Contestando a algunas preguntas breves (VI)

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Icono ortodoxo georgiano de San Juan (Tornike) Mtatsmindeli.

Icono ortodoxo georgiano de San Juan (Tornike) Mtatsmindeli.

Pregunta: Me interesan las vidas de los santos y ese nombre, tan desconocido aquí en Roma, apareció en un periódico llamado “Il Giornale”. Se trata de San Gerulfo de Tronchiennes. ¿Me podríais decir algo sobre él?

Respuesta: De San Gerulfo de Tronchiennes se sabe muy poco; sólo que era un adolescente que fue asesinado por un tío suyo en el año 750 cerca de Drongen, en Flandes, a fin de quitarle su herencia. Se le considera mártir porque murió perdonando a su tío. Su vida es legendaria y fue escrita por Gerardo de Brogne poco después de que las reliquias fueran trasladadas al monasterio de Tronchiennes en el año 932. El relato se basa en una tradición local aun más antigua.

Se dice que sus padres se llamaban Leutgoldo y Ratguera, que eran señores de Merendrée por lo que tenían un buen patrimonio. El día en el que recibió el sacramento de la confirmación por parte del obispo de Noyon, fue cuando su tío lo mató con una espada a fin de quitarle la herencia, como dije antes. Gerardo de Brogne dice de él que era “puer, adolescens vir” por lo que se estima que podría tener unos dieciocho años cuando fue asesinado. En el siglo XVI, los calvinistas destruyeron las reliquias, pero se conserva el cráneo en un precioso relicario, el cual reproducimos en el artículo publicado en este blog el día 20 de marzo del año 2011. Su fiesta es el 21 de septiembre.

Pregunta: Me gustaría saber algo del nombre “Tornike”. Se que es georgiano pero no puedo encontrar muchas cosas de su santo. Muchas gracias.

Respuesta: San Juan (Tornike) Mtatsmindeli  es un santo monje georgiano del siglo X, cuya festividad es el 12 de junio (según el calendario gregoriano) o el 25 de junio (según el calendario juliano). Prácticamente no se conoce nada sobre él, pues ni siquiera aparece en la “Bibliotheca sanctorum orientalium”. Solo se sabe que estuvo en el Monte Athos, siendo hieromonje en la Laura de San Atanasio, que fue consejero de los reyes griegos Basilio y Constantino y que posteriormente se marchó a Georgia. No se conoce ni la fecha de su muerte ni el lugar donde fue sepultado. Te envío la foto de un icono suyo.

Detalle de una pintura que representa a Joakim Hao Kaizhi, San Joaquín Ho.

Detalle de una pintura que representa a Joakim Hao Kaizhi, San Joaquín Ho.

Pregunta: ¿Me podríais decir algo sobre San Joaquín Ho? Muchísimas gracias desde Francia.

Respuesta: San Joaquín Ho fue un catequista seglar chino. Fue bautizado a la edad de veinte años. En la gran persecución de 1814 se lo habían llevado con otros muchos de fieles y sometido a crueles torturas. Enviado al exilio en Tartaria, allí permaneció durante casi veinte años. De regreso a su patria fue nuevamente detenido y se negó a apostatar. A raíz de eso fue condenado a muerte por el emperador, siendo estrangulado el 9 de julio de 1839. Sólo se conocen estos pocos datos sobre su vida.

Pregunta: Saludos. pues leyendo el articulo sobre Santa Matrona Dmitrievna y sobre su historia, me di cuenta de que no hablan de su Beatificación y que solo un año después de ser exhumada fue canonizada; entonces, ¿cómo es el proceso de canonización en la iglesia Ortodoxa? ¿Cuales son sus pautas, es decir, hay títulos de Sierva de Dios o Venerable, o Beata? ¿También es necesario un milagro para la Canonización? y mas importante, ¿Como es la ceremonia de Canonización en la Iglesia Ortodoxa? ¿Es parecida al rito católico romano? o si pueden facilitarme algún video sobre algún rito de Canonización les agradecería mucho. Gracias y perdón por hacer tantas preguntas.

Respuesta: Supongo que cuando preguntas cuales son las normas de canonización en las Iglesias Ortodoxas, te estás refiriendo a las de rito bizantino, pero tengo que recordarte que también están las monofisitas y las nestorianas: coptos, etíopes, armenios, sirios, etc., y que cada cual tiene sus métodos, más que normas.

En general, no hay un procedimiento claro, como en el caso de la Iglesia Católica. Como no hay una cierta coherencia interna sobre este tema en cada iglesia local, no se puede hablar en absoluto de una coherencia interna sobre la canonización en el conjunto de la ortodoxia. La existencia de reliquias o incluso la realización de milagros, es más bien facultativo. El argumento más importante para una canonización es el hecho de que el pueblo fiel considere que alguien era un santo. Si no hay tal popularidad entre la gente de una región, el Sínodo de cada Iglesia puede encargar a alguien, ya sea un obispo o un teólogo para que investigue más sobre esa persona a canonizar, pero no se hace un estudio tan detallado sobre la vida de este santo popular y, eso sería esencial.

Fresco ortodoxo ucraniano representando a Santos jerarcas ortodoxos. Catedral de Volodmyrys, Ucrania,

Fresco ortodoxo ucraniano representando a Santos jerarcas ortodoxos. Catedral de Volodmyrys, Ucrania,

“Y como las normas están para romperse”, hay casos de popularidad que no están de acuerdo con la realidad, como por ejemplo, San Esteban el Grande de Moldavia fue canonizado solo sobre la base de la creencia popular de que él era un santo, pero si lees su vida – que hemos publicado – verás que muchas veces demostró todo lo contrario, pero los argumentos decisivos fueron que cuidaba de la Iglesia, que construyó muchos templos y que ayudó mucho a los jerarcas y a los monjes.

Pero también existen casos en los que la canonización se fundamenta solo por motivos religiosos internos (política histórica o eclesiástica) y este es el caso de San Joaquín de Vicina, que fue el primer metropolita de Valaquia, ya que sobre él no existe casi ninguna información, ni se conoce el lugar de su sepultura, ni nada de nada, pero al ser el primer obispo de una sede metropolitana, con eso bastó. Otro santo canonizado de manera similar hace sólo dos años y que no gozaba de ninguna popularidad es San Andrés Saguna, de quién se dice que podría haber actuado como un masón (no en el sentido peyorativo de la palabra), pero que restableció la Metropolia Ortodoxa de Transilvania, que había desaparecido porque una gran parte de aquella iglesia se había convertido al catolicismo. El hecho de restablecer esta Mitropolia hizo que se le considerase santo y fuera canonizado.

En cuanto a los que podríamos llamar santos contemporáneos, como por ejemplo, monjes célebres o mártires de la época comunista, en algunas iglesias se es más exigente que en otras. Por ejemplo, la Iglesia Rusa ha canonizado a miles de personas masacradas por los bolcheviques y la Iglesia Serbia, a cientos de personas masacradas por los fascistas croatas, mientras que por ejemplo, la Iglesia Rumana se resiste a canonizar a los “mártires” de la prisión de Aiud porque se sospecha que muchos eran como una especie de legionarios, de fascistas rumanos y que fueron masacrados más por eso que por su condición de ortodoxos. En estos casos, es cuando se cuida mucho más la realización de milagros y la tan llamada “efusión de mirra” de la que hemos hablado más de una vez. Digamos que esos santos, están en espera.

Icono ortodoxo serbio de los Neomártires de Jasenovac, Serbia.

Icono ortodoxo serbio de los Neomártires de Jasenovac, Serbia.

Un caso muy llamativo es el del último patriarca serbio fallecido: el Patriarca Pavel; era muy intransigente con la Iglesia Católica, pero muy serbio y por eso, muy popular entre los serbios, que ya tienen iconos suyos en casi todas las iglesias y que están promoviendo urgentemente su canonización cuando solo hace que murió dos años. Como puedes ver el procedimiento es un poco caótico y cada Iglesia utiliza sus normas.

Al estilo en el que en la Iglesia Católica consideramos lo que es un proceso de beatificación-canonización, en las Iglesias Ortodoxas, estas normas no existen. Lo más importante es el culto popular ininterrumpido, que continúe incluso cuando ya no viven familiares directos de dichos santos y, por eso, algunas iglesias bizantinas exigen que sea al menos treinta o cuarenta años después de su muerte. Los coptos, sin embargo, exigen cincuenta años como mínimo y la realización de algún milagro.

En las Iglesias Ortodoxas no existen los beatos, ni los venerables o siervos de Dios, porque para ellos, estos conceptos son modernos, inusuales para la ortodoxia clásica. Aun así, llaman “bienaventurados” a algunos a los que nosotros llamamos santos, como por ejemplo, a San Jerónimo o San Agustín, porque ellos no los tienen oficialmente canonizados aunque los consideran santos.

No es tampoco imprescindible, aunque sí deseable, que sus cuerpos estén incorruptos y es muy valorada la “exhalación” de mirra, aceites, aromas… aunque yo en muchas de estas cosas, personalmente, no creo. Y aunque no te lo he dicho antes, cada Iglesia local, canoniza a sus propios santos, que luego pueden ser oficialmente reconocidos o no por las otras iglesias. La decisión última de decidir la canonización la tiene el Santo Sínodo de cada Iglesia.

Aquí tienes algunos vídeos:







Pregunta: ¿Cuándo fue declarado el dogma de la Santísima Trinidad?

Respuesta: Los textos del Nuevo Testamento dejan claro que Dios es Uno en esencia y Trino en personas. El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de nuestra fe, pero este misterio ¿cómo se transformó en dogma?

Siguiendo la tradición apostólica, la Iglesia confesó en el Concilio Ecuménico de Nicea (año 325) que el Hijo es “consustancial” al Padre, es decir, un solo Dios con él y en el Concilio Ecuménico, reunido en Constantinopla en el año 381, conservó esta expresión en su formulación del Credo de Nicea y confesó “al Hijo Único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, consustancial al Padre”.

"La Santísima Trinidad", óleo barroco de Hendrick Van Balen el Viejo, siglo XVII.

“La Santísima Trinidad”, óleo barroco de Hendrick Van Balen el Viejo, siglo XVII.

La fe relativa al Espíritu Santo fue proclamada por este mismo Concilio Ecuménico en el año 381 en Constantinopla, diciendo: “Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre”. El origen eterno del Espíritu Santo está en conexión con el del Hijo: “El Espíritu Santo, que es la tercera persona de la Trinidad, es Dios, uno e igual al Padre y al Hijo, de la misma sustancia y también de la misma naturaleza y por eso, no se dice que es sólo el Espíritu del Padre, sino a la vez el espíritu del Padre y del Hijo” (Concilio de Toledo XI, año 675). El Credo del Concilio de Constantinopla (año 381) confiesa: “Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria”.

Ves que el Concilio de Nicea concentra toda su atención en la relación entre el Padre y el Hijo y no hace ninguna afirmación similar respecto al Espíritu Santo. Es el Concilio de Constantinopla (381) el que dice que el Espíritu Santo es adorado y glorificado junto con el Padre y con el Hijo, diciendo que es consustancial con ellos. Toda esta doctrina trinitaria fue ratificada posteriormente en el Concilio de Calcedonia, celebrado en el año 451. O sea, verás que es un dogma que se va perfilando en los primeros concilios ecuménicos, basándose claro está en los textos del Nuevo Testamento.

Antonio Barrero

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