San Dionisio el Areopagita, discípulo de San Pablo

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Detalle de un icono ortodoxo griego del Santo.

Detalle de un icono ortodoxo griego del Santo.

Entre los poquísimos atenienses que, oído el discurso de San Pablo en el Areópago de Atenas, siguieron al apóstol de los gentiles, San Lucas nombra a “Dionisio el Areopagita”, que era un miembro de aquel tribunal y que, por lo tanto, pertenecía a la aristocracia ateniense: “Pero algunos creyeron, juntándose con él, entre los cuales estaba Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Damaris y otros con ellos” (Hechos, 17, 34). San Juan Crisóstomo, en su obra “De sacerdotio”, dice que Damaris era la esposa de Dionisio, pero hay que añadir que esto es una suposición del santo Doctor de la iglesia, sin base histórica alguna.

Los padres de Dionisio eran paganos, con una buena posición económica, lo cual contribuyó a darle una buena educación a su hijo; era cultísimo, famoso por su elocuencia, muy virtuoso, con una gran reputación y con una posición prominente en la sociedad ateniense. Según la tradición era juez y presidente de la Corte Suprema ateniense. Fue en este momento cuando San Pablo llegó a Atenas a fin de predicar el Evangelio a los atenienses. Cuando Pablo llegó al Areópago vio un altar dedicado “al dios desconocido” y fue entonces cuando tuvo la oportunidad de hablar sobre el único y verdadero Dios, creador del mundo visible e invisible, instando a los filósofos atenienses a entenderlo y a conocerlo. Habló de Jesucristo y de su vida terrenal, pero cuando los atenienses le oyeron hablar de la resurrección de los muertos, comenzaron a burlarse de él y a considerar que su discurso era completamente absurdo.

Pero las palabras del apóstol cautivaron a Dionisio tocando su mente y su corazón. El había estado discutiendo con algunos sabios en Heliópolis y cuando se enteró de que en el momento de la muerte de Cristo se había extendido una gran oscuridad por toda la tierra, recordó que ese eclipse solar había sido visto en Egipto y aquello le hizo pensar. Fue por todo esto por lo que Dionisio siguió a Pablo confesando a Jesucristo como el único Señor crucificado y resucitado. Fue bautizado por Pablo y puesto al frente de la incipiente comunidad cristiana ateniense, por lo que se le tiene como el primer obispo de aquella ciudad. Apacentó a su grey ateniense y según los sinaxarios bizantinos fue “martirizado con el fuego en el año 95, en tiempos de Domiciano. Hasta aquí es todo lo que dice la tradición griega, basada en parte en lo escrito por San Lucas en los Hechos de los Apóstoles.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Esto es confirmado por una carta de San Dionisio – obispo de Corinto y contemporáneo del Papa San Sotero –, escrita a los atenienses en el año 175, en la que dice que Dionisio el Areopagita murió siendo el primer obispo de Atenas. Sin embargo, una leyenda más tardía, lo identificó incorrectamente con el primer obispo de París, martirizado alrededor del año 270. Sobre este último, ya hemos publicado un artículo en este blog. Esta identificación la encontramos en el Martirologio y en el Breviario Romanos el día 9 de octubre.

El primero que unificó a los dos Dionisios fue Hilduino, que en el siglo IX era abad de la abadía de San Dionisio en Lutecia (la actual París) y lo hizo en su obra “Vita S. Dionysii”, publicada en Bruselas en el año 1780. En ella afirmaba que el fundador de la Abadía era San Dionisio el Areopagita, diciendo que el santo obispo había sido expulsado de Atenas y que tras evangelizar Hispania, las Galias y Bretaña, fue nuevamente a Roma donde presenció la decapitación de San Pablo, marchando posteriormente de nuevo a las Galias, donde se estableció con dos de sus discípulos, siendo decapitado finalmente en Lutecia. Añade que, con la cabeza cortada entre sus manos, anduvo unos dos kilómetros donde se la entregó a un cristiano llamado Katuolas. Esto es completamente erróneo porque un Dionisio es del siglo I, mientras que el otro es del siglo III. Esta confusión, completamente infundada, fue aceptada tanto en Oriente como en Occidente y es por eso por lo que así aparecen en el Martirologio Romano. Incluso San Nicodemo del Monte Athos llegó a aceptar esta versión.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Sin embargo, en el “Vetus Romanum Martyrologium”, estos dos Dionisios son claramente distintos el uno del otro. Efectivamente, el 3 de octubre se dice: “Athenis, Dionysii Areopagitae, sub Adriano diversis tormentis passi, ut Aristides testis est in opere quod de Christiana religione composuit” y el día 9 de octubre: “Parisiis Dionysii episcopi cum sociis suis a Fescennino cum gladio animadversi”. O sea, distingue y no los confunde. Sin embargo existen dos discrepancias y es que mientras los sinaxarios griegos dicen que murió en tiempos de Domiciano, el “Vetus Romanum Martyrologium” dice que fue en tiempos de Adriano; por otro lado hay que decir que en la recién encontrada versión siríaca de la apología de Arístides, no se menciona a Dionisio. La “Cronaca” que lleva el nombre de Lucius Dexter, los identifica a los dos, pero también es verdad que la mayor parte de los hagiógrafos niegan la autenticidad de este documento.

Bajo el nombre de Dionisio el Areopagita, se le menciona en unos escritos compuestos entre los años 480-530, por parte de un anónimo monje siríaco promovido al episcopado, y que tuvieron gran éxito en la Baja Edad Media, influyendo muchísimo en aquella época, como por ejemplo, en los documentos “De coelesti hierarchia”, “De mystica theologia”, “De eclesiástica hierarchia”, “De divinis nominibus”, etc. En este último documento se llega a decir que Dionisio el Areopagita estuvo presente en la “Dormitio” de la Santísima Virgen.

Pero también en esto existe mucha confusión porque estas letras, denominadas “escritos Areopagita” hay quienes lo atribuyen al propio Dionisio el Areopagita, el discípulo de San Pablo. El primero que afirmó esto fue el patriarca monofisita Severo de Antioquia en una disputa que mantuvo con los ortodoxos en Constantinopla en el año 533, en tiempos de Justiniano I. Pero el portavoz de los católicos romanos, Hipacio obispo de Éfeso, dijo que tales escritos eran falsos o habían sido falsificados, porque si tales escritos hubieran sido obras del propio Dionisio, esto no habría sido ignorado ni por San Cirilo de Alejandría ni por San Atanasio. Este argumento sigue siendo válido actualmente.

Relicario del cráneo del Santo en el monasterio Dionysios del Monte Athos, Grecia.

Relicario del cráneo del Santo en el monasterio Dionysios del Monte Athos, Grecia.

San Dionisio el Areopagita es el santo patrono de Atenas y de los jueces griegos. Existen reliquias del Santo en el monasterio Dionysios del Monte Athos.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– NIKOLAKI PHILOTHEOU, M., “Los santos de Atenas”, Publicaciones Saitis, Atenas, 2006.
– SPADAFORAS, F., “Bibliotheca sanctórum, tomo IV”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987.
– VALLIDAS, A., “Secuencia de San Dionisio el Areopagita”, Diaconía apostólica de la Iglesia de Grecia, II edición, Atenas, 1996.

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