San Atanasio III Patelario, patriarca de Constantinopla

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Icono ortodoxo griego del Santo en su atuendo de Patriarca.

Icono ortodoxo griego del Santo en su atuendo de Patriarca.

Se llamaba Alejo Patelario y nació en la ciudad de Regileni, en la isla de Creta, en el año 1560, en el seno de la familia de los Patelarios, que eran unos griegos piadosos. A pesar de su buena posición social, se sintió atraído hacia la vida ascética y después de la muerte de su padre, entró en uno de los monasterios de Tesalónica, tomando el nombre de Ananías; más tarde se fue al monasterio Esphigmenou, en el Monte Athos, donde se inició en verdad su vida monástica, tonsurándose con el nombre de Atanasio. Desde la Montaña Sagrada marchó a Palestina, donde visitó algunos monasterios, adquiriendo fama de gran taumaturgo, filósofo, filólogo, poeta y un extraordinario predicador. Cuando regresó a Tesalónica fue ordenado de sacerdote y se dedicó a la predicación del evangelio especialmente entre los moldavos, a los cuales tradujo del griego el Libro de los Salmos. Eso lo compaginaba con frecuentes marchas al Monte Athos buscando momentos de soledad.

Su santidad de vida y sus dotes de predicación, atrajeron la atención de muchos cristianos, incluso del Patriarca de Constantinopla, Cirilo I Lukaris, quien lo nombró predicador oficial del Patriarcado y lo consagró como obispo, siendo designado como metropolita de Tesalónica, llegando a ocupar dicha cátedra.

El Patriarca Cirilo, que sostenía posiciones teológicas cercanas a los calvinistas fue denunciado ante el sultán y encarcelado en la isla de Tenedos, siendo elegido Atanasio para la cátedra constantinopolitana, asumiendo el trono patriarcal el día 25 de marzo del 1634, día de la Anunciación. Aunque algunos historiadores y teólogos ortodoxos dicen que Atanasio luchó incesantemente contra los herejes jesuitas, la realidad es que fue un instrumento en las manos de quienes mantenían una posición más pro-católica.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Perseguido por quienes discrepaban de él, sólo permaneció en el Patriarcado durante cuarenta días, siendo depuesto y teniendo que refugiarse en Ancona (Italia). El Patriarca Cirilo volvió a Constantinopla y Atanasio, desde Ancona, solicitó al Papa se le reconociese el título de Patriarca de Constantinopla para los greco-católicos. Recibido el consentimiento papal, en el último momento, en el acto de suscribir la profesión de fe en la Iglesia Católica, Atanasio sintió un cambio en su corazón y se marchó a Moldavia. En el año 1634, el Patriarca Cirilo Lukaris fue nuevamente depuesto y Atanasio retornó para ocupar la cátedra.

Su no ocultada simpatía hacia la Santa Sede de Roma y hacia el Papa, suscitó cierto descontento entre sus fieles y así, al año de tomar posesión del Patriarcado, fue depuesto por el Pachá turco y confinado en la isla de Rodas. En el año 1652 y gracias a unos poderosos protectores, a la muerte del Patriarca Cirilo, fue nombrado por tercera vez como Patriarca de Constantinopla, pero los metropolitas se negaron a reconocerlo como tal y, después de haber ocupado la cátedra por espacio de quince días, tuvo que abandonarla definitivamente.

Ese mismo año, debilitado por las intrigas en contra de él y por la persecución de los turcos hacia los cristianos, se marchó de Constantinopla a Moldavia, estableciéndose en el monasterio de San Nicolás en Galats y, posteriormente, conociendo la fe profunda y la capacidad de respuesta de Rusia, a través de Jassa, marchó a Moscú en el año 1653. Allí fue recibido con grandes honores por parte del Patriarca Nicón y del Zar Alexis Mijailovich. La finalidad de su viaje era el dar vida a una gran coalición de estados ortodoxos que entrasen en guerra con Turquía y liberasen a Constantinopla. En Moscú sostuvo públicamente el derecho del zar ruso a ocupar el trono de los antiguos emperadores bizantinos y a que el Patriarca Nicón de Moscú ocupase la cátedra patriarcal de Constantinopla. Por eso, recibió grandes sumas de dinero y numerosas donaciones para su monasterio de Moldavia. El fue uno de los pocos griegos en tránsito por Rusia, que influyó notablemente en el patriarca Nicón y que le inspiró la reforma litúrgica que, posteriormente, desembocó en el cisma de los Viejos Creyentes.

Icono ortodoxo ruso que reproduce la posición en que permanece el cuerpo del Santo en su sepultura.

Icono ortodoxo ruso que reproduce la posición en que permanece el cuerpo del Santo en su sepultura.

A finales de diciembre de 1653, dejó Moscú para retornar a Moldavia, pero sintiéndose enfermo, en febrero de 1654 se quedó en el monasterio de la Transfiguración de Lubny, donde viendo cercana su muerte, escribió su testamento, muriendo el día 5 de abril – miércoles de la Semana Santa – en el mencionado monasterio de la Transfiguración de la ciudad de Lubny, en las cercanías de Cernigov (actual Ucrania).

Fue sepultado en dicho monasterio, revestido con los ornamentos litúrgicos y sentado sobre su cátedra episcopal, según la costumbre de la Iglesia Ortodoxa Griega. Esta forma de sepultura, que es insólita en el uso de la Iglesia Ortodoxa Rusa, llamó mucho la atención de la gente del pueblo hacia ese “obispo sentado muerto”. Así, por esta curiosa causa, consiguió una gran veneración popular y comenzaron a producirse numerosos milagros gracias a su intercesión.

Ocho años después de su muerte, sus restos fueron reconocidos, encontrándose incorruptos, aunque faltándole dos dedos de la mano derecha y esto a pesar de que su trono de madera y sus ornamentos estaban podridos. Se le pusieron ornamentos nuevos y se le construyó una capilla.

En el año 1672, el egumeno del monasterio de Lubny, describió por escrito numerosos milagros y apariciones ocurridos siempre junto a sus reliquias. Al llegar esta información a Moscú, el zar envió una comisión al lugar donde estaba sepultado el Santo a fin de verificar la veracidad de estos hechos, lo que ocurrió pues el informe fue de los enviados fue favorable. La veneración popular continuó a través de los siglos XIX y XX, no obstante el descontento de muchos teólogos ortodoxos, debido a que consideraban que su nombre estaba manchado por numerosas intrigas.

Vista del sepulcro del Santo, cuyo cuerpo incorrupto permanece sentado en su cátedra de Patriarca.

Vista del sepulcro del Santo, cuyo cuerpo incorrupto permanece sentado en su cátedra de Patriarca.

En el año 1922, los bolcheviques pretendieron destruir su tumba, ya que la silla donde estaba sentado era de plata pura, hecho que fue impedido espontáneamente por la gente del pueblo, que no permitieron que los milicianos se acercaran a las reliquias del Santo. Miles de personas rodearon la iglesia, mientras los sacerdotes celebraban oficios litúrgicos en su interior. Los militares amenazaron al pueblo con fuego de artillería, pero ni aun así se dispersó la gente. Entonces, para evitar males mayores, los monjes pusieron al Santo sobre una silla de madera, permitiendo que la de plata se la llevaran los bolcheviques.

No está oficialmente canonizado – aunque algunos mantienen que si lo fue, el día 1 de febrero del año 1662 – pero hacia mediados del siglo XX su nombre fue inscrito en el calendario litúrgico, celebrándose su memoria el día 2 de mayo, o sea, mañana. Sus reliquias se conservan en la catedral de la Anunciación de la ciudad ucraniana de Kharkov.

Antonio Barrero

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