San Demetrio del Peloponeso, neomártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego del Santo recubierto en plata.

Icono ortodoxo griego del Santo recubierto en plata.

Hoy quiero escribir sobre un neomártir griego, que buscó ansiosamente el martirio como hicieron los mozárabes cordobeses del siglo IX. Se que sobre esta actitud ante el martirio hemos comentado en muchas ocasiones, pero en nuestro deseo de seguir dando a conocer a los nuevos mártires ortodoxos griegos, hoy vamos a ver la biografía de San Demetrio del Peloponeso, sabiendo que su actuación provocará algún que otro comentario.

San Demetrio nació en el año 1779 en la aldea de Ligoudista, distrito de Baja Rouga en la región de Trifilia, siendo el segundo hijo de Elías Kapsaridi. Su madre murió siendo él muy pequeño por lo que no pudo recibir los cuidados maternos. Su padre, esperanzado en conseguir una segunda madre para sus hijos, contrajo segundas nupcias, pero la madrastra se comportó de manera cruel con los dos pequeños, los cuales crecieron en la pobreza más absoluta, siendo maltratados síquica y físicamente y sin recibir ningún cuidado. Siendo adolescentes abandonaron su casa y marcharon a Trípoli en busca de trabajo. En aquellos tiempos, Trípoli era un centro comercial en el Peloponeso, con muchas tiendas y comercios regentados por los turcos. Su hermano fue el criado de una familia turca y Demetrio trabajó con los albañiles, pero como era maltratado por el capataz, se fue a trabajar como aprendiz de barbero en una peluquería otomana.

Como se veía presionado por los turcos, se sometió a la circuncisión, vistió como un turco y se puso un turbante en la cabeza, cambiando su nombre de pila por el de Mehmet. Su hermano, también se convirtió al Islam. Habiéndose enterado su padre de que sus hijos habían renegado de su fe por culpa de las presiones recibidas, fue a buscarlos, pero ellos, por vergüenza se escondieron y el padre tuvo que volver a su casa en Ligoudista. Fue un intento desesperado, pero momentáneamente inútil hasta que sus hijos, recapacitaron y decidieron retornar con su padre, aunque se equivocaron de camino llegando a la aldea de Stemnitsa, en Arcadia, donde se alojaron en casa de un cristiano. Allí se dieron cuenta de que se habían equivocado de trayecto, volvieron a Trípoli, conocieron a unos cristianos que viajaban a Esmirna y Demetrio decidió acompañarlos, mientras que su hermano retornó a la casa paterna.

Relicario del cráneo. Catedral de Trípoli (Grecia).

Relicario del cráneo. Catedral de Trípoli (Grecia).

En Esmirna se quitó las ropas turcas y comenzó a relacionarse únicamente con los cristianos. Con ese trato, se dio cuenta del pecado que había cometido al convertirse al Islam, y ante esto, se marchó a Magnesia y decidió confesar su pecado, aunque estaba convencido de que su culpa solo se borraría con el martirio. Buscó trabajo en la isla de Cunda, pero al no encontrar la paz que buscaba, visitó el monasterio de San Juan Bautista y posteriormente marchó a Cidonia, donde trabajó como peluquero. Allí trabó amistad con un comerciante cristiano que estaba leyendo las vidas de los santos mártires, se reafirmó en su deseo de padecer el martirio y se fue a buscar al abad del monasterio de San Juan Bautista para que lo aconsejara. El abad lo envió a la isla de Quíos para que fuese aconsejado por San Macario Notaras, que aunque era arzobispo de Corintos, se encontraba momentáneamente en aquella isla. San Macario quiso convencerlo de que con el arrepentimiento sincero los pecados son perdonados y que era muy joven como para poder soportar las torturas del martirio, pero Demetrio se mantenía en sus trece diciendo que solo su sangre podría lavar su alma y que solo de esa manera conseguiría la paz que andaba buscando.

Aun así, San Macario lo convenció para que purificase su alma con la práctica de la oración y los ayunos, con vigilias nocturnas y, sobre todo, orando mucho ante la Madre de Dios, que llorase su culpa como lo había hecho el apóstol Pedro, retirándose a una cueva cercana al monasterio de los santos Pedro y Pablo, donde estuvo aconsejado por San Nicéforo de Quíos. Pasado un cierto tiempo y sin que la idea del martirio se le quitase de la cabeza, solicitó permiso para marchar a Trípoli a fin de encontrarse con su hermano.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

San Nicéforo, después de exhortarlo espiritualmente, le dio una carta de recomendación para el sacerdote Agapios de Dimitsanis, que vivía en el Peloponeso. Al llegar a la ciudad, como no encontró al predicador Agapios a fin de entregarle la carta, se quedó en casa de un piadoso cristiano leyendo continuamente de nuevo las biografías de los mártires. Allí estuvo durante toda la Semana Santa y la primera semana de Pascua y viendo que Agapios no llegaba, se marchó hacia Trípoli haciendo parada en el monasterio de la Panagía Gorgoepikoos, cerca de la actual ciudad de Nestani. Al llegar a Trípoli se fue a casa de un cristiano que era ex capitán del ejército turco saludándolo con el saludo Pascual: “Χριστός Ανέστη”. Aquella noche se reunión con un grupo de clérigos a los cuales les manifestó su decisión irrevocable de buscar el martirio y aunque todos intentaron persuadirlo a fin de que no provocara a los turcos, pues esta provocación podría desatar una persecución contra los cristianos, el les contestó: “Todas mis esperanzas están puestas en Dios y al igual que Él ha fortalecido a todos los santos mártires, a mi me fortalecerá para que elimine mis pecados con mi sangre”.

Un sacerdote llamado Antonio intentó por todos los medios que Demetrio no se presentara para recibir el martirio, pero al comprobar la intransigencia del joven, le sugirió que orase a Dios durante toda la noche y al día siguiente se vería qué hacer. Demetrio pasó toda la noche en oración en la iglesia de San Nicolás de Trípoli y el sacerdote hizo lo propio en la catedral, aunque en algún momento se quedó dormido. En sueños, vio un gran ejército de soldados vestidos de blanco y que uno de ellos se le acercaba diciéndole que se levantase. El sacerdote siguió durmiendo y Demetrio, cogiéndole de la mano y alzando la voz le gritó para que se levantara. El sacerdote se despertó y salió corriendo hacia la iglesia de San Nicolás en la cual continuaba orando Demetrio. Le preguntó si había tenido alguna visión y Demetrio le contestó que hacia las cuatro de la madrugada vio una brillante luz que lo inundó y que se le acercó un hombre vestido de blanco diciéndole que no temiera y que fuera valiente porque siempre estaría a su lado. Demetrio estaba lleno de felicidad, el padre Antonio lo confesó y posteriormente asistió a la Divina Liturgia donde recibió el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Relicario del resto del cuerpo. Monasterio de San Nicolás Varsón.

Relicario del resto del cuerpo. Monasterio de San Nicolás Varsón.

Terminada la ceremonia, se acercó al centro de la ciudad de Trípoli a fin de que los turcos lo reconocieran, pero como nadie lo hizo, volvió desconsolado a la iglesia de San Nicolás donde fue consolado por el padre Antonio. El sacerdote le dijo que ya había cumplido su deseo y que desistiera de su idea de buscar el martirio, pues Dios estaba ya satisfecho. Demetrio siguió insistiendo por lo que el sacerdote, finalmente, le dio su consentimiento.

Inmediatamente, Demetrio se fue a buscar al barbero turco con el que había trabajado y, entrando en la barbería, que estaba llena de musulmanes y cristianos, los saludó con el saludo pascual: “Χριστός Ανέστη”. Los cristianos salieron corriendo, pero un joven turco que conocía a Demetrio, le dijo que dejara de pronunciar esas palabras si no quería perder la vida. Demetrio le respondió que por eso estaba allí, que quería limpiar su alma derramando su sangre. El joven turco le dijo que se fuera al patio de la barbería, que él le cortaría el cuello con la hoja de afeitar, pero al ver que Demetrio lo hizo y puso su cabeza para que lo degollase, el turco se asustó y salió corriendo, diciendo que él no podía hacer eso. Demetrio le pidió al maestro barbero que él lo hiciera, pero este también se negó, e incluso quiso darle algunas monedas de plata para que abandonara Trípoli.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Demetrio se negó de nuevo y entonces, algunos turcos se enfurecieron e incluso uno de ellos, lo agarró por el cuello y quiso degollarlo como se degüella a un cordero. Entonces, el dueño de una tienda cercana, que era cristiano, le dio dinero al turco para que dejara a Demetrio, aunque este se dirigió a uno de los guardias del pachá que estaba presente, manifestándole que era cristiano, que aunque había sido circuncidado, había abandonado el Islam y que quería dar su vida por Cristo. Fue llevado ante el gobernador, quién primero con lisonjas y después con amenazas quiso atraerlo de nuevo hacia la religión musulmana, pero al mantenerse firme en la fe, lo envió ante el juez. Ante el juez confesó que era cristiano, pero como el juez no conocía la lengua griega, le pidió a un turco que le tradujera las palabras de Demetrio. El traductor intentó engañar al juez diciendo que Demetrio era turco y musulmán, pero al darse cuenta Demetrio de que sus palabras eran tergiversadas, volvió a repetir una y otra vez que era cristiano. Aun así, el juez no quiso dictar sentencia y lo envió de nuevo al gobernador, quién intentó nuevamente convencerlo prometiéndole dinero, ropas y caballos. Demetrio seguía en sus trece, por lo que el gobernador, cansado, lo condenó a morir decapitado.

Al oír la sentencia, Demetrio daba saltos de alegría y en este estado de ánimo, saludando a todo el mundo durante el camino, fue conducido a la lonja (mercado) de pescados, donde fue decapitado. Eran las trece horas del día 14 de abril del año 1803. El cuerpo del mártir permaneció insepulto durante tres días en el mismo lugar del martirio. Durante ese tiempo, muchos cristianos se acercaron con lienzos para empaparlos en su sangre. Al tercer día, entrada la noche, el padre Antonio recogió la cabeza del mártir y la sepultó junto al altar de su iglesia. Esta reliquia se encuentra actualmente en la catedral de Trípoli.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

El gobernador ordenó quemar el resto del cuerpo, pero el padre Antonio recaudó limosnas a fin de conseguir que el cuerpo no fuera quemado, siendo sepultado a las afueras de la ciudad en el lugar donde se colgaban a los turcos que abrazaban la fe cristiana. Un diácono, llamado José, que más tarde sería elegido obispo, recogió el cuerpo sin cabeza y en secreto, lo enterró en el monasterio de San Nicolás Varsón Mantinea, que data de principios del siglo XI y que se encuentra a doce kilómetros de Trípoli. En el año 1908, las reliquias fueron exhumadas y puestas en un relicario de plata donado por la piadosa familia Makris. Este relicario se encuentra en el monasterio de Varsón.

San Demetrio del Peloponeso es el patrono de Trípoli y su fiesta se celebra el día 14 de abril. Su “Vita” o “Martyrion” fue escrita por San Nicéforo de Quíos y su primer oficio litúrgico, fue escrito por el diácono José un año después de su muerte.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Karachaliou, D., “Synaxarion de los santos de Arcadia”, Trípoli, 2004.
– Paschalides, S., “Bibliotheca sanctórum orientalium, I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1998
– Sklifa, C., “San Demetrio neomártir”, Trípoli, 1995
– VV.AA., “Synaxario de los neomártires”, Tesalónica, 1989.

preguntasantoral_anticopia_articulo20151228

Enlaces consultados (12/12/2015):
– http://synodoiporia.blogspot.gr
– www.immk.gr

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es