San Gregorio de Narek, monje armenio y Doctor de la Iglesia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Miniatura del 1173 representando al santo.

Miniatura del 1173 representando al santo.

San Gregorio de Narek (Գրիգոր Նարեկացի, en armenio) fue un monje del monasterio de Narek, muy conocido no solo por su santidad, sino porque otro santo – San Nerses Lambronac’i -, hablando de él, lo denominó como un “ángel con cuerpo”. Es también muy conocido por su libro de oraciones que él mismo llamaba “Libro de Elegías” (al que el pueblo armenio denomina simplemente como “Narek” y que es un compendio de noventa y cinco oraciones), que es el texto más venerado y más difundido entre los armenios después de la Sagrada Biblia. También se le conoce como el sabio de Vaspurakán, ya que fue un monje que contribuyó grandemente en el florecimiento de la espiritualidad y de la cultura armenias.

De su vida, poco sabemos; solo aquello que nos ha llegado a través de sus propios escritos. Sobrino de Ananías Narekac’i, un insigne escritor y archimandrita del monasterio de Narek, fue educado en el propio monasterio junto con su hermano Juan, que era mayor que él. Fue monje y con unos veinticinco años de edad se ordenó de sacerdote en el mismo monasterio, convirtiéndose posteriormente en maestro de novicios y en abad. En aquella época el monasterio, situado en las orillas del lago Van en Vaspurakán (hoy Turquía) era muy floreciente tanto por sus numerosas vocaciones como por su vida espiritual. Hoy, está deshabitado.

Algunos historiadores afirman que era hijo de Khosrov Anjevac’i, quién al morir su esposa ingresó como monje y se convirtió en un piadoso obispo, al que se le atribuye el comentario más antiguo sobre la Divina Liturgia en Rito Armenio, pero un estudio llevado a cabo por el historiador armenio Kibarian, distingue a dos personas con el mismo nombre de Gregorio, contemporáneos y quizás, incluso, paisanos. Uno sería el hijo del obispo Khosrov – que es el autor de la obra “Comentario al Cantar de los Cantares” -, y el otro sería nuestro santo, que obviamente, no debemos considerarlo como el hijo del obispo Khosrov.

Iluminación armenia del Santo escribiendo su obra.

Iluminación armenia del Santo escribiendo su obra.

Según este estudio, la fecha de su nacimiento podemos encuadrarla entre los años 950-955, posiblemente en Andzevatsik (entonces Armenia, pero hoy Turquia) habiendo muerto “relativamente” joven en Narek conforme lo afirma N. Lambronac’i en su “Vita”. En ella dice que debió tener unos cincuenta años cuando compuso en el año 1003, su obra maestra, o sea, el “Libro de las sagradas Elegías”. Poco tiempo después se fija la fecha de su muerte, siendo sepultado en el monasterio de Narek, cercano a la iglesia de San Sanduxt. Inmediatamente, su tumba se convirtió en meta de peregrinación para los fieles pertenecientes a la Iglesia Apostólica Armenia hasta que los turcos causaron la gran masacre del pueblo armenio en el año 1915, lo que se la venido en llamar “el genocidio armenio”. El Sinaxario armenio, el día 27 de febrero, informa sobre una “Vita” del santo, aunque en la actualidad es conmemorado junto con los “santos traductores”, en la tercera semana después de la Asunción.

Estando aun vivo ya era considerado un santo por todos sus contemporáneos (el mismo lo cuenta en su oración número 71), aunque no le faltaron algunos enemigos que lo acusaron de herejía delante de algunos obispos (también lo narra en su oración 83, en la que implora el perdón de todos). En la “Vita” narrada por el Sinaxario se menciona un hecho muy significativo: habiendo sido acusado de herejía, reunidos en un Sínodo los obispos y los príncipes, enviaron a dos delegados para que lo trajeran y someterlo a juicio. Recibidos por Gregorio, los delegados fueron invitados a comer; era viernes y les pusieron dos palomas asadas, por lo que los delegados, escandalizados, lo arrestaron de inmediato. Gregorio se puso a orar, excusándose pues la idea no había sido suya y ordenó a las palomas que se fueran volando, cosa que ocurrió. Ante este milagro, los delegados se marcharon y se lo contaron a los obispos, los cuales reconocieron la inocencia y santidad de Gregorio.

Foto del monasterio de Narek en el año 1900.

Foto del monasterio de Narek en el año 1900.

Aunque esta narración tiene todas las pintas de ser una leyenda, lo que si está claro es que fue acusado de herejía, algo explicable considerando que en aquel tiempo, la Iglesia Armenia atravesaba un período difícil por la presencia de unos herejes llamados “Thontrakec’i”, que fueron precursores de los albigenses. Esta Iglesia era muy antigua. En el año 451, junto con el Patriarcado de Alejandría y la Iglesia Jacobita, considerando que la ortodoxia había roto con lo acordado por el Concilio de Éfeso y se producía una recaída en el nestorianismo, rompieron formalmente su comunión con Roma y con los demás patriarcas, siendo escindidos y considerados como monofisitas. Por lo tanto, hay que decir que San Gregorio de Narek vivió en una época en la que la Iglesia Armenia no se encontraba formalmente en comunión ni con Roma ni con Constantinopla. Pero también hay que decir que en aquellos tiempos, finales del primer milenio de la cristiandad, estaba todo tan enmarañado que no es fácil hablar de cisma o de herejía cuando se trataba de las divisiones o discrepancias teológicas o eclesiales entre unos y otros.

Hay quienes afirman que San Gregorio pertenecía a esa secta debido a su estrecha amistad con el archimandrita del monasterio de Kc’va, quien de hecho, sí pertenecía a ella, pero esto no es asumible ya que existe una carta del propio Gregorio haciéndole ver los errores de dicha secta. Su propio tío, Ananías, había sido acusado de pertenecer a ella, por lo que tuvo que firmar una profesión de fe anatematizando a los herejes. Esto explica el por qué San Gregorio incluyó en su libro de oraciones una profesión de fe, dirigida de manera especial contra los herejes, a los cuales él llamaba paulicianos o maniqueos.

Relieve del santo en la fachada de la catedral moscovita de la Santa Cruz.

Relieve del santo en la fachada de la catedral moscovita de la Santa Cruz.

Como queda demostrado en su oración número 80, San Gregorio mostraba una veneración muy especial hacia la Santísima Virgen, de la que se afirma que se le apareció en una ocasión. Existe también un panegírico mariano escrito por el santo del que hablaremos posteriormente. En estos dos textos se puede escudriñar lo que podríamos llamar toda una teología mariana. Fue un escritor prolífico y en base a sus escritos es por lo que el Papa lo declara hoy Doctor de la Iglesia Universal, aunque ya la Iglesia Armenia lo tiene considerado como tal.

Sus obras las podríamos dividir en los siguientes grupos:
“Himnos y odas”, que es una veintena de poesías religiosas que conforman una obra poética escrita en su juventud.
“La Historia y el panegírico de la Cruz de Aparak’” y “El panegírico de la Virgen María”, compuesto en el año 984 a petición del obispo Esteban Mokac’i y que está inspirado en el himno “Akathistos”, profundizando en la doctrina de la Encarnación y, partiendo de ella, exaltando la dignidad, ternura y belleza de la Santísima Virgen. En la historia-panegírico de la cruz, describe el traslado de una reliquia de la Santa Cruz desde Constantinopla hasta Armenia. La reliquia fue recibida por los fieles con gran veneración, siendo expuesta en la iglesia de la Virgen, ocasión que San Gregorio aprovechó para escribir los dos panegíricos sobre la Cruz y sobre la Virgen. Estos dos escritos no solo tienen un enorme valor literario, sino que son dos preciosos documentos sobre la doctrina teológica de la Iglesia Armena.
– Tres discursos escritos bajo la forma de oración, conocidos como “Ganj” (tesoro), uno sobre el Espíritu Santo, un segundo sobre la Iglesia y el tercero sobre la cruz.
– Un panegírico escrito sobre los apóstoles y los discípulos de Cristo y otro sobre San Jacobo de Nisibe, un santo muy venerado por los armenios.
– Una carta dirigida al archimandrita del monasterio de Kc’av, condenando las doctrinas de los herejes llamados “Thontrakec’i”.
– El libro de oraciones, o “Libro de las sagradas Elegías”, del que hemos hablado antes y que fue escrito en el año 1003.

Entre los escritos de San Gregorio de Narek se tenía como auténtico el “Comentario sobre el Cantar de los Cantares”, escrito en el año 977, pero que como hemos dicho anteriormente, no se considera que sea una obra suya, aunque en muchas páginas de Internet se la siguen atribuyendo. Por todas estas obras, de San Gregorio de Narek se ha dicho que es el San Agustín de los armenios, no por su cantidad, sino por su contenido y por la influencia que ha tenido en esta Iglesia que, como también he dicho más arriba, ya lo veneraba como Santo Doctor.

Iglesia Patriarcal de Etchmiadzim.

Iglesia Patriarcal de Etchmiadzim.

Finalmente, quiero reproducir literalmente una oración escrita por el santo a la Santísima Virgen María. Dice así: “Me vuelvo hacia ti, Santa Madre de Dios, Tú que has sido fortificada y protegida por el Padre altísimo, preparada y consagrada por el Espíritu que reposó sobre Ti y embellecida por el Hijo, que en Ti habitó. Ayúdame con tus oraciones a fin de que socorrido siempre y colmado con tus beneficios, habiendo hallado luz y refugio junto a tu santa maternidad, viva yo para Cristo, tu Hijo y Señor. Sé mi abogada, demanda y súplica, pues como creo en tu inefable pureza, así también creo en la buena acogida que tu Hijo hace a tu palabra. Glorifica en mí a tu Hijo: que Él se digne obrar divinamente en mí el milagro del perdón y de la misericordia. ¡Oh servidora y Madre de Dios!, que por mí, tu honor sea exaltado y que por Ti, se manifieste mi salvación. Seguro que así ocurrirá, ¡oh Santa Madre de Dios!”.

Esta oración tiene una hondísima profundidad, muestra una confianza y un amor sublime a la Theotokos y nos da una prueba de la santidad de Gregorio, que desde luego, merece ser declarado Doctor de la Iglesia Universal, aunque en aquel tiempo, su Iglesia e incluso él mismo, no estuviesen en comunión con Roma. Esta declaración de Doctor Universal de la Iglesia, coincidente con el centenario del “genocidio armenio”, es equivalente a una canonización formal por parte de la Iglesia Católica. Todo se ha hecho siguiendo las normas marcadas por la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos.

Divina Liturgia en Rito Armenio:


Antonio Barrero

Bibliografía:
– Kechichian, S., “Grégoire de Narek: le livre de Prières”, París, 1961.
– Mécérian, J., “La Virgen María en la literatura medieval de Armenia; Gregorio de Narek”, Beirouth, 1954.
– Padres Mechiratistas, “Panegírico a la beata Virgen de Tiroyan”, Venecia, 1904.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

Enlaces consultados (22/03/2015):
– www.adelantelafe.com/roratecaeli-un-nuevo-doctor-de-la-iglesia
– www.diarioarmenia.org.ar/san-gregorio-de-narek-el-proximo-doctor-de-la-iglesia-catolica

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es