San Juan Iacob de Hozeva

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Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

San Juan Iacob de Hozeva, también conocido como “Hozevitul” (de Hozeva) o San Juan Iacob de Neamt, nació en Crăiniceni, una aldea en la comuna Păltiniş, cerca del punto más septentrional de la actual Rumania, el día 23 de julio de 1913. Sus padres, Máximo y Catalina Iacob, eran cristianos muy devotos y le dieron el nombre de Ilie (Elías). El niño no pasó mucho tiempo con ellos, pues su madre murió medio año más tarde y su padre dos años después, durante la Primera Guerra Mundial. Así que quien se quedó al cuidado del niño fue su abuela, Maria Iacob. Pero ella murió en 1923 e Ilie fue llevado con su tío Alecu Iacob, que tenía otros seis hijos.

Después de la escuela primaria en su aldea natal, Ilie fue al gimnasio de Lipcani (hoy República de Moldavia) y al liceo en Cozmeni, cerca Cernăuţi (ahora Tchernivtsi en Ucrania) durante 1926-1932. Él era muy devoto de la iglesia, de modo que en 1932 su tío estaba decidido a enviarlo a la facultad de teología en Cernăuţi, pero él dijo que quería ser monje – así que, un año más tarde, después de algún tiempo de pensar sobre su futuro – dejó su casa un domingo y fue a Neamţ, trabajando en la farmacia y más tarde en la biblioteca de este gran monasterio, liderado en ese momento por el futuro patriarca Nicodim Munteanu. De acuerdo con la ley, fue alistado en el ejército en Dorohoi, no muy lejos de su aldea (1934-1935) y fue después de este período cuando volvió a su habitual puesto de trabajo en el monasterio. El nuevo abad Valerie Moglan le tonsuró como monje el día 8 de abril de 1936 y lo llamó Ioan (Juan).

En noviembre del mismo año se fue (junto con otros dos monjes de su monasterio, Claudio y Damasceno) a Tierra Santa y, después de visitar los lugares más importantes, decidieron pasar el invierno en el monasterio de San Sabas, no muy lejos del río Jordán. La primavera siguiente, los otros dos volvieron a casa, pero Juan se quedó en el monasterio durante los ocho años siguientes, primero como “paraclisier” (sacristán) de la iglesia, cuidando del santuario y de la preparación del pan eucarístico. También se dedicó a cuidar a los invitados y a los enfermos traídos a la enfermería del monasterio, durante los primeros conflictos entre los árabes y los judíos. Durante este tiempo se dedicó también a traducir los textos griegos de los Padres de la Iglesia al rumano y a escribir poesía cristiana. A veces – según la acostumbrada tradición monástica – también se marchó al cercano desierto de Judea, viviendo en una cueva cerca de Qumran, junto con algunos compañeros cercanos, como Juanucio Pârâială, que más tarde dio mucha información sobre la vida del Santo.

Fotografía del Santo, acompañado de dos monjes, el día en que fue tonsurado.

Fotografía del Santo, acompañado de dos monjes, el día en que fue tonsurado.

En el año 1947 fue ordenado diácono y sacerdote, por recomendación de Victorino Ursache, el superior de la comunidad rumana en Jerusalén y el Patriarca lo nombró egumeno del recién creado eremitorio rumano de San Juan Bautista, en el Valle del Jordán. Permaneció allí hasta 1952, siendo un buen organizador espiritual y material de la comunidad. Durante estos años se construyó una nueva iglesia en el eremitorio y nuevas celdas, haciéndose cargo también de las monjas de la comunidad y de los peregrinos. Incluso en este período de tiempo, solía dejar a veces el convento y dedicarse solo a la oración en medio del desierto.

En noviembre de 1952 renunció a su cargo y se fue con su ayudante Juanucio a la abadía de San Jorge de Hozeva, pasando allí sus últimos años en una severa ascesis. Su nombre “Juan Iacob de Hozeva” se tomó de este monasterio, situado en el desierto de este nombre, en el valle del río Kerith, donde San Elías fue alimentado por unos cuervos.

En el verano de 1953 se intensificó su ascesis, viviendo en una cueva cercana, conocida tradicionalmente como la cueva de Santa Ana; siempre estaba orando a fin de convertirse en un niño. Los siguientes siete años raramente abandonó la cueva – accesible sólo a través de una escalera – que se utiliza para celebrar la Santa Eucaristía en ella. Su comunicación con el mundo exterior era sobre todo mediante la oración, sus escritos y traducciones. No muy lejos de su celda vivía otro ermitaño llamado Paulos, a quien conocía bien hasta el momento en el que éste se marchó como misionero a América.

La enfermedad de San Juan se inició en el año en que dejó su cargo como egumeno y empeoró en el verano de 1960. Falleció el día 5 de agosto, teniendo sólo 47 años de edad. El egumeno Anfiloquio del Monasterio de San Jorge lo enterró en la misma cueva, en las paredes de la cual San Juan ya había señalado la fecha de su muerte. Allí se dice que durante su entierro, la cueva se llenó de aves pequeñas, que solían ser alimentadas por el santo en el último año de su vida. Sus poemas fueron recogidos por Juanucio, que los imprimió en Bucarest bajo el nombre de “hranas Duhovnicească / el alimento espiritual”.

Urna con el cuerpo incorrupto del Santo.

Urna con el cuerpo incorrupto del Santo.

Veneración
Veinte años más tarde, el antiguo ermitaño Paulos vino de América y quiso visitar a su viejo compañero, pero los monjes del monasterio le informaron sobre la muerte de Juan. Con dificultad accedieron a su deseo de ver al santo, por lo que el 8 de agosto de 1980 se abrió la cueva y los monjes encontraron su cuerpo incorrupto, como si hubiese sido enterrado sólo un par de días antes y la difusión de un oloroso perfume. El mismo egumeno Anfiloquio confesó que el santo parecía como dormido, su rostro y su ropa estaban intactos. Pocos días después, el 15 de agosto, el egumeno puso el cuerpo del santo en un ataúd de madera de ciprés y se lo llevó en procesión, junto con algunos obispos del Patriarcado de Jerusalén y peregrinos llegados para celebrar la fiesta de la Dormición de la Santísima Virgen. Sus reliquias fueron puestas en la iglesia de San Esteban, donde están también las reliquias de San Jorge de Hozeva, el patrón del monasterio.

Desde entonces, los peregrinos que visitan el monasterio de San Jorge alaban al santo, que es muy popular entre los rumanos y griegos. Su icono ha sido pintado en algunas iglesias, en la Catedral de Hama en Siria y ya solía venerársele como un santo. La Iglesia Ortodoxa de Rumania decidió el 20 de junio de 1992 reconocerlo oficialmente como un santo de la Iglesia y desde entonces se celebra cada año el 5 de agosto, fecha de su muerte. Durante los últimos años, se han construido en Rumania algunas iglesias que tienen a San Juan como protector, como la iglesia del Seminario cercano al monasterio Neamţ. Él es también el santo protector de los seminarios de Dorohoi, no muy lejos de su lugar de nacimiento. También hay un monasterio construido bajo su protección en Pojorata, en el condado de Suceava.

Detalle de la cabeza incorrupta del Santo.

Detalle de la cabeza incorrupta del Santo.

Troparion (Himno) del Santo (rumano)
“En ti, oh Padre, se ha conservado intacta la imagen de Dios, porque dejaste el mundo y tu tierra natal y te asentaste como asceta en el Valle del Jordán. Por tanto tu espíritu, Santo Padre Juan, se regocija con los ángeles. Ruega a Cristo, nuestro Dios, para que salve nuestras almas”.

Troparion (Himno) del Santo (griego)
“Huyendo del clamor de la autoridad sin Dios y abrazando la pacífica soledad del desierto, luchaste con ayunos e incesantes lágrimas para limpiar tu corazón. Por tus oraciones, la tierra tembló y la montaña se movió para cubrir los huesos sagrados de los Padres ermitaños… Habiendo ejercitado la oración incesante de un corazón puro, diste inteligente testimonio de los muchos males de los últimos tiempos. Por Aquel que tanto nos enseñó a huir de nosotros mismos, clamamos: Purifica nuestros corazones y manténnos fieles hasta la muerte, ¡oh padre nuestro Juan el rumano!”

Mitrut Popoiu

Bibliografía
Român sfânt în Ţara Sfântă – Sfântul Cuvios Ioan de la Neamţ – Hozevitul, Editura Mitropoliei Moldovei şi Bucovinei, Tipografia Trinitas, Iaşi, 1993
Viaţa şi acatistul Sfântului Ioan cel Nou de la Neamţ şi a Cuvioasei Teodora de la Sihla, Editura Agapis, Bucureşti, 2003

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