San Focas el hortelano, mártir de Sínope

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Imagen del santo en la iglesia de San Antonio abad de Castiglione Marittimo (Italia).

Imagen del santo en la iglesia de San Antonio abad de Castiglione Marittimo (Italia).

Como existen varios santos con este nombre que son venerados tanto en Oriente como en Occidente, los elementos que nos permitan hacer un poco de luz en toda esta maraña de personajes del mismo nombre, inevitablemente tenemos que buscarlo en las fuentes griegas.

Para eso, en primer lugar tenemos que tomar en consideración un panegírico pronunciado por el obispo Asterio de Amasea en el primer cuarto del siglo V, panegírico dirigido a ensalzar la vida de este santo. Por este documento sabemos que Focas era un jardinero de Sínope (Ponto Euxino), donde era muy estimado no sólo por su admirable trabajo sino también por su generosidad y su hospitalidad. Denunciado como cristiano, acogió en su propia casa a los verdugos que lo buscaban para darle muerte, los cuales desconocían la identidad de quién les estaba dando hospitalidad. Después de haber preparado los detalles de su propia sepultura y haber excavado la fosa, les reveló quién era, rogándoles que cumplieran cuanto antes las órdenes que habían recibido. De esta manera, se consumó su martirio.

En el discurso del obispo Asterio, sorprendentemente, ni se menciona la época en la que ocurrieron estos hechos ni el modo en el que fue martirizado. Asterio se basa en una leyenda de su tiempo sobre un santo auténtico, que ya recibía un culto muy sólido desde principios del siglo V. De hecho, de esta misma época tenemos testimonios de diversos lugares de culto tanto en el archipiélago de las islas Cíclidas, como en Sicilia y en el Ponto Euxino (población situada junto al Mar Negro). Del mismo siglo V, existen otros testimonios de culto a San Focas, tanto en Antioquía (Siria) como en Sidón (Líbano).

Asterio menciona también el traslado de las reliquias de Focas desde Sinope a Roma y también existe constancia de un importante discurso de San Juan Crisóstomo – que también vivió en aquella época -, pronunciado cuando las reliquias, durante este traslado, llegaron a Constantinopla donde en dos iglesias ya era venerado.

Detalle del Santo en un mosaico bizantino. Basílica de San Marcos, Venecia (Italia).

Detalle del Santo en un mosaico bizantino. Basílica de San Marcos, Venecia (Italia).

La Iglesia bizantina celebra la festividad de San Focas (llamado allí el “jardinero de Sínope”) el día 22 de septiembre, y los datos que aportan los sinaxarios son un resumen de la homilía de Asterio de Amasea.

Pero existe otra fuente hagiográfica griega, la “passio” de un Focas obispo, martirizado en tiempos del emperador Trajano, la cual describe con detalle el interrogatorio al que fue sometido el santo por parte del prefecto Africano, así como los milagros y conversiones realizados por este santo mártir. De esta “passio” dependen los datos de los sinaxarios que lo conmemoran el 22 de julio y algunas “passios” latinas de las que a su vez dependen los datos aportados por los martirologios de Beda, Floro y Adón, los cuales lo recuerdan el 14 de julio. En cuanto a la fecha de conmemoración, estos autores no hacen más que recoger lo dicho por el Martirologio Jeronimiano ese 14 de julio: “alibi sancti Focae episcopi”. Igualmente, ese mismo día, el Martirologio Romano menciona a un Focas obispo martirizado en tiempos de Trajano.

Esta “passio” griega de la que estamos hablando no tiene ningún valor histórico y el calificativo de obispo que le atribuye a San Focas, proviene con toda probabilidad del término “Ιερομάρτυρος” utilizado por San Juan Crisóstomo en su homilía, término que en aquella época no tenía exactamente el mismo significado que hoy tiene. Por lo tanto no se puede admitir la existencia de un Focas obispo mártir.

Pero el problema se complica por el hecho de que los sinaxarios bizantinos conmemoran también el 22 de septiembre a otro Focas distinto al jardinero de Sínope. Este dato lo encontramos, por ejemplo, en el Menologio de Basilio II. Allí se dice que este Focas era originario de Heraclea de Bitinia e hijo de un naviero (un constructor de barcos), que desde pequeño había tenido el don de milagros, los cuales utilizaba principalmente para ayudar a los náufragos y a los marineros que se encontraban en dificultad. Con posterioridad se convirtió en obispo de Sínope y fue martirizado en tiempos del emperador Trajano.

Relicario en Francavilla Angitola (Italia), localidad de la que es patrono.

Relicario en Francavilla Angitola (Italia), localidad de la que es patrono.

Esta información es el resumen de una “vita” muy heterogénea que, mezclándolas, cuenta la juventud del hijo del naviero y lo dicho en la “passio” del Focas obispo. Así que este tercer Focas, al igual que el segundo, tampoco tiene consistencia histórica alguna, siendo el realmente histórico aquel del cual escribe Asterio de Amasea y San Juan Crisóstomo. Al verdadero Focas, en el siglo XIV, Andrés Libadénos de Trebisonda también le dedicó un importante panegírico.

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Pero aun aclarado todo esto, el jesuita Van de Vorst identifica a este Focas jardinero de Sínope con un cuarto Focas que es conmemorado el 5 de marzo en el Martirologio Jeronimiano: “Antiochiae passio sancti Focae”, aunque no tiene nada que ver el uno con el otro, por mucho que también lo recoja el mismo día el Martirologio Romano. ¿Qué explicación puede tener esto? Pues que las reliquias del santo mártir de Sínope en su viaje hacia Occidente pasando por Constantinopla, pudieron detenerse también en Antioquía, donde igualmente su culto estaba muy desarrollado en el siglo V y donde, según nos cuenta San Gregorio de Tours en su obra “De gloria martyrum”, era especialmente invocado contra las mordeduras de las serpientes, ya que existe una antigua tradición, sin fundamento alguno, que dice que fue martirizado metiéndolo en un foso con serpientes venenosas. El Martirologio Romano aún sigue utilizando la expresión de que “en el nombre del Redentor, triunfó felizmente contra la antigua serpiente”.

Sarcófago en el altar mayor de la Basílica romana de San Marcelo al Corso.

Sarcófago en el altar mayor de la Basílica romana de San Marcelo al Corso.

La mayor parte de las reliquias de San Focas el hortelano, junto a las de otros santos, se encuentran en el magnífico sarcófago existente bajo el altar mayor de la Basílica romana de San Marcelo al Corso.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Butera, V., “San Focas el hortelano”, Falerna, 2003.
– Sauget, J.M., “Bibliotheca sanctórum, tomo V”, Città Nuova Editrice, Roma, 1991
– Sicari, G., “Reliquie insigni e Corpi Santi a Roma”, Roma, 1998.
– Van der Vorst, Ch., en Analecta Bollandista, XXX (1911).

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