Reflexiones sobre el culto de San Félix en Montepaone (CZ)

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Busto-relicario de San Félix venerado en Montepaone, Italia.

Busto-relicario de San Félix venerado en Montepaone, Italia.

En el sitio web Soverato se lee el siguiente Texto: “Venerado desde hace siglos, San Félix es el patrono de la Comunidad cristiana de Aurunco, antes, Montepaone. El busto nos lo muestra con el libro, la aureola y la palma, que desde el punto de vista iconográfico representan la sabiduría, la fe y el martirio”.

Pero, ¿quién era San Félix? La pregunta es legítima y solicita – para nuestra experiencia de fe y de piedad -, una respuesta que sea plausible desde el punto de vista científico. La larga lista de colinas que partiendo desde Squillace llegan hasta el río Allaro “constituye una extensa área geográfica de asentamientos monásticos, de tipo eremitorio (la laura del Consolino/Stilo) y de tipo cenobítico, en cuyas iglesias se oraba y celebraba con el ritual de la liturgia greco-bizantina.

La eparquía de Calabria se encontraba dentro de las fronteras del Imperio Bizantino y en la primera mitad del siglo VIII (año 740) se sometió al Patriarcado de Constantinopla. Pero también fue en ese momento cuando extalló la exterminadora y feroz persecución “iconoclasta”, que quemaron y profanaron iglesias, reliquias e iconos y como los monjes defendían su teología y su culto, fueron brutalmente obligados a huir llevándose consigo los iconos y las reliquias. La veneración de los restos de los santos mártires había durado cuatro siglos y ahora transmigrando a las costas y montañas de Calabria, la habían convertirlo en una salmodiante y ornamentada “Tebaida”.

Fueron orientales o italo-griegos los santos venerados en el área de la diócesis de Squilace: San Agacio (Squilace), San Gregorio (Staletti), San Pantaleón (Montauro), los santos médicos (Satriano), San Sostenes (San Sostene), San Andrés (Sant’Andrea sullo Ionio), Santa Catalina virgen mártir (Santa Caterina sullo Ionio), San Juan Terista, San Ambrosio y San Nicolás (Stilo), San Nicolás (Camini), los santos médicos (Riace) y San Basilio mártir (Placanica). Desde tiempos antiquísimos, en Montepaone y en Gasperina fueron venerados San Félix y San Inocencio, con los mismos motivos iconográficos y la custodia de sus reliquias compartieron también su historia. Nuestra convicción personal, más que una hipótesis, es que se trata de santos orientales, como los santos antes mencionados de las localidades vecinas.

Busto-relicario de San Inocencio, diácono y mártir venerado en Gasperina, Italia.

Busto-relicario de San Inocencio, diácono y mártir venerado en Gasperina, Italia.

Los nombres de Félix e Inocencio aparecen en algunos “sinaxarios bizantinos” en uno de los cuales tenemos la historia de la elección de la vida de cinco jóvenes atenienses, que decidieron dejar las riquezas y el estatus social a fin de hacer penitencia en Apolonia, un lugar solitario no muy lejos de Atenas. Estamos en el siglo III y la furia y percución hacia los cristianos estaba extendida por todo el Imperio. Estos cinco jóvenes se llamaban Isaurico, Jeremías, Peregrino, Inocencio y Félix, a los cuales, cuando llegaron a la ciudad les instaron en vano a que apostataran y como no lo hicieron, sufrieron el martirio. Unas manos piadosas recogieron sus restos mortales, los guardaron y los veneraron. Pero en los momentos de la oscura y aterradora persecución iconoclasta, unos monjes devotos se los llevaron a las costas de Calabria y allí creció su renovado culto proclamándolos patronos de nuestras comunidades. En este clima de heroico ascetismo, en la parte superior de las casuchas de Aurunco, surgió el prestigioso monasterio griego de “San Nicolás en el Río”, que se fue enriqueciendo con muros y arcos. Y allí, en esta vida ascética luminosa, surgió nuestro San Basilio Scamardi”. (Don Mario Squillace “1927 – 1992”, editado por Mario Pitaro).

A lo cual, yo respondo: “Venerados durante siglos…, exaltan la sabiduría, la fe y el martirio. En su iconografía, el libro no habla de la Sabiduría del santo, en todo caso, dice que es un testimonio de la Palabra, del Verbo encarnado, siendo anunciadora en palabras y obras del Señor Jesús, la Sabiduría Eterna encarnada. Un ejemplo lo encontramos en San Sostene (Cosenza) para la iconografía de San Roque. En un estudio sobre el caso, se dice: “El Libro, presente de manera particular en la estatua de San Sostene (CZ), recuerda la capacidad del Santo para entrar en la escuela de Cristo, el Jesús de los Evangelios. Es un símbolo del cristiano, que obtiene su verdad es las Sagradas Escrituras”. Pero, ¿era San Félix?…. San Basilio M. (Placanica).

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Tal como está escrito tiene sentido, pero surge la pregunta: ¿Quién, realmente, llevó la reliquia?, ¿Existen documentos? ¿Se puede suponer que son simplemente los huesos de un mártir llamado Félix y no atribuibles a ningún mártir del Martirologio o de los Sinaxarios? ¿Qué se ha venerado durante siglos en aquel busto?. Asimismo, en Montauro existe un busto de San Alejandro, pero ¿quién es? ¿un mártir, simplemente un mártir no identificable? O quizás sea algo parecido a las reliquias de San Victor veneradas en Davoli, las cuales llegaron allí desde Roma. ¿Quizás un testigo desconocido de la fe en la Roma de los primeros cuatro siglos, que sirvió para apoyar el culto ya presente del Mártir de Marsella?

Procesión con el busto de San Justo, mártir, en Palermiti (Italia).

Procesión con el busto de San Justo, mártir, en Palermiti (Italia).

“DESDE TIEMPOS ANTIQUISIMOS, EN MONTEPAONE Y EN GASPERINA SON VENERADOS SAN FELIX Y SAN INOCENCIO, CON IDENTICOS MOTIVOS ICONOGRAFICOS, IGUALES – EN EL PECHO – QUE ES LA CUSTODIA DE LAS RELIQUIAS Y CON UNA HISTORIA COMÚN. Este estilo iconográfico no puede ser tomado como criterio hagiográfico, no debe mencionarse juntos a San Alejandro venerado en Montauro y a San Justo, protector de Palermiti.

Es cierto que en Calabria tenía presencia los cultos orientales, asi como en Puglia, Sicilia, etc., pero sin embargo, esta superposición de identidades debido a sus nombres, es arriesgada. De hecho, el santo patrono mártir de Gasperina, según la hagiografía, es representado como un diácono compañero de martirio del papa San Sixto en Roma. La mayoría de estos santos mencionados como mártires orientales, también están incluidos en el Martirologio Romano el día 17 de junio con el siguiente texto: “En Pojani de macedonia, en la actual Albania, los santos Isauro, Inocencio, Félix, Ermia, Peregrino y Basilio mártires”. (Edición del año 2001). Entonces, ¿cómo se puede decir que el diácono de Gasperina sea compañero de martirio del “soldado” de Montepaone? Estos son supuestos arriesgados, fantasía nacida de la homonimia. Entonces, ¿por qué un soldado? Tal vez sea porque la iconografía clásica de los mártires los hace simplemente “soldados de Cristo”.

Yo creo que la solución pasa por saber cual es el origen de la reliquia que hasta el día de hoy se venera en este simulacro. Quizás sea uno de aquel grupo de mártires macedonios; tal vez, pero no porque haya un homónimo cercano llamado Inocencio, sino porque ha sido venerado durante tantos siglos. ¿Sus reliquias provienen realmente de Oriente? ¿Puede suponerse también que provengan de Roma en época más reciente (del 1600 en adelante?

Procesión con el busto-relicario de San Félix en Montepaone, Italia.

Procesión con el busto-relicario de San Félix en Montepaone, Italia.

Concluyo con una anécdota popular que me contaba mi abuelo. Me decía que algunos santos venerados en la costa del Mar Jónico eran hermanos – no me decía los nombres -, pero solo posteriormente, después de crecer, me di cuenta que el relato popular tuvo su chispa de historicidad en el hecho de que en Isca sullo Jonio se veneraba a San Marcial, uno de los siete hijos de Santa Felícitas, matrona y mártir romana, por lo que la historia popular era una falsa historia, una relectura de la realidad a través de lo que realmente se conocía de San Marcial.

Juego de fantasía… Tres municipios de la costa jónica veneraban a tres santos: Marcial (patrono de Isca sullo Ionio), Alejandro (copatrono de Matauro) y Félix (patrono de Montepaone). Tres nombres y tres localidades. Y los tres nombres están presentes en los susodichos Siete hermanos, hijos de Santa Felícitas. Así lo dice el Martirologio Romano: “En Roma, los santos mártires Félix y Felipe en el cementerio de Priscila, Vidal, Marcial y Alejandro en el de Giordani, Silano en el de Máximo y Jenaro, en el de Pretextato: su memoria conjunto alegra a la Iglesia de Roma glorificada en un día con tantos triunfos, porque de tanta riqueza de ejemplos se consigue el apoyo de su abundante intercesión”.

¿Quienes son? La respuesta es en realidad una pregunta: ¿donde están las reliquias? ¿Qué se venera hasta hoy en aquella escultura o simulacro? ¿Es posible que nuestros antepasados no nos dijeran nada y ahora tenemos que embarcarnos en fantasías hagiográficas que se las lleva el viento? Ciertamente, San Inocencio y San Félix no tienen nada que ver entre si; esto es cierto y así está establecido. Se puede conseguir un poco de luz en la respuesta a las preguntas anteriores.

Damiano Grenci

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