Iglesia de San Jorge al Velabro

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la fachada del templo.

Vista de la fachada del templo.

Iglesia de San Jorge al Velabro
Via del Velabro, 19
Roma

Bella e importante basílica, aunque sin embargo famosa a causa del criminal atentado ocurrido en julio de 1993 que la ha dañado gravemente. La restauración posterior le ha devuelto a la iglesia su aspecto precedente. Es uno de los lugares más sugestivos e históricos de Roma, en el corazón del llamado Velabro, que en origen era un valle pantanoso donde, según la tradición, llegó junto al Ficus Ruminalis la cesta que llevaba a Rómulo y a Remo. Aquí surge esta iglesia, recordada desde finales del siglo VII como diaconía, es decir, como centro asistencial de la Iglesia para el pueblo romano. Fue dedicada a San Jorge en tiempos del papa Zacarías (741-752), y la presencia del santo militar se debía al vecino alojamiento de las milicias bizantinas del Palatino.

La iglesia misma debía de ser de rito griego, como atestiguan las numerosas inscripciones en esta lengua. El edificio actual fue reconstruido en tiempos de Gregorio IV (847-855), y al inicio del Duecento le fue añadido un pórtico, arquitrabado con columnas jónicas y pilastras, con hermosos adornos y decoraciones recuperadas, mientras que el campanario románico es del siglo precedente. El sugestivo pero desnudo interior es resultado de las profundas restauraciones ocurridas en el Ottocento y en los años veinte del siglo pasado; estando más bajo que el nivel de la calle y siendo muy húmedo, dividido en tres naves separadas por columnas desnudas.

Vista del interior del templo, nave central.

Vista del interior del templo, nave central.

En el presbiterio sobreelevado, el altar mayor está formado losa cosmatesca entre columnitas, mientras que en el ábside hay un fresco que representa a Cristo, la Virgen y Santos, obra de 1295 de Pietro Cavallini y sus discípulos, restaurado recientemente. En el exterior, al lado izquierdo de la iglesia está adosado el arco de los Plateros, dedicado por la corporación homónima en 204 al emperador Septimio Severo y a su familia. Hijos de este emperador fueron los dos hermanos Caracalla y Geta, que aparecían representados en el arco junto al emperador y su consorte. Una vez accedió al poder, Caracalla hizo matar a su hermano Geta y quiso destruir su memoria, barriendo de toda Roma la imagen y el nombre de su hermano. El arco no escapó a este destino. Caracalla hizo romper a golpes de martillo la figura de su hermano y borró su nombre. El arco está formado por dos ornadísimas pilastras que sostienen un arquitrabe de mármol también ricamente decorado.

Fue el papa Zacarías (741-752) quien hizo trasladar aquí la cabeza de San Jorge, mártir, descubierta en San Juan de Letrán, con una solemne procesión. La insigne reliquia, en un relicario de plata, fue guardada en San Pedro del Vaticano, pero en 1408 regresó al Velabro, donde es visible la pequeña urna que contiene una mitad (la otra mitad fue donada a Ferrara en el Seicento), bajo la fenestella confessioni del altar mayor.

Felice Stasio

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