San Galdino de la Sala, cardenal-arzobispo de Milán

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

El Santo ante la Virgen y el Niño.

El Santo ante la Virgen y el Niño.

Introducción
La Archidiócesis de Milán considera a San Bernabé apóstol como su fundador y como su primer obispo. En la historia de esta Iglesia particular podemos hallar en sus registros alrededor de dos docenas de obispos que han sido elevados al honor de los altares más otros dos beatos o incluso tres si se considera a Juan Bautista Monitini, hoy Beato Pablo VI. Entre esta pléyade de Santos hay unos con más fama que otros, algunos, como en el presente caso, tuvieron un momento de alta estima que ahora ha menguado. Este artículo trata de San Galdino Sala, digno de ser recordado por su obra eclesiástica, pastoral y social.

preguntasantoral_anticopia_articulo20151125

Biografía
El nombre de Galdino proviene de francés: Gaudín, que a su vez deriva del alemán Waltán, cuyo significado es dominar o reinar. San Galdino tiene sus orígenes con muchos datos desconocidos, siendo seguro decir que nació en los primeros años del siglo XII y que vio la luz primera en Milán, ciudad a la que está indeleblemente unido. Algunos aducen que nació en el año 1100 en Zelo Surrigone, siendo miembro de la familia noble de los Valvare o Valvarassi de la Sala. Casi no sabemos nada de su infancia, hacia los años 1134 y 1146 lo hallamos como canciller y luego archidiácono respectivamente bajo los pontificados de los arzobispos Ribaldo y Huberto, precisamente en tiempos del emperador Federico I Barbarroja, que tuvo enfrentamientos con el papado.

Federico había nombrado tres antipapas sucesivamente: Víctor IV, Pascual III y Calixto III; entre los opositores a este procedimiento se encontraba precisamente el arzobispo Huberto junto con su asistente Galdino, quienes permanecieron fieles al Papa legítimo: Alejandro III. Por eso, el arzobispo y el arcediano tuvieron que abandonar la sede episcopal luego de que el primero excomulgara a Federico I por considerarlo causante del cisma. En 1162 Milán será arrasada por las tropas imperiales como represalia y por ello ambos personajes vivirán en el exilio en Génova y luego en Francia.

Como reconocimiento a su lealtad, en noviembre de 1165 el Papa Alejandro III nombró a Galdino como cardenal de la Santa Romana Iglesia con el título de Cardenal Presbítero de Santa Sabina y a la muerte del arzobispo Huberto de Pirovano, en el año de 1166, lo nombró sucesor del mismo y él mismo lo consagró como obispo. San Galdino conservó su título cardenalicio al que unirá su ministerio episcopal, convirtiéndose así en el primer cardenal-arzobispo de la iglesia mediolanense y también el primero de la historia de la Iglesia Católica. Tomó posesión de su sede el 5 de septiembre de 1167, teniendo que entrar a su sede, disfrazado de peregrino y hallando su ciudad en ruinas.

Reliquias del Santo.

Reliquias del Santo.

Inmediatamente inicia la pacificación de los ciudadanos del emperador y del antipapa, comienza a promover la reconstrucción material de la urbe y como pastor, dedicará tiempo para buscar la salvación de las almas. Logró atraer a toda la provincia de Lombardía a la fidelidad con el legítimo Papa Alejandro III; planifica la atención de los pobres multiplicados entonces por tantos avatares sociales. Hizo grabar a sus colaboradores un letrero que decía: “vosotros estais aquí solo para servir a los pobres”. Tendrá una atención especial con los prisioneros a causa de sus deudas; otra sentencia suya con este mismo espíritu es: “Arranquen el patrimonio de la Iglesia de las fauces de los saqueadores”.

Con la ayuda de un grupo de mujeres que lograron conservar las pocas joyas que quedaron a salvo de Federico I Barbarroja, las cuales donaron para la causa, logró pagar los gastos para restaurar la catedral, desde donde solemnizará las liturgias, enseñará la oración y promoverá el canto para gloria de Dios y bien de sus fieles. De él dirá el breviario mediolanense: “Galdinus fuit Pontifex, benignus mitis, humilis hic et virtutum artifex, pius, prudens, affabilis” (Galdino fue un pontífice benigno, amable, humilde y artífice de virtudes, piadoso, prudente, afable). Nueve años de fecundo episcopado conoció Milán bajo su ministerio, cuyo tiempo se distribuyó en reconstruir no solo los edificios, sino en curar a las almas. También luchó contra la herejía cátara, muriendo de hecho en el púlpito de la iglesia de Santa Tecla durante un sermón contra esta desviación un día 18 de abril de 1176. El mismo Papa Alejandro III lo canonizó, disponiendo que su fiesta se celebrara en el aniversario de su nacimiento al cielo. Sus restos mortales están sepultados en la catedral de Milán.

Detalle de las reliquias del Santo.

Detalle de las reliquias del Santo.

Galdino fue enérgico y lleno de caridad, atento siempre al necesitado, se le recuerda como distribuidor de pan para los pobres y los encarcelados, por eso su recuerdo está ligado a las prisiones de Milán. Su corazón estuvo lleno de misericordia, pues no solo reconstruyó la Catedral y otros edificios, sino que proveyó que el cuerpo místico de Cristo, sobre todo en los pobres, además de alimento, tuvieran acceso a los servicios sanitarios y proveyendo de la atención material y espiritual de los presos.

Él fue un hombre de Iglesia, incondicional del Papado, logró mover de su circunscripción eclesiástica a los obispos cismáticos, a los cuales sustituyó por hombres obedientes al magisterio y al Papa. En 1168 contribuyó a la fundación de Alessandría, llamándola así en honor del Papa de su incondicional sujeción, logrando que en el año de 1176, el de su muerte, se convirtiera en sede episcopal sufragánea. En el desarrollo de su archidiócesis puso en lugares estratégicos a eclesiásticos con orientación político religiosa correcta. Recto en la fe, fue su claro expositor y guardián; cuidando de combatir la doctrina cátara, procuró iniciativas pastorales y de formación del clero para que estuvieran al nivel de las necesidades espirituales de su rebaño.

Detalle del rostro del Santo en un lienzo-retrato.

Detalle del rostro del Santo en un lienzo-retrato.

Una nota oscurece su culto y es que en un tiempo se receló de su culto bajo el gobierno austriaco de los Hambsurgo por considerarlo exponente de la lucha contra el Imperio. Una anécdota al respecto dice que en septiembre de 1847 tomó posesión de Milán el arzobispo Bartolomé Romilli, italiano él. Su recepción y aceptación contrastó con su antecesor, un austriaco. A su paso se levantaron tres arcos triunfales, dedicados cada uno a San Ambrosio, a San Carlos Borromeo y San Galdino, cada uno con un mensaje específico. El de San Galdino desapareció por orden del gobierno, que lo consideró insinuante y acusativo.

Milán debe su reconstrucción material y espiritual a San Galdino, por ello mucho tiempo se le consideró como copatrono de la ciudad; fue San Carlos Borromeo quien con su trabajo terminó por ocupar un lugar preferente, atenuando así la figura de su antecesor. Sin embargo, su nombre todavía es el referente de muchas instituciones porque sin duda, su vida es uno de los astros más brillantes del santoral de Italia.

Humberto

Bibliografía
– VVAA, Año Cristiano IV abril, Editorial BAC, Madrid, 2003, pp. 374-380.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es