San Juan Antonio Farina, obispo y fundador

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Fotografía del Santo en su atuendo episcopal.

Fotografía del Santo en su atuendo episcopal.

Juan Antonio Farina nació en Gambellara, una localidad de la provincia italiana de Vicenza, el día 11 de enero del año 1805, siendo el segundo de cinco hermanos, frutos del matrimonio formado por Pedro Farina y Francisca Bellame, personas honestas y de buena posición económica. La infancia de Juan transcurrió en ese ambiente familiar de piedad, caracterizada por una simple aunque profunda fe, rica en valores religiosos y humanos. Al morir su padre de muerte prematura, su madre y hermanos fueron acogidos por un tío paterno, el sacerdote don Antonio Farina, quién ayudó a afianzar aun más la formación humana y cultural de sus sobrinos, dándoles al mismo tiempo un ejemplo formidable como buen sacerdote.

Con catorce años de edad entró en el seminario diocesano de Vicenza donde inició y finalizó los estudios para ordenarse de sacerdote, ordenación que recibió el 15 de enero del 1827. Recién ordenado y conseguido un certificado que le habilitaba para enseñar en las escuelas primarias, fue nombrado capellán de la parroquia de San Pedro en Vicenza, cuya feligresía era de las más extensas y pobres de la ciudad – y en la que estuvo por espacio de diez años -, y profesor del propio seminario diocesano, por espacio de dieciocho años, impartiendo clases de griego, latín, gramática y humanidades. En 1830 fue profesor de teología pastoral y de métodos de catequesis. En el curso escolar 1830-1831 fue director adjunto de la Facultad de Teología y posteriormente, bibliotecario del seminario. Aun después de cesar como profesor del seminario, continuó dedicándose a la educación de los seminaristas hasta el año 1845.

En el año 1831 se le encargó la dirección de la “Pía Obra de Santa Dorotea” y la “Escuela de Caridad”, fusionando ambas obras parroquiales en una sola que se dedicó a la educación de las niñas de Vicenza. En el año 1836, a fin de asegurarse de que en este empeño hubiese maestras de probada vocación, dedicadas íntegramente a la educación de las niñas pobres, fundó el Instituto religioso de las “Maestras de Santa Dorotea, Hijas de los Sagrados Corazones”, quienes fueron conocidas como las “Doroteas de Vicenza”. El nuevo Instituto religioso – que fue aprobado por el Papa Gregorio XVI el día 1 de marzo del 1839, además de ocuparse de la formación de las niñas faltas de recursos económicos, se ocupó también de las niñas ciegas, sordomudas y con deficiencias síquicas, así como de los enfermos y de los ancianos. Ningún sufrimiento, ninguna forma de marginación quiso que quedara excluida de su labor apostólica. Las normas elaboradas por San Juan Antonio estuvieron en vigor hasta el año 1905, año en el que el Instituto obtuvo la aprobación pontificia definitiva por parte de San Pío X.

Grabado-retrato del Santo en su juventud.

Grabado-retrato del Santo en su juventud.

En el año 1841 fue nombrado canónigo de la catedral de Vicenza y un año más tarde, siendo aun un sacerdote muy joven, fue propuesto junto con otros seis compañeros para el nombramiento como obispo de Feltre y Belluno. La intensa actividad apostólica en la parroquia, en el seminario y en su Instituto, no impidió que siguiera estudiando literatura y ciencias, siendo miembro de varios institutos culturales como la Academia de la Sagrada Elocuencia, la Universidad de las Ciencias o la Academia Olímpica. Era tal su actividad y compromiso en el campo educativo que fue nombrado director del Royal College de Vicenza en el año 1841.

El 25 de mayo del año 1850 fue nombrado obispo de Treviso. Fue consagrado en la catedral de Vicenza el día 19 de enero del año 1851. Siendo obispo de dicha diócesis, el beato Papa Pío IX lo nombró “prelado doméstico”, le fue conferido la Orden de la Corona de Hierro y el título de barón del Imperio. Allí desarrolló una intensa y precursora acción pastoral para la formación del clero y del laicado a fin de conseguir colaboradores en la evangelización de la diócesis. Organizó en toda la diócesis una red de asociaciones de caridad para ayudar a los más necesitados, cofradías dedicadas a la ayuda de los sacerdotes pobres y enfermos y organizaciones educativas para la juventud.

Desde el 1 de mayo de 1852 hasta el 4 de octubre de 1858 visitó todas las parroquias de la diócesis. En Treviso pudo seguir la trayectoria del seminarista José Santo – el futuro Papa San Pío X – al que ordenó de sacerdote el 18 de septiembre del 1858 en la catedral de Castelfranco Veneto y quién, como he dicho anteriormente, dio la aprobación definitiva a las normas de su Instituto. En el año 1856 participó en una conferencia de obispos italianos y tres años más tarde, participó en el consejo provincial de Venecia. Se distinguió por sus numerosas iniciativas de carácter caritativo y social y, como dije antes, por su dedicación a la formación del clero y de los jóvenes.

El 18 de junio del año 1860 fue trasladado a la diócesis de Vicenza, en la cual, por espacio de veintiocho años, o sea hasta su muerte, no obstante la complejidad del momento histórico, realizó un amplio programa pastoral, que en aquellos tiempos era completamente innovador y que consiguió que se le conociera como el “obispo de la caridad”. Celebró un sínodo diocesano, visitó todas las parroquias de la diócesis, siguió empeñado en la formación del clero y de los jóvenes seglares, reformó los estudios y la disciplina del seminario diocesano y creó numerosas cofradías con fines espirituales y caritativos y entre diciembre de 1869 y junio del 1870 participó en el Concilio Vaticano I, siendo uno de los defensores del dogma de la infalibilidad pontificia.

Relicario del Santo en Vicenza.

Relicario del Santo en Vicenza.

Quiero hacer hincapié en su faceta de fundador. Siempre estuvo pendiente del desarrollo de su Instituto, de la formación espiritual y preparación profesional de las hermanas, pues quería garantizarse que las niñas recibiesen una educación integral. Escribió las Reglas de su Instituto inspirándose en las de las “Hijas de la Caridad” de Santa Magdalena de Canossa. El 25 de octubre de 1836 las sometió a la aprobación de su obispo, lo que consiguió rápidamente. El 11 de noviembre comenzaba su andadura el Instituto de “Maestras de Santa Dorotea, Hijas de los Sagrados Corazones”, obteniendo el decreto de alabanza – como dije anteriormente – del Papa Gregorio XVI el 1 de marzo de 1839. Los objetivos principales eran la educación de las jóvenes y la asistencia social a los más necesitados. El fruto más importante de su Instituto fue Sor Bertilla Boscardín, que fue canonizada por San Juan XXIII en el año 1961.

Supo esquivar mediante una serie de trucos la Ley de Supresión Religiosa promulgada el 7 de julio de 1866: apelando a diversas autoridades civiles e incluso ante el rey Vittorio Emanuele II, consiguiendo una declaración de la Santa Sede en la que se decía que su Instituto aun no había recibido la aprobación papal e incluso registrándose en el censo como un ciudadano normal, un ciudadano cualquiera. Con esas artimañas, consiguió que el 20 de septiembre de 1868 se reconociera por decreto a su Instituto como un “establecimiento público dedicado a la educación”, declarándose así que estaba exento de la supresión. Superado este obstáculo, él siguió extendiendo su Instituto por diversas provincias de la región del Véneto. A su muerte, el Instituto tenía trescientas treinta hermanas y cuarenta y ocho casas abiertas: escuelas primarias, escuelas de sordomudos y ciegos, jardines de infancia, un internado de niñas de escuela secundaria, catorce hospitales, cinco residencias de ancianos, comedores para pobres, etc. Pero aunque su trabajo era reconocido por todos, no se libró de sufrir algunas acusaciones injustas, a las cuales hizo frente en silencio, perdonando y realizando siempre lo que le dictaba su conciencia.

En el mes de octubre de 1886 sufrió de una grave enfermedad que lo dejó muy debilitado, muriendo en Vicenza de un ataque de apoplejía el día 4 de marzo del año 1888. Fue sepultado en el cementerio municipal de la ciudad, aunque diez años más tarde, sus restos fueron trasladados a la iglesia de su Instituto en la ciudad. Allí permanecen.

Urna con la figura que contiene los restos del Santo.

Urna con la figura que contiene los restos del Santo.

Su Causa de Beatificación y Canonización se inició en la diócesis de Vicenza en el año 1990. Con decreto del 23 de abril de 1993, la Congregación para las Causas de los Santos declaró la validez de las actuaciones diocesanas. La “Positio super virtutibus” fue consignada el 6 de julio de 1999. El 24 de abril del año 2001 fue declarado Venerable. Fue beatificado por San Juan Pablo II el 4 de noviembre del año 2001 y canonizado el domingo pasado por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– GALIARO, L., “Mons. Giovanni Antonio Farina, vescovo di Vicenza e fondatore”, Vicenza, 1959
– RUMOR, S., “L’Istituto delle Suore Maestre di Santa Dorotea e il fondatore barone Giovanni Antonio Farina, vescovo”, Vicenza, 1978.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, Apéndice II”, Città Nuova Editrice, Roma, 2000.

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