San Enoc, patriarca del Antiguo Testamento

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Elías y Enoc. Icono del siglo XVII que se encuentra en el Museo de Historia de Sanok, en Polonia.

Elías y Enoc. Icono del siglo XVII que se encuentra en el Museo de Historia de Sanok, en Polonia.

Pregunta: No he encontrado el santo de Enoc en el Martirologio Romano publicado en la web del Vaticano. Tampoco en ningún otro santoral de Internet. ¿Por qué no se considera santo a este destacado patriarca del Antiguo Testamento, que incluso fue nombrado por San Pablo y San Judas en sus epístolas? Gracias.

Respuesta: Sobre el patriarca Enoc (Henoc) es poquísimo lo que menciona la Biblia. Sólo el Libro del Génesis, en el capítulo 5, habla directamente sobre él, aunque bien es verdad que por su condición de “hombre justo”, es mencionado y alabado en otros textos sagrados. Enoc era hijo de Jared, el séptimo descendiente de Adán: “Vivió Jared ciento sesenta y dos años y engendró a Enoc. Y vivió Jared después de que engendró a Enoc, ochocientos años más y engendró a hijos e hijas. Y fueron todos los días de Jared, novecientos sesenta y dos años y murió. Vivió Enoc sesenta y cinco años y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc, trescientos sesenta y cinco años. Caminó pues Enoc con Dios y desapareció porque le llevó Dios”. (Génesis, 5, 18-12).

El escritor del Génesis dice que Enoc caminó con Dios, o sea, siguió sus mandatos y por eso Yahvé se lo llevó; le da el mismo tipo de muerte a Enoc que posteriormente se le da a Elías: “Y aconteció que yendo ellos hablando – Eliseo y Elías – he aquí que un carro de fuego con caballos apartó a los dos y Elías subió al cielo en un torbellino”. (II Reyes, 2, 11). Dios se los lleva, Dios interviene en la muerte del justo y así lo afirma el salmista: “Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, porque Él me tomará consigo” (Salmo, 49, 15).

La expresión de alabanza “caminó con Dios” es atribuida entre los patriarcas, tanto a Enoc como a Noé. El Libro del Eclesiástico repite esta alabanza: “Enoc agradó al Señor y fue trasladado; él es modelo de conversión para las generaciones futuras”. (Eclesiástico, 44, 16) y esta alabanza al justo es completada y comentada por otro Libro Sagrado: “Porque se hizo agradable a Dios, el justo fue amado por Él y como vivía entre los pecadores, fue trasladado de este mundo. Fue arrebatado para que la maldad no pervirtiera su inteligencia ni el engaño sedujera su alma. Porque el atractivo del mal oscurece el bien y el torbellino de la pasión altera una mente sin malicia. Llegado a la perfección en poco tiempo, alcanzó la plenitud de una larga vida. Su alma era agradable al Señor y por eso, Él se apresuró a sacarlo de en medio de la maldad. La gente ve esto y no lo comprende; ni siquiera se les pasa por la mente”. (Sabiduría, 4, 10-14).

Traslado de Enoc. Relieve esmaltado.

Traslado de Enoc. Relieve esmaltado.

Ya en el Nuevo Testamento, San Pablo incide en este tema celebrando la fe de Enoc: “Por la fe, Enoc fue trasladado, de modo que no vio la muerte y no se le halló porque Dios le trasladó. Porque antes de contar su traslado, la Escritura da en su favor testimonio de haber agradado a Dios”. (Hebreos, 11, 5) y San Judas, dice: “A ellos se refería Enoc, el séptimo patriarca después de Adán, cuando profetizó: “Ya viene el Señor con sus millares de ángeles, para juzgar a todos y condenar a los impíos por las maldades que cometieron, y a los pecadores por las palabras insolentes que profirieron contra él” (Epístola de San Judas, 1, 14-15). O sea, Enoc es considerado un patriarca justo y santo, que sigue la senda de Dios y al que el mismo Yahvé lo arrebata, llevándoselo.

La tradición cristiana ha intentado abordar la escasa información bíblica existente, pero con explicaciones muchas veces contradictorias. En los Apocalipsis apócrifos se le presenta como una especie de mago adivinador de los misterios de la tierra, del cielo y del destino. En la traducción de la Vulgata, se añade al texto del Génesis, la frase “translatus est in paradisum” (trasladado al paraíso), una adición que no aparece en el texto original y que muchos han querido interpretar, entre ellos Santo Tomás de Aquino, no como una referencia a su tranquila muerte, sino como un traslado del aun Enoc vivo al paraíso terrenal. Incluso algunos han querido interpretar el texto del Apocalipsis, 11, 3: “Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio”, como que el escritor del texto sagrado se estaba refiriendo a Enoc y a Elías (que habían sido llevados al cielo), en el sentido de que vendrían a luchar contra el Anticristo al final de los tiempos. Tertuliano, en su obra “De anima”, lo dice textualmente: “translatus est Henoc et Elias, nec mors forum reperta est, dilata scilicet, caeterum morituri reservantur, ut Antichristum sanguine suo extinguant”, o sea, que Enoc y Elías están reservados para dejarse ver algún día en el mundo y vencer al Anticristo con su muerte.

Es distinta de este apócrifo de Enoc, una obra escrita en latín –ahora perdida -, pero cuyas huellas se han encontrado en el panteón de Godofredo de Viterbo, que murió en el año 1191, y en la que se recogen muchas noticias fabulosas sobre la estancia de Enoc y de Elías en el paraíso terrenal.

En el Islam, Enoc es identificado con el misterioso personaje Idris, del cual se hace mención dos veces en el Corán: “Idris fue uno de los primeros profetas mandado a las primeras generaciones de la descendencia de Adán. Desafortunadamente no se sabe mucho de él. Ha sido revelado que el fue el primero a quién se le reveló la ciencia de los números y que le fue dada mucha sabiduría. También se dice que Idris fue el hombre a quien conocen los judíos y cristianos como Enoc. Y Alá es quién mejor lo sabe”.

Dios se lleva a Enoc al cielo. Grabado de Gerard Hoet.

Dios se lleva a Enoc al cielo. Grabado de Gerard Hoet.

Enoc es puesto a veces entre los veinticuatro ancianos del Apocalipsis. Por ejemplo así lo trata Oecumenius, obispo de Trikka en su obra “Comentarios al Apocalipsis” de inicios del siglo VI. La Iglesia Copta celebra su fiesta el día 22 de enero y su asunción a los cielos, el día 19 de julio. En algunos menologios siríacos es conmemorado el primer martes posterior a la Pascua y el 7 de julio. La Iglesia Apostólica Armenia lo conmemora el 30 de julio. No está inscrito en el Martirologio Romano.

No quiero terminar el artículo sin hablar del Libro de Enoc, que es un libro inter-testamentario, que forma parte del canon bíblico de la Iglesia Ortodoxa Etíope, pero que no es aceptado como canónico por las demás iglesias cristianas, a pesar de haber sido encontrado en algunos de los códices de la “Septuagésima”. Los judíos etíopes lo incluyen en la Tanaj, a diferencia de los demás judíos actuales, que lo excluyen. Posiblemente la mayor parte del texto date del siglo I, aunque consta de varias partes escritas entre los siglos III antes de Cristo y el I después de Cristo. En esta web, puede leerse.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– El Corán
– ESPOSITO, M., “Un apócrifo de Enoc y de Elías”, Editorial Città di Vita, 1947
– Sagrada Biblia
– VV.AA. “Bibliotheca sanctórum, tomo IV”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987.

Enlaces consultados (17/09/2014):
http://www.hameldb.com/foreign/henoc/
http://en.wikipedia.org/wiki/Enoch_(ancestor_of_Noah)
http://www.nurelislam.com/profetas/idris.htm

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