San José Petrovykh, metropolitano de Petrogrado y mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

De los nuevos mártires de la cristiandad ortodoxa en Rusia durante el régimen bolchevique, no está reconocido como tal José Petrovykh, metropolitano de Petrogrado (Leningrado). En buena medida se debe a que se opuso a la actuación del Patriarca Sergio I de reconocer al nuevo Estado, solo siendo canonizado por la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exilio pero no reconocida por el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Como veremos más adelante la Iglesia, a la muerte del Patriarca San Ticón, se verá envuelta en disputas y divisiones.

Contexto histórico
Durante la Revolución Rusa y especialmente tras el ascenso al poder de los bolcheviques, la Iglesia que representaba el poder monárquico en unión con el antiguo régimen zarista, sufrió una dura persecución en la cual muchos sacerdotes, obispos, religiosos y religiosos, así como miles de creyentes fueron segregados, deportados o asesinados por su fe. Las propiedades de la Iglesia fueron confiscadas, sobre todo para subsanar los gastos de la Gran Hambruna durante la Guerra Civil Rusa (1921-1922), se profanaron edificios destinados para el culto y reliquias, se organizaron actos antirreligiosos, y la persecución originó un cisma dentro de las estructuras de la Iglesia, dividiéndose las opiniones entre el clero y siendo alentadas por el propio Estado en un intento de acabar de una vez por todas el poderío de la religión en la sociedad rusa.

Este cisma, apoyado por elementos del clero que se constituyeron como un movimiento de reforma pero que pronto tendría apoyo de las autoridades soviéticas, se le conoce como la “Iglesia Viva” comandada por la Administración Superior de la Iglesia que fue denunciada como anti canónica por el metropolitano Agatangel de Yaroslavl (a quien tras la detención del patriarca Ticón le fue confiado los deberes patriarcales), pero otros jerarcas como el futuro patriarca Sergio I reconocieron la autoridad de la misma.

Durante la década de 1920, la Iglesia Ortodoxa canónica y el régimen se fueron acercando, hasta que en 1927 se publicó por parte del todavía obispo metropolitano Sergio una “declaración” de lealtad absoluta al gobierno de la URSS con el objetivo de frenar la campaña antirreligiosa y la persecución, pero aunque fue bienintencionada la decisión, provocó el inmediato rechazo de los demás obispos entre ellos muy respetados miembros del Santo Sínodo que estaban exiliados o encarcelados, formándose la resistencia en la llamada “Iglesia de las Catacumbas” al cual estaba adherido nuestro biografiado de hoy.

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

Biografía
Ivan Semyonovich Petrovykh nace en Ustyuzhna, Novgorod el 15 de diciembre de 1872 de parte de una familia de clase media baja; terminó sus estudios en la escuela teológica de su lugar natal y del Seminario Teológico de Novgorod y en 1895 estudió en la Academia Teológica de Moscú, de donde se graduó en 1899 con el grado de candidato de teología y profesor de historia bíblica.

El 26 de agosto de 1901 fue tonsurado como monje por el obispo Arsenio Stadnitsky, que era el rector de la Academia, tomando el nombre de José. El 30 de septiembre fue ordenado diácono y el 14 de octubre fue ordenado sacerdote; dos años después se le concedió el rango de maestro de teología e inspector y profesor extraordinario de la Academia y el 18 de enero de 1904 fue elevado al rango de Archimandrita. Fue conocido autor y publicista de varios escritos, la mayoría con fuerte contenido de literatura patrística y de ascética ortodoxa, entre ellas sus reflexiones personales en el libro “En el abrazo del Padre: del diario de un monje”. Se opuso con rotundidad a las tendencias anti monásticas que el cuerpo de profesores así como del Archimandrita Nicón, que defendía el carácter contemplativo total del monacato apartándolo del servicio social; ambos, junto con otros profesores mantuvieron una fuerte disputa.

En junio de 1906, fue nombrado superior del monasterio de San Onofre de la diócesis de Yablochinsky, encontrándolo en un estado lamentable, deteriorado y con la comunidad ortodoxa acosada por católicos hostiles en la zona, pero después de una hábil administración pudo traer al convento de nuevo a un estado floreciente. El 15 de marzo de 1909 José fue consagrado como obispo de Uglich en la Catedral de la Trinidad de la Laura de San Alejandro Nevsky en San Petersburgo y más adelante fue nombrado superior del monasterio de Spaso-Yakovlevsky en Rostov, cargo que mantuvo hasta 1923.

Lienzo-retrato del Patriarca Sergio.

Lienzo-retrato del Patriarca Sergio.

Participó en el Consejo de 1917-1918 en que se determinó la restauración del Patriarcado de Moscú, y durante el ascenso de los bolcheviques se enredó en varias disputas con ellos, sobretodo el 7 de julio de 1919 en que fue arrestado por participar en protestas contra la campaña de profanación de reliquias siendo liberado en agosto. El 21 de mayo de 1924 el Patriarca Ticón lo designó para el Santo Sínodo y el 12 de abril del año siguiente participó en la transferencia del liderazgo de la Iglesia al Metropolitano Pedro después de la muerte del patriarca, pero el problema con los revisionistas cismáticos hizo que este siguiera el ejemplo nombrando a otros tres candidatos entre los que se encontraba Sergio.

En agosto de 1926 fue nombrado Metropolitano de Petrogrado a insistencia de creyentes de aquella diócesis, pero solo aceptó por obediencia ya que se negó a utilizar el nuevo nombre que los soviéticos habían impuesto a la ciudad: Leningrado; sin embargo el 11 de agosto llegó a la ciudad entre acogedores saludos y afecto por parte de su rebaño, al cual, con sus virtudes se ganó la simpatía de los mismos, los obispos lo respetaban así como gran parte del clero, era serio y despegado de las cosas de este mundo en el altar, ferviente en la oración, parecía verdaderamente un monje. Pero el día 13 dejó como vicario a su vicario Gabriel, jamás volvió a pisar Petrogrado, se dirigió a Moscú, el clero liberal quería reemplazar al metropolitano José por el obispo Alexis, pero cuando el metropolita Sergio fue arrestado, fue nombrado líder provisional de la Iglesia Rusa y diputado ad ínterin del trono patriarcal. El 16 de diciembre fue transferido a Lubianka y el día 28 fue detenido y trasladado al monasterio de Ustyuzhna, su localidad natal.

En marzo de 1927 fue liberado Sergio que comenzó con su labor de sumisión y de reconocimiento a las autoridades soviéticas, como hemos dicho anteriormente. En julio de ese mismo año realizó su declaración de absoluta lealtad al gobierno, expresando José claramente su desacuerdo con este acto, siendo transferido de nuevo de Petrogrado a Odessa pero consideraba este traslado como anti canónico, objeto de las intrigas que se desarrollaban entre los obispos. Aun así Sergio le negó la posibilidad de administrar la diócesis de Leningrado debido a que las autoridades bolcheviques le habían prohibido terminantemente volver a la ciudad.

El terreno se iba allanando para que los jerarcas descontentos rompieran la comunión con la organización central; el traslado del metropolita José había creado disturbios enormes, en las que volvía a protestar contra la política considerada pro-comunista del metropolitano Sergio, la situación se hacía insostenible. El 23 de diciembre de 1927 declaró: “Con el fin de condenar y neutralizar las últimas acciones del metropolita Sergio, no tenemos ninguna otra alternativa en las actuales circunstancias que con decisión apartarse de él e ignorar sus directivas”.

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

Entonces otros sacerdotes y obispos con la bendición de José se sumaron a la ruptura tomando él sobre sí de nuevo la dirección de la diócesis de Leningrado. El 6 de febrero de 1928 los sacerdotes de la diócesis de Yaroslav firmaron un acto formal de separación con el Santo Sínodo, quien reaccionó de inmediato retirando y suspendiendo de la gracia del sacerdocio a los que consideraban cismáticos (al que se denominó como movimiento josefino), pero sin embargo los afectados ignoraron estas disposiciones. Es más, cuando se les acusó precisamente de cisma, José les responde de la siguiente forma:
1. “No soy en absoluto un cismático, y yo no llamo a un cisma, sino para la purificación de la Iglesia de los que siembran el cisma real y lo provocan.
2. Indicando a otra persona sus errores no es cisma, pero, para decirlo, simplemente se está poniendo un caballo desbocado de nuevo en el arnés.
3. La negativas a aceptar reproches de sonido y directas, es en realidad un cisma y un atropellamiento a la Verdad.
4. En la construcción de la vida eclesiástica los participantes no solo son los que están a la cabeza, sino que es todo el cuerpo de la Iglesia y cismático es quien asume para si los derechos que exceden su autoridad y en nombre de la Iglesia presume decir lo que no es compartido con sus colegas.
5. El metropolita Sergio ha demostrado ser un cismático tal, porque ha superado con creces su autoridad y ha rechazado y despreciado la voz de muchos jerarcas, en cuyo seno la verdad pura se ha conservado”
.

En verdad la Iglesia Ortodoxa trataba de sobrevivir al estado autoritario con que se había constituido desde la Revolución de Octubre, la descristianización masiva siempre estuvo presente en este difícil periodo, con el asesinato de sacerdotes, religiosos y religiosas y seglares que se mantuvieron fieles al Evangelio. De algunos de ellos ya se había hablado en este blog. Algunas voces veían la sumisión de la Iglesia como “apostasía”, fervientes anticomunistas abanderaban la causa de nuestro mártir. Pero pronto las autoridades los vieron como una amenaza (como es lógico) contrarrevolucionaria, pero José no cedió y dejó muy claro de que no se reestablecería la unidad hasta que Sergio se arrepintiera de sus errores.

El movimiento de los “josefinos” se constituyó en la “Iglesia de las Catacumbas” que representaba los sufrimientos del pueblo cristiano por defender su fe ortodoxa en contra de las políticas ateístas de la URSS. José fue arrestado y enviado al exilio en la zona de Asia Central, pero continuó siendo perseguido por las autoridades, que no dejaban en paz a los adeptos al movimiento, puesto que seguían negándose a reconocer las iglesias “soviéticas”, aún en Kazajstán donde estaban desterrados (esta zona también fue adherida al territorio de la Unión Soviética). El sufrimiento lo fueron preparando para la hora del martirio que venía inminente. El metropolita José fue ejecutado por fusilamiento el 20 de noviembre de 1937, acusado como la mayoría de los casos de “contrarrevolucionario” junto a otros sacerdotes que le acompañaban. En 1981 fue glorificado como mártir por la Iglesia Ortodoxa Rusa en el exilio.

En los iconos se le representa con atuendo de metropolita, con la mano en actitud de bendecir y en algunas ocasiones bajo sus pies al patriarca Sergio. Puede resultar controvertida la actuación de nuestro santo, que incluso su canonización no fue reconocida por la Iglesia Ortodoxa Rusa, actuó conforme a su conciencia aunque pecara de intransigente, aunque no estuviera de acuerdo si viviera en nuestros días, la Iglesia logró sobrevivir a la tormenta que la encubrió durante años de represión y dictadura aunque ello significara sacrificar los intereses de la misma. Las intrigas envolvieron su legado pero esta es una lección para todos: que la historia puede estar llena de contradicciones y de conflictos que quizá no alcancemos a entender, pero sirve como memoria, como descubrimiento de nuestro pasado para marcar el rumbo del futuro.

preguntasantoral_anticopia_articulo20160131

René Alejandro

Enlaces consultados (19/01/16):
– orthodoxwiki.org › Categories › Church History
– https://en.wikipedia.org/wiki/Joseph_(Petrovykh)
– orthodoxinfo.com/ecumenism/cat_joseph.aspx
– http://dnjosephsuaiden.typepad.com/blog/2009/04/the-life-of-hieromartyr-joseph-metropolitan-of-petrograd-and-those-with-him.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es