San David de Garedja y los monjes mártires de su monasterio

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Icono ortodoxo georgiano del Santo.

Icono ortodoxo georgiano del Santo.

Aunque algún día escribiremos sobre los trece santos padres sirios que en el siglo VI evangelizaron las tierras de Iberia (la actual Georgia), hoy quiero hacerlo, aunque sea brevemente, sobre uno de ellos, San David de Garedja y los monjes mártires de su monasterio.

San David de Garedja
David era uno de esos trece monjes sirios que, procedentes de Antioquía, llegaron a tierras georgianas, siendo cariñosamente acogidos por el katolicós georgiano Eulabio. Los otros doce eran: Juan de Zedaznia, Scio de Mgvimo, Antonio de Martcop, Tadeo de Stepansminia, Esteban de Chrsk, Isidoro de Samtabia, Miguel de Ulumbia, Pirro de Breta, Zenón de Italca, Ise de Zilcania, José de Alaverdi y Aviv de Necresia. Todos ellos vivieron como eremitas o fueron fundadores de monasterios, y tres de ellos fueron llamados a la dignidad episcopal: Ise, José y Aviv.

De la “Vita” de San Hilarión de Iberia, discípulo de David, se desprende que los anacoretas de la región de Garedja – una enorme zona solitaria y pedregosa llena de reptiles – tenían especial devoción por San David, en cuya cueva San Hilarión hizo construir una iglesia, adornándola ricamente y en la que, en un lugar notable, puso la tumba del Santo, del que se desconoce la fecha de su muerte, aunque la Iglesia Ortodoxa Georgiana lo celebra los días 31 de marzo, 7, 9 y 29 de mayo. Desde el siglo VI, dicha región estuvo habitada por eremitas y por monjes que llevaban vida cenobítica en diversos monasterios fundados por los discípulos de David.

David se había establecido en aquella zona, atrayendo junto a sí, como si fuera un imán, a una multitud de anacoretas que vivían en las montañas, orando continuamente y alimentándose únicamente de plantas silvestres, y que bebían de una fuente que encontraron gracias a las oraciones de David. Los miércoles y viernes realizaban un riguroso ayuno y sólo se dedicaban a la oración. En aquel desierto existía una especie de ciervos que periódicamente se acercaban a los ermitaños, alimentándolos con su leche; el conocimiento de este hecho se difundió entre los cazadores de la región, que se acercaban hasta donde estaba David, a fin de solicitarles su bendición.

Sepulcro de San David en su monasterio de Garedja, Georgia.

Sepulcro de San David en su monasterio de Garedja, Georgia.

Uno de sus principales discípulos fue san Dodo, que era un príncipe que se convirtió en eremita, alrededor del cual se reunieron más de doscientos monjes, por lo que llegó a construir un monasterio. David, sin embargo, prefería la soledad y el silencio y hacía vida aparte, viviendo en la oquedad de una roca, aunque redactó una especie de Regla que servía de norma de vida a todos los eremitas y cenobitas de la zona. Era el padre de todos ellos y a él acudían en busca de consejo y solicitando la curación de quienes caían enfermos. David era un estímulo para ellos. Como dije anteriormente, se desconoce la fecha de su muerte. En aquel desierto de Garedja llegaron a construirse hasta doce monasterios, en los cuales los monjes durante siglos vivieron una vida cenobítica.

Santos monjes mártires de Garedja en el siglo XVII
Pasaron los siglos, y en el año 1615, el sha de Persia, Abbas I, atacó el territorio de Georgia, no sólo para conquistarlo, sino que también para pasar a cuchillo a todos los cristianos que no quisieran abrazan el Islam. Arrasaba las aldeas y mataba a cuantos se encontraban a su paso. En sus ansias de conquista, organizó un estratégico ataque en el valle de Gare Kakheti, para lo cual acampó con sus tropas en las montañas de Garedja, dispuesto a pasar allí la noche. A medianoche llamó su atención una procesión de luces que subía hacia la montaña; él pensó que sería una alucinación o un sueño. Sin embargo, sus militares le informaron que en aquel lugar se encontraba un famoso monasterio – el monasterio de San David -, y que aquella noche, como era la noche de Pascua para los cristianos, los monjes de todos los monasterios vecinos, rodeaban la iglesia procesionando tres veces con velas encendidas, a fin de celebrar la resurrección de Cristo. Inmediatamente, Abbas I ordenó a su ejército que se pusiera en marcha hacia el monasterio, lo destruyeran y mataran a todos los participantes en dicha celebración.

Icono ortodoxo georgiano de los Santos Mártires de Garedja.

Icono ortodoxo georgiano de los Santos Mártires de Garedja.

Simultáneamente, un ángel del Señor se le apareció al entonces abad, Arsenio, diciéndole: “En estos momentos, Cristo está llamando a tus monjes para que celebren su Resurrección en el Reino de los cielos. Ésta será una noche de gran sufrimiento, ya que seréis asesinados con la espada. El que quiera seguir viviendo en este mundo, puede huir antes de que esto acontezca, pero el que quiera purificar su alma por toda la eternidad, quédese y el Señor lo adornará con la corona de la inmortalidad. Dile esto a todos tus hermanos y deja que cada uno de ellos elija por sí mismo”.

El abad informó a los monjes acerca de esta visión y comenzó a prepararse para el martirio. Todos los monjes se quedaron celebrando la Vigilia Pascual, a excepción de dos temerosos novicios que, temiendo a la muerte, escaparon por las montañas. Cuando estaban finalizando la Divina Liturgia, el monasterio fue completamente rodeado por los persas. El abad Arsenio salió del templo y solicitó al sha un poco de tiempo, a fin de que todos los monjes pudiesen recibir la Sagrada Comunión y finalizar el servicio litúrgico.

Los persas accedieron y, mientras los monjes comulgaban, se animaban mutuamente a fin de no decaer y sufrir el glorioso martirio. Luego, revestidos con todas las ropas sagradas, se presentaron ante los persas que, aunque quedaron sorprendidos por su valentía, decapitaron al abad Arsenio e inmediatamente, a todos los monjes. Finalizada la masacre, se dirigieron hacia otros monasterios de la zona, a fin de seguir sacrificando a los monjes. A medio camino entre Chichkhituri y el monasterio de San Juan Bautista, se encontraron a los dos jóvenes monjes que habían huido y les obligaron a que abrazaran la religión islámica. Los dos novicios se negaron, por lo que también fueron decapitados. Aunque como he dicho, aquella zona montañosa es árida y seca, en el lugar del martirio surgió un rosal que aun perdura hoy en día.

Reliquias de los mártires. Monasterio de San David de Garedja, Georgia.

Reliquias de los mártires. Monasterio de San David de Garedja, Georgia.

En el siglo XVII, San Arquileo, rey georgiano, ordenó recoger los restos de los mártires y los sepultó a la izquierda del iconostasio de la iglesia de la Transfiguración del monasterio de San David, donde continúan hasta el día de hoy. Los monjes de los monasterios de San David y de San Juan Bautista – los dos únicos existentes en la actualidad -, recibieron la autorización del katolicós Anton I para componer los textos de un servicio litúrgico en honor de los mártires.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– VV.AA., “Bibliotheca sanctorum, tomo IV”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987.

Enlace consultado (30/07/2014):
– www.orthodoxy.ge/

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