San Conrado Confalonieri de Piacenza, fraile franciscano

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Lienzo del Santo, obra de Giovanni Lanfranco. Museo de Bellas Artes de Lyon, Francia.

Lienzo del Santo, obra de Giovanni Lanfranco. Museo de Bellas Artes de Lyon, Francia.

San Conrado Confalonieri de Piacenza es el santo patrono de Noto, ciudad italiana de Sicilia. Aunque algunos historiadores afirman que nació en el año 1284, lo más probable es que naciera seis años más tarde, en el 1290 en la localidad de Calendasco, en la provincia de Piacenza. Descendía de la noble familia de los Confalonieri, que aunque vivían en Piacenza tenían muchas posesiones en otros lugares de la península italiana por su secular fidelidad a la Iglesia. De su infancia y juventud no se sabe prácticamente nada.

La zona de Calendasco era una zona boscosa, donde abundaba la alta maleza, que servía de cobijo a numerosas especies animales, por lo que era utilizada por su familia como una zona de caza. Un día, Conrado se encontraba de cacería acompañado de unos amigos y familiares, y como la caza no les era propicia, ordenó que prendieran fuego a la maleza, a fin de ahuyentar a los animales y ponerlos a tiro, pero, levantándose un fuerte viento, el fuego arrasó todo aquello que iba encontrando a su paso, tanto bosques como casas rústicas y cabañas. Asustado e impotente, salió corriendo hacia su casa, decidido a no contar la realidad de lo que él había provocado.

En cuanto la noticia se propagó por la ciudad, se culpabilizó al clan de los güelfos (a la que pertenecía Conrado) diciendo que lo que pretendían era desestabilizar a los gibelinos, quienes reclamaron ser resarcidos por los daños causados. Se buscó a un culpable, y pronto se encontró en un inocente y pobre ciudadano a quien el gobernador de Piacenza, Galeazzo Visconti, sin prueba alguna que lo incriminara, condenó a muerte.

Habiendo llegado la noticia a los oídos de Conrado, tanto le afectó, que no podía encontrar la paz por aquello que él había provocado, y como se vio impotente como para impedir que se consumara la injusticia, se presentó voluntariamente ante el gobernador contando lo que en realidad había sucedido, mostrándose dispuesto a reparar con sus propios bienes el daño causado a los demás. Como era un noble, pudo evitar ser castigado corporalmente, pero quedó en la más absoluta pobreza.

Cuerpo incorrupto del santo. Noto (Siracusa), Italia.

Cuerpo incorrupto del santo. Noto (Siracusa), Italia.

Este hecho lo transformó profundamente. En adelante viviría pobremente, se dedicaría a la oración y la penitencia, su esposa Eufrosina ingresó en el monasterio franciscano de Santa Clara en Piacenza y él ingresó en la Tercera Orden de San Francisco, retirándose a un eremitorio cercano a Calendasco, dejándose guiar espiritualmente por un fraile llamado Arístides. Habiéndolo dejado todo, decidió marcharse de Piacenza y en el 1315 abandonó la ciudad.

Según la tradición franciscana decidió ser un eremita solitario itinerante, peregrinando durante más de veinticinco años por gran parte de la península italiana, visitando las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo en Roma, dirigiéndose finalmente en el 1343 a Val di Noto en Sicilia. Allí entabló una estrecha amistad con Guillermo Buccheri, que había sido escudero del rey de Sicilia Federico II de Aragón, y que, por diversas vicisitudes de su vida, había decidido llevar una vida similar a la de Conrado.

Bucchieri lo hospedó en una celda en un barrio aislado cercano a la iglesia del Crucifijo, en la que permaneció por espacio de unos dos años, pero viendo que a él acudían muchos fieles, solicitándole consejo, molesto por estas continuas visitas, decidió retirarse a una gruta solitaria en la zona de los Pizzoni, donde se dedicó a llevar una vida completamente ascética, similar a la de otros muchos eremitas de los cuales ya hemos escrito en este blog. Con el tiempo, los vecinos llamaron a este lugar la Gruta de San Conrado.

Urna de las reliquias (contiene el cuerpo). Noto (Siracusa), Italia.

Urna de las reliquias (contiene el cuerpo). Noto (Siracusa), Italia.

En ella murió al lado de su confesor, el 19 de febrero del año 1351, aunque fue sepultado en la iglesia de San Nicolás en Noto. La tradición nos dice que murió de rodillas, absorto en oración y con los ojos puestos en el cielo, mientras la gruta se vio envuelta en una extraña luz. Como en aquellos tiempos era normal que un obispo local elevara a los altares a una persona santa y virtuosa a la que había conocido en vida, y el propio obispo de Siracusa (de la que dependía la localidad de Noto) había asistido personalmente al milagro de la multiplicación de los panes realizado por Conrado, de inmediato inició su Causa, la cual, por diversos eventos políticos y civiles, se vio interrumpida durante gran parte del siglo XV, aunque su cuerpo fue reconocido por primera vez en el año 1485, encontrándose incorrupto – como aún continúa -, siendo puesto en una urna de plata.

Su culto fue confirmado por el Papa León X, el 12 de julio del 1515 para la diócesis de Siracusa y el 30 de octubre del 1544 en toda la isla de Sicilia. El 12 de septiembre del año 1625, el Papa Urbano VIII concedió Oficio y Misa propia a la Orden Franciscana. Algunos años antes se le había erigido una preciosa capilla en la catedral de Piacenza y otra en la localidad de Calendasco. En el año 1740 se construyó una iglesia en el eremitorio de la Gruta, iglesia que fue convertida en parroquia en el año 1923. Un siglo antes, el 19 de mayo de 1844 la iglesia de san Nicolás quedó constituida como catedral de la nueva diócesis de Noto.

Reliquia del santo venerada en su localidad natal.

Reliquia del santo venerada en su localidad natal.

A San Conrado de Piacenza se le atribuyen algunos milagros realizados en vida. Se dice que un día se encontró en Noto a un viejo amigo que estaba afectado por una hernia. Viendo lo mal que lo estaba pasando y compadecido por su amigo, oraron juntos e inmediatamente desaparecieron los dolores y los síntomas. Pero el milagro más conocido es el de los panes: durante los años 1348-1349, la isla de Sicilia se vio golpeada por una gran carestía de víveres, originada por la peste negra que impedía todo tipo de comercio con la isla. La gente acudía a Conrado, el cual repartía sin cesar “pan caliente hecho directamente por los ángeles”. Este es el milagro que presenció el obispo de Siracusa y del que hemos hecho mención anteriormente.

La fiesta de San Conrado se celebra con toda solemnidad en Noto y en Avola, ambas localidades situadas en la provincia siciliana de Siracusa. En Noto, los fieles, vestidos con camisas blancas y portando cirios, se amontonan alrededor de la urna de las reliquias del santo. En Avola, la celebración religiosa es precedida por una carrera celebrada a la luz de las antorchas y por una fingida batalla entre los asaltantes y los defensores de la ciudad, en recuerdo de una de las correrías a la que se vio sometida por parte de los turcos. San Conrado también es el patrono de su localidad de origen.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Battino, U., “San Conrado Confalonieri, el buscador de Dios”, Calandasco (Piacenza), 2005.
“Conrado Confalonieri: figura histórica, imagen y culto”, Actas de las jornadas de estudio del VII centenario de su nacimiento, Noto (Siracusa), 1992.
– VV.AA. “Bibliotheca sanctórum, tomo IV”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es