San Colomán, mártir

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Pintura del siglo XVIII. Laab im Walde bei Liesing, Austria.

Pintura del siglo XVIII. Laab im Walde bei Liesing, Austria.

Desde el punto de vista etimológico, Colomán significa en celta “piedra delgada”, lo que quiere decir que su origen era irlandés. En el año 1012, cuando estaba realizando una peregrinación a Tierra Santa, en la localidad de Stokerau cercana a Viena, dada su extraña vestimenta y lengua, fue tomado por un espía bohemio o húngaro y fue apresado. Según la tradición de la época, como no pudo lograrse ninguna explicación que echara por tierra tal sospecha, fue herido y colgado con dos asaltantes más en un árbol que estaba seco, hasta que murió ahorcado. Era el día 13 de octubre. En el castillo de Kreuzenstein, también cercano a Viena, aun se conserva dicho árbol, particularmente estimado por el emperador Carlos VI y por su hija María Teresa.

El cuerpo fue abandonado colgado en el árbol y pasado un año y medio, el árbol seco había florecido y como su cuerpo permanecía incorrupto, el hecho fue considerado milagroso, máxime cuando un niño que estaba gravemente enfermo se curó al tocar el cuerpo del santo. La tradición narra otros milagros realizados por la sangre del santo que seguía saliendo por el costado donde había sido herido antes de ser colgado del árbol.

El culto, pues, se inició muy pronto, ya que el 13 de octubre del año 1014, o sea, dos años después de su muerte, el margrave Enrique I y el obispo Megingando hicieron trasportar el cuerpo del mártir a Melk donde lo sepultaron solemnemente. Después de la visita de San Bertoldo de Garsten a la tumba de San Colomán en el año 1122, el culto al santo recibió un nuevo impulso, culto que se extendió rápidamente por Austria, Hungría, el Tirol, Baviera y por el Palatinado, donde se le erigieron muchas iglesias y capillas en su honor, capillas que curiosamente se situaban en lo alto de las montañas. Algunos manantiales naturales también fueron dedicados al santo y sus aguas, consideradas milagrosas. El margrave Enrique II, enriqueció la sepultura construyendo una nueva tumba.

Martirio de San Colomán. Galería de Babenberger en Klosterneuburg (Austria)

Martirio de San Colomán. Galería de Babenberger en Klosterneuburg (Austria)

Como nos lo cuentan las Crónicas de Thietmar de Merseburg en el año 1017, San Colomán, aunque era un simple peregrino con quién no supieron entenderse debido a la lengua, fue venerado como un mártir. La abadía de Melk fue construida en el año 1089, y el abad Erchenfrido, en el año 1163 escribió una “passio” legendaria sobre el santo, cuyas reliquias fueron trasladadas siete años más tarde desde su primitiva sepultura, a la iglesia de la abadía, lugar donde actualmente se encuentran.

Aunque de su infancia y adolescencia no se sabe absolutamente nada, en esta “Vita” se dice que era de sangre real, que su padre de llamaba Malaquías y su madre Maura, que esta estaba enferma y que impulsado por un interés especial en conseguir su curación, emprendió una peregrinación a Jerusalén, bajo la protección de San Enrique y fue por eso por lo que eligió su camino a través de Austria, hasta que llegó a Stokerau, que es donde lo confundieron con un espía al no conocer su idioma y dado el ropaje que llevaba. Sigue contando que fue encerrado, interrogado (no se cómo, si desconocían su lengua), que él defendió su inocencia explicando el viaje que estaba realizando, no le creyeron, golpearon y colgaron. Yo no voy a seguir contando esta historieta, porque quién tenga interés en ella puede encontrarla en esta web.

En el año 1244, San Colomán era considerado como el patrono de la Baja Austria y Federico II, duque de Babenberg promovió su canonización, pero todos sus esfuerzos fracasaron, sobre todo después de la canonización del margrave Leopoldo III. Con San Fridolino y San Leonardo, San Colomán era invocado como sanador del ganado, especialmente de los caballos y de los bóvidos y el día 13 de octubre, o sea hoy, fecha de su fiesta – incluida en todos los calendarios y misales pese a no haber sido canonizado -, es costumbre conducir este tipo de animales a las iglesias erigidas en su honor, donde son bendecidas. Algo parecido a lo que ocurre por estos lares en la fiesta de San Antonio abad.

En Böhmenkich (Württemberg), el lunes de Pentecostés existía la costumbre de bendecir a los caballos con la reliquia de la cabeza del santo, quién también era invocado por las muchachas a fin de poder encontrar a un buen esposo. También pasa esto por aquí con San Antonio de Padua.

Sepulcro del santo en la abadía de Melk (Austria).

Sepulcro del santo en la abadía de Melk (Austria).

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En el año 1713, cuando la peste hizo estragos en Austria, la ciudad de Melk se vio libre de la misma. Esto ocurrió después de haberse invocado al santo y haberle ofrecido un cirio de setenta libras; por eso San Colomán comenzó a ser invocado contra la peste, las plagas de ratas y ratones y contra el fuego, aunque sobre estos últimos no se el por qué de su patronazgo.

Desde el punto de vista iconográfico es representado vestido de peregrino, con el bordón en una mano y la cuerda de su ahorcamiento en la otra. Aunque he dicho anteriormente que no está oficialmente canonizado, el Martirologio Romano lo recuerda en el día de hoy dándole el título de mártir, algo probablemente impropio ya que no murió “in odium fidei”.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Deppisch, G., “Historia y maravillas de San Colomán”, Viena, 1743
– Gougaud, L., “Los santos irlandeses fuera de Irlanda”, Lovaina, 1936
– Marcora, C., “Bibliothaca sanctórum, tomo IV”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987.

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