San Emigdio, obispo mártir

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Busto-relicario en plata, obra del orfebre Pietro Vannini. Museo Diocesano de Ascoli Piceno.

Busto-relicario en plata, obra del orfebre Pietro Vannini. Museo Diocesano de Ascoli Piceno.

San Emigdio es el patrono de Ascoli Piceno, en Italia. Nació en Tréveris (la actual Trier en Alemania), pero después de bautizarse, como lo hizo sin el consentimiento de sus padres, tuvo que abandonar su patria para librarse de la persecución de los mismos, ya que estos eran paganos. Andando, atravesó Europa, llegando a Milán acompañado por tres amigos llamados Euplo, Germán y Valentín; y en Milán fue ordenado de sacerdote por el obispo San Materno. Desde allí partió hacia Roma, quedándose en casa de un tal Graciano, al que curó a una hija que estaba paralítica y convirtió al cristianismo. En Roma, aunque él se manifestaba como cristiano, creyeron que era hijo de un dios y lo llevaron al templo de Asclepio, donde curó a numerosos enfermos. En la ciudad eterna recibió la consagración episcopal por parte del Papa San Marcelo I, quien lo envió a evangelizar la región de Ascoli Piceno. Allí, convirtió a muchos paganos, entre ellos a Polisia, hija Polimio, prefecto de la ciudad, por lo que fue decapitado en el año 303, junto con sus tres compañeros, en el lugar que hoy ocupa la iglesia de Sant’Emidio Rosso.

Así de breve es lo que sabemos sobre él y esto, gracias a una “passio” redactada en el siglo XI por un monje franco después de que se descubrieran las reliquias del santo. Sin embargo, hay quienes han defendido – sin argumentos convincentes -, que esta biografía había sido escrita por su compañero Valentín, que fue martirizado junto a él. Desde luego es difícil que alguien pueda escribir algo después de muerto. Tan descarado era el tema que el propio Baronio (que ya sabemos las tragaderas que tenía), lo puso en cuarentena. De todos modos existen documentos que, aunque no nos hablan de su vida, garantizan que recibía culto desde el siglo VII.

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El hagiógrafo F. Lanzoni (+ 1929) consideró a esta “passio” como un documento “sin ningún género de dudas, tardío y fantasioso, que no nos aporta ninguna información segura sobre la historia y la edad del primer obispo de Ascoli Piceno”. De forma aun más tajante, los bolandistas en su “Comentario al Martirologio Romano”, la definieron como “a falsario supposita et ineptis fabulis referta” (compendio de fábulas ineptas establecidas por un falsificador).

San Emigdio bautiza a Polisia. Conjunto escultórico sobre el sarcófago del Santo. Cripta de la catedral de Ascoli Piceno.

San Emigdio bautiza a Polisia. Conjunto escultórico sobre el sarcófago del Santo. Cripta de la catedral de Ascoli Piceno.

De San Emigdio – que con anterioridad al siglo VII era un completo desconocido -, se comenzó a tener también otras noticias a partir del siglo XI; por ejemplo, un documento enviado por el Papa San León IX a la catedral de Ascoli Piceno el día 1 de julio del 1052, bajo el título “Sanctae Dei genitricis Virginis Mariae et beatissimi Christi martyris Emigdii”, o un diploma enviado por el emperador Enrique III, el 27 de mayo del 1056 en el que dice: “In honorem beatae Dei genitricis Mariae et in qua requiescit corpus Sancti Emigdii”. El traslado de las reliquias del santo y de sus tres compañeros parece que se realizó en tiempos del obispo Bernardo II – alrededor del año 1000 -, desde las llamadas catacumbas de las Grutas de San Emigdio hasta la cripta de la catedral.

Pero también Lanzoni se pregunta el por qué en el siglo XI, la catedral tenía ese título y argumentando un caso similar ocurrido en Padova, creyó que “podría afirmarse con bastante fundamento que entre los años 996 al 1052, se encontraron los restos de un San Emigdio que se consideró como el primer obispo de la ciudad, aunque no sabemos, o quizás nunca se sabrá, en qué circunstancias se desarrollaron aquellos acontecimientos”.

Brazo relicario de San Emigdio. Pennisi, Acireale (Italia).

Brazo relicario de San Emigdio. Pennisi, Acireale (Italia).

En los Estatutos Municipales redactados en el año 1377 e impresos en lengua vernácula en el año 1496, en dos secciones bastante largas, se expone un esquema muy preciso acerca de cómo ha de celebrarse la solemnidad del santo, definido como patrono, protector y defensor de la ciudad y de todos los habitantes de Ascoli Piceno. Se le dio esta definición porque se atribuye a su intercesión el que la ciudad no fuese destruida en el año 409 por el rey godo Alarico I, y porque en el año 1038, atendiendo a la invocación del obispo de la ciudad, San Emigdio envió una plaga que hizo huir a las tropas de Conrado II. El 4 de junio del 1462, el Papa Pío II, recordó en un Breve Pontificio el “gran concurso de forasteros provenientes de toda Italia, que acudían a dicha fiesta, ya fuera porque tenían una devoción muy particular al santo obispo, ya fuera por los numerosos y casi diarios milagros que se verificaban sobre su tumba”.

En ese mismo siglo XV, se acuñaron monedas con su efigie, el orfebre Pietro Vannini lo representó en una escultura de plata que se conserva en el museo diocesano, en la que aparece con un rostro imberbe, sin barba y revestido con ornamentos episcopales. Con esta misma actitud fue pintado por Carlos Crivelli. También en ese tiempo ya se recitaba en aquella diócesis un Oficio litúrgico en su honor, oficio que era considerado “ab inmemorabili” y que fue editado en Ancona en el año 1522.

Moneda o medalla del siglo XV con la efigie del santo.

Moneda o medalla del siglo XV con la efigie del santo.

Después del espantoso terremoto que sacudió a la región italiana de Las Marcas en el año 1703, en el cual la ciudad de Ascoli Piceno no sufrió daño alguno, se acordó la extensión del culto de San Emigdio a toda la Iglesia Universal. Esta tentativa que partió del arzobispo de Trier y del obispo de Ascoli Piceno, tuvo buena acogida en muchísimas ciudades italianas, que introdujeron la festividad del santo en sus diócesis y lo eligieron como patrono. En ese tiempo, se difundió una nueva iconografía que lo representaba en una actitud de sostenimiento de un muro que se balanceaba como consecuencia de los temblores producidos por un terremoto. En este sentido, el santo es reconocido como protector contra los temblores sísmicos.

Los restos del santo, junto con los de sus compañeros, se encuentran dentro de un precioso sarcófago romano en la cripta de la catedral de Ascoli Piceno, en el cual están grabadas las palabras: “Cum sociis aliis Emigdius hic requiescit” (Aquí descansa Emigdio con sus otros compañeros). En Ascoli Piceno su fiesta se celebra el día 5 de agosto, aunque en otras diócesis italianas se le conmemora algunos días más tarde. El último reconocimiento de sus reliquias se realizó el 2 de julio de 1959, en tiempos del obispo Morgante, pudiéndose comprobar que en el sarcófago existían cuatro esqueletos de varones que habían sido decapitados.

En la ciudad que lo considera como su primer obispo, lo celebran con un folklore muy particular basado en algunos de los pasajes de su “passio”. Se hace una representación poética de la leyenda de la joven Polisia, que teje con hilos de oro dentro de una gruta, donde se refugió para librarse de las iras de su padre. Esta solemnidad del 5 de agosto, que he dicho anteriormente está regulada por los Estatutos Ciudadanos del 1377, incluye actos tan espectaculares como la llamada “corsa dell’agnello” y la “quintana” (carreras de lanchas en una laguna y carreras ciclistas).

Sarcófago romano que conserva las reliquias de San Emigdio y sus tres compañeros. Cripta de la catedral de Ascoli Piceno.

Sarcófago romano que conserva las reliquias de San Emigdio y sus tres compañeros. Cripta de la catedral de Ascoli Piceno.

Hasta finales del siglo pasado, los ciudadanos de Ascoli, la noche anterior se paseaban por las calles cantando serenatas y el día de la fiesta se adornaba con hojas de albahaca que se vendía en el entorno de la catedral. Después de la bendición de los cirios impartida por el obispo local, en la plaza de la catedral, un heraldo lee en un dialecto local un saludo que la ciudad dedica a su santo patrono y a continuación se desarrolla un festival local por las principales calles de Ascoli Piceno.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Masdeu, G., “Defensa critica de las actas antiguas del mártir San Emigdio, obispo de Ascoli Piceno”, Ascoli Piceno, 1794 y reeditado en 1987.
– Rodilossi, A., “Ricognizione canonica delle sacre reliquie di S. Emigdio e compagni martiri”, Ascoli Piceno, 1959.
– VV.AA. (Ambrasi, D., Negri Arnoldi, F. y Fabiani, G.), “Bibliotheca sanctórum, tomo IV, Città Nuova Editrice, Roma, 1987.

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