Santos mártires vietnamitas (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Estampa de los santos mártires vietnamitas.

Estampa de los santos mártires vietnamitas.

Santo Tomás Du Viet Dinh, sacerdote dominico
Natural de Phu-nhai, había nacido en el año 1783. Se ordenó de sacerdote y posteriormente, con treinta años de edad ingresó en la Orden de Santo Domingo, profesando el 21 de diciembre de 1814. Solían llamarle “San Bruno” por la vida de austeridad que llevaba. Fue hecho prisionero en Lieu-de cuando acababa de celebrar la Eucaristía, siendo maniatado y llevado a la capital.
Cuando lo vio el gobernador Trinh-quanh-Khanh, le preguntó: “¿Qué haces tú aquí, pecador?”, a lo que él respondió tranquilamente: “Estoy cuidando de mis feligreses”. Como no quiso revelar el escondite del obispo San Jerónimo Hermosilla, fue azotado hasta en cinco ocasiones. En una ocasión, una cristiana entró en la prisión y al verlo con la pesadísima canga que llevaba puesta, rompió a llorar. El la consoló: “Soy débil de fuerzas corporales, pero puedo soportar estos sufrimientos ya que nuestro Señor sufrió otros mayores por los pecados del mundo; yo quiero imitar a Jesús”. El 26 de noviembre de 1839 fue decapitado.

Santo Domingo Xuyen Van Nguyen, sacerdote dominico
Fue compañero de Santo Tomás Du. Nació en Huong-hop en el año 1786 y como sus padres estaban en buena situación económica, recibió una buena educación. Con treinta y tres años de edad se ordenó de sacerdote y más tarde ingresó en la Orden de Santo Domingo. Destacaba por su caridad y compasión con los más necesitados de tal manera, que si alguien se presentaba pidiendo limosna, daba su comida. Su predicación iba acompañada de su buen ejemplo, consiguiendo muchas conversiones.
Cuando se inició la persecución de Minh-Manh tuvo que ocultarse, pero el 18 de agosto de 1939 fue apresado. Presentado ante el mandarín, este señalando un crucifijo le preguntó: “¿Este Señor Jesús es de usted o no?”; “Yo doy culto a ese Señor”, fue su respuesta. El mandarín intentó pasar la mano a cambio de dinero a lo que Domingo respondió: “Si el mandarín me perdona, me hará un favor, pero si me lleva preso, lo aguantaré. Yo solo tengo mi cuerpo, no tengo ni oro ni plata”. Lo llevaron a la ciudad con una canga tan pesada que dos hombres tuvieron que ayudarle por los extremos durante todo el camino, pero al llegar, le quitaron esa ayuda, ataron una cuerda a uno de los extremos de la canga y tiraban de ella. Fue azotado y despedazadas sus carnes con tenazas incandescentes. Fue tal la crueldad con la que lo trataron que llegaron a atravesarle los labios con un punzón ardiendo. Finalmente, fue decapitado el 26 de noviembre de 1839, junto con Santo Tomás Du.

Santo Domingo Xuyen Van Nguyen, sacerdote dominico.

Santo Domingo Xuyen Van Nguyen, sacerdote dominico.

San Francisco Javier Mau, terciario dominico
Era discípulo del padre Pedro Tu. Natural de Ke-dien, su carácter era dulce y alegre, granjeándose el cariño de cuantos le rodeaban. Profesó como terciario dominico y al saber que el Padre Pedro Tu había sido apresado, se presentó allí siendo apresado también. Cuando le preguntaron quién era, el respondió que era discípulo del Padre Tu. Durante el tiempo que estuvo en la cárcel catequizó a más de cuarenta neófitos, algunos de los cuales fueron también martirizados.
Como se negaba a pisar el crucifijo, el mandarín le dijo que se conformaba con que diera una vuelta alrededor del mismo y lo perdonaba. El se negó diciendo que: “Como el ciervo sediento busca el agua en una fuente cristalina, yo deseo el martirio por mi Señor Jesús”. Murió estrangulado el 19 de diciembre del año 1839.

Santo Domingo Uy Van Bui, terciario dominico
Nació en Tien-mon y fue compañero de San Francisco Javier Mau y discípulo de San Pedro Tu. Era tanto el cariño que le tenía al sacerdote que al preparar una cueva como refugio, hizo dos habitaciones superpuestas, de tal manera que si los soldados daban con el escondite, le cogiesen a él y el sacerdote quedase libre para poder seguir confortando a los cristianos. Cuando fue apresado, lo azotaron para sacarle dinero, cosa que no tenía. Fue encarcelado con el Padre Tu y condenado a muerte por negarse a pisar la cruz, a lo que respondió diciendo: “Estoy dispuesto; mi corazón está lleno de gozo porque he conseguido derramar mi sangre por mi Señor”. Murió estrangulado el 19 de diciembre de 1839.

Santo Tomás De Van Nguyen, terciario dominico
Nació en el pueblo de Ke-mot y allí vivía. Cuando fue hecho prisionero, estaba casado, tenía veintiocho años y era sastre de profesión. Cuando se enteró de que los soldados del mandarín iban a registrar su casa, sabiendo el peligro que corrían, reunió a su esposa y a sus tres hijos, diciéndoles: “Servid y adorad siempre a nuestro Señor. En esta batalla en la que voy a entrar, únicamente espero su gracia y estoy firme en querer seguir las enseñanzas del sacerdote y cumplir con mi deber. Ya no volveré y si me amáis, pedid a Dios que me de fuerzas”.
Presentado ante el gran mandarín, confesó su fe en el Altísimo Señor del cielo y de la tierra, por lo que el mandarín mofándose de él le dijo: “¿Esta madera es tu Señor?”, a lo que él le respondió: “¿Dónde está el principio o la raíz del ídolo Abalam? Si me cortas la cabeza, yo veré allí arriba el rostro de mi Señor y mi alegría no tendrá fin”. Ante esto, lo mandó azotar severamente y murió estrangulado el 19 de diciembre de 1839.

Reliquias de cuatro santos mártires vietnamitas.

Reliquias de cuatro santos mártires vietnamitas.

San Agustín Moi Van Nguyen, terciario dominico
Nació en Bo-trang, era un simple campesino y con treinta años de edad fue bautizado por el Padre Tu. Ese mismo día ingresó en la Tercera Orden de Santo Domingo. Fue inmediatamente apresado y cogiéndole dos soldados le obligaron a pasar por encima de la cruz y a fuerza de golpes, le hicieron bajar las piernas para que la pisara. El rezaba diciendo: “Señor mío, líbrame de esto y en tus manos pongo mi cuerpo y mi alma”. Como no consiguieron que pisara la cruz fue azotado cruelmente y estrangulado el 19 de diciembre de 1839.

San Esteban Vinh, terciario dominico
Como San Agustín Moi, era natural de Bo-trang. Aun era catecúmeno cuando fue apresado, sufriendo los mismos interrogatorios y castigos que sus compañeros de prisión. En la cárcel recibió el bautismo e ingresó en la Tercera Orden de Santo Domingo. Muy apenados estaban en la cárcel por la muerte del Padre Pedro Tu y de José Canh, los cuales, a la tercera noche de su martirio, se les aparecieron reconfortándolos: “Obtendréis del Señor la palma del martirio, pero pasará todavía algún tiempo, porque es preciso que adquiráis mayores méritos para ser dignos de tan insigne favor”.
Permanecieron prisioneros todo un año, soportando pacientemente toda clase de calamidades y vejaciones. Todos los días rezaban el rosario, de tal manera que la cárcel se parecía más a una iglesia que a un lugar de encierro. Como sus otros compañeros, murió estrangulado el 19 de diciembre de 1839, en la cárcel de Bac-ninh.

Reliquias de cuatro santos mártires vietnamitas.

Reliquias de cuatro santos mártires vietnamitas.

San José Hien Quang Do, sacerdote dominico
Nació en Quan-phuong en el año 1775, siendo compañero del obispo Santo Domingo Henares y profesando en su misma Orden el 13 de octubre de 1813. Cuando se inició la persecución estuvo escondido durante nueve meses, pero fue delatado y sacado de la cueva donde se escondía. Le obligaron a pisar la cruz, pero él se negó diciendo: “Yo adoro a mi Señor y por consiguiente jamás pisaré una cruz”. De inmediato fue azotado cruelmente. Dos días más tarde, cargado con la canga, fue llevado a la ciudad y encerrado en la prisión de Nam-dinh, donde estuvo cinco meses. Durante este tiempo, siguió actuando como sacerdote logrando bautizar y catequizar a muchos prisioneros. Como los guardianes se dieron cuenta, lo trasladaron a una celda de aislamiento, donde se dedicó a pintar cruces que luego distribuía entre los cristianos.
Después de soportar muchos interrogatorios y tormentos llegó a decirle irónicamente a sus verdugos: “Dejadme tranquilo; yo soy ya viejo y no temo a la muerte”. Viendo que no podían quebrantar su firmeza, fue decapitado el 9 de mayo del año 1840.

Santo Tomás Toan, terciario dominico
Nació en el año 1765 en Can-ban, fue un ferviente catequista que ayudaba a esconderse a los sacerdotes y fue apresado cuando tenía setenta y cinco años de edad. Fue presentado varias veces ante los mandarines, pero ni los halagos, ni las amenazas consiguieron vencerle, por lo que públicamente fue desnudado para que sirviera de burla. Un día, cansado de tantos castigos, cedió y pisó la cruz, lo que llenó de alegría al gentío que estaba presente. Inmediatamente se dio cuenta de su pecado, se confesó y se dedicó a hacer penitencia convirtiéndose en otra persona y presentándose ante el tribunal para confesar su condición de cristiano. Fue tratado más terriblemente que la vez anterior: fue expuesto desnudo con la canga al cuello durante varias semanas, con dos crucifijos atados a las plantas de los pies y las manos sujetas a la canga. Además se prohibió darle de comer y de beber y así, hinchado su cuerpo por las palizas y ciego, murió de inanición el 27 de junio de 1840 en la cárcel de Nam-dinh, con setenta y cinco años de edad.

Reliquias de cuatro santos mártires vietnamitas.

Reliquias de cuatro santos mártires vietnamitas.

Santo Domingo Trach Doai, sacerdote dominico
Nació en el año 1782 en la localidad de Ngoai-voi y con treinta y un años de edad, se ordenó de sacerdote, ingresando posteriormente en la Orden de Santo Domingo, en la que profesó el día 13 de junio de 1825. Llevaba catorce años de ministerio sacerdotal cuando cayó en manos de sus enemigos, aunque pudo ser rescatado por unos cristianos mediante el pago de una suma de dinero. Aun así, se vio obligado a huir de un lado para otro a fin de evitar ser capturado de nuevo. Pero finalmente fue encontrado y trasladado a la cárcel de Nam-dinh donde intentaron una y otra vez, hacerle renegar de su fe. No lo consiguieron.
En cierta ocasión le señalaron una cruz, diciéndole que si no la pisaba, moriría. El se dirigió a la cruz y cuando todos pensaban que la iba a pisar, se postró en tierra en señal de adoración y volviéndose a los jueces, les dijo: “Esta es la cruz en la que murió mi Señor; es el emblema de mi fe y a ella todos deberíais adorar si queréis salvaros. Yo por mi parte, la adoro y elijo la muerte antes que pisarla”. Lo azotaron y enviaron a la cárcel. El 18 de septiembre de 1840, amarrado a una estaca, de un golpe segaron su vida.

Todos estos santos mártires vietnamitas, junto con los santos Domingo Henares, Clemente Ignacio Delgado, José Fernández y Agustín Schoeffler, fueron beatificados por el Papa León XIII, el 27 de mayo del año 1900. Fueron canonizados por el Papa San Juan Pablo II, el 19 de junio del año 1988.

Procesión de católicos vietnamitas en Chicago.

Procesión de católicos vietnamitas en Chicago.

San Vicente Liem Nguyen de la Paz, sacerdote dominico
Nació en Thong-dong en el año 1731. Con doce años de edad ingresó en la “Casa de Dios” y como era un chico que destacaba por sus cualidades, fue enviado al colegio de San Juan de Letrán en Manilas (Filipinas), donde estudió a expensas del rey de España que subvencionaba algunas becas para estudiantes chinos y vietnamitas. Allí, en el año 1753, vistió el hábito dominico en el convento de Santo Domingo y continuó sus estudios en la Universidad de Santo Tomás.

Cuando fue ordenado sacerdote pidió volver a su patria, llegando a Trung-linh en el año 1759. Mientras celebraba la fiesta del Rosario en una de las cristiandades de su distrito de misión, fue hecho prisionero, lo arrojaron al suelo, golpearon cruelmente e hirieron en la cabeza. Fue conducido a la cárcel donde se encontró con San Jacinto Castañeda; ambos fueron enjaulados y conducidos a Hung-yen, donde el mandarín ordenó que no se les hiciese daño alguno, los sacaran de la jaula y los dejaran libres pues no quería quitarles la vida a dos personas honradas. Ellos aprovecharon esta oportunidad para seguir ejerciendo su ministerio, pero poco duró la aventura porque nuevamente fueron enjaulados y enviados a Hanoi.

Allí en la capital, el emperador quiso enfrentarlos dialécticamente con tres literatos de su Corte: un budista, un confusionista y un taoista. Los dos sacerdotes probaron con tal claridad que la religión cristiana era la verdadera, que muchos quedaron admirados y sus adversarios, confundidos. Pero los que no se convencieron, se burlaban de ellos diciéndoles que siendo tan ilustrados, por qué no se dedicaban a cuestiones políticas, pudiendo llegar a ser mandarines. Como estaban apresados, fueron conducidos nuevamente ante el tribunal ante el cual dijo: “Si nos sueltan a los dos, seguiremos predicando la ley de Dios y si el emperador mata al padre europeo y a mi me deja en libertad, yo suplicaré que siendo hermanos que profesamos la misma religión en vida, queremos seguir profesándola en la muerte”. Fue condenado a ser decapitado, cumpliéndose la sentencia el 7 de noviembre de 1773.

Reliquias de San Vicente Liem de la Paz.

Reliquias de San Vicente Liem de la Paz.

San José Khang Duy Nguyen, terciario dominico
Nació en el año 1832 en Cao-mai quedando muy pronto huérfano de padre. Con dieciséis años, se despidió de su madre e ingresó en la “Casa de Dios” con la intención de hacerse sacerdote, pero como la persecución obligó a cerrar los seminarios, no consiguió sus deseos, aunque se hizo catequista. Fue hecho prisionero junto con el santo obispo Jerónimo Hermosilla y aunque pudo escapar, prefirió quedarse junto a su maestro: “Si el señor obispo muere por la fe, yo también moriré con él”. Fue cruelmente azotado en varias ocasiones, pero ni aun así fueron capaces que ensombrecer su carácter alegre. Era terciario dominico y en los tres años que había acompañado al obispo Hermosilla, propagó de manera especial el amor a la Virgen del Rosario. Fue decapitado pocos días después que su maestro, el 6 de diciembre del año 1861.

Estos dos santos mártires vietnamitas, junto con los santos Mateo Alonso Liciniana, Francisco Gil de Frederich, Jacinto Castañeda, Jerónimo Hermosilla, Valentín Berriochoa y Pedro Almató, fueron beatificados por el Papa San Pío X, el día 20 de mayo de 1906 y canonizados por San Juan Pablo II en la misma fecha que el grupo anterior.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– VV.AA., “Testigos de la fe en Oriente”, Misión Dominicana de Nuestra Señora del Rosario, Hong Kong, 1987.

Enlaces consultados (01/09/2013):
http://conggiao.info/photos/2109/0/0/cac-thanh-tu-dao-viet-nam-2411.aspx
http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=26409
http://en.wikipedia.org/wiki/Vietnamese_Martyrs

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es