San Ciríaco y compañeros mártires

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Escultura del Santo en Furtwangen, Selva Negra (Alemania).

Escultura del Santo en Furtwangen, Selva Negra (Alemania).

Pregunta: Hola de nuevo. De los santos sobre los que he leído hasta ahora en la “Leyenda dorada”, uno de los que más problemas me ha dado a la hora de encontrar información ha sido el diácono romano San Ciríaco. De lo que podido encontrar en la red (sobre todo con traducciones automáticas de páginas italianas) deduzco que en Italia goza de cierta devoción (incluso tiene un santuario en Torre le Nocelle) y que su iconografía es bastante constante: ropas de diácono, el diablo encadenado a sus pies (a veces en forma de dragón) y el libro de exorcismos (parece que es patrono de los exorcistas). También puede llevar la palma del martirio… pero es que le suelen faltar manos… Lo que me ha extrañado mucho es que, siendo uno de los 14 santos auxiliadores (dato obtenido en su web), me da la impresión de que en España no goza casi de ninguna devoción. ¿Podrían decirme si estoy en lo cierto? Y si no es mucha molestia, ¿podrían decirme si en España tenemos algún Santo cuya iconografía pueda confundirse con la de este diácono? Muchas gracias y felicidades de nuevo por su interesantísima página. Atentamente. España

Respuesta: Bueno, hay más de un Ciríaco romano, pero al decir que es diácono, deduzco que te estás refiriendo al que se conmemora junto con los Santos Largo, Crescenciano, Memmia, Juliana y Esmaragdo.

La información más antigua y segura que encontramos de estos mártires está en la “Depositio martyrum”, que los recuerda el día 8 de agosto como sepultados en la vía Ostiense, en la llamada “VII ballistaria”, o sea, en un lugar que era una fábrica de armas. En esta misma fecha son conmemorados en el Martirologio Jeronimiano, pero con una sibilina indicación topográfica: “In vía Salaria Ostensi”, aunque tal vez esto dependa de la “passio Marcelli”, de la que también hablaremos, por lo que se entenderá el por qué digo que es sibilina.

Con mucha probabilidad Ciríaco debió ser sepultado aparte, no junto con sus compañeros de martirio, ya que en el “Liber Pontificalis”, en la biografía del Papa Honorio I, se habla de una iglesia construida por dicho Papa en honor exclusivo de Ciríaco – no de sus compañeros -, iglesia de la que también se habla en las biografías de San León III y de Benedicto III. Por otro lado, en la iglesia de San Marcelo al Corso, donde en los tiempos de las grandes traslaciones de mártires fueron llevados sus cuerpos, se encontró una lastra de plomo del siglo IX con los nombres de todos ellos, excepto el de Ciríaco. Las ruinas de esta antigua basílica de San Ciríaco fueron descubiertas en la vía Ostiense en el año 1915.

El Santo exorciza a Artemia, hija del emperador. Pintura de 1730, altar mayor de la iglesia abacial de San Ciríaco,  Altorf, Alsacia (Francia).

El Santo exorciza a Artemia, hija del emperador. Pintura de 1730, altar mayor de la iglesia abacial de San Ciríaco, Altorf, Alsacia (Francia).

De las pocas aunque auténticas noticias que da la “Depositio martyrum”, el autor de la “passio Marcelli” – que es un escrito legendario compuesto a finales del siglo V – deseoso de explicar el origen del título de “Ciriaco” – la mencionada basílica de Honorio I – cercana a la vía Salaria, identificó este Ciríaco con el Ciríaco de la vía Ostiense, inventándose una leyenda hagiográfica, que es la que originó la confusión de datos existentes en el Martirologio Romano, que llega a conmemorarlo en tres ocasiones: 16 de marzo, 8 de agosto y 12 de agosto. Según esta “passio”, la primera fecha es el día de su muerte y de su provisional sepultura en la vía Salaria, aunque el Martirologio Jeronimiano conmemora ese mismo día a un Ciríaco desconocido. En la segunda fecha dice que se conmemora el traslado hecho por el Papa Marcelo desde la sepultura provisional de la vía Salaria a la definitiva de la Vía Ostiense; y en la tercera fecha, estos mártires los asocia a otros martirizados en Augusta (la actual Augsburgo en Alemania). Todo un lío y un enredo.

Pero explicado todo esto para entender lo complejo de este tema, entremos en el meollo hablando del Santo y sus compañeros conforme nos lo cuenta la “passio Marcelli” que, como dije antes, es una historia legendaria. Según ésta, Maximiano edificó en Roma unas termas en honor de Diocleciano, utilizando en su construcción a los cristianos como mano de obra barata. Entre ellos estaban Ciríaco, Sisinio, Esmaragdo y Largo. Los dos primeros – Ciríaco y Sisinio – con anterioridad, habían sido ordenados como diáconos por el Papa Marcelo a fin de que pudiesen ayudar mejor a los cristianos, pero al ser descubiertos como tales, habían sido condenados junto con los otros a trabajar también en las termas.

Escultura-relicario en la iglesia abacial de San Ciríaco. Alforf, Alsacia (Francia).

Escultura-relicario en la iglesia abacial de San Ciríaco. Alforf, Alsacia (Francia).

Iniciada la persecución contra los cristianos, el diácono Sisinio fue encarcelado y, después de haber convertido y bautizado a Aproniano – que posteriormente sería martirizado en la vía Salaria el 2 de febrero -, él mismo lo fue (Sisinio) junto con el viejo Saturnino, el día 29 de noviembre, mientras que el 29 de enero fueron martirizados Papías y Mauro, que fueron sepultados en la vía Nomentana. Ciríaco, Largo y Esmaragdo permanecieron en la cárcel, donde eran visitados por los cristianos. Habiendo Ciríaco exorcizado y bautizado a Artemia, que era hija de Diocleciano y que estaba poseída por un demonio, el emperador dejó libre a los tres y les regaló una casa junto a las termas.

Los tres se marcharon a Persia, donde estuvieron un tiempo, y después de haber realizado allí una prodigiosa curación similar a la realizada en Roma –liberó y curó a Jovia, hija del rey Sapor de Persia -, retornaron a su ciudad y, en la casa que les había regalado Diocleciano, construyeron una fuente bautismal donde el Papa Marcelo bautizaba a los que se iban convirtiendo al cristianismo.

A la muerte de Diocleciano, Maximiano hizo arrestar a los tres junto con un cristiano llamado Crescenciano. A éste lo interrogó en primer lugar y, después de torturarlo, lo asesinó el día 24 de noviembre; los cristianos lo enterraron en las catacumbas de Priscila.

Busto-relicario en la iglesia de San Ciríaco, Saint-Béat (Francia).

Busto-relicario en la iglesia de San Ciríaco, Saint-Béat (Francia).

Ciríaco, Largo, Esmaragdo y algunos otros cristianos, entre los cuales estaban Memmia y Juliana, fueron conducidos a la vía Salaria y allí, fueron degollados y sepultados el día 16 de marzo. Meses más tarde, el Papa Marcelo hizo trasladar sus cuerpos a la séptima milla de la vía Ostiense, sepultándolos el 8 de agosto. La casa de los mártires fue entregada al prefecto Carpasio y transformada en un baño público y en un lugar de libertinaje, pero muy pronto fue abandonada y cerrada gracias a un castigo divino. Hasta aquí lo que dice la “passio” y prefiero evitar mis comentarios, porque trolas mete unas pocas.

Mientras que existen muy pocas noticias sobre el culto tributado a los otros mártires, el culto a San Ciríaco se desarrolló en Roma desde el principio de la Baja Edad Media, erigiéndose muchas iglesias en su honor. Las “Crónicas” de Benedicto Sorate, en el año 921, hacen mención de una “iuxta Portan Salariam”, probablemente cercana al lugar del martirio. En una bula de Benedicto VIII se habla de otra junto a la “Domus maior”, mientras que en el “Liber Pontificalis” se da noticias de la construida por Honorio I, la cual hemos mencionado antes.

El Papa San Pascual I, en el año 817, hizo transportar las reliquias del Santo a la iglesia de Santa Práxedes y más tarde, fueron llevadas a San Ciríaco de Neuhausen, cerca de Worms, en Alemania. Se sabe además que, junto al hospital de San Gallicano, existía otra iglesia dedicada al Santo en el Trastévere. Pero las mayores iglesias que le fueron dedicadas, fueron San Círiaco in Thermis y San Ciríaco in Vía Lata. La mayor parte de estas iglesias han desaparecido.

Relicario el Santo en Grimlinghausen, Neuss (Alemania).

Relicario el Santo en Grimlinghausen, Neuss (Alemania).

Desaparecidas estas iglesias que debieron tener sus primeras representaciones iconográficas, las más importantes, las de mayor relieve, empezaron a aparecer en Centroeuropa, especialmente en Sajonia, Renania y Alsacia, como consecuencia del culto que a San Ciríaco se le tributaba en Neuhausen, adonde, como he dicho, fueron trasladadas sus reliquias. Su popularidad se difundió rápidamente, como lo atestiguan las muchas representaciones – pinturas, vidrieras e imágenes – que existen en Merseburg, Bonn, Thalheim, Karlsruhe, Friburgo, Estrasburgo, Chartres, etc. Se le representa curando a la hija de Diocleciano, con un dragón a sus pies representando al demonio que expulsó de Artemia y a veces, con el libro de los exorcismos en las manos.

Antonio Barrero

Bibliografía
– DUCHESNE, L., “Las leyendas de la Alta Semita y la tumba de San Ciríaco en la vía Ostiense”, 1916.
– RAVA, A., “San Ciriaco in Thermis”, Roma, 1928.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctorum, tomo III”, Città N. Editrice, Roma, 1990.

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