Contestando a algunas breves preguntas (XXV)

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Vista de un stergar o pañuelo sobre un icono ortodoxo del Salvador.

Vista de un stergar o pañuelo sobre un icono ortodoxo del Salvador.

Pregunta: Buenas tardes. En primer lugar felicito a todo el equipo por este magnífico sitio y por el bien que hacéis en él. Quisiera saber cómo se llama y qué significado tiene esa tela más o menos decorada, que los fieles ortodoxos colocan a modo de estola sobre los sagrados iconos, tanto en los templos como en los hogares. Muchas gracias.

Respuesta: Esa tela a la que haces referencia es un simple adorno que solo se usa a nivel popular; muy raramente se utiliza en los templos. No tiene por lo tanto, ningún significado litúrgico. Su nombre es “stergar”, aunque posiblemente en algunas localidades puedan darle otros nombres populares. En esta foto podrás ver un “stergar” puesto en un icono griego de Cristo.

Pregunta: Mi esposa se llama “Betina” y no tengo noticias de que tenga una santa patrona homónima. Supongo que el nombre es de origen germánico, ya que en Alemania es frecuente. Cualquier noticia que tengan al respecto, les agradezco desde ya su ayuda.

Respuesta: Santa Betina no existe. Como nombres más parecidos existen Betelino, Betón y Bett o Betti. ¿No será el femenino de este último nombre? A mi entender es lo más probable y por eso te daré algunas notas sobre este santo apóstol del Anglia Central y del Reino de Mercia.

Cuando Peada, hijo de Penda (625-655) heredó de su padre el gobierno de Anglia Central marchó hacia donde estaba el rey de Northumbria a fin de solicitarle la mano de su hija. El soberano se mostró dispuesto pero poniéndole como condición que abrazara el cristianismo y se hiciesen bautizar tanto él como todo su pueblo. El joven aceptó y después de hacerse catequizar por su futuro suegro, se convirtió junto con sus acompañantes siendo bautizados por San Finán, obispo de Lindisfarne. Cuando se iba a marchar de vueltas le pidió al rey cuatro sacerdotes para que evangelizaran su pueblo y con él se marcharon San Cedda, San Adda, San Betti y San Diuma. Los tres primeros eran ingleses y el último era escocés.

Icono de San Betti, apóstol de Anglia y Mercia.

Icono de San Betti, apóstol de Anglia y Mercia.

Cuando llegaron a Anglia, los cuatro sacerdotes de pusieron a predicar el evangelio, obteniendo un gran número de conversiones. Enseguida, con el consentimiento de Penda, los cuatro sacerdotes evangelizaron también el Reino de Mercia. Las dos regiones, o sea, Anglia Central y Mercia se unificaron en una sola diócesis, cuyo primer obispo fue San Diuma, consagrado por San Finán. De San Betti de Wirksworth no se conoce ningún dato más, solo que los bolandistas determinaron su festividad el 11 de febrero.

Resumiendo, si tu esposa quiere que San Betti sea su santo patrono, puede hacerlo sabiendo que fue un sacerdote del siglo VII, apóstol de Anglia y Mercia, que nada tuvo que ver con Germania y que se conmemora el 11 de febrero.

Pregunta: Aunque sé que Santa Águeda no es la única santa cuyo cuerpo está troceado y que sus restos andan repartidos por medio mundo, por ser devota de ella os agradecería que me informaseis un poco sobre sus reliquias. Su vida ya la he leído en el magnífico artículo del 5 de febrero del 2011 hecho por Meldelen.

Respuesta: Pues llevas razón porque sus restos, aunque mayoritariamente están en Catania, lo están también en otros relicarios repartidos por otros muchos lugares, especialmente en Italia y en otros países europeos.

En primer lugar tenemos que destacar el magnífico busto relicario de plata del siglo XIV, obra del orfebre italiano Giovanni Di Bartolo, que contiene el cráneo y parte del tórax de la santa. Este relicario, que tiene la forma de una escultura de cintura para arriba, que está esmaltado y repujado con abundantes joyas, está hueco por dentro y ese es el sitio donde se encuentran las reliquias, que como te he dicho es el cráneo y algunos huesos del tórax e incluso ¡algunos órganos internos de la santa! A mi entender, este es el relicario más popular, al que a lo largo de los siglos se le han hecho numerosas donaciones papas, reyes, cardenales, etc., algunas de ellas muy valiosas, como por ejemplo, la corona que le regaló Ricardo “Corazón de León”, que ella sola lleva casi un kilo y medio de piedras preciosas. Ni que decir tiene que este busto relicario está en la ciudad de Catania y que sale en procesión.

Busto-relicario procesional de la Santa que se venera en su catedral de Catania, Sicilia (Italia).

Busto-relicario procesional de la Santa que se venera en su catedral de Catania, Sicilia (Italia).

De ese mismo siglo son los relicarios de algunos de sus miembros, venerados también en Catania: un fémur, un brazo, el pie derecho, la mano derecha y una pierna. Los relicarios de la mama y del velo de la santa son del año 1628. Este velo es visible dentro de una especie de urna, es de seda rosa y se expone a la pública veneración en la festividad de la santa.

Hay dos ciudades italianas de la región de Puglia – Gallipoli y Galantina -, que tienen relación con una de las mamas de la santa; de ambas ciudades es patrona Santa Águeda. En Gallipoli se cuenta que en el año 1126 Santa Águeda se le apareció en sueños a una mujer diciéndole que su bebé tenía algo en la boca. Ella se despertó, confirmó que así era, pero no le pudo abrir la boca al niño. Como no había forma de conseguirlo, recurrió al obispo de la ciudad el cual se puso a rezar las letanías de los santos. Al nombrar a Santa Águeda, el niño abrió la boca y de ella salió la mama. La reliquia estuvo en Gallipoli hasta el año 1389 cuando el príncipe Del Balzo Orsini la trasladó a Galatina, donde se colocó en la iglesia de Santa Catalina de Alejandría, que es donde actualmente se encuentra.

Relicario con la mama de Santa Águeda.

Relicario con la mama de Santa Águeda.

En Catania está también el llamado “scrigno”, que es una caja de madera que se conserva en la iglesia de Sant’Agata la Vetere, que contuvo parte de los restos de la santa hasta el 1576 y que actualmente sólo contiene dos documentos: una Bula del Papa Urbano II en la que se dice que la santa nació en Catania y no en Palermo y un pergamino del 1666 en el que se declara a la santa como protectora perpetua de Messina. Esta caja de madera actualmente está dentro de una preciosa urna de plata.

Aparte de Catania, en Sicilia existen otras reliquias de Santa Águeda, como por ejemplo el cubito y el radio de un brazo en Palermo, un hueso del otro brazo en Messina y otra reliquia insigne de un brazo en la localidad de Alí (Messina). En varias iglesias de Roma también existen reliquias menores. En la localidad de Sant’Agata dei Goti (Benevento) se conserva un dedo y otras reliquias más pequeñas en las ciudades italianas de Florencia, Venecia, Salerno, Ferrara, Capua, Pistoia, Venalzio, Siponto, etc. En España hay reliquias en Barcelona, Burgos, Sevilla, Palencia y Oviedo. En Francia las hay en Cambrai, Douai y Breau. En Bélgica tienen reliquias las ciudades de Amberes, Bruselas, Thienen y Laar. Asimismo las hay en Colonia y Kamp Lutfort (Alemania), Luxemburgo y Praga (Chequia).

Pregunta: En más de una ocasión he escuchado o leído que del Beato Pablo VI se dice que fue un papa mártir. Vosotros mismos lo habéis referido en alguna ocasión en el blog. ¿Me podríais explicar con algo más de detalle el por qué se le califica de esta manera? Muchísimas gracias desde Chile.

Respuesta: Es cierto lo que dices: muchas veces se le nombra como Papa mártir y esta calificación, como tú mismo dices, tiene cierta lógica. Este es un tema que podría dar para un artículo completo pero como ya hemos escrito sobre este beato, prefiero darte solo algunas pinceladas que muestren su sufrimiento.

Nadie duda que el beato Pablo VI fue un hombre muy inteligente, valiente y bueno aunque algo tímido. Vivió unos años difíciles desde el punto de vista eclesial porque al ser elegido Papa se encontró con un Concilio convocado, del que solo se había celebrado una sesión que daba a entender que muchos padres conciliares querían algunas reformas que podían poner en peligro la unidad de la Iglesia. Tuvo que ser muy astuto y muy firme para manifestar de manera muy delicada que si algunos de los documentos que se estaban elaborando no se modificaban, él no los firmaría. El quería conseguir que del Concilio salieran unos documentos que fueran aceptados por toda la Iglesia Católica y no solo por parte de ella.

La historia nos ha demostrado que con posterioridad al Concilio han existido dos corrientes predominantes en la Iglesia: unos que querían continuar con los modos y formas precedentes al mismo (los llamados ultraconservadores) y otros que buscaban una ruptura con el pasado (los llamados progresistas). Por eso el propio Papa Benedicto XVI llegó a decir que “el post-concilio tuvo sus luces y sus sombras”.

El Beato Pablo VI, papa.

El Beato Pablo VI, papa.

Y estas tensiones comenzaron inmediatamente después de clausurarse el Concilio y al Papa Pablo VI le tocó vivirlas y hacerles frente. Fueron años difíciles: recordemos las secularizaciones masivas de sacerdotes y religiosos, el abandono de multitud de católicos desengañados con una jerarquía que en determinados países estaba excesivamente politizada, el cisma de Lefèvre, etc. El propio ímpetu ecuménico que imprimió a la Iglesia no era comprendido por todos; era incluso atacado por determinados sectores de la propia jerarquía. Esto hizo sufrir muchísimo al Papa, tanto que recordemos que en la fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo del año 1972 llegó a decir que “el humo del infierno ha entrado dentro de la Iglesia… ya no hay confianza en la Iglesia… La duda ha entrado en nuestras conciencias y entró por una ventana que debería haber sido abierta para que entrara la luz”. Sufrió mucho, muchísimo, pero jamás perdió la esperanza en Dios.

Antonio Barrero

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