San Hermes, mártir

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Icono ortodoxo rumano del Santo, pintado por las religiosas del monasterio Deaconesti (Rumanía).

Icono ortodoxo rumano del Santo, pintado por las religiosas del monasterio Deaconesti (Rumanía).

La vida cristiana en las riberas del Danubio compartía, aproximadamente, la misma organización en tiempos de la persecución romana que en otras partes del Imperio. Como describe el apóstol Pablo en sus epístolas, durante los primeros siglos existieron especiales tareas en el servicio litúrgico que hoy son realizadas habitualmente por los sacerdotes. Por ejemplo, había lectores, hoy un rango menor en la Iglesia, pero también maestros, profetas, etc. Otra categoría fue la de los exorcistas, personas dotadas de poder para expulsar espíritus malignos que poseían a algunos cristianos. La existencia de los exorcistas se confirma en el séptimo canon del cuarto Concilio de Cartago (390), en el vigésimo cuarto del concilio de Laodicea (365) y en las Constituciones Apostólicas. Hoy sólo algunos sacerdotes poseen este carisma especial, que es raramente practicado. Otra función de los exorcistas, hoy presente en la práctica de cualquier sacerdote, es la lectura de las oraciones pre-bautismales, que son mantenidas hasta hoy en el ritual de la Iglesia como “los exorcismos”.

Martirio de San Hermes
El Santo mártir Hermes (que no debe ser confundido con San Hermes, mártir en Roma en torno a 120, ni con San Hermes de Heraclea, quemado en la hoguera en 304 en Adrianópolis y conmemorado el 22 de octubre), era un exorcista que servía a la iglesia de Ratiaria (hoy, la aldea búlgara de Arcer, a 28 km de Vidin), y sufrió muerte martirial por decapitación en Bononia (la actual Vidin), el día 31 de diciembre, como consta en el Martirologio Romano. Este tipo de muerte no significaría necesariamente un signo de su ciudadanía romana, porque el edicto de Caracalla emitido en el 212 concedía la ciudadanía romana a todo habitante libre del Imperio.

Un martirologio siríaco del siglo IV lo ubica un día antes, el 30. Probablemente, junto con él sufrieron otros dos cristianos, Cayo (o Gago, Gayo) y Ageo, porque el Martirologio Jeronimiano menciona a Gago de Bononia y a Hermes de Ratiaria el 31 de diciembre y nuevamente a los dos, sin mención geográfica, el 1 de enero. El Martirologio Romano menciona a Hermes, Gago (Cayo en el Martirologio de Usuardo) y Ageo de Bononia el 4 de enero. Murieron como mártires bajo el reinado de Majencio (hijo del emperador Maximiano, que reinó entre 306 y 312. A San Ageo no se le menciona en otra fecha que el 4 de enero. Según el Acta Sanctorum Ianuarii, vol. I, Venecia, 1734, p. 165, él podría ser el mismo Argeo mencionado en el Martirologio Romano el 2 de enero. El Martirologio Constantinopolitano conmemora al mártir Gayo el 31 de diciembre y el grupo de Rodio “el Teólogo”, Hermes “el Venerable”, Asíncrito “el Sabio”, junto con “el divino” Lino y Gayo. Según Baronio, Hermes, Gayo y Ageo sufrieron un poco antes, durante la persecución de Maximiano (co-emperador con Diocleciano, 286–305: ver también Delehaye, en Saints de Thrace et de Mesie, en Analecta Bollandiana XXXI, 1912, pp. 257-258).

Mención de los mártires Hermes, Ageo y Cayo en "Acta Sanctorum Ianuarii", vol. 1.

Mención de los mártires Hermes, Ageo y Cayo en “Acta Sanctorum Ianuarii”, vol. 1.

Veneración
El Acta Sanctorum aporta importante información sobre la veneración de estos Santos, tomada de una corta mención hecha por Carlos Sigonio en su primer libro sobre los obispos de Bononia: sus cuerpos fueron tomados secretamente por los cristianos y enterrados en tumbas judías. Pusieron cruces sobre sus tumbas para marcar el lugar donde estaban enterrados.

El martirio de los tres es también mencionado por Cherubino Ghirardaccio, un teólogo agustino de Bolonia (1524-1598) en su primer libro sobre la historia de Bononia (Historia de Rebus Bononiensis libri VI). Dice que sus reliquias fueron trasladadas por el obispo Eusebio de Bolonia (378-381) a la iglesia de la Santa Cruz, según una inscripción de 1303, el año en que fue restaurada por los Sabbatini. En las tumbas de esta iglesia fueron enterradas posteriormente las reliquias de Vital, Agrícola y Próculo (esta información, tomada de Heiligenlexikon, duda que el martirio tuviera lugar en Bononia y acepta la hipótesis italiana del martirio de los tres en Bolonia durante Diocleciano: sobre sus tumbas se edificó una iglesia, posteriormente conocida como Basilica dei Santi Vitale e Agricola).

Esta información tardía podría tratarse de un error historiográfico de los bolandistas en su hagiografía del siglo XVII, como hace notar Jan Marco Savilla en su análisis de Antiquarianismus, Hagiographie und Historie im 17. Jahrhundert: zum Werk der der Bollandisten. Ein wissenschaftlicher Versuch, Tübingen, 2008, pp. 175-181. El autor remarca el posible error al usar Bononia en lugar del antiguo nombre “Balonia”, el único y el mismo que con la moderna Bolonia. Así que podría ser posible que los Santos de Bolonia fueran otros que los mencionados en los viejos martirologios. En cualquier caso, es notable la coincidencia de los nombres. Sería difícil creer que todos los martirologios se han equivocado al confundir Bononia con Bolonia.

Antiguo sarcófago de San Agrícola en la Basílica de los Santos Vital y Agrícola, Bolonia (Italia).

Antiguo sarcófago de San Agrícola en la Basílica de los Santos Vital y Agrícola, Bolonia (Italia).

Como santo que sufrió martirio en las fronteras del Danubio, los calendarios rumanos ortodoxos de las últimas décadas mencionan a San Hermes (él solo), el mismo día que Santa Melania la Joven de Roma y San Zótico de Roma, el protector de los huérfanos.

Los exorcismos y rituales de Año Nuevo en las regiones del Danubio Inferior
La coincidencia podría ser incluso mayor en el caso de San Hermes el exorcista, celebrado el último año del calendario civil, justo en la víspera de la fiesta de San Basilio el Grande. Después de la liturgia de San Basilio, en las iglesias ortodoxas es tradición que todos los sacerdotes (no sólo los “exorcistas”) lean los “exorcismos” o las “maldiciones” de San Basilio, que son representativas como textos exorcistas en la cristiandad oriental.

En cuanto a las costumbres populares, deben mencionarse los rituales cuasi-paganos entre la fiesta de Navidad y la de San Basilio, que abordan el exorcismo de la naturaleza. El folclore rumano mantiene hasta hoy la representación del “Herodes”, enmascarado como hombre feo, la “representación de los osos” y la “representación de la cabra”, ambos con especial atención en alejar los malos espíritus que intentan robar la luz. Cabe mencionar también el ritual del “pequeño” y del “gran arado” (“Plugul” y “Pluguşorul”) representados las noches del 30 y del 31 de diciembre respectivamente, siendo su principal mensaje el inicio de un nuevo año de agricultura a mediados del invierno. En este vídeo pueden verse las antiguas tradiciones de la representación de la cabra y el oso en Bucarest en diciembre de 2009:

Justo al día siguiente, el 1 de enero, los mismos niños que representaron el “Pluguşorul” van a cada casa y cantan el “Sorcova” (una palabra derivada del búlgaro “surov” que significa “verde fresco”). Esta vez, adornan una rama florida con papel de colores, como si fuera una rama florida acabada de coger de un árbol. Usan esta rama como varita mágica, cantando una canción sobre buenos deseos de salud y buena vida al inicio del año: los malos espíritus son, una vez más, derrotados.

Coincidencia o no, asociado con San Hermes o con San Basilio, el folclore sobre los exorcismos al final del año tiene, en cualquier caso, mucho que ver con rituales similares llevados a cabo por los antiguos griegos y romanos, pero también otros pueblos indoeuropeos como los tracios o los eslavos.

Troparion (himno) de San Hermes
Tu mártir, oh Señor, en sus luchas recibió una corona de incorruptibilidad de Ti Nuestro Dios, porque con Tu fuerza él barrió a los tiranos y venció a los demonios, volviéndolos impotentes. ¡Por su intercesión, oh Cristo Nuestro Dios, salva nuestras almas!

Mitrut Popoiu

Bibliografía
– Prof. Dr. Vasile Gheorghe Sibiescu, Sfântul Mucenic Hermes, en: *** (Patriarhia Bisericii Ortodoxe Române), Sfinţi români şi apărători ai Legii strămoşeşti, E.I.B.M.B.O.R., Bucureşti, 1987, p. 190-191,
– Joseph-Marie Sauget, Ermete, Aggeo e Caio, en: *** Bibliotheca Sanctorum V, Istituto Giovanni XXIII della Pontificia Universita Lateranense Roma 1964 pp. 56-57,
– Marco Sawilla, Antiquarianismus, Hagiographie und Historie im 17. Jahrhundert: zum Werk der der Bollandisten. Ein wissenschaftlicher Versuch, Tübingen, 2008, pp. 175-181
– *** De Sanctis Martyribus Bononiensibus Hermete, Aggaeo, Caio, en *** (Societe des Bollandistes), Acta Sanctorum I, Ianuarii, vol. I, Venezia, 1734, p. 165.

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