San Cosme de Aitolia, monje mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Se llamaba Constantino Anifantis y por su intensa actividad apostólica es conocido con el sobrenombre de “Ισαποστόλω” (igual a los apóstoles). Nació en el año 1714 en Taxiarchis, en Etolia, siendo sus padres epirotas. Después de haber recibido en el monasterio de Nuestra Señora Segditsas Pamassidos en su localidad natal una primera instrucción escolástica, se marchó al Monte Athos, a fin de frecuentar una escuela atonita, fundada hacía poco tiempo. Las clases que le dieron Eugenio Vulgaris y Nicolás Tzertzulis, le dejó tan entusiasmado que, no sintiéndose satisfecho con quedarse enclaustrado en ningún monasterio, decidió trabajar en todo el territorio griego, considerándolo globalmente como el ámbito de su labor apostólica. Influenciado por las enseñanzas de sus maestros, quiso contrastar el doble peligro – religioso y nacionalista – que amenazaba a toda Grecia, pero antes de dedicarse a tan amplia tarea, en el año 1758, tomó el hábito monacal en el monasterio Philotheou del Monte Athos, asumiendo el nombre de Cosme y se ordenó de sacerdote.

Hecho esto, se marchó a Constantinopla, donde el patriarca Serafín II – que era originario del norte de Epiro – consintió que se convirtiera en predicador itinerante, aunque le aconsejó acerca de cómo conseguir los objetivos que él se había propuesto, ya que el patriarca conocía en profundidad las condiciones en las que se encontraban las regiones situadas en las eparquías nor-occidentales de Grecia. Un hermano de Cosme, llamado Chrysanthos Aitolos, que era un eminente maestro y que entonces se encontraba en Constantinopla, quiso enseñarle las reglas del arte de la retórica, pero vio que Cosme no le daba a esto mucha importancia. Él prefería seguir un método de predicación muy personal basado en el contacto directo con quienes le iban a escuchar.

Se puso manos a la obra y desde 1759 hasta su muerte en 1779, o sea, durante veinte años, se dedicó a predicar de manera incansable. Con el permiso del patriarca comenzó a predicar en Constantinopla y en las ciudades y pueblos de Tracia a ambas orillas del Bósforo. Su primer viaje duró dos años, al final del cual volvió al Monte Athos y, consiguiendo otro permiso del nuevo patriarca Samuel Chantzeris, realizó un segundo viaje de dos años por Macedonia occidental, Tesalia y Etolia, su patria. El Monte Athos continuó siendo su punto de referencia y el lugar de donde partía cada vez que iba a realizar un nuevo viaje. Podríamos decir que iba al Monte Athos a “recargarse las pilas”.

Vida y martirio del Santo. Fresco ortodoxo griego.

Vida y martirio del Santo. Fresco ortodoxo griego.

Durante la guerra ruso-turca, hasta la firma del tratado de Kuçuk Kaynarca, o sea, desde el 1768 al 1774, tuvo que interrumpir su actividad misionera, por lo que se llevó encerrado en el Monte Athos durante todo este período de tiempo. Después de la firma del tratado de paz, reanudó su actividad visitando las islas del Mar Egeo, las cuales, a causa de la guerra, habían tenido que soportar numerosas adversidades. Volvió de nuevo al Monte Athos y con el permiso del patriarca Sofronio II, realizó su cuarto y último viaje, en el curso del cual visitó nuevamente Macedonia occidental, la región de Epiro, la del Eptaneso (siete islas del Mar Jónico), llegando finalmente a lo que en la actualidad es Albania.

Durante sus viajes casi siempre iba acompañado de un grupo de fieles discípulos entre los que había algunos sacerdotes, así como de una muchedumbre de seglares. Cada sermón era un rito: al llegar a una localidad, veía cual era el lugar más adecuado y alzando una cruz de madera comenzaba a predicar. Se dice que en Giromerí (Tesprocia, Grecia), su predicación fue seguida por más de once mil personas, entre los cuales hacía cincuenta sacerdotes. Sus enseñanzas eran muy simples en la forma, pero muy originales en el método y en los contenidos. Entablaba una discusión con los asistentes, durante la cual distribuía entre ellos unos papeles en los que iban anotadas las cuestiones que él quería recalcar. Era algo similar a cuando en la actualidad se reparten octavillas mientras se realiza un mitin. Muchas de esas anotaciones que él repartía (διδασκαλίες) han llegado hasta nosotros. Él improvisaba, no escribía sus homilías, aunque sus discípulos tomaban apuntes que podrían servirle en el futuro.

Entierro del Santo. Fresco ortodoxo griego en su iglesia de Kastoria (Grecia).

Entierro del Santo. Fresco ortodoxo griego en su iglesia de Kastoria (Grecia).

En una época en la que el pueblo griego vivía en la más completa ignorancia, las enseñanzas de San Cosme eran, cuando menos, muy oportunas. Enseñaba en las plazas de las aldeas y de las ciudades y con su método catequético instruía a la población sobre los fundamentos de la fe ortodoxa, daba consejos acerca de cómo debía vivirse de manera social y cristiana, de acuerdo con lo enseñado por las Escrituras y por los Santos Padres. Aconsejaba la confesión frecuente y sobre todo predicaba el amor en una doble vertiente: amor a Dios y amor al prójimo. Acostumbraba a decir: “Incluso Dios necesita un lugar para descansar. ¿Y cuál es este lugar? El amor. Si amamos a Dios y a todos nuestros hermanos, Dios vendrá a traernos la alegría y a infundir la vida eterna en nuestros corazones”.

Sus predicaciones no eran sólo sobre la ignorancia en cuestiones religiosas, ya que muchos sectores de la población griega iban en claro retroceso sociocultural y ante este problema, él tenía que pronunciarse: “¿No os dais cuenta de cómo nuestra estirpe se está volviendo cada vez más salvaje? Por la vía de la ignorancia todos nos estamos volviendo salvajes”. Ponía colaboración entre las personas allí donde no la había, llevaba la paz a las familias que estaban rotas, luchó por elevar la condición social de la mujer: “¿Cómo tratáis a las mujeres? ¿Cómo a un ser inferior? Pues yo os digo, hermanos míos, que si creéis que los hombres somos superiores a las mujeres, tendréis que hacer mejores obras que ellas, pero esto es imposible porque en el mundo hay más mujeres que hombres. ¡Existen tantas mujeres superiores a los hombres!”

Tumba del santo en Kolikontasi, Albania.

Tumba del santo en Kolikontasi, Albania.

Sin embargo, sólo en algunos casos excepcionales y esporádicos, las predicaciones de San Cosme podían elevar el nivel moral de la gente y esta fue la razón por la cual él le daba tanta importancia al papel de la educación. Por eso, suplicaba a sus oyentes que pusieran a su disposición una escuela, tratando de encontrar los medios necesarios de subsistencia y personas que se pusieran al frente de ellas. Así, a lo largo de sus veinte años de predicación, fundó diez escuelas secundarias y más de doscientas escuelas primarias, muchas más de las que había en todo el territorio griego.

La obra de San Cosme podría definirse como iluminadora, pero con características diferentes al fenómeno cultural que en aquella época se estaba dando en Occidente. El quería elevar el nivel de vida material y religioso de su tiempo, ampliando los horizontes espirituales de la nación griega, poniendo así freno a la islamización proveniente de algunos países limítrofes. El sentimiento nacional se hacía así aun más fuerte y Cosme era uno de los más convencidos defensores del rescate de ese sentimiento. Fue capaz de alimentar las esperanzas de liberación, con la aportación de algunas máximas proféticas y enigmáticas, esforzándose al mismo tiempo en la construcción de la nación griega y en la creación de núcleos revolucionarios en Suli y en Chimara, aunque sin alentar una sublevación popular que en aquellos momentos él consideraba que era prematura. Creía que los turcos eran inofensivos y no perdía la esperanza de poder llegar a acuerdos con ellos sin necesidad de recurrir a la fuerza.

Camiseta del santo, conservada dentro de un relicario en Préveza, Epiro, Grecia.

Camiseta del santo, conservada dentro de un relicario en Préveza, Epiro, Grecia.

En el curso de su cuarto y último viaje, el 24 de agosto del 1779, las autoridades turcas ahorcaron a San Cosme en el bosque de Berati en Albania, como consecuencia de una denuncia realizada por unos judíos y unos venecianos, según la cual, Cosme, con la complicidad de los rusos, incitaba a los griegos a que se sublevaran. Los asesinos que lo ahorcaron, le ataron una cuerda con una piedra al cuello y tiraron su cuerpo a las aguas del río Apso, donde fue encontrado tres días más tarde por un sacerdote llamado Marcos, párroco del monasterio de la Presentación de María en el Templo, situado en las cercanías de Kolikontasi; allí lo sepultó. Posteriormente, el gobernador de Iannina – Alí Paschá – a quién Cosme le había augurado una gloriosa carrera política, ordenó que en el lugar del martirio fuese construida una iglesia y un monasterio, donando a tal fin una parcela de terreno.

Alí Paschá, que estaba casado con una griega, no sólo era tolerante con el cristianismo, sino que realizó algunas tentativas para reconciliar a las dos religiones. Solicitó que la cabeza de San Cosme fuese puesta en un relicario de plata y fuera llevada a Iannina a fin de venerarla, y cuando un integrista musulmán le dijo que tal acto sería una infidelidad al Islam, Alí le respondió: “Si tu me presentas a un musulmán con el valor de este cristiano, te beso los pies”.

Relicario conservado en el monasterio Filoteo del Monte Athos.

Relicario conservado en el monasterio Filoteo del Monte Athos.

Las profecías realizadas por Cosme y su actividad milagrosa, indujeron a la población ortodoxa a considerarlo desde un principio como un santo. Poco tiempo después de su muerte, su discípulo Sapfirios Cristodoulitis compuso un oficio litúrgico en su honor, texto que se editó en Venecia en el año 1814 y que posteriormente fue inscrito en los sinaxarios bizantinos. Asimismo, muy pronto comenzaron a dedicarle iglesias, especialmente en la región griega de Epiro. En el año 1845, su nombre fue incluido en el sinaxario del Patriarcado de Constantinopla y en el año 1961, el Sínodo Patriarcal de Constantinopla lo reconoció oficialmente como santo. Su fiesta se celebra el 24 de agosto.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– CHISTOU, P.C., “Bibliotheca sanctórum orientaliun, volumen I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1998
– Monje Moisés, “Misal Vatopeidino, primera edición”, Monasterio Vatopedi, 2007
– SARDELIS, K.,“Cosme Aitolo: bibliografía analítica”, Atenas, 1968.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es