no ser exactamente el día de su muerte. La Iglesia georgiana lo conmemora el 13 de junio.

Vista del monasterio Snagov (Rumanía), donde el Santo fue abad.

Vista del monasterio Snagov (Rumanía), donde el Santo fue abad.

Troparion (himno) del Santo
Santo padre jerarca Antimo, tú has puesto pastores y maestros para tu grey con honor y has desbordado los ríos con tus santas palabras con divina sabiduría. Has dado tu vida por tus ovejas y has obtenido la corona del martirio por Cristo, ¡a quien, por favor, ruégale, Santo padre jerarca Antimo, que dé paz y gran misericordia a los que te conmemoramos!

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es