Algunos temas sobre reliquias (III)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Reliquia de San Fermín en Pamplona, España.

Reliquia de San Fermín en Pamplona, España.

Reliquias de San Fermín

Pregunta: En el artículo publicado en el blog el pasado día 23 de agosto sobre San Fermín, dijiste textualmente: “Son muy complejos y no están del todo claros los eventos relacionados con sus reliquias. En el siglo VII se ignoraba donde estaba el sepulcro del santo, pero una visión milagrosa que tuvo el obispo San Salvio las localizó”. Posteriormente mencionas que en Pamplona hay algunas, ¿podrías añadir algunos datos sobre estas reliquias pamplonicas?

Respuesta: Pues vamos a ello: Como dije en el artículo, los restos de San Fermín, una vez descubiertos, fueron llevados a Amiens y en el lugar de la tumba del santo en Abdalène (Abladene), se levantó una iglesia y se encontró una lápida con la inscripción “Firminus M.”. Hasta ahí, lo dicho, pero como la ciudad de Pamplona reivindicaba ser su localidad de origen era normal que quisiera tener reliquias del santo y la primera que obtuvo fue facilitada por el obispo Teobaldo de Heilly de Amiens, quién en el año 1186 dio a la ciudad Navarra una pequeña porción del cráneo del santo que hoy se conserva en la catedral pamplonica dentro de un busto realizado en el año 1527. Más tarde, en tiempos de Carlos II de Evreux se entregó otra reliquia del cráneo que también se guarda en la catedral dentro de una especie de copón del siglo XVI.

Copon relicario de san Fermín en la catedral de Pamplona, España.

Copon relicario de san Fermín en la catedral de Pamplona, España.

Ese mismo siglo, desde Amiens llegaron a Pamplona otras tres reliquias de San Fermín. Una la consiguió en el 1569 el embajador de Felipe II en Paris quién se la facilitó a su prima Beatriz de Beaumont, quién la colocó en el pecho de la imagen del santo que sale procesionalmente el día 7 de julio, aunque unos años más tarde fue sustituida por otra que consiguió don Martín Azpilicueta y finalmente, en el 1638, por otra conseguida por don Martín de Olagüe quién fue protector de la catedral de Amiens.

La cosa no quedó aquí, porque en el 1941 se recibió desde Amiens otra reliquia, concretamente un fémur, regalo de monseñor Lucien Martín obispo de Amiens a la ciudad de Pamplona, quién hoy la guarda en una arqueta relicario en la catedral.

Reliquias de San Marcos

Pregunta: Como San Marcos es el fundador de la Iglesia Copta, sabemos que el Beato Papa Pablo VI restituyó al Patriarca San Cirilo VI parte de las reliquias que estaban en Venecia y que San Cirilo las puso en la catedral patriarcal de El Cairo. Pero si San Marcos evangelizó Egipto y murió en Alejandría, ¿cómo llegaron sus reliquias a Venecia?

Respuesta: Este tema, aunque fuera de manera somera, se trató en el artículo que publicamos en este blog el día 25 de abril del año 2011. Por eso, en primer lugar te recomiendo que releas ese artículo, pero aún así vamos a tocar este tema con más detalle, aunque de antemano te digo que inevitablemente, se mezcla historia y leyenda. Como dijimos entonces, después de varias vicisitudes ocurridas con anterioridad, en el año 828 el cuerpo de San Marcos estaba en Alejandría y con el pretexto de “evitar la profanación por parte de los árabes”, dos mercaderes venecianos lo robaron y se lo llevaron a su tierra. ¿Para evitar la profanación o por cuestiones políticas? Pues veamos.

Sarcófago del Santo en la Basílica de San Marcos de Venecia (Italia).

Sarcófago del Santo en la Basílica de San Marcos de Venecia (Italia).

En ese siglo IX, desde el punto de vista eclesiástico, Venecia estaba sujeta al exarcado de Rávena, pero quería ejercer el poder político en el norte de Italia y estaba en discordia con el Patriarcado de Aquileya reclamando para si dicho Patriarcado ya que teniendo el poder eclesiástico obtendría el poder político. Uno de los argumentos de peso de Aquileya para ejercer el Patriarcado era que poseía las reliquias de San Hermágoras y de hecho, el Sínodo celebrado en Mantova le dio la razón. ¿Y qué pensaron en Venecia? Si Aquileya tiene a San Hermágoras a nosotros nos corresponde tener a San Marcos; pero ¿por qué esa reliquia tenía que ser suya? Pues sigamos viendo.

Sabemos que San Marcos era discípulo de San Pedro, que estuvo con él en Roma donde escribió el evangelio que prácticamente le iba contando, le iba dictando su maestro. Hasta ahí: verdad, pero dice la leyenda que San Pedro lo envió para que evangelizara el norte de Italia, que en Aquileya convirtió a Hermágoras, quién llegaría a ser el primer obispo de aquella ciudad. Posteriormente se embarcó y una tormenta sobre el Mar Adriático hizo que diera con sus huesos en los territorios donde posteriormente se levantó Venecia. Allí se le apareció un ángel quién le dijo: “La paz sea contigo mi evangelista; aquí descansará tu cuerpo”. De esta frase proceden las palabras que se leen en el libro que sostiene entre sus patas el león del escudo de Venecia: “Pax tibi Marce evangelista meus”. Así que si un ángel dijo que allí tenía que descansar, pues allí tenía que estar y como el maestro es superior al discípulo, Marcos era superior a Hermágoras y consecuentemente, el Patriarcado le correspondía a los venecianos y no a Aquileya.

San Cirilo VI, Patriarca Copto lleva las reliquias de San Marcos regaladas por Pablo VI.

San Cirilo VI, Patriarca Copto lleva las reliquias de San Marcos regaladas por Pablo VI.

Pero es que en aquella época el cuerpo de San Marcos no estaba en Venecia, ya que el evangelista se había marchado a evangelizar el norte de África, fue el primer obispo de Alejandría, en aquellas tierras había sido martirizado y allí estaba sepultado. Así que ¿cómo conseguir su cuerpo para darle validez a sus argumentos? Pues muy sencillo: robándolo, sobre todo cuando ese robo – según la interpretación que hicieron del legendario ángel -, estaba bendecido desde el cielo. Así que basándose en esta “legitimidad” planearon robar las reliquias del santo evangelista para sepultarlo en Venecia. Y, según nos lo cuenta la “Traslatio Sancti Marci”, sabemos como lo hicieron: en Alejandría había dos mercaderes venecianos (Bueno de Malamocco y Rústico de Torcello) quienes con el pretexto de que las reliquias corrían cierto peligro, quisieron ponerlas “a buen recaudo”. En este trajín, hubo cierta complicidad con los guardianes que custodiaban el cuerpo del santo, a los que sobornaron y durante la noche sustituyeron el cuerpo del santo por el cuerpo de una Santa Claudia. Sin embargo no fueron lo suficientemente precavidos porque los alejandrinos sospecharon algo raro y fueron a ver el sepulcro. Al encontrarse el cuerpo de Santa Claudia, confundieron uno con otro y no se percataron del cambiazo. Los mercaderes escondieron el cuerpo de San Marcos bajo unos trozos de carne de cerdo y cuando iban a marcharse, los musulmanes los registraron, pero al ver la carne de cerdo desistieron del registro.

El cuerpo fue embarcado, trasladado a Venecia y allí recibido con todos los honores. Se inició la construcción de la Basílica de San Marcos, que fue consagrada en el año 1094 y bajo el altar mayor se pusieron las reliquias del evangelista. Venecia tenía ya argumentos para arrebatarle la soberanía eclesiástica a Aquileya y reclamar para sí el honor del Patriarcado. Si la primacía de Roma se sustentaba en que había sido evangelizada por los apóstoles Pedro y Pablo los cuales estaban allí sepultados, ¿por qué ella iba a ser menos, si ni siquiera reclamaba el Patriarcado de Occidente sino solo el Patriarcado del norte de Italia? Habían conseguido su objetivo: consiguió su independencia eclesiástica, su autonomía y pudo convertirse en una gran república, respetada por todas las ciudades del norte del Mar Adriático e independiente de Bizancio. Aun hoy en día conservan ese título patriarcal, por lo que su arzobispo es además, patriarca.

Las reliquias de San Marcos bajan del avión en El Cairo.

Las reliquias de San Marcos bajan del avión en El Cairo.

Esto pasó en el siglo IX, pero la historia nos dice que los venecianos le cogieron “el gustillo” al robo de reliquias, sobre todo esquilmando los tesoros de infinidad de monasterios e iglesias bizantinas a partir de los siglos XI y XII. De esto ya hemos hablado en más de una ocasión.

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La Iglesia Ortodoxa Copta siempre reclamó lo que legítimamente era suyo y el beato Papa Pablo VI atendió – al menos en parte -, esta petición restituyéndole parte de las reliquias del fundador de la iglesia alejandrina cuando el 25 de junio del año 1968 (17 de Baounah del año 1684 según el calendario copto), fue inaugurada la actual catedral patriarcal de El Cairo. Allí fueron colocadas dentro de un altar construido a tal efecto, allí permanecen y allí son veneradas por la Iglesia Copta.

Aunque sea muy brevemente digamos algo acerca de cómo se realizó esta devolución: El Patriarca San Cirilo VI (el 116 sucesor de San Marcos en la Sede Alejandrina y que como ya sabemos también ostenta el título de Papa) había enviado una delegación oficial a Roma para recibir las reliquias. Esta delegación papal estaba compuesta por diez obispos y metropolitas ortodoxos, de los cuales siete eran coptos y tres eran etíopes, acompañados por algunos líderes religiosos laicos. La delegación alejandrina recibió las reliquias de San Marcos el sábado 22 de junio de 1968 (tres días antes de la consagración de la catedral cairota) de manos del beato Papa Pablo VI. Después de once siglos, parte de los restos del santo volvían a la tierra de donde jamás debían haber salido. Este fue uno de los actos eclesiales más importantes para la Iglesia Ortodoxa Copta de todo el siglo XX. O sea, ahora el cuerpo de San Marcos está repartido entre Venecia y El Cairo.

Sepulcro de San Marcos en la Catedral Patriarcal de El Cairo, Egipto.

Sepulcro de San Marcos en la Catedral Patriarcal de El Cairo, Egipto.

También fueron devueltas parte de las reliquias del patriarca Alejandrino San Atanasio que, ¡oh casualidad! estaban también en Venecia, pero este relato lo dejaremos para otro momento.

Antonio Barrero

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San Fermín, obispo mártir de Amiens

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Imagen-relicario procesional que se conserva en la iglesia pamplonica de San Lorenzo.

Imagen-relicario procesional que se conserva en la iglesia pamplonica de San Lorenzo.

Pregunta: Hola, soy seguidor desde México, específicamente, de Huajupan y no se si me podrían ayudar con la historia de San Fermín; si se puede poner un anexo del por qué se hacen los encierros, pues no se si es en honor al santo. Le ruego me saquen de mis dudas. Enhorabuena y gracias.

Respuesta: Con mucho gusto atendemos tu solicitud. Aunque en Pamplona, San Fermín es venerado el día 7 de julio, en Amiens se le venera el 25 de septiembre, fecha de su martirio, aunque ese mismo mes, concretamente el día 1, se venera a otro San Fermín, obispo confesor. Son dos santos distintos, ambos llamados Fermín y ambos obispos de la misma ciudad. Algunos críticos han manifestado que este es otro caso típico de desdoblamiento de una sola persona, pero el bolandista Duchesne defiende que en realidad son dos santos distintos, porque en aquella ciudad hubo dos obispos con el mismo nombre. Su argumentación se basa, entre otras cosas, en que en el Sacramentario de la Iglesia de Amiens, que es del siglo X, no sólo se mencionan estas dos fiestas distintas, sino también otras dos diferentes en el mes de enero, correspondientes a las traslaciones de las reliquias de ambos obispos.

De San Fermín obispo mártir poseemos las “Actas”, que según los bolandistas están datadas entre finales del siglo V a principios del VI, aunque poniendo “en cuarentena” algunos de los datos que en ella se dicen. Sin embargo, es necesario conocer los elementos principales de esta leyenda, ya que algunos episodios han servido como motivos de decoración escultórica en la propia iglesia catedral de Amiens.

Martirio del santo. Catedral de Amiens (Francia).

Martirio del santo. Catedral de Amiens (Francia).

Fermín sería originario de una noble familia hispana residente en lo que hoy es Pamplona, siendo hijo de Fermo y Eugenia que eran paganos pero que se convirtieron al cristianismo cuando San Saturnino de Tolosa estuvo predicando por aquella zona. El hijo mayor, Fermín, fue puesto bajo la tutoría del sacerdote Honesto, quién lo bautizó y lo instruyó en la fe cristiana. Posteriormente, Honorato de Tolosa lo ordenó de sacerdote y posteriormente, de obispo. Y aquí aparece la primera contradicción, ya que en el elenco de los obispos de Tolosa no consta ningún Honorato. Fermín se mantuvo en su ciudad natal – y de ahí nace la tradición que lo hace primer obispo de Pamplona -, y posteriormente se dedicó a evangelizar algunas regiones de las Galias, como Aquitania, Alvernia y otras del noreste francés. Dicen las actas que a pesar de la resistencia encontrada en los sacerdotes paganos, consiguió numerosísimas conversiones y como consecuencia de esto, fue arrestado por el gobernador romano Valerio, que lo golpeó con palos, pero que lo dejó en libertad.

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Finalmente se estableció en “Samobriva Ambianorum” (la actual Amiens) donde durante algunos años siguió ejerciendo su labor apostólica, convirtiendo a muchas gentes del pueblo e incluso a algunos nobles, entre ellos al senador Faustiniano, de cuya descendencia nació el otro San Fermín confesor del que hemos hablado antes. Los magistrados Longulo y Sebastián lo hicieron encarcelar y lo invitaron a que abjurase de la fe, pero Fermín se mantuvo firme, por lo que los magistrados, a fin de no suscitar una rebelión popular, decidieron decapitarlo en secreto en la cárcel un 25 de septiembre. Fermín tendría algo más de treinta años cuando murió y su cuerpo fue recuperado por Faustiniano, quién lo sepultó en la localidad de Abdalène, en el lugar donde hoy se erige una iglesia en honor de San Aqueolo.

Relicario de los Santos Fermín y Honorato en la catedral de Pamplona, España.

Relicario de los Santos Fermín y Honorato en la catedral de Pamplona, España.

Según estos datos, Fermín habría vivido en la segunda mitad del siglo III, por lo que algunos proponen como fecha del martirio el año 290, en tiempos de Diocleciano, pero antes de que Constancio Cloro gobernase en las Galias. Sin embargo esta fecha es un tanto problemática, ya que en ese año y en los siguientes no hubo persecuciones en las Galias, salvo que Fermín fuera víctima de la actuación de algún magistrado en concreto y no víctima de la aplicación de un edicto imperial.

Son muy complejas y no están del todo claros los eventos relacionados con sus reliquias. En el siglo VII se ignoraba donde estaba el sepulcro del santo, pero una visión milagrosa que tuvo el obispo San Salvio las localizó. Este testimonio ha llegado hasta nosotros mucho más tarde, e incluso la figura de San Salvio no está muy bien documentada, por lo que algunos ponen estos datos en entredicho. Varias iglesias de Francia se vanagloriaban de poseer reliquias del santo, ya que su culto tuvo una gran difusión, no sólo por algunas regiones francesas, sino por el norte de España, pero sin ningún género de dudas, la mayor parte de las reliquias se conservan en la catedral de Amiens.

Urna de las reliquias en la catedral de Amiens (Francia).

Urna de las reliquias en la catedral de Amiens (Francia).

La ciudad de Pamplona lo tiene como co-patrón junto a San Saturnino de Tolosa y en ella goza de un culto muy solemne y muy popular, del que por primera vez tenemos constancia en el año 1186, cuando el obispo Pedro II recibió desde Amiens reliquias de San Fermín, reliquias que aun se conservan y que son sacadas en procesión en su festividad del 7 de julio. En el año 1217 ya tenía un altar dedicado en la catedral pamplonica y ya se celebraba su fiesta con una octava. En el 1332 se le compuso un Oficio litúrgico propio, que posteriormente fue desarrollado en los breviarios escritos en ese año y en los años 1383 y 1440.

El Papa Sixto V aprobó en el 1587 nueve lecciones propias para el Oficio de Maitines y su fiesta se celebraba el 10 de octubre; posteriormente, en el 1590 fue trasladada al 7 de julio, haciéndolo extensiva a toda España. El Papa Alejandro VII, el 14 de abril del 1657, declaró a San Fermín y a San Francisco Javier patronos principales de Navarra. En la ciudad de Pamplona, actualmente sigue teniendo una capilla en la catedral y otra en la iglesia de San Lorenzo, que según la tradición, está construida en el solar que ocupaba la casa nativa del santo. Las fiestas de San Fermín en Pamplona son mundialmente conocidas y tienen un marcado carácter folklórico.

Escenas de la vida del santo en el coro de la catedral de Amiens (Francia).

Escenas de la vida del santo en el coro de la catedral de Amiens (Francia).

San Fermín figuraba en las letanías medievales de los santos. En Amiens, antiguamente, se le dedicaban cinco fiestas: el 13 de enero (la invención de las reliquias), el 25 de septiembre (el martirio), el 2 de octubre (la octava), el 10 de octubre (su llegada a Amiens) y el 16 de octubre (la reposición de sus reliquias). En el Medievo fue invocado como protector de los toneleros, de los mercaderes de vino y de los panaderos, y a él se recurría cuando se padecían las enfermedades del escorbuto y de la erisipela.

Por último te diré algo sobre los famosos Sanfermines, aunque sobre este tema encontrarás muchísima más información en la red. Indiscutiblemente esta fiesta está dedicada a San Fermín y se celebran desde el mediodía de la víspera (el 6 de julio), hasta la medianoche del día 14 que es cuando se canta el famoso “Pobre de mí”, que despide las fiestas hasta el año próximo. Son famosos los encierros, que se corren durante un recorrido de ochocientos cincuenta metros delante de los toros que serán lidiados por la tarde.

Nicho de San Fermín en la célebre cuesta de Santo Domingo, en Pamplona (España).

Nicho de San Fermín en la célebre cuesta de Santo Domingo, en Pamplona (España).

Estas fiestas no se saben cuando se iniciaron – desde luego en la Edad Media -, por lo que ya llevan varios siglos celebrándose en Pamplona. Dentro de estas celebraciones podríamos distinguir tres aspectos: el religioso, el comercial y el taurino, siendo este último el más famoso, el más conocido. El escritor estadounidense Ernest Hemingway contribuyó muchísimo a su propagación y hoy en día, en una ciudad que apenas tiene doscientos mil habitantes, llegan a congregarse más de millón y medio de personas. Te aconsejo que sobre ellas mires esta web.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Corblet, J., “Hagiographie du diocèse d’Amiens”, Amiens, 1870
– Salmon, Ch., “Histoire de Saint Firmin”, Amiens, 1861.
– VV. AA., “Bibliotheca sanctorum, tomo V”, Città Nuova Editrice, Roma, 1991.

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