San José de Anchieta, presbítero jesuita

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Estampa devocional del Santo.

Estampa devocional del Santo.

Infancia
Nuestro Santo nació el 19 de marzo de 1534, en La Laguna, Tenerife. Fue el tercer hijo de ocho de una familia formada por Juan López de Anchieta y Mencia Díaz de Clavijo, que era viuda y que, al casarse en segundas nupcias, ya tenía otros dos hijos. Fue bautizado el 9 de abril del mismo año en la parroquia de Santo Domingo. Sobre su padre se dice que llegó a Tenerife desterrado como cabecilla comunero y que la pena de muerte le había sido conmutada por este castigo. Su madre era de familia de cristianos nuevos, es decir, que tuvo unos antepasados judíos que se convirtieron al cristianismo. Hizo sus primeros estudios con los padres dominicos, donde despunta por su agudo ingenio. Cuando tiene 14 años, su padre decide que estudie en la península ibérica, pero el pasado político de su padre y linaje de su madre ofrecían limitantes para matricularse en alguna Universidad prestigiosa. Así, José, con su hermanastro mayor Pedro Núñez, se embarcaron rumbo a Lisboa y se inscribieron en El Colegio Real de Artes, anexo a la recién abierta Universidad de Coimbra. José estudió su trienio de artes con gran aprovechamiento, sobresaliendo en la poesía latina, recibiendo por ello el apodo de “El Canario de Coimbra”. En tanto, el ambiente escolar estaba enrarecido, pues el rector del colegio murió de repente, rechazando los sacramentos. La Inquisición portuguesa, sospechado de herejía, condenó a tres profesores del colegio y los separó de la docencia.

Jesuita
En esta ciudad conoció la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola y aprobada recientemente, la cual ya estaba asentada en Portugal. En este tiempo era primer provincial Simon Rodríguez, de los primeros compañeros del Santo fundador. De Portugal salían expediciones misioneras hacia Brasil.

Con 17 años cumplidos ingresó en el noviciado en Coimbra, donde convivían 130 jesuitas. Aquí padecerá problemas de salud, pues estaba resentido por una escalera que le cayó encima y afectó su columna vertebral con dolores constantes. Además tendrá problemas espirituales, pues San Ignacio de Loyola estaba descontento con Simón Rodríguez y lo destituyó como provincial, por su actitud exageradamente aúlica, y envió a Portugal un visitador con poderes de gobierno. Este contratiempo le afectó, pues el exprovincial le había recibido en La Compañía y lo había defendido en su perseverancia contra la opinión de algunos médicos, que veían problemático el futuro del novicio.

El Santo, defensor de los indígenas brasileños. Detalle de un lienzo contemporáneo.

El Santo, defensor de los indígenas brasileños. Detalle de un lienzo contemporáneo.

Brasil
Unas semanas después de haber hecho sus primeros votos, el visitador consideró oportuno enviar a José a Brasil, pues creía que el clima local, parecido al de su tierra natal, le sentaría bien. Una vez que llegó a Bahía se dedicó con empeño a estudiar el tupí-guariní. En la capitanía de San Vicente conoció a su Provincial, Manuel de Nóbrega, nombrado como tal por San Ignacio. También conoció el drama de la esclavitud, los gobernadores ejercían como señores feudales.

El 25 de enero de 1553 se fundó en el poblado de Piratininga un colegio de la Compañía. En ese centro escolar se convocaron apenas 20 personas y José de Anchieta fue el ejecutor de la obra. En este lugar se encuentra actualmente la ciudad de Sao Paulo. Por ello, se considera al Santo, junto con Nóbrega, fundador de la gran urbe. Por su facilidad de lenguas, se le encargó que hiciera la correspondencia a los hermanos de Europa: en tales cartas informaba minuciosamente sobre los avances y problemas de la misión.

En esta época fue fecunda su labor como literato, pues escribió muchas piezas teatrales en tupí-guarini, actividad que conjugó como profesor de latín de los jóvenes jesuitas. Fue maestrescuelas de los indígenas y de los hijos de los colonos. Como misionero, se dio cuenta que las dificultades más grandes para evangelizar a los indígenas eran la antropofagia, la poligamia y los odios tribales ancestrales junto la incultura y el nomadismo. También se dio cuenta de que los malos ejemplos de los colonos portugueses, franceses y españoles eran dañinos para este objetivo. Por ello, subrayó la conveniencia de ir tierra adentro y erigir residencias semejantes a las reducciones del Paraguay, con la finalidad de lograr una evangelización integra y fructífera.

El Santo escribiendo en la arena. Lienzo contemporáneo.

El Santo escribiendo en la arena. Lienzo contemporáneo.

Un poeta en calidad de rehén
En 1554, los habitantes indígenas de Sao Paulo comenzaron a crecer, causando por ello tensiones entre algunas tribus y los mestizos portugueses. Por ello, el propósito general de la Compañía, Diego Lainez, envió más refuerzos a Brasil entre 1559 y 1560. En 1562, unos colonos franceses derrotados por portugueses en Río de Janeiro azuzaron como venganza a los indígenas tamolos contra los de Sao Paulo. La misión jesuita soportó el ataque, pero el Padre Nóbrega se vio en la necesidad de realizar una misión de paz, y llevó consigo a José como traductor. Sus negociaciones lograron superar algunas querellas, pero los indígenas exigían más garantías, y para negociarlas, Nóbrega tuvo que volver a Sao Paulo, dejando como prenda de garantía al joven religioso.

Así, en calidad de rehén, José permaneció entre los indígenas, ganándose primero su confianza y después su afecto. Los indígenas no comprendían cómo un hombre joven no tuviera mujer y en repetidas ocasiones le ofrecían a sus esposas e hijas. El joven misionero tuvo miedo de afectar su voto de castidad, por ello le hizo una promesa a la Santísima Virgen, en calidad de voto, de escribirle un poema si lo ayudaba a ser fiel a su castidad. Al sentir la protección de Nuestra Señora, comenzó a escribir el “Cántico de la Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios. Son 2866 dísticos que hablan sobre la vida de la Virgen Santísima. Este poema revela su dominio del latín y, como carecía de papel y tinta, memorizaba los versos escribiéndolos con un palo en la arena de la ribera del río. Luego de varios meses, volvió el Padre Nóbrega y pudo con los arreglos realizados, comenzar un periodo de paz más sólida en esos territorios.

Apóstol de Brasil
En 1565, José se hace presente, por obediencia, en la ciudad de Río de Janeiro, donde edificará un Colegio y un hospital. Buscando colaboradores para este trabajo, se dirige a Bahía, donde puede concluir sus estudios eclesiásticos y ordenarse sacerdote. Con 32 años es nombrado rector del Colegio de Sao Paulo, cargo en que es rectificado por el Beato Ignacio de Azevedo, visitador del nuevo Prepósito General San Francisco de Borja.

El Santo, componiendo poemas para la Virgen.

El Santo, componiendo poemas para la Virgen.

Este cargo no impidió su obra pluriforme: redactó un léxico de la lengua maromini, escribió autos sacramentales, obras de teatro y cantigas de catequesis, una historia de los jesuitas en Brasil, actividades que compaginó con su labor de misionero. Como dato curioso, aprendió a elaborar alpargatas, que producía en gran escala, pues se dio cuenta que en el cerro no era fácil andar con calzado de cuero.

En 1573, el nuevo Prepósito General de la Compañía, Everardo Mercurial, designo a José de Anchieta Provincial de Brasil. Cerca de ciento cincuenta jesuitas estaban bajo su responsabilidad. Para poder tener un mejor contacto con sus hermanos, se hizo construir un barco, al que bautizó como “Santa Úrsula”, así podría visitar y acercarse a sus religiosos dispersos por la costa. De esta manera, el trato con ellos llegó a ser personal. Su gestión en este cargo duró 10 años. Bajo su autoridad, la misión creció y maduró considerablemente, descubriéndose así su habilidad como estratega. Es un evangelizador incansable al estilo Javier. Recorriendo distancias enormes, para estimular, apoyar, crecer y formar los recursos humanos a su disposición, por esta razón se hizo amar por sus religiosos. Cuando terminó su mandato, el nuevo Provincial, Pedro Rodríguez, le dio a escoger su nueva residencia, pero él humildemente se negó, prefiriendo que se le diera una obediencia: “El Provincial me ha dado a escoger la casa donde quiera vivir, pero tanta libertad no me agrada. Llevo cuarenta y dos años sujeto al arbitrio de mis superiores y podría ser un yerro querer ahora disponer de mí por mi parecer”.

Figura
Anchieta pertenece a la primera generación de jesuitas hechos a la figura de Ignacio de Loyola. Contemplativo en la acción, su gran pasión fue evangelizar. Supo en todo amar y servir, siendo considerado por ello como un verdadero padre. Promotor del diálogo entre las culturas y la Fe, artífice del trabajo en equipo, poseedor de virtudes sólidas y heroico en la caridad. Tenía el particular cuidado de atender a los enfermos, por ello, cuando era buscado y no se le encontraba, había que dirigirse a la enfermería, donde era finalmente hallado. A muchos de ellos los curaba más sobrenaturalmente que por medicamentos. Siempre atento con los indígenas, con quienes se hará presente a tiempo y destiempo para atraerlos a la Fe.

Sepulcro del Santo.

Sepulcro del Santo.

A los misioneros en ciernes les recomendaba: ”Os digo, carísimos hermanos, que no bastan los fervores para salir de Coimbra, es necesario traer la alforja llena de virtudes, porque la verdad, el trabajo que tiene la Compañía en este lugar es grande”. Este impulso lo llevará a crear y fundar poblaciones que dotará de centros escolares. Como misionero tiene grandes labores pastorales: instruye, catequiza, educa, promociona y defiende a los naturales del avasallamiento colonizador.

En 1597 estaba en Victoria; ahí dio gusto a los ruegos de unos cofrades de que escribiera un auto sacramental para la fiesta de la Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel. Fue su última obra literaria, con 570 versos algunos de ellos, premonitorios: “Ya me marcho sin marchar de Vos, oh Madre y Señora, confiando que, en la hora, de mi vida abandonar, seréis mi visitadora”. El 9 de junio de ese año tuvo una recaída y, asistido por unos hermanos, falleció pacíficamente. Tenía 63 años de edad, y llevaba 44 de misionero.

Culto
Sus restos fueron sepultados primero en Vitoria, después, por Orden del Prepósito General de la Compañía de Jesús, Claudio Acquaviva, en 1609, fueron trasladados al Colegio de Bahía. Su proceso de canonización se vio interrumpido por la supresión de la Compañía de Jesús; reabierta después, fue beatificado por San Juan Pablo II el 22 de junio de 1980. Fue canonizado por el Papa Francisco el 03 de Abril de 2014, con un decreto de canonización equipolente, junto a Santa María de la Encarnación Guyart y San Francisco de Montmorency Laval.

Otra vista del sepulcro del Santo.

Otra vista del sepulcro del Santo.

Oración
Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia sobre nosotros, para que sirviendo fielmente al Evangelio, a ejemplo de San José de Anchieta, hecho todo a todos, nos esforcemos por ganar para ti a nuestros hermanos en la caridad de Cristo, que…

Humberto

Bibliografía:
– MARTINEZ PUCHE, José A., Nuevo Año Cristiano: Junio, Editorial EDIBESA, Madrid 2002 pp. 236-242.

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